A la serie de dudas sobre la agresión de que fue víctima el futbolista Salvador Cabañas, se agrega ahora la que tiene que ver con la ubicación de la bala que permanece en su cráneo. El neurocirujano Ernesto Martínez Duhart, quien ha atendido al jugador desde el momento en que fue hospitalizado, informó en un principio que el proyectil se encontraba en el hemisferio izquierdo. Sin embargo, el lunes 1 aseguró que estaba en el hemisferio derecho. Consultado por Proceso, el también neurocirujano Miguel Ángel Sandoval sostiene que es imposible que la bala hubiera cambiado de ubicación.
Una semana después de que el futbolista Salvador Cabañas recibiera un balazo en la cabeza, desconocida aún la causa de la agresión, el neurocirujano que lo operó, Ernesto Martínez Duhart, manejó una versión distinta a la que se había difundido acerca de la zona del cráneo donde penetró la bala.
En conferencia de prensa realizada el lunes 1, sostuvo que el proyectil se encuentra alojado en el hemisferio cerebral derecho y no en el izquierdo, como él mismo lo había asegurado luego de la intervención quirúrgica.
Y precisó que por ese motivo, el jugador que ha estado más despierto y con un lenguaje más fluido ha mejorado el movimiento en las extremidades izquierdas. También dijo, sin pregunta de por medio, que Cabañas no recordará detalles del incidente.
El jefe de los Servicios de Neurocirugía del hospital de especialidades del Centro Médico Nacional La Raza del IMSS, Miguel Ángel Sandoval, se muestra sorprendido por las versiones contradictorias en torno a la ubicación de la ojiva: “Como me lo plantean me quedo con muchas dudas: ¿Dónde está alojada realmente la bala y qué trayecto recorrió?”.
El neurocirujano no encuentra fundamento “ni lógica científica” en la nueva versión de Martínez Duhart. Por el contrario, afirma en entrevista con Proceso: “No conozco en el mundo un solo caso en el que una bala (alojada en el cerebro) cambie de hemisferio. Tampoco sé si en algún momento se pretendió desviar la atención. Él declaró que la bala estaba del lado izquierdo, y todas las noticias dijeron que el proyectil entró en el lado izquierdo y que recorrió todo el cerebro. Ahí me quedé, hasta que encuentro este reporte según el cual resulta que está incrustada en el lado derecho”.
Sandoval refiere que un día después del acto contra Cabañas hizo comentarios a un periódico capitalino: “Dije que (como la bala) estaba alojada en el hemisferio cerebral del lado izquierdo era probable que Salvador perdiera la memoria y el lenguaje”.
–Teóricamente, ¿es posible que la bala haya tenido un movimiento tan drástico y repentino?
–De ninguna manera. Ahí se aloja y ahí se queda… ¿Cuándo lo declaró el doctor Martínez Duhart? ¿Eso dijo? ¿Que la bala ahora está del lado derecho?… ¡Ah caray!
Además, descarta la probabilidad de que por error humano se haya creído que el proyectil estuviera en otro sitio. “No tengo una explicación. Lo dudo, porque los estudios de tomografía y rayos X tienen muy bien señalados el lado izquierdo y el lado derecho; entonces podemos localizar muy bien el cuerpo extraño sin lugar a dudas. ¿De qué lado lo operaron? Obviamente si lo intervinieron del lado derecho es que la bala estaba en el hemisferio cerebral del lado derecho. Pero si fue del lado izquierdo, es que está localizada ahí (ríe). Pero él (Martínez Duhart) sólo dijo que lo operaron, y ya. Esto está confuso, porque al principio todo había sido del lado izquierdo. ¿Y ahora dice que está en el hemisferio derecho?”.
Explica que el hemisferio cerebral derecho, donde se supone que está alojado ahora el proyectil, no interviene en el lenguaje, la memoria y el raciocinio. “Pero sí puede tener actividad en el movimiento del lado izquierdo. Si ahora me dicen que está en el derecho, lo que puede perder es el movimiento del lado izquierdo y no el habla o la memoria. Estoy totalmente desconcertado”.
Poco después de la intervención quirúrgica, el neurocirujano Martínez Duhart explicó: “El proyectil no se ha retirado. Está alojado en la parte trasera del cerebro y haríamos más daño si se lo extraemos”. Sin embargo, una semana después aclaró: “La bala no está en el lado izquierdo, está del lado derecho”.
Incluso, el jefe de los servicios médicos del club América, Alfonso Díaz, respaldó la postura de Martínez Duhart: “A lo mejor fue un mal entendido (lo relativo al lugar donde se aloja el proyectil), pero se dijo que era del lado derecho”.
La desmemoria
Sandoval acepta que es probable que Cabañas no recuerde lo ocurrido al momento de la agresión: “Hay un daño neuronal y generalmente se pierde la memoria inmediata después de una alteración de las neuronas. En casos parecidos, son pocos –entre 15 y 20%– quienes se acuerdan de los acontecimientos”.
–¿Entonces la memoria que no es inmediata permanecerá sin afectación?
–La memoria de hechos no recientes se conserva. Lo que se borra en un accidente es la memoria de sucesos recientes. Este es un hecho que conocemos muy bien quienes nos dedicamos a esta especialidad: se elimina todo lo que sucedió alrededor del percance. Como decimos vulgarmente: se borra el casete.
–Aún así, las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal pretendían obtener la declaración ministerial del jugador…
–Creo que por ley deben recabarla y ver qué sucedió. Pero es evidente que hay una justificación científica para su desmemoria.
–Entre las personas que sufren accidentes similares, ¿son pocas las que regresan a su vida laboral?
–Así es. Si una bala está alojada en el cerebro, menos de la mitad retoma su actividad normal.
–¿Podría volver al futbol?
–En este momento no lo sé. Si en un principio se dijo que la bala estaba en el hemisferio cerebral izquierdo, cuando menos en teoría, debe tener un daño cerebral importante. Pero si ahora sostienen que el proyectil se encuentra en otro sitio, es factible que la afectación no sea tan grave.
“Si la bala pasó fuera de las estructuras vitales, entonces podría volver a jugar; pero estamos hablando de seis meses a un año, no antes. Hasta donde tengo entendido, le quitaron parte del hueso. En dos o tres meses sería necesario realizarle una craneplastia y valorar su condición para determinar las secuelas que dejó el proyectil. Definitivamente no regresará pronto a jugar.”
–¿Le destrozaron su vida deportiva?
–En este momento, sí. Ahora, se puede recuperar si la bala no ocasionó daño cerebral importante.
–¿Tiene lógica que cuando el jugador despierta del coma inducido lo primero que hace es hablar en su lengua materna?
–Depende. El lenguaje materno original está en el hemisferio cerebral del lado izquierdo. Si su lenguaje materno inicial fue el español, se ubica en el lado izquierdo. Pero si aprendió otra lengua, ésta se encuentra en el lado derecho. Si a mí me lesionan el hemisferio cerebral del lado izquierdo voy a perder el español, pero puedo conservar el lenguaje secundario que es el inglés. No sabemos cuál fue la lengua original de Cabañas. Si inicialmente aprendió a hablar el español, como todos suponemos, entonces debe conservarlo en el lado izquierdo; y un segundo lenguaje, que sería el guaraní, debe encontrarse en el lado derecho.
De acuerdo con Armando Alpízar, neurocirujano adscrito al hospital del IMSS de Lomas Verdes, con balas pequeñas y de baja velocidad es factible su movimiento: “Como la masa encefálica es un tejido friable, semejante a una gelatina, existe la posibilidad de que se pueda desplazar. Recuerdo que en el caso de Patricio Martínez –exgobernador de Chihuahua– la bala se movió cuatro centímetros”.
Alpízar explica que por el peso de la bala, es factible que ocurra un desplazamiento. “Es difícil saber en qué momento. Lo que sí es cierto es que con el paso del tiempo, cuando empieza a haber un proceso de cicatrización alrededor del proyectil, se genera una fibrosis, una especie de cicatriz, y éste deja de moverse porque se encapsula. Pero mientras eso no ocurra, es factible que pueda desplazarse”.
–Se asegura que la recuperación del jugador supera todas las expectativas médicas. ¿Cuál es su opinión?
–La mejor prueba de su mejoría es el hecho que ya despertó. Se dice que cuando existe un traumatismo craneoencefálico severo, hay una mortalidad de entre 80 y 90% de los casos. Al parecer recuperó la conciencia, está despierto y las funciones van mejor. El resultado ha sido bueno, pero hay que esperar. Mientras el paciente no se pueda comunicar al 100%, no podemos saber la medida en que resultaron afectadas sus funciones mentales superiores, como son el juicio y el razonamiento.
“Las funciones más sencillas son el movimiento y la articulación de frases simples. Conforme vaya despertando, nos daremos cuenta de la magnitud del déficit que pudiera presentar”, dice Alpízar.
Comenta que por ahora es difícil precisar las secuelas de la lesión: “Si el proyectil, suponemos, entró del lado derecho, sufrirá un déficit motor de lado izquierdo. Aparentemente tiene el movimiento, pero podría quedar con alguna secuela motora del lado izquierdo.”
–¿Esta secuela le impediría jugar?
–En caso de traumatismo craneoencefálico severo, sobre todo en pacientes que estuvieron en coma por varios días, la secuela le impide al paciente regresar a una situación similar a la que tenía antes del percance. Hay que esperar más tiempo, pero tratándose de una lesión tan grave existe el riesgo de que ya no pueda reincorporarse a sus actividades como atleta de alto rendimiento. Aún no es posible saber hasta qué punto podría volver a la normalidad.
“Hubo muchos factores que lo favorecieron, pero todavía podrían presentarse complicaciones; por ejemplo, una infección. Cuando la bala penetra produce una onda de vacío que jala la piel cabelluda y puede introducir bacterias, sobre todo estafilococo dorado, que puede causar un absceso. Se considera que la infección puede aparecer después de la primera semana, y se monitorea mediante estudios de resonancia magnética y de laboratorio.”
Alpízar coincide con Martínez Duhart y Sandoval en que el futbolista difícilmente recordará el momento en que lo hirieron:
–Cuando entra el proyectil destruye neuronas y hay una desconexión fisiológica. Entonces es muy frecuente que en ese tipo de pacientes se presenten alteraciones amnésicas.
Subraya que así ocurre en la mayoría de los casos cuando hay un traumatismo severo. “Hay una amnesia a todo el evento quirúrgico. De hecho, a veces recuerdan acontecimientos sucedidos mucho tiempo atrás y no se acuerdan de cosas más recientes. Por ejemplo, se despertó hablando en otra lengua porque son recuerdos más antiguos”.
–¿Teóricamente existe alguna posibilidad de que en algún momento recuerde situaciones recientes?
–En el momento que sucede el accidente, hay un proceso fisiológico mental de conexión interneural. Cuando ocurre el trauma se interrumpen esas conexiones, así como los fenómenos fisiológicos. En muchos casos, lo primero que olvidan es el evento, porque están en ese proceso fisiológico en el que se están capturando las imágenes y los datos del accidente. Por eso se dice que el evento traumático es el primero que desaparece de la memoria.
–¿Cuál es el tiempo estimado por un especialista para que Cabañas recuerde lo ocurrido?
–Depende de la magnitud del daño. La primera valoración de éste se efectúa mediante estudios de resonancia magnética y de imagen. Después viene la evaluación mental. No todos los pacientes responden igual. Algunos deben de aguardar más tiempo para recuperar sus recuerdos. Hay algunos acontecimientos que no los vuelven a recordar debido a la destrucción neuronal. Si la información estaba en la zona dañada por la bala, será difícil que la recupere. Es difícil responder en cuánto tiempo estará en condiciones de recordar lo sucedido y si algún día podrá acordarse de lo que pasó el día en que le dispararon.








