Los policías estatales están molestos y temerosos por su gran desventaja en equipo y armamento respecto de los sicarios del narco Éstos asesinaron a cinco agentes en Colotlán y, si bien se repitieron los reclamos de familiares y compañeros en la ceremonia luctuosa, el titular de la SSP, Luis Carlos Nájera, sigue negando las fallas
Un largo aullido de sirenas estremeció las calles del primer cuadro de Guadalajara, el 29 de agosto
Cinco policías asesinados llegaban por última vez al edificio que recorrieron cientos de veces antes de salir a prestar sus servicios a la zona rural Tres decenas de escoltas estrellaban sus botas negras contra el piso de granito; iban formados en grupos de seis, sus manos parecían amarradas a los cajones de madera Conducían los féretros de sus compañeros caídos la víspera entre los municipios de Colotlán y Santa María de los Ángeles
El vestíbulo de la Secretaría de Seguridad Pública (SPP) estatal estaba abarrotado Las viudas y los hijos de los caídos tenían un lugar especial, pero nadie lograba darles consuelo
Trajes negros y camuflados se movían por todos lados; el edificio que hace años albergó al Banco Industrial de Jalisco estaba convertido en una fortaleza Los agentes de seguridad escondían el duelo bajo el uniforme
“Yo me soñé en la zona Norte”, argumentó un policía, angustiado de ver pasar a sus compañeros en ataúdes
Al las 10:30 de la mañana arribaron los cuerpos de José Muñoz Perfecto, de 42 años y comandante de la partida que fue emboscada por los sicarios en la zona Norte; Rafael Mollineda Frías, de 38 años y policía primero; Mario Rojas Vaca, de 39, policía segundo; Guillermo Martínez González, de 40 años, policía primero; y Saúl Román Camacho, 32 años, policía tercero
A la hora del pase de lista, el “presente” que se escuchó de sus compañeros fue un grito de rabia e impotencia La ceremonia fue marcada por reclamos contra el presidente, Felipe Calderón Hinojosa, y hacia las autoridades estatales
Los policías homenajeados perdieron la vida en la madrugada del 28 de agosto, en una emboscada atribuida a Los Zetas, según las declaraciones del titular de Seguridad Pública del estado, Luis Carlos Nájera Gutiérrez
Una fuente de la corporación, consultada por Proceso Jalisco, describe esta como una de las peores épocas para la SSP, ya que este crimen únicamente se puede comparar con la ola de violencia que se desató a finales de los ochenta
En aquellos años, relata, proliferaban los extensos sembradíos de mariguana en poblados como Mascota, Pihuamo y Jilotlán de los Dolores, lo mismo que en municipios colindantes con Michoacán Tan sólo en 1988, recuerda, hubo un total de 22 policías asesinados en diferentes acciones; y ese mismo año murieron ocho agentes en una emboscada que les tendió un grupo armado, presuntamente relacionado con el narcotráfico
En lo que va de la administración de Emilio González Márquez, particularmente entre 2008 y 2009, han sido asesinados 14 policías estatales
Desproporción
Testimonios recogidos por este semanario indican que los primeros minutos del 28 de agosto se escucharon en el municipio de Colotlán explosiones que parecían cohetes de los usuales en las fiestas patronales, pero que en realidad se trataba de disparos al aire para distraer la atención de los policías estatales, mientras un comando se daba a la tarea de levantar a dos personas
Una de éstas era Ramón Soriano Roa, de 26 años, alias El Mun, quien fue ejecutado y apareció amordazado en la caja de una camioneta Chevrolet blanca de doble cabina y blindada que había sido incautada por el Ejército a miembros del cártel del Golfo y después vuelta a robar de un depósito de carros, junto con otras unidades Posteriormente, Soriano Roa fue citado por el secretario de Seguridad Pública, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, como narcomenudista
Otros testigos dicen que la segunda víctima fue Rosalinda Ramos Salas, esposa de Enrique Ávila Reyes, quien fue levantada en el barrio de La Cruz, también en Colotlán Desde el 28 de agosto se desconoce su paradero, mientras que Ávila Reyes, dicen, logró huir ante la persecución de Los Zetas
Ese día llegó a esa zona una partida de 30 agentes en seis patrullas de la Policía Rural porque al día siguiente estaría allí el secretario Luis Carlos Nájera Pero lejos de arredrarse ante esa fuerza policiaca, los sicarios realizaron con frialdad los levantones, y ya en la madrugada recibieron a balazos a los tripulantes de la patrulla PR-378
Según la policía, los más de 30 atacantes viajaban en una decena de camionetas blindadas e iban armados con rifles de alto poder AR-15 y AK-47
Luego del tiroteo, se vio que el poder de fuego de los agresores no se comparaba con el equipamiento de los agentes policiacos Incluso, un agente federal que conoció del hecho aseguró que por las pistas encontradas en el lugar se “advierte que ese grupo agresor disponía de tal cantidad de cartuchos útiles en su operativo, que de inmediato se descubría que tenía más balas y mejores armas que todas las que pudieran haber tenido en ese momento todas las policías municipales de la región Norte”
El titular de la SSP estatal manifestó a la prensa que en la camioneta donde estaba el cadáver de Ramón Soriano se hallaron seis bolsas llenas de tiros útiles para diferentes armas de grueso calibre, que sumaban al menos 7 mil 200 cartuchos, además de una granada de fragmentación y un cargador de disco para más de 200 tiros
Luis Carlos Nájera dijo que los delincuentes tuvieron el tiempo de armar una barricada para atacar a sus elementos Admitió que al analizar la patrulla donde fallecieron los policías se llegó a la conclusión de que cayeron en una emboscada:
“Se ven disparos por el frente, por los lados y por atrás, lo que significa que (los policías) fueron rodeados, y aún así, y a pesar de la inferioridad (numérica), dispararon casi todos sus cartuchos, a excepción del chofer, que tenía la obligación de tratar de salir de esa emboscada”
El subdirector operativo de la SSP, Fernando Andrade, detalló que el ataque ocurrió en una gasolinera que está en las inmediaciones del entronque hacia Santa María de los Ángeles, municipio de Colotlán Agregó que en un segundo ataque resultó gravemente herido otro policía, que falleció en un hospital cercano
Nájera Gutiérrez reconoció que los chalecos antibalas de los agentes “quedaron sumamente dañados” y que hubo impactos de bala en la cabeza de “casi todos” los policías El funcionario rechazó que hubiera un error en la estrategia o fallas en el equipo
Desastre previsible
Al contrario de lo que dice el secretario de Seguridad Pública estatal, desde septiembre de 2008 Eduardo Morfín, representante en Jalisco de la firma estadunidense Morlop Internacional, advirtió en entrevista con Proceso Jalisco sobre la posibilidad de que esos equipos no sirvieran de mucho a sus usuarios en una situación de riesgo
El empresario argumentaba que en marzo de ese año el gobierno del estado pagó 14 millones de pesos por mil 282 chalecos antibalas a otra firma estadunidense, Point Blank (Proceso Jalisco 211), en una adjudicación directa que no garantiza la calidad del producto y en la cual queda en evidencia que los artículos vendidos al gobierno jalisciense no pasarían los estándares exigidos por el Departamento de Estado de aquel país, según la opinión de Morfín
Ese tema, igual que la reciente adquisición de nuevos uniformes camuflados a sobreprecio (Proceso Jalisco 246) y que, a decir de quienes los portan, son incómodos y calurosos; la falta de equipo y de municiones cuando van a las misiones en la zona rural, así como la entrega de insuficientes recursos para alimentación y hospedaje, son objeto de discusión entre los policías estatales
La matanza de Colotlán orilló a policías de línea y familiares de los fallecidos a exigir que las autoridades estatal y federal cambien su estrategia contra la delincuencia organizada
En la ceremonia luctuosa del 29 de agosto, cuando Nájera Gutiérrez entregaba la bandera negra como reconocimiento al valor de uno de los agentes asesinados, la viuda le gritó: “No es posible que ganen más (los funcionarios) sin uniforme que los uniformados”
Martha Ramírez, viuda de Mario Rojas Vaca, encaró a Nájera
Este es un mensaje para el presidente Felipe Calderón: ¿Así es como dice él que se está combatiendo al crimen organizado? Nos deja desamparados, esto no es justo
El secretario sólo replicó que no se descansaría hasta detener a los asesinos “Los culpables están en la calle y vamos por ellos”, dijo
Posteriormente, la señora Ramírez declaró a este reportero:
“Mario siempre fue una persona honesta y muy querida; ahí están sus expedientes y las referencias de todos sus compañeros Él tenía más de 20 años de servicio La verdad, se equivocó el presidente Calderón con su estrategia de combate al crimen organizado”
La viuda dijo que Mario Rojas ganaba 5 mil pesos y lamentó el alto número de policías muertos en menos de dos años: “Hace poco ocurrió lo de Lagos de Moreno, allí fallecieron cinco policías, y ahora otra vez Yo digo: ¿así es como se está combatiendo a los criminales, o es contra los policías?”
En tanto, el miedo cunde entre los vecinos de Colotlán En el lugar del crimen, los peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJ) levantaron decenas de cartuchos percutidos de los calibres 223, tipo especial para rifle R-15, y 762, de rifle AK-47
En efecto, algunos pobladores de Colotlán escucharon las ráfagas en plena madrugada, no así sirenas de patrullas o de ambulancias
Algunos testigos que tenían una reunión familiar cerca del lugar de los hechos, afirmaron que tras el enfrentamiento vieron una patrulla de la policía municipal con la torreta encendida, no muy lejos de ahí, pero que nunca acudió adonde se desató el tiroteo Otras patrullas de la policía rural sí llegaron, pero se demoraron mucho tiempo, aclaran
Esto es confirmado por integrantes del nutrido convoy que salió de Guadalajara después de la matanza:
“Íbamos a una velocidad de entre 60 y 80 kilómetros por hora, cuando en esos casos se debe ir a toda velocidad Cierto, en algunos tramos el pavimento estaba húmedo, pero en lugares donde estaba seco se avanzaba a la misma velocidad, como no queriendo llegar, y eso nos da lugar a muchas dudas de si no nos están poniendo para que el enemigo nos ataque”
Ellos también mencionan como ejemplo la muerte de cinco policías rurales en Lagos de Moreno, el 8 de octubre de 2008 En esa ocasión, dicen, “la secretaría había enviado una partida al municipio de Arandas Al llegar les dijeron que mejor se trasladaran a Lagos, donde deberían estar, en la gasolinera, en punto de las nueve de la noche Ahí se les uniría el Grupo Táctico Operativo Esperaron durante cerca de dos horas y nunca llegaron esos compañeros, pero los que sí llegaron fueron Los Zetas”
Y por supuesto, coinciden en que los chalecos que utilizan “no sirven para nada Nosotros vimos los cuerpos de nuestros compañeros con los chalecos deshechos porque son de mala calidad Y así nos mandan a la guerra”
En estas circunstancias los sicarios tienen todas las ventajas, añaden, incluso la de huir fácilmente hacia Zacatecas en los vehículos último modelo que utilizaban: Ford Lobo de doble cabina, Jeep Cherokee, Dodge Durango y Suburban, entre otras (Con información de Felipe Cobián)








