De rivales a “socios”

Petrobras. Autosuficiencia energética

SAO PAULO.- La escuela de samba Viradouro paseó su esplendor en el desfile del carnaval realizado en el sambódromo de Río de Janeiro la madrugada del 15 de febrero, con un homenaje a México que incluyó representaciones de Diego Rivera, Frida Kahlo, Emiliano Zapata, Hernán Cortés, la Virgen de Guadalupe y otras figuras de la iconografía nacional.

En la era de la globalización, las afinidades entre México y Brasil van más allá de las fiestas del carnaval. Prueba de ello es que sus presidentes, Luiz Inácio Lula da Silva y Felipe Calderón Hinojosa, han impulsado negociaciones para el establecimiento de un acuerdo de libre comercio entre sus países. El propósito: estimular el intercambio entre las dos mayores economías de Latinoamérica.

Hasta ahora, el comercio bilateral entre estos gigantes latinoamericanos es muy reducido. En 2008 ascendió a 7 mil 400 millones de dólares, con balanza favorable a Brasil por 4 mil 281 millones de dólares.

La participación brasileña en el mercado mexicano exterior es de 1.7% del total de las importaciones mexicanas, y las ventas mexicanas representan apenas 1.8% en las importaciones brasileñas. En contraste, las operaciones comerciales entre Argentina y Brasil equivalen a unos 30 mil millones de dólares cada año.

Como parte del grupo BRIC –que incluye a Rusia, India y China–, Brasil busca nuevos socios para sus empresas. Desde que se inició el gobierno de Lula, este país se lanzó de lleno a un periodo de internacionalización con recursos aportados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Para el gobierno brasileño, comenta a Proceso un portavoz del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, el desafío es crear las condiciones favorables para que se establezca un acuerdo de libre comercio con México. Las economías de ambos países suman 70% del PIB de América Latina, y en conjunto cuentan con 50% de la población latinoamericana.

Durante los últimos años, precisa, el empuje de Brasil lo llevó a convertirse en el primer exportador mundial de carne de pollo. Con Estados Unidos en crisis, Brasil ve una oportunidad dorada para ganar el mercado mexicano, su principal competidor como potencia en la región.

El exministro de Agricultura y actual presidente de la Asociación Brasileña de Productores y Exportadores de Pollo (ABEF), Francisco Turra, dice al corresponsal que ante la nueva coyuntura los empresarios mexicanos temen perder el mercado de Estados Unidos. Durante largo tiempo, precisa, muchos de ellos se acostumbraron a la comodidad de poderle vender su producción a esta potencia. Sin embargo, advierte, eso es cosa del pasado, pues ahora los mercados emergentes, como los del BRIC, están ganando ese terreno.

Y agrega: “México tiene la necesidad de abrir nuevas alianzas; no debería quedarse como rehén de algunos mercados”. Pone como ejemplo los acuerdos establecidos en los noventa con Argentina para el desarrollo de la ganadería y la exportación de carne. “Me preguntaban cómo dejaba entrar a los argentinos. Al final ganamos todos, los argentinos y los brasileños, porque aprendimos y nos desarrollamos. México debe entender que la reciprocidad es algo verdadero y que si hacemos un acuerdo estaremos importando de ellos cebada, cortes de pollo y otros productos para complementar nuestras industrias avícolas”.

 

Reticencias

 

Mientras que en México existen reservas acerca de las tarifas de importación arancelarias, no arancelarias y aduanales impuestas por Brasil, los sectores del aluminio y farmacéutico de este país exigen que se les incluya en la tarifa cero –en la actualidad pagan 8%– para entrar a México con sus productos y competir con Canadá y Estados Unidos.

Durante las reuniones efectuadas en septiembre y octubre pasados –luego de la visita de Calderón al país sudamericano– para negociar un acuerdo de libre comercio, el secretario de Comercio Exterior, Welber Barral, y el director regional de la cancillería, Paulo Franca, principales negociadores brasileños, escucharon los planteamientos de empresarios mexicanos. Éstos, sobre todo de los sectores de siderurgia, industria de alimentos y agricultura, no se encuentran convencidos de las bondades del pacto comercial y han manifestado sus reservas.

Por el lado brasileño, el ministro de Desarrollo Agrario, Guilherme Cassel, puntualizó que ante una eventual apertura de mercado a los mexicanos, el gobierno deberá imponer protecciones para la agricultura de autoconsumo. A su vez, representantes de la industria petroquímica insistieron en que no puede haber una apertura indiscriminada y deben prevalecer algunas medidas proteccionistas.

Para la firma de un acuerdo comercial con México, el gobierno de Lula pretende establecer tres canastas de productos, con cronogramas diferentes de eliminación de tarifas y protección para productos sensibles que cada país determine.

Actualmente, el comercio bilateral se rige por los Acuerdos de Complementación Económica 53 (ACE 53) –que incluye unos 800 productos sin tarifas– y por el ACE 55, del área automotriz, principal resorte de los negocios bilaterales.

Si los mexicanos ven a Brasil como una amenaza en la agroindustria, desde la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB) se asegura que México trata de manera discriminatoria a los países que no pertenecen al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“El acuerdo servirá para crear condiciones equitativas de competencia en relación con los países desarrollados que tienen acceso privilegiado al mercado mexicano, como los integrantes del TLCAN, la Unión Europea, Japón e Israel”, asegura el director de la AEB y experto en negociaciones comerciales internacionales, Mauro Laviola.

Sostiene que la negociación de un acuerdo comercial que cuente con mecanismos institucionales de solución inmediata de controversias eliminará las preocupaciones mexicanas sobre restricciones no tarifarias y morosidad en la aduana brasileña.

El especialista considera que México obtendría grandes beneficios al establecer un tratado de libre comercio con el país más poderoso del Mercado Común del Sur. “México ya compite con Brasil en los demás países del Mercosur, ya que tiene acuerdos de liberación de tarifas con Uruguay y Argentina. Pero un acuerdo mayor entre México y Brasil ciertamente podrá afectar el acceso de los socios del Mercosur al mercado brasileño”, apunta.

En 2010 Brasil prevé un crecimiento de 5.5% en su economía. Al igual que China apuntala su recuperación luego de la crisis mundial y le ofrece a México la oportunidad de ya no depender por completo del TLCAN. “Sería México el único país de fuera del Mercosur que disfrutaría del trato preferencial en el mercado brasileño”, plantea el experto.