Lucha a contracorriente de la danza en el INBA y la UNAM

Nájera. Remodelaciones

Carmen Bojórquez y Cuauhtémoc Nájera presiden las áreas más importantes de la  danza nacional. Ambos funcionarios se muestran optimistas en cuanto al futuro de una de las artes más castigadas por la recesión en el sector cultural. Y sin ocultar que la falta de espacios para la promoción de sus eventos es un problema, apuestan por lo que denominan “formación de nuevos públicos”.

 

 

El INBA

 

Con poco más de un año a cargo de la Coordinación Nacional de Danza del INBA, Carmen Bojórquez intenta levantar el área a su cargo, lo que en ocasiones parece una actividad titánica e ingrata.

Al final del año pasado hizo un proyecto de planeación estratégica que le permitió analizar las actividades realizadas para entender hacia dónde tendría que orientarse el trabajo a seguir. La respuesta dio un resultado contundente: la necesidad de abrir nuevos espacios de programación.

“Vamos a buscar otros espacios, no del INBA, porque no los hay, pero intentamos programar más de lo que se hizo en 2009 en el Teatro de la Danza. Ya tuvimos algunas experiencias en otros espacios, y en el caso del Teatro de la Danza este año sí vamos a programarlo los domingos y vamos a eficientar el uso de horas extras apretando en áreas administrativas. También pretendemos ampliar las actividades fuera del circuito de los festivales en los estados.

“Hicimos un diagnóstico que nos llevó a varios programas: coproducciones, red nacional de festivales, programación, colaboraciones interinstitucionales, difusión,  apoyos internacionales, proyectos especiales y la administración.

–¿Qué harán con la falta de espacios para que se presenten los grupos?

–Pensamos hacer funciones en el teatro Legaria, hacer cosas en el ExTeresa, en el foro El Milagro, y buscar otros lugares donde podamos apoyar. Es decir, ellos programan y nosotros apoyamos sus funciones o les solicitamos el espacio. Siendo un solo teatro el que tenemos, aunque lo programes todos los días, no cubres las necesidades del gremio.

–¿Qué grupos se presentarán el año que viene?

–Ya está parte de la programación hasta mayo, incluso varios grupos están confirmados. Lo que más hay es danza contemporánea, la oferta en esta área es mucho más grande. Al principio de año tendremos prácticas escolares y a mediados de febrero un proyecto con danzas de folclor internacional, un grupo de Thailandia, danzas clásicas de la India, tango y algo de China.

“En marzo arrancamos con la primera temporada –Ecos de 2009– de las tres que tendremos de contemporáneo con Barro Rojo de Laura Rocha, Camerino 4 de Magdalena Brezzo, y Contempodanza de Cecilia Lugo. La idea es dar uno, dos y hasta tres fines de semana de funciones para cada grupo. Luego Lanónima Imperial de España, el Ballet de la Ciudad de México, Marianela Boan y Alicia Sánchez. Además, habrá un programa de solistas los martes con los grupos Delfos, Proyecto Finisterra Onírico, Mitróvica.

“Tendremos funciones con lo más representativo de cada estado en julio. Empezaremos con Sonora con Antares, Danza Contemporánea, Producciones La Lágrima y lo que haya de danza folclórica en esa región.

“Habrá una temporada en estrenos con aquellos que hayan tenido de becas del Fonca, espectáculos de opera prima, nuestra temporada de Patria Grande, y ya en octubre la tercera temporada de danza contemporánea, hasta una de danza clásica en julio en la plaza Ángel Salas, y trabajos sobre el Bicentenario para niños.

–¿Cuál fue el mayor problema de la coordinación durante 2009?

–La complejidad administrativa que nos complica mucho la vida. Y para mí en lo personal lo más penoso ha sido hasta el momento no poder cubrir a tiempo los honorarios de los artistas.

–¿Y qué hay del cierre del Ballet Teatro del Espacio?

–Se hizo todo: pláticas previas, juntas administrativas, lo inviable era incrementar su presupuesto. Finalmente la decisión fue de ellos.

–¿No cree que cuando menos se hubiera podido rescatar el espacio, que era un teatro en forma? ¿No están buscando nuevos foros?

–Sí, es un espacio muy bueno o era un espacio muy bueno que hubiera valido la pena tener, pero no hubo el recurso en su momento para rentarlo o adquirirlo.

 

La UNAM

 

Para el exbailarín de ballet Cuauhtémoc Nájera, la fuerza de su proyecto está en hacer permanecer lo logrado por la Dirección de Danza de la UNAM desde hace algunos años.

“Creo que destacaría que en 2009 nuestro proyecto itinerante cubrió las preparatorias y los colegios de Ciencias y Humanidades en su totalidad, y de manera mensual las FES Acatlán e Iztacala, además de la Escuela Nacional de Artes Plásticas.

Nuestra apuesta ahora está por los nuevos lugares y nuevos espacios para la danza. También queremos continuar con los encuentros artísticos, tuvimos uno con Francia hace dos años, el año pasado con Latinoamérica y este año lo tendremos con Estados Unidos, España, o ambos países.

“Pero para mí el proyecto más importante es el de creación de públicos. Es difícil, complicado crear el hábito de ir al teatro a ver danza. Por ello se diseñó un proyecto para traer grupos de las escuelas de la UNAM a presenciar un diálogo con el autor y luego ver la función, los concursos de estudiantiles de danza, y el fundamental, que implica recorrer el campus universitario no sólo aquí en el DF, sino en los otros que existen en Cuernavaca, Juriquilla y Morelia, entre otros, todo con grupos profesionales de danza. Más que crear campañas publicitarias, buscamos que los universitarios estén cerca de la danza.

–Se cierra por mantenimiento la sala Miguel Covarrubias.

–Será por un periodo muy breve, tres meses a lo sumo. Lo que no afecta tanto, de cualquier manera vamos a estar haciendo otras actividades. Era necesario revisar las instalaciones y reequipar. No se va a modificar ni el escenario ni la isóptica.

–Cerrado el Palacio de Bellas Artes y la sala Miguel Covarrubias, los dos mejores teatros para danza en el país.

–Son dos teatros. Lo importante es seguir abriendo espacios nuevos. No se le debe de quitar la oportunidad de remodelarse a los espacios profesionales.

–¿Qué grupos serán programados por usted?

–Tenemos a Vicente Silva, Camerino 4 de Magdalena Brezzo, Nemian de Isabel Beteta, para los niños estamos trabajando con Proyecto Finisterra de Isabel Romero, y con la Compañía Nacional de Danza del INBA, posiblemente con su Cri-Cri. Además tenemos en mente un proyecto basado en la novela Momo de Michael Ende.

–¿Cuáles son los criterios de selección de grupos?

–Compañías que no se hayan presentando recientemente en la UNAM y que por su producción e impacto idealmente requieran de un foro como la Covarrubias.

–La sala se comparte ahora con otras direcciones.

–El nuestro es un espacio para las artes escénicas, y en este campo las fronteras se están borrando cada vez más. Han cuestionado a los de teatro sobre si hacen teatro puro, a los de música si hacen música pura. Considero que las fronteras son cada vez más borrosas. En lo que respecta al último año, hubo una intervención donde participamos las direcciones de Música, Teatro y Danza en El sueño de una noche de verano, que tuvo un éxito enorme y donde la danza salió ganando muchísimo.

–¿Cómo afectó la crisis a su área?

–El 2009 no nos golpeó, lo que sí es importante es que hay que ser cada vez más disciplinados y prudentes en los manejos de los criterios presupuestales. Estamos buscando mejores resultados en nuestras propuestas, y es claro que la UNAM siempre es vanguardia.

“Por ejemplo, tenemos un salón de ensayos que se construyó para atender talleres especiales y dar abrigo a las compañías invitadas. Ahí hemos abierto un programa que se llama Sin curriculum, un espacio donde las condiciones de participación son las contrarias a las convencionales. Se trata de que los participantes no tengan experiencia de foro, pero sí los estudios y la formación necesarias en la danza. Se busca crear un espacio de entrada a la danza, con ese pretexto empezamos a adquirir un equipo de bajo consumo eléctrico. La respuesta obtenida ha sido extraordinaria.

“Ahí mismo hemos hecho maratones de solistas con llenos totales. La relación con el artista es muy transparente ahí. Es un espacio muy interesante que aún no hemos decidido si vamos a mantener como espacio independiente, porque es importante que el salón de ensayos lo siga siendo y que haya talleres especiales.”

Apunta Nájera que además se tiene un movimiento de aficionados con talleres de danza con aproximadamente mil 500 alumnos al semestre:

“Hay clases de flamenco, tango, danzón, árabe, danza contemporánea. El 70% de los alumnos son universitarios, es decir alumnos, académicos, investigadores y administradores. El otro 30% de los alumnos son vecinos de la zona. Pero nuestra gran apuesta de este año es celebrar los 100 años de la UNAM con lo mejor de la danza nacional y con la gran interrelación de las nuevas tecnologías y la danza.”