WASHINGTON – Hillary Clinton, la secretaria de Estado de la presidencia de Barack Obama, viaja a México con la misión de limar asperezas con el gobierno de Felipe Calderón por las tensiones generadas en la relación bilateral a raíz de que los sistemas de inteligencia estadunidenses afirmaran que en el país vecino del sur hay ingobernabilidad por el creciente poder de intimidación y corrupción del narcotráfico
Otro de sus objetivos es conjurar los barruntos de una guerra comercial
De acuerdo con fuentes consultadas por el corresponsal, las labores de “reconciliación” de Clinton incluyen explicar personalmente a Calderón que el gobierno de Obama está seguro de que en México sí hay gobernabilidad en todo el país
Durante la reunión programada para el miércoles 25 de marzo, probablemente en Los Pinos, la secretaria de Estado intentará dejar la impresión de que las reiteradas descalificaciones de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) hacia México fueron producto de un malentendido, por lo que convocará a mirar hacia el futuro bajo un ambiente de corresponsabilidad
“Evidentemente, la secretaria Clinton quiere asegurarse en este viaje de que los mensajes que salen de ambos lados de la frontera sean coordinados y que se lime cualquier aspereza que se tenga en la relación bilateral”, afirma a Proceso Andrew Selee, director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson y uno de los llamados mexicanólogos que asistió a la sesión que Clinton convocó el pasado 13 de marzo en el Departamento de Estado para actualizarse y conocer “más a fondo” la relación con el gobierno de Calderón
Al día siguiente de su entrevista con Calderón, el jueves 26, Clinton viajará a Monterrey, Nuevo León Su presencia en una ciudad del norte del país tiene el propósito de ayudar al gobierno mexicano a minimizar la imagen de que el país está agobiado por la narcoviolencia y la inseguridad
Lo difícil será convencer a las autoridades mexicanas de que, aunque así lo parezca, la administración de Obama no tiene un doble discurso sobre la problemática bilateral que genera la guerra al crimen organizado
Y es que en sólo dos semanas el almirante Dennis Blair, director Nacional de Inteligencia, afirmó ante tres comisiones del Congreso estadunidense que el gobierno mexicano no tiene control de algunas partes del territorio nacional, debido al poder de intimidación y corrupción que ejercen los cárteles del narcotráfico
La afirmación de Blair de que hay ingobernabilidad en algunos puntos del territorio mexicano exhibió no sólo la sensibilidad de Calderón sino también el descuido de los temas de la relación con México en la administración de Obama, cuya prioridad es enfrentar la grave recesión económica en su propio país
Además de la reunión que sostuvo Clinton el viernes 13 de marzo con mexicanólogos y otros funcionarios estadunidenses, la semana pasada se llevó a cabo otra sesión en el Departamento de Estado para afinar los detalles de la visita de la secretaria de Estado a México Ahí se discutieron los efectos negativos en la relación bilateral que han tenido las declaraciones del titular de la DNI
Entre las conclusiones alcanzadas destaca el proyecto de reconciliación y el mandato de Obama a todas las secretarías, dependencias y agencias federales para coordinar primero con la Casa Blanca cualquier declaración ante el Capitolio sobre el problema del narcotráfico y el crimen organizado en México
“La Casa Blanca ya tomó el control del discurso y ordenó a Clinton hacerse cargo de este asunto”, comenta a Proceso un funcionario estadunidense que participó en la coordinación y formulación de los planes
“Hay una explicación importante a lo que pasó con Blair”, apunta el funcionario, quien cuenta a este semanario los detalles de la reunión bajo la estricta condición de que se le mantenga en el anonimato “Como la Casa Blanca no tenía puesto el radar sobre México, debido a la mayor importancia que merece la recesión económica, Blair y otros funcionarios (del Pentágono) fueron citados por el Congreso para exponer sus perspectivas sobre potenciales puntos de preocupación en materia de seguridad nacional para Estados Unidos, y de ahí que la Dirección Nacional de Inteligencia externara con tanta sinceridad sus conclusiones sobre la amenaza que representa el narcotráfico mexicano y el poder que ha alcanzado en México, pese a los esfuerzos de Calderón por evitarlo”, subrayó
Según la misma fuente, en la Casa Blanca comenzaron a registrar como “punto de alarma” lo que se decía sobre México en el Capitolio, luego de siete audiencias que se llevaron a cabo en comités y subcomités legislativos, en sólo tres semanas, para hablar el tema del narcotráfico, “más que por las reacciones del gobierno mexicano a lo que dijo Blair”
De hecho, la reacción airada de Calderón, posterior a la de su secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, resultó tardía “Poco antes de las críticas del gobierno mexicano, la Casa Blanca tomó control del mensaje porque se indignaron al encontrar que era el Congreso y no ellos los que estaban haciéndose cargo del problema del narcotráfico en México y sus efectos en Estados Unidos”, afirma el funcionario estadunidense
La mano de la Casa Blanca y de la Secretaría de Estado se dejó ver inmediatamente en las audiencias que se realizaron la semana pasada en el Capitolio para analizar la problemática del narcotráfico mexicano
Labor diplomática
Preocupados por la imagen de México como un país sin leyes, el gobierno de Calderón instruyó a su embajador en Washington, Arturo Sarukhán, a intensificar sus gestiones para asegurar el viaje de Obama a México
Finalmente, el martes 10, la Casa Blanca le notificó al embajador mexicano que Obama aceptaba la invitación Estará en México los días 16 y 17 de abril, en una escala hacia Puerto España, Trinidad y Tobago, donde participará en la Quinta Cumbre de las Américas, a celebrarse desde la noche del 17 al 19 de abril
Con la visita de Obama asegurada, Clinton se encargará de definir previamente en México los últimos detalles del encuentro de los dos mandatarios, durante el cual se anticipa que el presidente estadunidense dará a conocer un giro en el apoyo a México en la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado
El proyecto de Obama incluye la Iniciativa Mérida, pero no será la punta de lanza Los departamentos de Defensa, de Justicia, de Seguridad Interior y de Estado se encargarán directamente de llevar a cabo y coordinar la nueva estrategia bilateral que se concentrará más en el intercambio de información de inteligencia y en la entrega de equipo especializado de intercepción de comunicaciones a la Procuraduría General de la República, a las secretarías de Seguridad Pública y de Gobernación, y a las fuerzas armadas mexicanas
Pero además de los problemas por la descalificación de los sistemas de inteligencia de Estados Unidos a la lucha contra el narcotráfico de Calderón, la relación bilateral está amenazada por una guerra comercial
El jueves 12 de marzo, el presidente Obama ratificó una decisión del Senado estadunidense que puso fin a un programa piloto de seguridad iniciado hace dos años por el entonces presidente George W Bush, el cual permitía la entrada a Estados Unidos de los camiones de carga mexicanos, como lo establece el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) Cuatro días después, el lunes 16, Calderón tomó represalias y ordenó el aumento de las tarifas arancelarias para 90 productos estadunidenses que se exportan a México desde 40 estados con un valor anualizado que se calcula en 2 mil 400 millones de dólares
Con una recesión tan profunda como la que enfrenta Estados Unidos, Obama no podría aguantar el efecto político de las represalias comerciales de México Así, la semana pasada la Casa Blanca anunció que junto con el Capitolio estudiará nuevas fórmulas para abrirle la puerta a los camiones de carga mexicanos y revertir la violación al TLCAN
Calmar los ánimos del gobierno de Calderón en esta disputa comercial también será una de las tareas de Hillary Clinton en su visita de dos días a México, dice a Proceso Andrew Selee
“En la cuestión de los camiones, la secretaria Clinton va a México a buscar una salida al problema, y creo que se logrará porque la idea es que tanto ella, como después el presidente Obama, reconozcan en México que están violando las reglas del TLCAN, pero que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para cumplir con el tratado” l








