Las melodías mexicanas en el sax de Paryna

Paryna. Tributo

Vino a estudiar a México desde Argentina, buscando horizontes más amplios, y hoy es el único solista nacional del saxofón. En su segundo disco, que acaba de lanzar, México, sax & chill out, rinde homenaje a los temas clásicos populares como Bésame mucho, Contigo aprendí y Lo pasado, pasado.

 

El mismo Leo Paryna se considera como el único solista de saxofón en México, pero aclara que en el país “hay grandes” ejecutantes de dicho instrumento musical, inventado a mediados de 1840 por el belga Adolphe Sax.

La nula existencia de más solistas saxofonistas en el país lo atribuye a que “no es fácil grabar un disco”, por ello, dice, existen muchos músicos del saxo que crean proyectos, “pero son para sí mismos, son trabajos muy, muy personales”.

Resalta que “es un plus” ser el único solista en la nación del también conocido como saxófono, “y un reto”.

Argentino de nacimiento y mexicano por elección desde hace 10 años, Paryna lanza su segundo disco titulado México, sax & chill out, en el que rememora temas clásicos populares: Bésame mucho, de Consuelo Velázquez; Solamente una vez, de Agustín Lara; Ella, de José Alfredo Jiménez; Sabor a mí, de Álvaro Carrillo; Contigo aprendí, de Armando Manzanero; La barca, de Roberto Cantoral; No me platiques más, de Vicente Garrido; Sin ti, de Pepe Guízar; Lo pasado, pasado, de Juan Gabriel, y Mujeres divinas, de Martín Urieta.

Para el creador, nacido en Buenos Aires el 22 de enero de 1980, es complicado colocar en el mercado un CD bajo el concepto de chill out (relajarse):

“Por desgracia, la gente no está acostumbrada a comprar un disco instrumental; por otro lado, se da uno cuenta de que viene el estadunidense Kenny Gee, La leyenda del saxo, y llena el Auditorio Nacional y teatros, en fin, al público le gusta. Lo que pasa es que faltan más foros para tocar, falta exposición, y eso trato de cambiarlo. Le brindo a las personas un material distinto y accesible, cuesta 119 pesos, que contiene la historia de México, no sólo por la música, sino porque algunos autores de estas canciones me dedican unas palabras.

“Este disco se está vendiendo muy bien en este momento de crisis, lo cual me pone muy contento. Las personas se están acercando a un producto hecho en México de sax con un concepto moderno.”

Además, considera al nuevo álbum como un homenaje a México.

Paryna, cuyos padres son artistas (el pianista Mario Paryna y la cantante Graciela Zabaleta), incursionó en la música desde muy pequeño. El saxofón lo descubrió a los nueve años y a los 13 empezó a tocar en vivo.

Cursó la carrera de saxofonista en la escuela Carlos Morel de Bellas Artes. Escogió ese instrumento por su sonido, presencia, elegancia y sensualidad.

Como Argentina es un mercado muy chico, vino a México a desarrollarse.

Hacia 2007, hizo su primer compacto con 10 canciones inéditas, en el cual destacan las percusiones y las guitarras, la combinación de ritmos flamencos, bossa-nova y las propuestas lounge y latinas. Se llama Paryna. De este disco surgió el sencillo Da haus bit, el cual alcanzó el cuarto lugar de ventas en la categoría World Music de Mixup.

 

Las fusiones

 

En México, sax & chill out, Paryna también ofrece fusiones con el sax, las guitarras, piano y tonalidades electrónicas. Incluye ritmos de tango y bossa-nova, entre otros géneros.

Recuerda que las primeras canciones que tocó en público cuando tenía 13 años fueron: Contigo aprendí, La barca y Bésame mucho.

Hace poco, en un café, con el compositor Felipe Gil y Carlos Muñoz, su productor, surgió la idea de efectuar un homenaje “a los grandes compositores” mexicanos y el resultado es México, sax & chill out:

“Lo más difícil fue seleccionar las letras, ya que podríamos hacer un disco de cada compositor. Elegimos unas cuantas composiciones que han marcado la historia musical del país.”

–¿Cómo le incluye a cada pieza su estilo y los arreglos electrónicos?

–Me gusta lo que es el house (un estilo de música electrónica que se originó en Chicago, Estados Unidos, a finales de los setenta y principio de los ochenta en las discotecas afroamericanas y latinas) y la música clásica, flamenca y bossa-nova, y básicamente fue grabar estas melodías, y ya, las cuales son increíbles porque si las interpretas en cualquier otro ritmo van a quedar bien.

“Por ejemplo, hay canciones que son baladas románticas o boleros, y mi intención era sacar ese estilo clásico del bolero y ponerle sonidos más actuales, lo que es la música lounge. A todas las composiciones me gusta ponerles congas y un poco de pailas, además de ponerle sintetizadores, música moderna. Todas las introducciones son con guitarra clásica, en todas hay partes de percusiones, claro, se escucha un sabor único.”

–¿Es complicado interpretar canciones populares clásicas con el saxo?

–El sax es un instrumento maravilloso, porque es muy parecido a la voz humana, para usar un sax en este estilo de música se debe tener mucho sentimiento, mucha pasión. Traté de hacer la misma entonación como si uno la estuviera cantando, es decir, cuando se escuchan las melodías automáticamente se puede cantar arriba del saxofón, porque el saxo no tiene ninguna variación de lo que es la voz cantante. No desfiguro la esencia porque son temas clásicos. En la parte de los solos, es una inspiración mía.

–¿Qué tanto se presta el sax para fusiones con la nueva tecnología?

–La tecnología ha avanzado mucho. Por computadora sí se puede igualar un sonido de una guitarra, trompeta, en fin, pero, ¿qué pasa con el sentimiento?, ¿qué pasa con la expresión? El sax es uno de los instrumentos más versátiles, se puede escuchar en un tango, una obra clásica, jazz, pop o rock, y embona bien. Por eso me gustan las fusiones.

Le preocupa la crisis económica que padece el mundo, y cree que la sencillez de una canción y el sentimiento “te puede llenar de alegría y alejarte un poco de todas las malas situaciones que vivimos”.

Y despeja en voz alta:

“La música no va a desaparecer, siempre estará allí, sólo que los artistas tenemos que ver más el lado artístico.”