Robos con protección diplomática

Estadunidenses de la iglesia bautista. "Búsqueda" de huérfanos

Puerto Príncipe.– Cuando Auguste Petit Freóle llegó al hospital a visitar a su hija Guinours que se recuperaba de los golpes que sufrió en las piernas y la cadera durante el terremoto, ya no la encontró. La embajada francesa se la había llevado a Martinica con otros cuatro niños.

En ese momento comenzó el peregrinaje de Auguste para recuperar a su hija de 13 años, a la que había rescatado con sus propias manos de la casa derrumbada de sus tíos. Ellos estaban muertos, a ella la sacó con vida.

“El domingo 24 de enero la sacaron del hospital de campaña instalado en el Liceo Francés y la desplazaron en helicóptero hacia Martinica, pero sin documentación, sin registro, sin permiso, sin dejar un papel de referencia. Auguste pidió en el hospital una constancia de que habían entregado a su hija pero se la negaron, sólo le dieron un número de teléfono y el nombre del hospital a donde la trasladaron, pero por más que llamaba no lo dejaban hablar con la niña ni lo atendían”, explicó Lule Marrero, de la organización internacional Ananda Marga Universal Relief Team (AMURT), que fue la que dio el primer chequeo médico a la niña y recomendó al joven padre llevarla al hospital, y es la que ahora lo asesora para recuperarla.

Auguste habla con esta activista de Islas Canarias en creole. Se mantiene callado durante la entrevista con Proceso.

“Al quinto día (29 de enero) nosotros intervenimos y presionamos por teléfono –porque aquí el color de la piel importa mucho para el trato que te dan— y hasta ese momento le comunicaron a su hija. Pero el lunes (1 de febrero), cuando llamó otra vez, le dijeron que no estaba registrada en el hospital, y él estaba muy preocupado”, explica Marrero a este semanario.

En el Liceo, los médicos explicaban que el registro de los niños trasladados lo tenía la embajada francesa y que se dirigiera allá a pedir informes, pero cuando Auguste pedía permiso para entrar en el edificio no le permitían el acceso, así que regresaba al hospital a insistir que le dieran una constancia de que ahí había estado internada su pequeña. Después de mucho insistir logró obtenerla.

El martes 2 fue recibido por primera vez por personal de la embajada francesa. Marrero cree que fue porque iba acompañado de las activistas europeas de AMURT.

“La gente de la embajada no fue muy clara en su responsabilidad sobre lo que ocurre con la niña. Dicen que tienen eso controladísimo, que no hay forma de que se les pierda un niño, que los papás pueden hablar cuando quieran, pero cometieron un abuso porque nadie le quiso explicar a él directamente lo que iba a ocurrir con la niña ni lograba que se la comunicaran. Ya notamos un ligero cambio en su actitud hacia él porque saben que denunciamos el caso ante el UNICEF, pero no sabemos qué pasó con los otros cuatro niños que también fueron sacados”, explica Marrero.

 

La “misión”

 

El 22 de enero, el UNICEF alertó sobre robos de niños en hospitales haitianos y su eventual tráfico hacia otros países. Pese a ello, las embajadas estadunidenses y europeas sacaron rápidamente a niños que estaban en trámites de adopción; gobiernos como el francés y el estadunidense comenzaron a trasladar a sus territorios a niños hospitalizados; y los orfanatos comenzaron a recibir niños que perdieron a sus familias, que no han sido encontrados por familiares o que están siendo entregados por sus parientes para que los den en adopción.

La sospecha del tráfico de infantes pareció confirmarse la noche del 29 de enero, cuando 10 estadunidenses de la iglesia bautista fueron detenidos en la frontera mientras intentaban sacar a 33 niños a los que iban a concentrar en el Refugio para Menores Nueva Vida, en Cabarete, República Dominicana.

El domingo 31, Proceso tuvo acceso a la cárcel de la Dirección Central de la Policía Judicial (DCPJ) donde estaban detenidos los estadunidenses: cinco mujeres solas en una misma celda austera, tendidas en el piso; los hombres en la celda contigua, ya atiborrada de gente. Hasta ese momento no habían recibido la visita de ningún funcionario de su embajada.

“Nos los dieron un grupo de pastores haitianos para trabajar por los niños, para amarlos, para cuidarlos, para que no sufrieran más”, explicó a la reportera la jefa de la “misión de rescate” de huérfanos, Laura Silsby, una mujer de rostro y hablar sereno, que en cada frase menciona a Dios.

A su lado estaba una mujer también adulta y una joven rubia de unos 20 años, de grandes ojos azules, que se asomaba por la reja de gruesos barrotes, asustada como conejito.

Durante toda la entrevista, Silsby sostuvo que la intención del grupo era amar a los huérfanos y mostrarles el amor de Dios, y que ella los recogió de varios orfanatos que estaban destruidos y donde estaban sufriendo mucho.

–¿Qué ocurrió en la frontera? –se le preguntó.

–Llevábamos los papeles que nos dio el pastor, pero ahí nos enteramos de que teníamos que haber llevado otros papeles, que no teníamos todos los que nos pedían. Aunque les pedimos que nos dejaran regresar para pedírselos al pastor, ya no nos dejaron, nos arrestaron y nos trajeron aquí.

–Específicamente, ¿quién fue el pastor que se los dio?

–El pastor John Sandio.

–¿Y qué iban a hacer con esos niños después? ¿Darlos en adopción?

–Quizás en un futuro sí, si comprobamos que no tienen familia, pero ahora sólo queríamos llevarlos a Santo Domingo. Tenemos un lugar que tiene 45 cuartos y todo para que ellos estén seguros y a salvo. Pero ahora no sabemos dónde están los niños ni cómo la están pasando.

Al final de la entrevista, las mujeres se dijeron confiadas de que saldrían libres. “Tenemos al mejor de los abogados, al Big Guy”, soltó una de las mujeres, en referencia a Dios. Explicaron que las iglesias bautistas estadunidenses ya están movilizándose para explicar el “malentendido”. Dieron la bendición a la reportera y a su traductora, y agradecieron la visita.

Las cadenas estadunidenses de televisión acampaban afuera.

Sin embargo, los estadunidenses no han salido bien librados. El lunes 1, el primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, señaló que “los secuestradores” sabían que estaban cometiendo un delito. Y ese mismo día comenzaron a aparecer los padres biológicos de los niños para reclamarlos, aunque, según publicó el diario español El País, ellos autorizaron su traslado con esos “blancos” desconocidos, porque confían en que van a darles una mejor vida.

El jefe de la Policía de Haití, Frantz Thermilus, quien tiene su oficina provisional a unos metros de las celdas, dice a este semanario: “Desde antes de la catástrofe no había un control sobre eso (la salida de los niños). No hace falta decir qué pasó después. Todo mundo está tratando de conseguir un niño y cruzar la frontera. Por eso establecimos en la DCPJ una oficina de protección al menor que trabaja en la frontera y en el aeropuerto, para ver qué niños salen e impedir que lo hagan”.

Thermilus señala que el robo de niños: “Ese problema es viejo, tiene más de 20 años: personas organizadas crean orfanatos que son pantallas, se organizan para hacer salir a los chicos del país, lo hacen parecer legal, pero es para venderlos. El costo depende de la edad, una familia que quiere un niño puede pagar 10 mil dólares para obtener uno”.

La funcionaria haitiana del Unicef, Mireille Triebe, señala que el control de los soldados estadunidenses en el aeropuerto dificulta llevar un control sobre los infantes que abandonan el país por este lugar. Reporteros han visto llegar a la embajada de Estados Unidos a ciudadanos de ese país que cargan a varios niños haitianos. Puertas adentro, es difícil saber sobre su destino. Durante la última semana de enero el Liceo Francés fue un lugar de concentración de niños huérfanos.

“Entiendo que unos quieren sacar niños por acto humanitario, para ayudarlos, y otros por un fin distinto. A éstos se los tenemos que impedir”, dijo Thermilus.

Sobre la situación de los presos estadunidenses que se encuentran a unos metros de su oficina provisional –porque su verdadera oficina la ocupan el presidente René Préval y los miembros de su gabinete– dijo: “Estas personas han violado ciertas leyes, no han hecho las cosas como deberían. Actuaron mal, un haitiano les dio a los niños y lo que hicieron es ilegal”.