Chihuahua: el retorno del viejo PRI

Paredes y Duarte. Imposición

“Los dos grados centígrados que marcó el termómetro de esta ciudad no fueron suficientes para impedir el intenso calor humano de las más de 20 mil gentes (sic) que se congregaron en la esquina que forman las calles de Ojinaga y Pacheco, para ser testigos del registro de César Duarte Jáquez como candidato de unidad al gobierno del estado de Chihuahua, ante la Comisión de Procesos Internos del Comité Directivo Estatal del PRI.”

Así inicia el primer párrafo del boletín del sábado 9 de enero enviado por la dirigencia nacional de ese partido para anunciar el arranque de la precampaña del “candidato de unidad” César Duarte, hasta ahora el primero de los 10 aspirantes del tricolor que contenderán este año por igual número de gubernaturas.

Las viejas formas revivieron en el PRI, no sólo en la redacción de sus comunicados, sino también en las prácticas políticas. Y la contienda interna de Chihuahua constituye el primer indicio de lo que puede ocurrir en las otras nueve entidades donde habrá elecciones para gobernador el próximo 4 de julio.

Antes de la cargada que acompañó al madruguete de Duarte, presidente de la Cámara de Diputados en la anterior legislatura, la dirigencia nacional del PRI convocó a los otros cuatro precandidatos, el jueves 7 de enero, para obligarlos a ceder ante él. Esa reunión estuvo encabezada por la propia dirigente nacional, Beatriz Paredes.
De acuerdo con testigos del encuentro, el más reticente fue el exalcalde de Ciudad Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, El Teto, ya que él era el más conocido y con mayor preferencia electoral, según las encuestas realizadas por Consulta Mitofsky, Buendía&Laredo y AARP Marketing.

Duarte se ubicaba en segundo y hasta en tercer lugar de preferencias, según la encuesta estatal que se consulte, incluso debajo de otros precandidatos como el diputado federal Alejandro Cano Ricaud.

Por ejemplo, la encuesta realizada por Mitofsky en noviembre de 2009 revela que, de todos los aspirantes a gobernador, Héctor Murguía ocupó la primera posición, seguido por César Duarte y por el panista Carlos Borruel.

En la encuesta levantada entre el 6 y el 9 de noviembre por la empresa Buendía&Laredo, Murguía apareció con 30% de las preferencias entre todos los encuestados y 38% de los priistas, seguido por Alejandro Cano y César Duarte, ambos muy lejos, con apenas 10%.

El índice fue mayor en la encuesta realizada por la consultora AARP Marketing, en octubre de 2009, entre 649 personas de Ciudad Juárez. En primer sitio apareció Héctor Murguía, con 41% de opinión favorable, seguido por el panista Ramón Galindo, con 36.3%, y en tercer sitio César Duarte. En ese sondeo, el priista Óscar Villalobos obtuvo 43.6 % de opinión favorable, aunque sólo era conocido por 38% de los encuestados.

Sin embargo, el primero en ceder a las presiones de la dirigencia nacional del PRI durante la encerrona del 7 de enero fue Óscar Villalobos, extitular de Fomento Social del gobierno estatal. Alejandro Cano y José Reyes Ferriz finalmente cedieron a la operación del centro.

Murguía Lardizábal expresó su desacuerdo: denunció que en diciembre los simpatizantes de César Duarte habían realizado un madruguete a través de la prensa local y nacional. Incluso, en Chihuahua se difundieron versiones sobre una posible salida de Murguía del PRI, quien contó con el apoyo financiero de los empresarios más poderosos de de Ciudad Juárez, el centro urbano más poblado y con mayor peso electoral en la entidad.

La supuesta rebeldía de Murguía Lardizábal no duró ni 24 horas. La noche del 9 de enero, su hermano Luis Murguía Lardizábal, coordinador de la precampaña del juarense, declaró a la prensa local que “Héctor Murguía no se va a registrar”.

El secretario de Acción Electoral del Comité Directivo Estatal del PRI, Eloy García Tarín, confirmó ese mismo día que Óscar Villalobos y Héctor Murguía ya habían declinado a participar en el proceso interno de la selección priista.

El viernes 14 de enero inició la llamada “operación cicatriz” en Ciudad Juárez. En un acto conjunto, César Duarte anunció que Héctor Murguía será el coordinador de su campaña en la zona norte. También se reunió en el hotel Camino Real con los empresarios que apoyaron la precampaña de Murguía, entre ellos Federico de la Vega y Manuel Quevedo.

De acuerdo con la convocatoria para la nominación del candidato del PRI a la gubernatura, anunciada el 29 de noviembre de 2009, la elección interna será mediante la fórmula de “convención de delegados”, con lo que se desechó la posibilidad de consulta directa a la base. “En este momento de crisis, el partido no está para los costos enormes de una precampaña”, justificó el dirigente estatal priista Marco Adán Quezada.

En realidad, destacaron algunos dirigentes consultados por Proceso, en Chihuahua se confirmó que el verdadero método de selección será el viejo dedazo centralista y, como ocurrió en el caso de la entidad norteña, reviviendo viejas fórmulas como el madruguete y el acarreo.

 

El castigo al PAN

 

Las encuestas realizadas entre octubre y noviembre le dan una clara ventaja de entre 40 y 45% al PRI, ante el PAN que se ha desmoronado en Chihuahua, sobre todo en Ciudad Juárez, donde los índices de preferencia para Acción Nacional son menores a 20%.

No sólo las preferencias electorales fueron medidas en esos sondeos, sino también el clima de descontento provocado por la estrategia federal de combate al crimen organizado que ha originado que Ciudad Juárez sea considerada la ciudad más violenta del mundo, según la organización Movimiento Blanco.

En los últimos tres años, las muertes violentas relacionadas con el crimen organizado se incrementaron 800% en Ciudad Juárez. Tan sólo en 2009 los homicidios dolosos costaron la vida a 2 mil 658 personas; en los primeros 13 días de 2010, la cifra de crímenes se elevó a 120, a pesar del despliegue de 8 mil 500 efectivos militares en toda la entidad, la mayoría concentrados en Ciudad Juárez.

La encuesta de Buendía&Laredo, con mil 200 cuestionarios, revela que 48% de los chihuahuenses considera que el aumento de la violencia está asociada con el crimen organizado y es una señal del fracaso del gobierno federal, mientras sólo 28% cree que es una señal de éxito. El 49% piensa que la estrategia de Felipe Calderón para combatir el narcotráfico ha hecho de México un país menos seguro, contra 22% que opina lo contrario.

Paradójicamente, 53% de los mismos encuestados considera que México será más seguro en los próximos tres años si continúa con la guerra contra el narcotráfico, y 27% piensa que México será un país más seguro si se negocia con los narcotraficantes.

El 44% de los encuestados considera que en Chihuahua es prioritario combatir la inseguridad, contra 27% que prefiere el crecimiento económico. El 45% opina que para mejorar las condiciones de vida es necesario combatir la delincuencia y garantizar seguridad; un lejano 10% cree que lo importante es pavimentar y hacer obra pública y 9% considera que la prioridad es crear empleo.

El 52% de los encuestados estima como muy mala y mala la situación económica de Chihuahua, mientras que 38% considera la situación política de su entidad como muy mala y mala, frente a 26% que opina que es “muy buena/buena”.

La consultora AARP Marketing levantó 640 encuestas domiciliarias en Ciudad Juárez, en octubre de 2009. El 61.5% opinó que los resultados del Operativo Conjunto Chihuahua para combatir el narcotráfico son malos, 19.2% los consideró regulares y sólo para 13.4% son buenos.

Buendía&Laredo le da una ventaja de 45% al PRI frente a 24% del PAN en las elecciones a gobernador, con 24% de indecisos. Consulta Mitofsky pone al frente al PRI con 41.8% de las preferencias, mientras al PAN le da 19.2% y 30.2% de voto indeciso. AARP Marketing cierra el margen: 39.6% al PRI y a 24.7% al PAN.

Considerado como un bastión de Acción Nacional en el norte del país, en Chihuahua las preferencias electorales del panismo han disminuido y Carlos Borruel, alcalde de Chihuahua, político al que se le atribuye cercanía con El Yunque, es el más conocido, seguido por el diputado federal Javier Corral y el senador Gustavo Madero, actual coordinador de la bancada de su partido.

Ninguno de estos dos políticos chihuahuenses es aspirante actual a la gubernatura. Los tres precandidatos oficiales son Carlos Borruel, el empresario Pablo Cuarón y el exalcalde de Galeana, Clary Jones, cuyo registro ha sido obstaculizado por el PAN, argumentando que no obtuvo el número de firmas necesarias para su registro.

El 13 de enero, Jones acusó a Borruel y al dirigente del PAN en la entidad, Cruz Pérez Cuéllar, de cometer un fraude para obstaculizar su registro y favorecer al actual alcalde de la capital chihuahuense.

Frente a este panorama, los observadores locales dan por un hecho el triunfo del PRI en la entidad, y con ello el retorno de las viejas fórmulas y formas políticas.