Debate
“Asegún Marcos”, según Leñero
En la vida periodística de Vicente Leñero hay dos necesidades supremas: estar al día y afilar sus textos hasta convertirlos en literatura De alguna manera lo concentra así en la breve “Justificación” que preside su nuevo libro, Periodismo de emergencia Crónicas, entrevistas, reportajes:
“En 1988, Editorial Grijalbo publicó una selección de mis trabajos que se llamó talacha periodística Con el título Periodismo de emergencia se reedita ahora, en el sello Debate, esa antología, a la que he añadido materiales publicados durante los últimos años La mayor parte de los textos aparecieron en Claudia, Revista de Revistas y Proceso Así, este libro es, intenta ser, un balance del ejercicio de una profesión asumida con pasión literaria”
La compilación de esos trabajos, publicados también en otras revistas y periódicos de 1955 a 2007 (Excélsior, Siempre!, Nexos, Jornada Semanal, El País, Cultura Urbana, Chilango, Luvina), circula en estos días bajo la firma de Random House-Mondadori, y añade a la imprescindible Talacha(que se ha convertido en un verdadero libro de texto universitario), dos capítulos acerca del PRI “de ayer” y “de antier”
Y un inédito, “Asegún Marcos”, donde Leñero resume su experiencia y la de sus colegas en Proceso para informar sobre el surgimiento del EZLN y del subcomandante Marcos en 1994 Se reproducen en seguida los dos primeros apartados
Lo vi como siempre, como en los tiempos de Excélsior cuando interrumpía conversaciones para responder llamadas telefónicas y regresar a la charla y moverse en su despacho y salir al balconcillo de Reforma 18 y recibir a no sé cuál reportero a quien encomendaba una investigación o una entrevista, y retomar de inmediato otra vez la plática justo en la frase que había dejado pendiente Ansioso en mangas de camisa, acelerado, exudando adrenalina, incontenible en su apasionado gozo por la exclusiva, venteaba las grandes noticias con la excitación de un vampiro ante la sangre, con el placer profesional que descubre o desata el carrete de hilo de una primicia espectacular
No pocas veces lo encontré así, en su despacho de Excélsior o en el de Proceso, pero ahora su imagen enfebrecida me remitió a aquel director nato del periódico de la vida nacional, nacido para desentrañar realidades ocultas, y con quien yo habría de pactar una entrega mutua y absoluta a nuestra aventura profesional Me fascinaba me asustaba a veces ver así a Julio Scherer García
¿Ya tienes la foto de portada? me preguntó
Era la tarde-noche del jueves seis de febrero de 1994
Tenemos varias propuestas dije A ver cuál te parece mejor
Me prensó del antebrazo, y obligándome a caminar por delante fuimos hasta donde ya Marco Antonio Sánchez había ampliado y enchinchetado cinco fotos que ilustraban el levantamiento en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) Todas eran excelentes, algunas sumamente dramáticas: la entrada de los zapatistas a San Cristóbal de las Casas tomada por Antonio Turok; ocho cadáveres de combatientes en pleno campo durante los primeros enfrentamientos con el Ejército, de Marco Antonio Cruz; los soldados brincando de un helicóptero y a punto de entrar en combate; un zapatista tendido sobre un charco de sangre junto al rifle de madera con el que “disparaba”; más muertos en Rancho Nuevo, en Ocosingo, en Altamirano y en Las Margaritas donde en ese momento el 75 Batallón de Infantería repelía a los insurgentes
¿Dónde está una de Marcos? preguntó Julio
Iniciábamos esa tarde el cierre de la revista y poco se sabía entonces de la conformación militar del EZLN Los diarios habían informado de un hombre, oculto su rostro por un pasamontañas, que el día en que su ejército entró en San Cristóbal conversó brevemente con habitantes y turistas de la población, luego de que los alzados tomaron la presidencia municipal y destruyeron y quemaron archivos, mobiliario, cuadros, casi al mismo tiempo en que hacían pública su declaración de guerra contra el gobierno de Carlos Salinas
Las escasas fotos que se tomaron de Marcos la mañana del primero de enero eran imprecisas y lejanas Lo rodeaba la gente, y entre pobladores y curiosos sobresalía apenas el cucurucho de su pasamontañas Un turista, sin embargo, lo gravó con su cámara de video durante el breve lapso de la charla El turista se llamaba Juan Villatoro y pensó que sus imágenes podrían resultar periodísticas
La mañana de ese jueves seis, Villatoro se apersonó en Proceso con todo y video Era un lector asiduo de nuestro semanario, dijo
Por desgracia no era bueno el material padecía desenfoques y barridos, pero en algunas tomas se lograba distinguir a Marcos, de frente
Toda la mañana y parte de la tarde, Carlos Marín, Juan Miranda y yo nos la pasamos proyectando y deteniendo la cinta en busca de un instante en que se viera a Marcos con precisión Escogimos el mejor momento, el menos peor Juan Miranda lo convirtió en una foto en close up que le presentamos a Julio junto con aquéllas donde se ilustraban los combates y los muertos
Para portada, Marín y yo nos inclinábamos por las escenas dramáticas
Aquí se ve lo que está pasando dijo Marín: la guerra en pleno, los campesinos acribillados
Como fotos tienen más calidad completé yo
Ésta es buenísima señaló Marco Antonio a la del insurgente caído junto a su rifle de madera
La portada es Marcos dijo Julio
Está muy graneada repliqué
La guerra es lo que importa insistió Marín Mire ésta, don Julio Y apuntó una de soldados y cadáveres
La portada es Marcos volvió a decir Julio El periodismo se hace con personajes
Tenía razón Nuestra portada del número 897 de Proceso fueron los ojos y el nacimiento de la nariz de Marcos, como asomándose por el hueco del pasamontañas La cabeza principal decía: Terminó el mito de la paz social EL ESTALLIDO DE CHIAPAS Abajo a la derecha, otra cabeza en la que equivocamos el cargo militar En lugar de subcomandante le pusimos Comandante Marcos dos puntos Y una frase entrecomillada: “Podrán cuestionar el camino, pero nunca las causas”
A partir de ese número cubrimos, durante años, el fenómeno Marcos y el EZLN Siempre valiéndonos de nuestro corresponsal en Chiapas, Julio César López, y enviados especiales que se alternaban: Guillermo Correa, Ignacio Ramírez, Salvador Corro
Ahí lo buscamos, ingeniero
Presionado por “la sociedad civil” término althusseriano y chocante que entonces se puso de moda el presidente Salinas ordenó el alto al fuego el doce de enero y se iniciaron los preparativos para un diálogo entre gobierno y levantados Marcos se había convertido ya en poco menos que un ser mítico, para bien y para mal Su pasamontañas, originalmente utilizado para defenderse del frío, obligaba a pensar, a un tiempo, en los encapuchados terroristas de Sendero Luminoso o en los encapuchados caricaturescos de la lucha libre Entre el mito y el folclor Entre el drama y la farsa
Ante un líder de indígenas así, los medios de comunicación se desvivían por conseguir de él entrevistas exclusivas El primero en alcanzar tal hazaña fue Epigmenio Ibarra Con una cámara profesional de video y en compañía de Blanche Petrich y Elio Enríquez grabó un reportaje que se exhibió por el mundo El texto de la entrevista se publicó en La Jornada
Aunque el trabajo documental de Epigmenio era excelente, no agotaba al personaje Faltaban muchas preguntas por plantear sobre los orígenes del EZLN, sobre los antecedentes de Marcos, sobre su personalidad inquietante
Al mediodía del lunes siete de febrero, Julio me prensó el codo y me jaló a su oficina
Ya está lista una exclusiva con Marcos
¿De veras?
Listísima
¿A quién vas a mandar?
¿No te parece chingoncísimo?, ¿no te encanta, Vicente?, ¿no te vuelve loco? Dime que te vuelve loco, dime que te parece una chingonería
Sí, claro, me vuelve loco pero quién la va a hacer
Tú
¿Yo?
Sí, tú ¿Estás puestísimo?
Julio me explicó que esa misma noche, o la noche siguiente, me telefonearía a mi casa un tipo que se iba a identificar como el Albañil Me daría instrucciones en clave
Se antojaban exageradas las precauciones de los intermediarios de Marcos, pero eran comprensibles, me decían Froylán López Narváez, Rafael Rodríguez Castañeda, Carlos Marín
¿No ves que la PGR y el Ejército están haciendo lo imposible para localizar a Marcos? Si lo agarran, se acabó el problema según ellos
Más que el miedo a los peligros que acechaban en Chiapas, me atemorizaba el reto periodístico Desde los inicios de Proceso yo apenas había realizado tareas reporteriles En realidad nunca fui reportero de tiempo completo: no era hábil para las entrevistas ni ducho en las faenas a botepronto que exige la profesión
A lo mejor no consigo sacarle la sopa a Marcos dije
Eso es lo que hace falta me replicó Julio Exprimirlo, arrinconarlo, preguntarle todo, Vicente, todo todo todo Los periódicos ya hablaron mucho de las causas y los combates El personaje sigue intacto
Complacer periodísticamente a Julio siempre ha sido difícil para cualquier reportero Cuando él dice “exprimir a un personaje” significa exprimir a un personaje Y con Marcos se trataba, obviamente, de que Proceso no le sirviera de alfombra para sus rollos políticos Eso es el periodismo
Esa misma noche sonó el teléfono en la casa Contestó mi hija Mariana
Te habla un albañil, papá No me quiso decir su nombre
La voz sonaba hueca Parecía la de un hombre que había leído a Eric Ambler o a John Le Carré
Tiene que estar en la obra el día nueve Ahí lo buscamos, ingeniero No le diga a nadie de nuestro contrato
Periodismo de emergencia. Crónicas, entrevistas, reportajes
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