“Cultura Urbana”, observatorio literario del DF

Juan José Reyes

En un momento en el que hay cada vez menos espacios culturales escritos y la existencia de revistas de ese género se ve amenazada por la cancelación de publicidad ordenada por Felipe Calderón, cuyo régimen sólo considera como canales apropiados para difundir su discurso político y sus acciones a los medios electrónicos (en especial a la televisión), las publicaciones editadas por las universidades y los centros de educación superior están llamadas a jugar un papel muy importante.

Son, por su naturaleza misma, espacios en los que suelen tener cabida las más diversas corrientes de pensamiento y las más disímbolas expresiones artísticas; espacios propicios a la reflexión y al debate; espacios para ensayar respuestas a las preguntas actuales.

Una de ellas es Cultura Urbana, órgano de difusión cultural de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), fundada y dirigida por Juan José Reyes, escritor con una larga trayectoria en el ámbito de la crítica literaria y el periodismo cultural, actividades colindantes a las que se ha dedicado desde 1976, cuando apenas rebasaba los 20 años de edad.

El primer número de Cultura Urbana apareció en octubre de 2004, a instancias del rector de la UACM, Manuel Pérez Rocha, quien tenía claro que la institución necesitaba una publicación que irradiara, extramuros, los asuntos que se examinan y las ideas que se generan en la propia universidad, una institución que nació, señala Reyes, “como una opción de educación superior pública para sectores desfavorecidos y tradicionalmente soslayados”.

Reyes le propuso a Pérez Rocha hacer una revista cultural eminentemente literaria, legible y atractiva para todo público, en la que también tendrían amplia cabida las humanidades y las ciencias sociales. Esas son las directrices que han encauzado la vida de Cultura Urbana, que en este 2010 entra en su sexto año de vida.

La experiencia acumulada por Reyes a través de una larga serie de suplementos y revistas culturales (desde la revista América hasta Letras Libres, sin olvidar el Semanario Cultural del diario Novedades) le ha permitido amalgamar colaboraciones de autores de varias generaciones. Algunos muy renombrados –como Antonio Alatorre, Carlos Monsiváis, José de la Colina, Eduardo Lizalde, José Emilio Pacheco, Jorge López Páez, Elena Poniatowska, Luis Villoro, José Agustín–, otros cuya obra es cada día más reconocida –Alberto Chimal, Ana Clavel, Óscar de la Borbolla, Ana García Bergua, José María Espinasa, Ernesto Lumbreras– “y un grupo de jóvenes muy talentosos –señala Reyes– que colaboran de manera habitual en la revista, pues fomentar la convivencia literaria es deber de una revista universitaria.

“Nuestra intención –explica– es lograr una perspectiva muy variada y muy incluyente, para que el lector pueda ver a través de Cultura Urbana que el amor por la Ciudad de México no es mero recuerdo o nostalgia, sino una realidad viva (tema de uno de nuestros números de 2008.)

“Sabemos que en la Ciudad de México suceden millones de cosas, que hay enormes problemas, que la enorme cantidad de gente de todo el país que la habita hace que a ratos se convierta en un espejo de la vida nacional, y queremos recuperar a través de la revista las muy diversas corrientes, los muy diversos estilos de vida que conforman nuestra realidad cotidiana. Creemos que la literatura es un vehículo privilegiado para lograrlo.

“Las personas que colaboran en la realización de la revista, escritores todos ellos –Óscar González y David Huerta en la coordinación editorial; Rowena Bali en la jefatura de redacción, y un nutrido y notable Consejo de Redacción (el único que no escribe es Juan Pablo de la Colina, nuestro diseñador)– forman un grupo muy atento a la cultura viva de la ciudad, saben que hay una enorme cantidad de actividades que es necesario recuperar y atender.

“Así hemos tratado de hacerlo –añade Reyes, quien en la última década ha mostrado un creciente interés por la historia de México– a través de números como el que dedicamos a El habla en la ciudad, o el que llamamos Ciudades utópicas y ciudades en caos, y en números próximos vamos a abordar temas tan complejos como el agua, la vida infantil en esta enorme urbe, el laicismo, los nuevos modelos y formas de vida, el Bicentenario, que reunirá trabajos con visión crítica tanto sobre los acontecimientos conmemorados como sobre las actividades que se realizarán en torno de ellos.”

Cada número de Cultura Urbana incluye un suplemento encartable de 12 páginas, Miradas a la educación y la cultura; desde 2008 la revista ha dado lugar a una serie de libros con temas similares a los que en ella se abordan. El primer título de la colección “es un libro espléndido de Bárbara Jacobs: Vidas en vil”. Reyes informa que se han impreso ya otras tres obras, la primera novela de Rowena Bali (El agente morboso), y ensayos de Ana Clavel y de Mónica Lavín:

“En los próximos meses nuestra colección incluirá títulos de Emiliano Pérez Cruz, Carlos Monsiváis, Eduardo Mosches y Édgar Reza.”

Quien desee adquirir los libros o los números de la revista, que este año sumarán más de 30, puede acudir a cualquiera de los planteles de la UACM. Cada nueva entrega se ofrece a los lectores en varias de las mejores librerías de la ciudad.