PARÍS.- Ahora queda muy claro. Cualquier ministro mexicano que viaje a Francia para cumplir una misión oficial tendrá que responder por el destino de Florence Cassez.
Así lo decidió Nicolas Sarkozy. Y la primera víctima de su nueva estrategia de defensa de su conciudadana encarcelada en el reclusorio femenil de Tepepan, en la Ciudad de México, fue el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos.
El miércoles 10, Córdova tuvo la oportunidad de medir la fuerza del compromiso personal del presidente francés en el “caso Cassez”.
Junto con otros 10 destacados personajes –todos franceses–, Córdova Villalobos fue condecorado como Caballero de la Legión de Honor. La distinción no se debió a su lucha contra la influenza A/H1N1, sino por “su acción a favor de la cooperación franco-mexicana” en el campo de la salud.
Unas 200 personas asistieron a la ceremonia, entre ellas ministros del actual gabinete francés y políticos relevantes. Antes de condecorar a cada uno de los homenajeados, Sarkozy leyó un breve texto elogioso preparado por sus asesores. Así lo hizo con Córdova Villalobos. En un breve discurso escrito recordó el paso del secretario de Salud de México por la Universidad de Toulouse, de la que es Doctor Honoris Causa, y destacó “el carácter excepcional de su doble carrera como científico y hombre político”.
Luego otorgó un trato especial al ministro mexicano. Se olvidó del protocolo e improvisó. El tono de su voz y su estilo cambiaron. Se acabaron las frases pulidas y el respeto de la gramática. Fue al grano:
“Usted sabe que me importan sobremanera las relaciones entre México y Francia (…) Vamos a ayudar a México para hacer que la Conferencia de Cancún (sobre cambio climático) al final del año sea un éxito, y yo le pido que me ayude a no olvidar a Florence Cassez, que cuenta muy particularmente para mí (…)”
Luego acentuó el tono improvisado. Empezó frases sin acabarlas, pero el mensaje fue claro:
“Hay una tradición en Francia con nuestros compatriotas… Cualesquiera que sean los errores cometidos por unos u otros, pues deben estar en Francia… Si algún día se diera un problema con un mexicano, sería nuestro deber devolverlo a México, conforme a los convenios internacionales que existen entre nuestros dos países.”
Según contó a la reportera uno de los invitados –pues la ceremonia de entrega de la Legión de Honor siempre es privada y la prensa no tiene acceso– el exabrupto de Sarkozy asombró al público. Muy estoica fue la compostura de Córdova Villalobos. Pero su exasperación fue patente cuando fue cuestionado al respecto por los corresponsales mexicanos en París que lo esperaban en el patio del Eliseo.
Dijo: “Escuchamos lo que dijo el señor presidente con mucha atención. Creo que la relación entre Francia y México y que la amistad que une a los dos países va mucho más allá de un problema judicial”.
–¿No le llama la atención que en el contexto de esta ceremonia oficial el presidente francés haya insistido tanto sobre un tema que nada tiene que ver con la Legión de Honor?–, insistió la corresponsal.
–Es un tema que a él le preocupa –contestó molesto Córdova Villalobos–. Al presidente Calderón también le preocupa. Ya respondió de manera oficial (…) Ya se ha hecho un gran trabajo en relación con esto (…) Insisto: la relación y la amistad entre Francia y México va mucho más allá de un proceso judicial.
Se acabó la rueda de prensa.
Es preciso conocer los entretelones de la condecoración La Legión de Honor en Francia para entender la jugada de Sarkozy. Según Armando Barriguete, asesor del secretario de Salud, Córdova Villalobos llevaba ya varios años en lista de espera para recibir tal distinción. A finales del año pasado fue incluido en una lista de personajes dignos de esa condecoración que Sarkozy aprobó.
En las últimas semanas de 2009 la situación entre París y México estaba muy tensa. Tal como lo cuenta Florence Cassez en su libro A la sombra de mi vida, presa del Estado mexicano (Proceso 1736), Sarkozy estaba furioso porque se sentía “engañado” por las autoridades mexicanas. El presidente no desmintió a Franck Berton, abogado de Cassez en Francia, cuando éste anuncio que el Estado francés consideraba la posibilidad de demandar al gobierno mexicano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
¿Por qué en semejante contexto optó por condecorar a Córdova Villalobos? El proceso de selección de los futuros condecorados es tan secreto que nadie se hubiera enterado en Francia o en México de que el secretario de Salud seguía en lista de espera.
Todo parece indicar que Sarkozy quiso matar varios pájaros de un solo tiro. Lanzó una operación de seducción al tender una mano amistosa a un ministro de Felipe Calderón. Envió un nuevo mensaje acuciante a su homólogo mexicano para resolver el caso de Florence Cassez. Y finalmente cuidó los intereses de laboratorios farmacéuticos de su país y del famoso Instituto Pasteur, todos muy activos en México, particularmente en el campo de las vacunas. Al respecto, destaca una investigación franco-mexicana sumamente prometedora sobre una vacuna contra el dengue.
Mientras Sarkozy buscaba convertir a Córdova Villalobos en su “emisario personal” para abogar a favor de Cassez con Calderón, la prensa francesa empezó a reseñar con indignación el destino de Gilles Moreaux. Se trata de un ciudadano francés también acusado de secuestro, que fue detenido en Puebla el 12 de noviembre pasado y quien afirma que fue torturado por los policías que lo interrogaron (Proceso 1730).
Axel Gylden, periodista especializado en América Latina, publicó en la edición del 11 de febrero del semanario L’Express un reportaje de dos páginas dedicado sobre todo a la historia de Moreaux.
Gylden enfatizó: “Hace tres meses, la detención brutal de Gilles Moreaux fue seguida por un interrogatorio salvaje digno de las dictaduras argentina y chilena de los años setenta”. Luego reprodujo en forma detallada las acusaciones del francés oriundo de Marsella que lleva ocho años viviendo en México.
Gylden citó también el caso de Free Bronkhorst (Proceso 1731), un joven holandés encarcelado en Cancún después de una riña con juniors de esa ciudad. Contó el secuestro de la madre española de Bronkhorst ,que viajó a esa ciudad para ayudarlo, y el de su abogado, quien fue amenazado de muerte por sus raptores si seguía defendiéndolo.
El reportero se extendió aún más sobre el tema en el portal en internet de la revista. En ambos medios hizo una radiografía implacable del sistema judicial y penitenciario mexicano. Ese mismo día, las radioemisoras de mayor audiencia en Francia retomaron sus informaciones y las difundieron varias veces en sus distintos noticiarios, al tiempo que la prensa electrónica y los bloguistas se apoderaban del tema.








