Una víctima más del América

Navia. Frustrado fichaje

Los dueños del futbol mexicano violan los acuerdos de la FIFA y los magnates de este deporte a nivel mundial se hacen de la vista gorda. El famoso “pacto de caballeros” que impide que un futbolista pueda contratarse libremente con el equipo que quiera al término de su contrato opera puntualmente en nuestro país. El caso más reciente es el del exseleccionado chileno Reinaldo Navia, quien cuenta a Proceso cómo se enteró, después de casi tres años, de que seguía “perteneciendo” al América, equipo que evitó fuese contratado por el Veracruz.

 

 

El acuerdo no escrito entre los dueños de los equipos de futbol en México, conocido como “pacto de caballeros”, impide que se cumpla con uno de los máximos mandatos de la FIFA, el cual establece que al término de un contrato el jugador queda libre para negociar con otro club.

El artículo 18 del Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores de la FIFA establece que “un jugador profesional tendrá la libertad de firmar contrato con otro club si su relación contractual con el equipo actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses”.

Pero en México los propietarios de equipos son los que determinan el futuro del futbolista, pues obligan a que la escuadra interesada pague un monto al último conjunto donde el deportista actuó. Sólo así dan su aval para el traspaso. Si el jugador se rebela y quiere romper el “pacto de caballeros” para ejercer sus derechos, los dueños lo anotan en su lista negra.

La víctima más reciente de esta regla no escrita pero aplicada de manera puntual fue el delantero chileno Reinaldo Navia. Después de dos años y medio fuera del balompié mexicano, y sin vínculo contractual alguno, le informaron que aún “pertenecía” al club América. Por ello no pudo contratarse con el equipo Veracruz, en la división de ascenso.

En diciembre pasado, los Tiburones Rojos lo presentaron como uno de sus refuerzos para la próxima temporada, pero la negociación se cayó cuando América exigió el pago de 300 mil dólares por los “derechos” del jugador.

El tema volvió a cobrar relevancia porque Cuauhtémoc Blanco, actualmente en las filas del Veracruz, tocó el asunto públicamente el 26 de diciembre último.

El veterano jugador calificó de “absurdo” el pacto de caballeros y abogó por la creación urgente de un sindicato de futbolistas. Ni el vicepresidente americanista Yon de Luisa se libró de la acometida: “Es una mala persona. Cuando llegó al América se me hacía un gran tipo, y ahora se lo digo de frente: es un individuo que le está haciendo daño al jugador”.

Blanco insistió: “Se me hace muy injusto lo que están haciendo con Navia. Es un ser humano que tiene a su familia e hijos, y lo que quiere es jugar. El ‘pacto de caballeros’, que no sé quién lo inventó, es absurdo. El jugador termina su contrato y es libre; se puede contratar con el equipo que quiera, pero desgraciadamente estamos en México… no es como en Europa, donde se atienen a los reglamentos de FIFA”. Incluso insinuó que si Navia presenta una reclamación ante el organismo internacional, los directivos podrían verse en problemas.

 

Complicidades

 

Pese a la sistemática violación del futbol mexicano a los estatutos y reglamentos de la FIFA, en su última visita a México en noviembre pasado el presidente de esta federación, Joseph Blatter, se deslindó del asunto. Entre homenajes, condecoraciones, fiestas, inauguraciones y hasta convivios con el presidente de la República, el máximo jerarca del futbol en el mundo planteó que para investigar anomalías del futbol mexicano –a propósito de la multipropiedad de equipos–, su organismo requiere reclamaciones “o protestas de algunos participantes de los clubes que no están de acuerdo”.

Previamente, en julio de 2009, Blatter reveló a la cadena ESPN que su organismo no pretende involucrarse en el conflicto y precisó: “No podemos hacer nada ante esa situación. Algún jugador lo puede ver a través de la Asociación de Jugadores, de Fifpro (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales), pero nosotros no intervenimos”.

Localizado vía telefónica en Santiago de Chile, Reinaldo Navia asegura: “Es un poco difícil explicarlo. Lógico que es un pacto que existe en el futbol mexicano, y lamentablemente es perjudicial para el jugador. Lo que me sucedió fue algo terrible y sorprendente, porque yo no sabía del ‘pacto de caballeros’. Contaba con mi carta de jugador libre y no tenía ni idea de que aún seguía perteneciendo al club América. Creo que la gente del Veracruz tampoco lo sabía. Por eso me presentó y firmé contrato”.

El delantero chileno comenta que Toño de Nigris, recientemente fallecido, quería volver a México y no pudo porque debido a ese pacto tenía que pagar para contratarse con algún club. “Es penoso porque no puedes hacer nada y dependes por completo de los directivos y de los equipos. En mi caso me extraña que haya terminado mi contrato con América, y después de tres años de que salí de México cuando vuelvo me dicen que sigo perteneciendo a ese equipo.

“Es absurdo. No sé hasta cuándo durará esto, hasta cuándo lo van a permitir. Es lastimoso porque los únicos perjudicados son los jugadores y no puedes apelar. Eso es lo más triste, y si recurres a otras instancias prácticamente se te cierran todas las puertas en el futbol mexicano.”

Navia se resigna y dice que no acudirá a instancias legales por las consecuencias que ello traería. Recuerda el caso de Sebastián González, el Chamagol, quien demandó a Tigres de la Universidad de Nuevo León y por ese motivo quedó vetado en el futbol mexicano.

–¿Entonces no piensa recurrir a FIFA?

–Para nada. No quiero cerrarme las puertas. A lo mejor hubo un malentendido. Platiqué con la gente del América y me explicaron la situación. Lamentablemente pasó eso; hay que resignarse y dar vuelta a la hoja. Ahora estoy en Chile buscando equipo. Todavía no encuentro nada. Hay un par de posibilidades, pero nada en concreto. Y eso es lo que más duele, porque rescindí mi contrato en Chile por la oportunidad que se me presentaba en México. Nadie se preocupa por el jugador. Ya empezó el campeonato en Primera División y es lógico que el club que podía contratarme ya me descartó. Ahora debo buscar chamba y aquí estoy haciendo el esfuerzo y sin conseguir nada.

“Me duele también que siendo chileno y después de haber logrado cosas importantes en la selección y ser ídolo en el extranjero, regresé a Chile y hasta ahora nadie se me ha acercado. Me han valorado mucho más afuera que en mi propio país.”

–Y eso que en Chile no existe el “pacto de caballeros” –acota el reportero.

–Para nada. Y aparte soy jugador libre. Fuera de México soy dueño de mi carta, y es lo que más me entristece. A veces te van programando para el retiro. He tenido el apoyo de mi familia y eso me fortalece. La gente sólo ve lo que ocurre dentro de la cancha, pero lo que sufre el jugador y las cosas que pasa afuera no las percibe. Imagínate la situación en la que estoy ahora. Es complicado porque hoy en día todos los equipos están formados. Está difícil entrar a un club en estos momentos.

–¿Qué explicación le dio la directiva del América?

–Hablé con Yon de Luisa, que es un caballero y con quien tenía buena relación desde que estuve en el equipo. Argumentó que Veracruz no les informó nada y que por eso se molestaron. También mencionó las declaraciones que en su momento hizo Cuauhtémoc. Eso contribuyó a que me cerraran las puertas. Yo no tuve nada que ver con esos señalamientos; nunca he hecho malas declaraciones ni me he portado mal con la institución. En los años que estuve en América siempre me entregué al máximo. Fui un profesional.

–¿Usted tenía alguna deuda con la directiva del América?

–Yo no salí mal del equipo. Creo que todo se debió a la manera en que procedió la gente del Veracruz. Ellos deberían haber buscado una manera de resolver el problema.

–¿Veracruz le dio alguna explicación?

–Ninguna. Sólo me comunicaron que no iba a poder jugar y que América había puesto trabas. Con esa noticia tuve que empacar maletas y volver a Chile.

–¿Habló con Cuauhtémoc?

–Sí, pero él solo no puede hacer gran cosa. Siempre le agradeceré que me haya recomendado, pero no tiene nada qué ver en el asunto. Me entrevisté con la gente del América, pero siempre encontré negativas. Estaban bastante cerrados como para darme la posibilidad de jugar en el Veracruz.

Medallista de bronce con su selección en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, Navia jugó seis años y medio en México. Anotó 93 goles en la liga nacional durante su paso por los Tecos (2001-2002), Morelia (2003), América (2004-2005, con el que se coronó en el Clausura 2005), Monterrey (2006), San Luis (2006) y Atlas (2007).

 

La opresión

 

El delantero mexicano Antonio de Nigris vio frustrado su sueño de volver al futbol mexicano porque su club de origen (Monterrey) exigía un pago al equipo que deseara repatriarlo. Militó en equipos de España, Colombia, Brasil, Turquía y Grecia, hasta su inesperada muerte ocurrida el 16 de noviembre último.

El seleccionado nacional Aarón Galindo, exdefensa de Cruz Azul, es otro de los jugadores que decidieron hacer carrera en el extranjero. En 2006, y tras el escándalo del doping en la Copa Confederaciones Alemania 2005, el zaguero se marchó al Hércules de España. Luego pasó por el Grasshopper suizo (2007) y el Eintracht Frankfurt, de Alemania.

El año pasado el Guadalajara se interesó por sus servicios. Sin embargo, para volver al balompié mexicano el Cruz Azul tuvo que avalar su transferencia.

En el primer caso que se recuerda de un jugador que se rebela a los lineamientos de su equipo, el mediocampista y seleccionado nacional Gerardo Torrado se marchó a jugar cinco años a España, donde pasó por equipos de la segunda división (Tenerife y el Polideportivo Ejido); además, estuvo en el Sevilla y en el Racing de Santander, de la primera división. Torrado volvió al país, pero para ello Cruz Azul tuvo que pagar los “derechos” a los Pumas.

Juan Francisco Palencia es otro claro ejemplo de la opresión de los directivos. En diciembre de 2006, el delantero firmó un contrato con Pumas. Este equipo debió pagarle 500 mil dólares a Jorge Vergara, propietario de Chivas.

Apenas el pasado 27 de diciembre, Palencia se unió a las críticas formuladas por Blanco. Aseguró que “el pacto de caballeros es real: a mí me pasó. No es algo que me parezca que sea lo mejor para el futbolista mexicano porque los directivos siempre te tienen atado. Se te acaba el contrato y tienes que pedir la anuencia del club anterior, y no me parece que eso sea justo. Se quiera o no, el futbolista es profesional que percibe un salario por su trabajo. Cuando se le ponen esas trabas pierde dinero y la oportunidad de irse al equipo que lo quiere contratar. Pero esto ya está muy hablado. Creo que en México es el único lugar del mundo donde suceden estas cosas, pero tenemos que jugar con lo que hay”.

Luego de su desafortunada incursión en el futbol de España con el Deportivo La Coruña –equipo con el que fichó en mayo de 2008–, Omar Bravo vivió su propia odisea. Como no se cumplieron sus expectativas, la aventura terminó muy rápido. En febrero de 2009, Tigres de la Universidad de Nuevo León lo acogió en sus filas, cedido a préstamo por el Deportivo, no sin antes pagarle al Guadalajara los derechos de “formación”.

Bravo volvió a La Coruña, que ya no precisaba de sus servicios. Tanto Cruz Azul como Atlante se interesaron por él, pero desistieron porque Jorge Vergara exigió 2 millones de dólares para conceder el visto bueno.

Incluso, en junio pasado el presidente del Deportivo, Augusto César Lendoiro, se fue decepcionado del “pacto de caballeros”. Durante el mercado de transferencias celebrado en Cancún –el llamado draft de jugadores, que sólo aplica en México– intentó negociar el pase de Bravo.

El directivo español se enfrascó en un pleito verbal con Vergara. Lo mismo le ocurrió al presidente del Atlante, José Antonio García, de quien Vergara dijo: “Quiere hacer otras hamponadas, tomar ventaja de Omar; no le vamos a entrar al juego. Omar puede venir a cualquier equipo, menos al Atlante”. Finalmente, el 6 de agosto de 2009, Bravo decidió retornar al equipo en el que se inició, el Guadalajara.

 

Jugadores sin derechos

 

En diciembre pasado, el entrenador de la Selección nacional, Javier Aguirre, dijo en entrevista con Proceso (1727): “Tendríamos que hablar de tantísimas cosas en relación con esa pregunta, porque estoy muy involucrado en esos aspectos. El tema del draft. Si quieres hablamos de eso, pero estaríamos perdiendo el tiempo y la entrevista es sobre la Selección”.

En relación con el “pacto de caballeros”, el exjugador y ahora director deportivo del Veracruz, Isaac Terrazas, dice a este semanario: “Es un código de directivos que desgraciada o afortunadamente no están escritos en un documento. Son códigos que tienen sus ventajas y quizá sus desventajas, pero cuando los dirigentes tocan ese punto debe ser por algo. Ahora que uno está de este lado se da cuenta de muchas cosas, y de verdad hay dirigentes que tienen mucha razón”.

–Ahora que está del otro lado, ¿qué tanto ha cambiado su visión respecto del “pacto de caballeros”?

–Hay representantes que son ventajistas y hay jugadores que también lo son. Se presentan situaciones extrafutbol que sólo son intereses personales. En lo deportivo me he dado cuenta de muchas cosas, y es padre estar de este lado.

–¿El “pacto de caballeros” le impidió al Veracruz la contratación de Navia?

–Así lo dijo la federación. Nosotros teníamos toda la intención de traerlo y fuimos de verdad muy condescendientes con Navia. Él nos dijo que era libre y que no tenía ningún problema para ficharse en México. Como institución actuamos de buena voluntad. Personalmente lo recogí y cerré la operación. No sabíamos lo que había pasado tres años atrás en su anterior club, y América no nos dio la anuencia. Quisimos contar con Navia por su calidad, pero él te puede decir por qué no se logró el contrato.

El pasado 26 de diciembre, Cuauhtémoc Blanco pidió con carácter de urgente la formación de un sindicato de jugadores para que éstos puedan protegerse ante las arbitrariedades de los directivos.

Sin embargo, Manuel Negrete, quien presidió la desaparecida Asociación de Futbolistas Profesionales –por cierto, impulsada por Aguirre–, le recuerda al delantero del Veracruz que “eso mismo declaró Hugo Sánchez cuando estuvo en el Real Madrid. Lo dijo gente que tiene un peso específico, al igual que él. No pasa nada, no está descubriendo el hilo negro ni está haciendo declaraciones que modifiquen –el sistema–, porque nadie se mete”.

El mundialista en México 86 asegura que es improbable la creación de un gremio de jugadores: “No hay alguien que tenga los pantalones para decir: ‘quiero hacer un sindicato, estamos unidos para trabajar por una asociación’. No estoy en contra de lo que digan los futbolistas, pero no existe unidad. Cada quien va por lo suyo. Cuauhtémoc ve la situación de Navia, cuando hay que ver los despidos que se dan en la liga de ascenso, así como las injusticias que se cometen con jugadores de la Primera División y a los jóvenes o no tan jóvenes que se les queda a deber.

“En la Federación Mexicana de Futbol está la Comisión de Apelación y Arbitraje. Pero por supuesto siempre estará a favor de la federación. También se encuentra la Comisión del Jugador, cuyo presidente Mario Hernández Lash cobra buen dinero a la federación y nunca va a declarar en contra de ésta porque es su patrón; tampoco va a estar a favor del futbolista.”

Y puntualiza: “Existe una Ley Federal del Trabajo que protege a los trabajadores, y es la que debe aplicar. No podemos estar fuera de la ley”.

–¿Y el futbol mexicano está fuera de la ley?

–Sí, porque impide que el jugador ejerza sus derechos.