Cuba, “en alerta”

La armada estadunidense. Peligro latente

LA HABANA.- Ante la presencia masiva de tropas y equipo militar de Estados Unidos en Haití, Cuba mantiene en “estado de alerta” a sus fuerzas armadas y a sus organismos de seguridad, dice a Proceso una fuente del gobierno de Raúl Castro.

Añade que las autoridades cubanas temen que el terremoto que devastó Haití el martes 12 sirva de pretexto para que Estados Unidos realice una invasión a esa nación. Es “un nuevo intento de ocupar al país más pobre de América Latina”, asegura el informante, quien pidió el anonimato.

Desde el viernes 15, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior realizan un minucioso monitoreo de la llegada de fuerzas castrenses al devastado territorio haitiano. En particular de 10 mil soldados estadunidenses, 2 mil de ellos pertenecientes a la 82 División Aerotransportada con sede en Fort Bragg, Carolina del Norte.

Asimismo están pendientes de los movimientos del portaaviones Carl Vinson y del portahelicópteros Bataan, que se encuentran en las aguas del llamado Paso de los Vientos, un estrecho marítimo que separa a Cuba de Haití y cuya parte más ancha mide unos 80 kilómetros.

Además, vigilan el tránsito de aviones militares estadunidenses por el espacio aéreo cubano, autorizados por el gobierno de la isla el jueves 14 con el propósito de apoyar las labores de auxilio y la evacuación de heridos.

A finales de noviembre pasado, Cuba realizó maniobras militares como “una necesidad de primer orden” ante “la actual situación política y militar que caracteriza la confrontación entre Cuba y el imperio (Estados Unidos)”, declaró el 21 de ese mes el general de división Leonardo Andollo, segundo jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Y sostuvo que estos ejercicios militares “elevan la capacidad disuasiva para evitar una confrontación militar”, de acuerdo con el principio de que no hay mejor manera de ganar una guerra que evitándola.

El general Andollo indicó que en esas maniobras –las más amplias desde que Fidel Castro dejó la jefatura del Consejo de Estado en 2006– se ensayó el enfrentamiento con un hipotético “aumento de la actividad subversiva del enemigo, encaminado al desorden social y la ingobernabilidad” del país.

 

“Un pretexto”

 

“Haití no está en guerra”. “Haití necesita un batallón de batas blancas, no un batallón de militares”. “Queremos médicos, no armas”. “Si no está en guerra, no necesita soldados como los que llegan de Estados Unidos, sino médicos como los cubanos”.

Estas son algunas de las expresiones de una docena de jóvenes médicos haitianos que son difundidas con amplitud por la prensa escrita, la radio y la televisión de isla.

El caso del médico haitiano Irelio Sidney, egresado con la primera generación de haitianos graduados de medicina en Santiago de Cuba, en 2005, es uno de lo más difundidos por los medios de comunicación. Irelio perdió a su madre Pressoir Texier y a otros familiares.

Entrevistado por la televisión cubana, el galeno haitiano aparece a cuadro, atendiendo heridos en un campamento improvisado. Relata el sufrimiento de “su pueblo”, informa sobre los miles de heridos que permanecen sin atención y critica al gobierno de Estados Unidos por enviar militares para una guerra y no médicos que salven vidas.

Hasta el jueves 21, el gobierno cubano no había hecho una declaración oficial sobre la masiva presencia militar de Estados Unidos en Haití. Pero todos los medios de comunicación realizan una campaña de denuncia por esa “sospechosa” presencia.

Varios periodistas que intervinieron el lunes 18 en el programa de televisión La Mesa Redonda comentaron que el arribo de miles de soldados estadunidenses a Haití parecía más una “invasión silenciosa” que una acción de solidaridad realizada por brigadas de auxilio.

En esa transmisión, la periodista cubana Marina Menéndez dijo que se anunciaba la presencia de hasta 16 mil marines en Haití “para velar por la seguridad”, pero dejó claro que la labor de esas tropas en el aeropuerto de Puerto Príncipe era ineficiente. Agregó que su permanencia ha suscitado quejas de la Unión Europea, la Comunidad del Caribe (Caricom), Venezuela, Nicaragua y otros países.

En efecto, la actuación del ejército de Estados Unidos en Haití ha provocado quejas de funcionarios de varias naciones, algunas de las cuales han desembocado en roces diplomáticos.

El viernes 15, Nelson Jobim, ministro de Defensa de Brasil –país que encabeza la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah)– criticó el control unilateral de las tropas estadunidenses sobre el aeropuerto de Puerto Príncipe.

“El aeropuerto lo tomó (Estados Unidos) sin que otros países fueran consultados, lo cual entorpece el aterrizaje de aviones de la Fuerza Aérea Brasileña cargados de personal y suministros”, subrayó Jobim.

El domingo 17, el Caricom protestó ante Washington debido a que dos días antes el ejército estadunidenses impidió que un avión en el que viajaba una misión humanitaria de ese organismo aterrizara en el aeropuerto de Puerto Príncipe. La misión era encabezada por Edwin Wilberforce Carrington, secretario general del Caricom, y por varios jefes de gobierno de la región. El avión fue obligado a regresar a Jamaica sin cumplir sus objetivos.

Ese mismo día, militares estadunidenses negaron el permiso para aterrizar a dos aviones Airbus cargados con ayuda enviada por Francia. El secretario de Estado francés, Alain Joyandet, pidió el lunes 18 “que se aclare cuál es el papel de Estados Unidos en Haití”.

Un día después –martes 19–, el presidente francés Nicolas Sarkozy desautorizó a su ministro. En un comunicado emitido por el Elíseo, el mandatario afirmó que las autoridades de su país están “plenamente satisfechas” con la “cooperación permanente” entre Estados Unidos y Francia.

Por su parte, los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Bolivia acusaron a Estados Unidos de apoderarse del destrozado Haití.

El domingo17, el Departamento de Estado respondió mediante un comunicado que fue el presidente René Préval quien solicitó la asistencia militar y humanitaria de Estados Unidos.