¡Qué bonita es la nostalgia!

¡Qué bonita es la nostalgia!

Aguilar
En su nuevo libro, Carlos Monsiváis analiza a una de las principales celebridades de la Época de Oro del cine mexicano: Pedro Infante La figura, el mito, son revisados con profusión en el libro Pedro Infante Las leyes del querer (editorial Aguilar), donde el escritor habla de los “rasgos infalsificables” del actor y cantante: “se enamora por un rato y para toda la vida; es borracho, parrandero y jugador; es desprendido y solidario cuando hace falta; es valiente a la hora buena; esparce una alegría contagiosa; es miembro de una familia hasta la última gota de su sangre; se rebela ante las injusticias pero no ambiciona el poder (jamás interpreta a la autoridad) Y nunca se aparta de este carácter variado y monolítico…” Para el reconocido cronista, Pedro y su mito son la figura del pueblo mexicano, son, dice, su “espejo” mismo Y como dice la copla, citada por Monsiváis: ¡Qué bonita es la nostalgia cuando Dios nos la concede!
Pedro Infante, a estas alturas, es el resultado de la memoria del espectáculo, de la circulación de un número indeterminado (pero no pequeño) de canciones, de la fidelidad o el sentido de la oportunidad de las estaciones de radio… y de la programación televisiva y el DVD pirata Y la pregunta: ‘¿Por qué sigue siendo un ídolo?’, admite por lo menos tres respuestas: a) porque sus virtudes y sus defectos continúan ejerciendo un enorme poder de seducción; b) porque las sociedades mexicanas (cada vez más claramente divididas por su renovación distinta de usos y costumbres) no son ni lo bastante posmodernas ni lo suficientemente anacrónicas como para darse el lujo de no recordar nada o de recordarlo todo, y uno de los recuerdos seleccionados es el de Infante, y c) porque su manejo flexible de la comedia y el melodrama y de regreso, todavía convence a la parte de la sociedad (la más abundante) que cree ser un museo viviente de las predilecciones de sus padres y abuelos, para no decir de ellos mismos”
Monsiváis responde así a Proceso sobre la vigencia del gran ídolo de la Época de Oro del Cine Mexicano, sobre su cine y su música; y lo hace porque el cronista de México y autor de más de 50 títulos profundiza en las 278 páginas de su obra de próxima aparición Pedro Infante Las leyes del querer (editorial Aguilar, 2008), en la vida del ídolo de Guamúchil, Sinaloa
Pero, ¿por qué se le mitifica a Infante? Monsiváis está convencido que “a la leyenda o al mito de Pedro Infante le ayudó morir relativamente joven, a los 40 años; esto le ahorró la decadencia física, los bisoñés, el riesgo de pasar de moda Su fallecimiento el 15 de abril de 1957, con ser tan útil, no lo inventó o lo iluminó en forma especial Ya entonces Infante personificaba algo hasta entonces más bien propio de los cómicos: la idea del mexicano sencillo, accesible, de gran talento natural, ya sus canciones invitaban a hacerle segunda Pero un mito es, seré muy brusco, una condensación de amores, esperanzas, anhelos Eso es Infante, aunque también podría definírsele como una costumbre radical del imaginario colectivo”
Comienza el mito
Lunes de Semana Santa 15 de abril de 1957, el día que murió Pedro Infante Entre las 7:45 y las 8:00 de la mañana en Mérida, Yucatán, se estrella el avión de TAMSA con sus ocupantes, el piloto Víctor Manuel Vidal, el copiloto Pedro Infante Cruz (capitán Cruz) y el mecánico Marciano Bautista También mueren dos vecinos Ante la prensa, los mecánicos evocan los comentarios de Infante al subir al avión: “Tengo que estar muy almeja, muy vivo, porque si no podría darme tremendo guayabazo, y ¡válgame la Virgen!, ni Dios lo permita”
La noticia estremece –literalmente– al país entero que, sin estas palabras pero con este sentimiento lacerante, percibe cómo la muerte de la gran estrella de cine lo afecta de una manera insólita Sin necesidad de palabras, una comunidad instantánea vive –de un solo golpe—las revelaciones en cadena que notifican las dimensiones de la pérdida A los cuarenta años de su edad, Pedro Infante es un símbolo y es una realidad primordial del tiempo en que la industria fílmica es bastante más que un entretenimiento; las horas y los años invertidos en las salas de cine urbanas o sus equivalentes regionales son datos centrales de su existencia Lo ocurrido el 15 de abril es un conocimiento irrefutable: la educación de los sentimientos y una parte de las visiones insustituibles del mundo dan comienzo al iniciarse la película
(Primer capítulo Final y Principio Peregrinación y Ascenso Muerte y Mitificación)
Los arquetipos
Monsiváis dice “estar convencido del encuentro” del director de cine Ismael Rodríguez y de Pedro Infante: “entregaron su imagen del pueblo, la que circulaba regularmente con todo y abundancia de hazañas, borracheras y lágrimas, y el pueblo (es decir, los ocupantes de sillas, butacas y graderíos) aceptó que así era, exactamente, que su familia (el otro yo de cada uno de ellos) era igualita o debería serlo Entonces los prejuicios se volvieron juicios y, para corresponder, los nuevos juicios se volvieron prejuicios: ‘La Mexicana es abnegada y leal, y cuando no lo es muere en la calle entre toses, o en un asilo de ancianos a los 25 años de edad’ Al pueblo muy humilde lo inventaron, para ahorrarse el trabajo de conocerlo de cerca, y con tal de poseer una imagen suya el pueblo la aceptó Dando y dando”
En el libro Monsiváis describe: A Pedro Infante no se le concibe alejado del Pueblo, sus emblemas y sus mitologías Desde Cuando lloran los valientes, el Pueblo es su compañía ritual: “Que se les vea el alma a los desgraciados” Y esto es posible por el cine, porque antes el Pueblo no tiene oportunidades de exhibirse (…)
–¿Qué otras características identifica para que las películas o la figura de Infante sigan teniendo vigencia? ¿Hay similitud en los rasgos de identidad de esa primera mitad del siglo pasado y el inicio del actual siglo?
—La Identidad Nacional (mayúsculas de la generalización y la fantasía) es un concepto al que van cambiando el rating y las encuestas, pero al que se da por inmóvil para aprovecharlo en las promociones de verano Hay, desde luego, la identidad de clase social, pero ésta es una fijación de límites o de falta de límites: “Yo soy muy mexicano, y por eso no me voy de vacaciones a Marbella, ni salgo en Hola o en Club Social”, y a la inversa: “Yo soy muy mexicano y por eso cultivo algunas zonas de amnesia y hay una selección de tradiciones que, mal que bien, permanecen en mi medio social
Enumérense los “rasgos infalsificables” de Infante (de México y de su clase viril) que el público aprende a exigir: se enamora por un rato y para toda la vida; es borracho, parrandero y jugador; es desprendido y solidario cuando hace falta; es valiente a la hora buena; esparce una alegría contagiosa; es miembro de una familia hasta la última gota de sangre; se rebela ante las injusticias pero no ambiciona el poder (jamás interpreta a la autoridad) Y nunca se aparta de este carácter variado y monolítico
El personaje fílmico de Infante depende de lo entonces irrebatible, la concentración de la psicología popular (de la psicología nacional) en una persona (…)
(XII Donde todo es cultura popular distribuida en anécdotas)
–Con las salvedades necesarias, pero cuando describe a Pedro Infante como la figura del mexicano alegre, mujeriego, desprendido, ¿qué figuras sociales le evoca ese perfil en la actualidad? –se le plantea
–Las tres características: alegre, mujeriego, desprendido, corresponden a una realidad o a la idea de una realidad regida por la abundancia o por la escasez negociable ¿Un mujeriego ahora que no sea político encumbrado, líder sindical o delincuente de altos vuelos? ¿Quiénes más podrían sostener varias Casas Chicas? ¿Y un desprendido en tiempos de La Crisis? Y la alegría tiene mucho que ver con la primera reacción de la mañana: ¿cómo amaneció el dólar? Infante vivió la etapa ensoñadora cuando pasarla bien era un pacto entre la imaginación y los acontecimientos del día, dos entidades hoy más bien antagónicas
–El perfil norteño, sinaloense, de Pedro Infante, bragado y echado para adelante, lo identifica plenamente con el ranchero mexicano, ¿pero ve en ese perfil rasgos de similitud con el sinaloense actual, más identificado con la banda sinaloense o el corrido, con el cliché de la subcultura de las drogas? ¿Pedro Infante tiene que ver con el sinaloense actual? Se lo pregunto porque la figura popular de Malverde, por ejemplo, tiene una particular similitud con Pedro Infante…
–El perfil de Infante lo identifica con el ranchero desdichado pero contento, y con el proletario sufridor, pero relajiento En ambos casos, sus rasgos esenciales son la honradez, así sea bandolero social, y la honestidad, sobre todo si es carpintero Entre 1935 y 1957, el tiempo de su carrera triunfal, hay desde luego zonas delincuenciales pero no sectores populares, de clase media y burguesía que han “normalizado” su relación con la ilegalidad o que, incluso, ya no están convencidos del sitio exacto de la legalidad Así, Pedro Infante tiene mucho que ver con el modo de ser y las virtudes del sinaloense actual, o del nayarita, o del capitalino, pero su personaje jamás entendería el salto de un ámbito de pobreza con expectativas a un medio donde se acepta la disminución de las expectativas de vida con tal de pasarla bien algunos años Pedro Infante no creció oyendo a ratos a Pedro Infante, ni enterándose de la muerte, la semana pasada, de sus amigos de infancia
“Y Jesús Malverde, el Jinete de la Divina Providencia, es un fenómeno del porfiriato que la modernidad santificó para tener algún protector que no hiciera bulto en el cielo En todo caso, el Agapito Treviño de Cuando lloran los valientes tiene más que ver con Heraclio Bernal, El Rayo de Sinaloa, no con Malverde Y, también, Infante era católico ortodoxo y le iba, en el sentido de apuesta protectora, a San Nicolás de Bari”
–Si nos ubicamos en 2008, con la penetración social del narcotráfico en las poblaciones serranas, rurales y urbanas, ¿cree usted que Pedro Infante haría una película sobre este tema?
–En gran medida, Infante trasciende su época pero siempre la lleva consigo En 2008 él seguiría en la misma ciudad y con la misma gente, aunque extrañándose porque sus enemigos se dedican al narcomenudeo
“Espejo del pueblo”
La portada del libro muestra la fotografía clásica de Pedro Infante y Blanca Estela Pavón, en la película Ustedes los ricos (1948, Col Museo del Estanquillo) El índice incluye 23 capítulos e intercala, por selección de Monsiváis, trece “serenata a cargo” de dos o tres “epígrafes”, que recogen las frases más afortunadas del cancionero de la época
Se le sugiere un ejercicio a Monsiváis: ¿Cómo sería Pedro Infante hoy? ¿Cómo serían sus actuaciones y sus personajes, para seguir siendo el “espejo” del pueblo?
“Imposible trasladar a la época actual a Infante, a Cantinflas, a María Félix, a Dolores del Río, a Pedro Armendáriz, a Jorge Negrete, y a los extras, sobre todo a los extras, ya no digamos a las escenografías (Los que sí pasan son Tin Tan y Mantequilla) Y lo mismo ocurre con Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos e incluso Gustavo Díaz Ordaz (El que sí, con ajustes, se quedaría en algún holding es Miguel Alemán Valdés) Puestos al día se verían como expulsados del cielo de la certidumbre ¿Cuántos saben o sabemos hoy nuestro lugar preciso en una sociedad tan mudable o mutante? Los nombrados no sólo corresponden a una época mexicana; son, parcialmente, creadores de esa época Pedro Infante hoy tendría que resignarse a trabajar en cafetines o ferias imitando a Pedro Infante Nadie es profeta en un ciclo distinto al suyo en el canal del cine mexicano”
–¿Cuáles son hoy, a su juicio, los ídolos de México? –en todos los ámbitos– y, si los hay, ¿cuáles son sus características?
–Mientras no me convierta en una encuesta, metamorfosis que ya está en el camino de todos nosotros, no podría responderle con la exactitud porcentual necesaria para decir, por ejemplo, que el presidente Felipe Calderón goza de la aprobación entusiasta del 983% de la población
–En alguna parte de esta obra usted hace referencia al papel del control y la censura que se vivió en el priismo que delineó la Época de Oro del Cine Mexicano, ¿Cómo lo viviría este cine con el panismo actual?
–El panismo, más que ejercer la censura en el espectáculo se especializa, como lo hace también el priismo, en la protección de la impunidad En materia de censura el panismo ha perdido todas sus batallas culturales, para empezar la del atildamiento del lenguaje, libertad que ahora condujo al obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, al gozo del cabroñol: “A mí me la persinan”, dijo, refiriéndose a quienes lo demandan Como soy bien pensado, supuse que le persinan el alma, expresión algo ofensiva a la sintaxis pero al fin y al cabo piadosa…
“En donde sí funciona el panismo es en el campo de la bioética; por ejemplo, la abolición reciente en Jalisco de las causales del aborto O en Morelos, donde prohibieron también las causales aprobadas por las leyes federales, incluso cuando está en peligro la vida de la madre (En Guanajuato, al parecer, se permite una causal en caso de la muerte previa de la madre un año antes Habría que verificar)”