El largometraje documental Los últimos héroes de la península, de José Manuel Cravioto, que narra la carrera de famosos púgiles yucatecos, está por fin en pantallas.
Y su soundtrack con un videoclip de una cumbia que compuso Pablo Valero (en el cual participa como invitado el cantante Rubén Albarrán, de la banda de rock alternativo Café Tacuba), saldrá al mercado en dos semanas.
La película, con guión basado en el reportaje La pelea de hoy de la reportera Beatriz Pereyra de Proceso (publicado en el número 1590), ofrece cinco historias de boxeadores yucatecos que en las décadas de los sesenta y ochenta fueron campeones del mundo y después perdieron todo lo que ganaron: Miguel Canto, Gustavo Guty Espadas, Freddy Chato Castillo, Juan Herrera y Guadalupe Madera (Proceso 1635), pero encontró con dificultad la salida a las salas comerciales, a pesar de la buena recepción que tuvo en festivales mexicanos y extranjeros.
Los últimos héroes de la península se estrenó el 29 de enero con nueve copias sólo en la Ciudad de México y área metropolitana, como la Cineteca Nacional. Luego iniciará un recorrido por el resto de la República.
Cravioto manifiesta que, como cualquier película mexicana independiente, y aun más para documentales, es muy complicado encontrar distribuidor y colocar el proyecto en los cines:
“Este trabajo siempre lo pensamos para las salas y nuestro objetivo era estrenarlo, desde antes de filmarlo, por ello estamos muy contentos. No es que no sea difícil llegar a festivales, pero al final que se estrene un filme es más complicado.”
–¿Cómo surge la intervención de Rubén Albarrán?
–Estoy terminando mi segundo largometraje que se llama Seguir siendo, sobre la historia de Café Tacuba, en codirección con el realizador Ernesto Contreras (quien también es productor de Los últimos héroes de la península). Entonces, al viajar con los miembros de la agrupación musical realizando la documentación de la película, supe que a Rubén le gustaban mucho las cumbias y le dije que si no cantaba una para la película, aceptó y la grabamos.
También existe el libro Los últimos héroes de la península, presentado a finales de noviembre pasado, conformado sólo por fotografías de Víctor Mendiola, Ramiro Chaves e Iván Hernández.
Según Cravioto, esos dos proyectos alternativos al filme ayudaron a encontrar distribuidora:
“Llegamos con Alfaville Cinema y le gustó. Se sabe que en México no se puede hablar de que existan documentales exitosos, sólo con una o dos honrosas excepciones, pero al final los colegas directores (es también mi caso) no ruedan películas por los resultados que vayan a obtener en la taquilla, aunque suene que me contradigo, porque el objetivo es estrenar. Tiene que ver con que todas las películas deben apelar a su derecho de enfrentarse con su público, cualquier obra.”
Cravioto, nacido en la Ciudad de México en 1981 y egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), ha filmado documentales por el azar de la vida:
“Cuando entré al CUEC, no tenía interés en filmar un documental, sin embargo allí lo descubrí, y fue el mejor lugar para hacerlo. Me di cuenta del descubrimiento de un lenguaje que yo no conocía. Ese hallazgo fue lo que me motivó: el descubrir una nueva manera de contar historias. De hecho, después del filme de Café Tacuba, mi siguiente proyecto es de ficción. Para nada me considero un documentalista.”
Cabe destacar que Los últimos héroes de la península es el primer largometraje documental producido por el CUEC y la UNAM en su Programa de Óperas Primas.
Una tarea difícil
Ya con una reconocida experiencia con los cortos Cineminuto para Volvo, La caja de Yamasaki, El charro misterioso, Cascabel soccer, Razor dream, Déjalo ser y Pirexia, Cravioto confiesa que para él es “mucho más duro” rodar un documental que una cinta de ficción:
“La gente piensa que es más complicada la ficción por el presupuesto, pero para mí es más dificultoso un proyecto que requiere de ti más habilidad. El documental requiere de mucho más capital creativo y de articulación que lo que ofrece la ficción.
“Es más dificultosa la ficción en cuanto financiamiento y condiciones, pero el documental es más complicado a nivel de realización en un plano más intelectual. Es un reto tremendo hacer un documental para las salas. Requiere de un esfuerzo para inventar de manera personal cómo vas a contar el cuento. Solicita demasiadas neuronas.
“Al hablar de personajes reales, te enfrentas a retos que tienen que ver con la improvisación, con la vida diaria, con lograr una confianza con tus personajes.”
–¿Qué puede brindar este largometraje con respecto al tema del boxeo?
–No la considero una película de box, sino una película de personajes que fueron boxeadores. Sin embargo, el público la va a apreciar mucho. Lo que presenta es una nueva visión de cómo es el mundo del box en México, a pesar de que es Mérida. Es un muestreo muy claro de cómo funciona el box.
“Además, deseo (ese es un interés que tuve desde que estábamos haciendo el guión y filmando en Mérida) que la gente encuentre valores mucho más transcendentes que los que nos impone la sociedad. La actualidad está de la fregada: hay crisis económica, una sobreoferta de posibilidades culturales, y una frustración de la población mexicana por la inseguridad y la falta de empleo. Como dice el eslogan de la cinta: ‘La felicidad no depende de un triunfo, pero tampoco de una derrota’. No, la felicidad está en la gente que te rodea, el lugar en el que vives y haciendo lo que te gusta.”
–¿Qué le ha dicho la gente del box sobre el documental?
–La gente que lo ha visto, le gusta y lo disfruta mucho. Sale contenta con lo que se logró. Un caso curioso es que a las personas que no les gusta el box y la han visto, me dicen que ahora sí les gusta el box. Es un caso muy curioso.
–Aunque sólo se enfocó a estos cinco boxeadores, ¿cómo percibe la situación del box?
–Estaba muy contento y muy emocionado porque el box ya había regresado a la televisión abierta y podíamos volver a ver cómo estaban los nuevos boxeadores peleando por campeonatos mundiales. Ahora miro con desconfianza todo ese furor por el box, porque atiende los intereses de las televisoras y el rating. Observo que están inventando campeones por todos lados. El problema es que hay tantas asociaciones de box que ya no se sabe cuál es la más importante. Los mismos promotores y asociaciones promueven a sus propios campeones, no hay un campeón absoluto.
“Estoy un poco desencantado por eso. La gente que no sabe de box cree que todos son muy buenos. Creo que deberían de volverse más rigurosos los procesos para ser campeón del mundo.”
–Según su visión, ¿están surgiendo héroes del box en este momento?
–Sí. Se están generando dos o tres héroes del box, aunque todavía no es tiempo para llamarles héroes. Es complicado poner esa etiqueta. Yo me tomé la licencia de poner este título en el documental con mucho respeto para toda la gente yucateca anónima que merece se le llame héroe. El nombre simplemente fue una analogía de lo que eran en esa época esos campeones. Esa palabra hay que usarla con mucho cuidado y cautela.
Redondea:
“El tiempo lo dirá, pero sí se están gestando figuras del box, muy jóvenes. Se escuchan varias figuras, como Saúl Canelo Núñez, es la más constante o firme.”








