” Si bien el presidente nacional de PRD, Jesús Ortega, dice mantenerse en su convicción de que el PAN cometió fraude en la elección presidencial de 2006, no ceja en defender la alianza entre panistas y perredistas. A los detractores de esta unión, que motivó la renuncia de Fernando Gómez Mont al PAN, les lanza: “No se deben convertir asuntos tácticos en éticos”. Y justifica: “No puedo y no debo arrinconarme gritando que hubo fraude electoral y olvidarme del acontecer político diario y permanente. ¡No estoy legitimando a nadie!”
¡Es un error convertir un asunto electoral en uno de principios!”, truena Jesús Ortega, presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ante las críticas por aliarse con Acción Nacional (PAN), al que los perredistas acusan de haber cometido fraude contra ellos en las elecciones presidenciales de 2006.
“¿Se está legitimando a Calderón? ¡No es cierto! No desconozco que hubo fraude en las elecciones de 2006. Lo sigo diciendo, pero no puedo y no debo arrinconarme gritando que hubo fraude electoral y olvidarme del acontecer político diario y permanente. ¡No estoy legitimando a nadie!”
–¿Sostiene que, como lo escribió en una carta, Calderón “es y seguirá siendo ilegítimo por los siglos de los siglos”?
–Sí, seguirá siendo ilegítimo.
Reitera: “No ignoro ni olvido lo que pasó en 2006, pero no me voy a encerrar a que me crezca la barba en un refugio en la montaña para rumiar lo que nos pasó en 2006. No. O para autoflagelarnos porque nos hicieron fraude y porque no hubo elecciones limpias. Hay que actuar”.
Ortega, sin embargo, se modera y elude profundizar las críticas sobre la ilegitimidad de Calderón, porque, pese a que ya se formalizaron las coaliciones con el PAN en Durango y Oaxaca, están pendientes por lo menos otras en Puebla e Hidalgo, ya formalizadas por la dirigencia de su partido, y eventualmente en Quintana Roo y Sinaloa.
“No voy a caer en la trampa de bloquear la alianza con el PAN sobre la base de dar declaraciones estridentes”, acota el perredista, quien persuadió a César Nava, presidente del PAN, de que no insistiera en condicionar el apoyo a los candidatos que tilden de espurio a Calderón. “Llegamos al acuerdo de no poner en el centro los puntos que nos hacen contradecir, porque entonces se van a frustrar las alianzas”.
–Pero Nava no se ha desdicho…
–Fue, a mi juicio, desafortunada (su declaración). Hemos platicado y hemos llegado a la conclusión de que tenemos tantas diferencias, tantas contradicciones que sería un error ponerlas en el centro de esta política de alianzas, porque se frustran.
Elogiado por la derecha por encabezar la “izquierda moderna” y puesto bajo sospecha por sus amistades con el PAN luego de que, como lo hizo con Calderón al validarlo como presidente electo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) falló en favor de Ortega como presidente del PRD, éste responde a las críticas de quienes afirman, como es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas, que está contraviniendo los principios de su partido.
“No hay ningún arreglo con Calderón ni estoy haciendo un arreglo estratégico con el PAN. Estamos haciendo alianzas electorales en algunos estados para terminar con gobiernos espurios, cacicazgos terribles, gobiernos terribles que cancelan libertades y que limitan la posibilidad de que el PRD se convierta en opción en el 2012.”
–En alianza con un gobierno espurio…
–¡No, no es cierto! Estamos haciendo alianzas específicas con movimientos cívicos, por cierto, porque hay en todos esos estados movimientos civiles que ponen poca atención a los partidos políticos, sino que ponen atención a cómo terminan con esos gobiernos. Es el caso de Durango, Oaxaca y lo que está pasando en Puebla.
La entrevista con Ortega se produce la mañana del miércoles 9, en su oficina de la presidencia del PRD, al día siguiente de que el CEN del PAN aprobó la coalición en Oaxaca, en cuya sesión se presentó Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, para repudiarla, y quien renunció a su partido por la tarde.
Calificada como un “montaje” por Manuel Espino, expresidente del PAN, porque, según él, Calderón y Nava sabían que Gómez Mont pactó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) la aprobación de los impuestos a cambio de no aliarse con la izquierda en Oaxaca, la renuncia sumó apoyos priistas al secretario de Gobernación y Ortega la calificó de un “asunto interno” panista.
Cuál electorerismo
Ante los señalamientos de que compromete la línea política aprobada por el Congreso fundacional y, en general, los principios del PRD, Ortega afirma que la apuesta es terminar con mandatarios priistas “que han convertido el gobierno en una sociedad mercantil, cancelado derechos, obstaculizado libertades políticas y que controlan todo”.
Puntualiza: “Es el camino correcto que no implica violación a principios. Insisto: No hay una alianza estratégica con el PAN; hay alianzas electorales, que son movimientos tácticos para reposicionar al PRD, para terminar con gobiernos autoritarios, para permitir el desarrollo de esos estados. Eso es parte del programa del PRD”.
Es erróneo también, expone el líder de la corriente Nueva Izquierda, ver las alianzas desde el punto de vista de la ética política:
“No se debe convertir una alianza electoral en un asunto de ética política. Lenin, el político más ortodoxo y más vertical, estaba en Suiza y le interesaba llegar rápido a Rusia y quería terminar con la guerra contra Alemania, a la que le interesaba también. ¿Y quién le prestó a Lenin el tren para irse a Rusia para que encabezara la revolución contra la guerra? Los alemanes. ¿Eso es falta de ética? ¡Eso es táctico!”
Pone otro ejemplo: “En la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill, que era un anticomunista feroz de toda la vida, para detener al fascismo alemán, ¿no hizo alianza con los comunistas? ¿No le hizo Churchill un homenaje en el Parlamento inglés al Ejército Rojo? ¡No se deben convertir asuntos tácticos en éticos! ¡No se deben convertir en asuntos de principios! ¡Es un grave error que frustra avances políticos como los que necesitamos!”.
Insiste: “Estoy privilegiando que, en la lucha electoral de 2012, no haya un escenario donde el resultado ya lo sabemos. Si no derrotamos a esos gobiernos caciquiles en el 2010, entonces la lucha del 2012 estará decidida”.
–¿Por qué no apuesta el PRD por sí mismo?
–Estamos apostando por nosotros mismos.
–La única manera de obtener una victoria es aliándose con el PAN, a lo que se le ha dado en llamar electorerismo.
–¡Electorerismo! ¡Qué es el electorerismo! Nosotros somos un partido que lucha en el espacio electoral. ¡Yo no estoy en la montaña ni pienso que la montaña sea el escenario! Cuando alguien me dice que en la montaña, les digo que están totalmente equivocados. Si no es la montaña, ¿cuál es la forma para luchar por poder? La lucha electoral. Y tú tienes que ser competitivo en la lucha electoral. Puede ser un movimiento social que lucha por reivindicaciones inmediatas y materiales. Yo pienso que el camino único para cambiar las cosas en este país es la lucha electoral y la forma para acceder al poder, que es de principios, es un asunto de la lucha democrática, de la lucha en las elecciones.
El problema en México, dice, es que hay un deterioro de las condiciones para esta lucha electoral, y no solamente hay que parar ese fenómeno de neofeudalismo, sino revertirlo, porque los aparatos “gubernamentales impiden los procesos electorales democráticos”.
–Recurran a las instituciones para presentar las denuncias.
–Pero tú y yo sabemos que eso no ha servido. Hay que terminar con esa realidad.
Se le hace ver a Ortega que él y el PRD han convalidado la integración de organismos como el Instituto Federal Electoral (IFE) y el TEPJF, así como de órganos estatales que actúan de manera parcial –“no lo comparto”, dice–, aunque reconoce que el uso con fines electorales de recursos y programas gubernamentales quedan impunes.
“Pero éste no es un problema de culpas, la política no es un problema de culpas. Muchos amigos de la izquierda ven el problema de la política como un problema religioso. No son pecados el problema de la política. El problema de la política es actuar conforme a principios generales y adoptar tácticas que te permitan sacar adelante esos principios, y entonces en el 2012 tengo un objetivo, junto con el CEN: Evitemos que el PRD sea marginado de la vida política, evitemos que la lucha se dé de manera bipartidista, pero peor: Evitemos que regresemos al régimen de partido cuasi único, que hacia allá vamos si no hacemos nada.”
La prédica y la práctica
Ortega aclara que la decisión de establecer alianzas con el PAN no es de él como presidente, sino de toda la dirección del PRD, cuyas corrientes, dice, han resuelto iniciar una etapa nueva.
“Se terminaron los conflictos en el PRD. Cuando menos no estamos en la nota roja de la página política, como estábamos antes. La dirección está integrada con todas las corrientes y Alejandro Encinas, que fue mi contrincante, tiene representantes en la Comisión Política y en el Secretariado, y hemos aprobado esta política por unanimidad. No es un asunto mío, sino que es un asunto resuelto por el Consejo Nacional y por el Congreso Nacional.”
Pero se le hace ver a Ortega que el Congreso Nacional aprobó otra cosa, como se anota en la Línea Política, que establece que el “adversario principal” del PRD es “la oligarquía” representada por el PAN y el PRI.
“Por eso la estrategia se finca en establecer una política de claro contraste y diferencia con las derechas del PRI y del PAN, de construir propuestas claras y congruentes, de estar a la altura de las grandes preocupaciones de la gente, en especial las que se relacionan con la carestía de la vida, el desempleo, la corrupción gubernamental y la creciente inseguridad.”
Dice al respecto: “Estamos haciendo contraste con las políticas gubernamentales con nuestras posiciones y declaraciones, en nuestra posición en la Cámara de Diputados”.
Otra cita de la Línea Política: “Durante el sexenio actual, la dupla PRI-PAN lleva a cabo una ofensiva restauradora orientada a retornar a las épocas más autoritarias de los gobiernos priistas”.
–Atribuyen esa restauración al PRI y al PAN, y se están aliando con éste.
–Pero estamos haciendo una alianza táctica –justifica–. En este asunto coincidimos todas las corrientes: Las socialdemócratas, las moderadas o las izquierdistas o ultrarradicales.
Además, recuerda, en las alianzas electorales participan, además del PRD, el Partido del Trabajo –“el partido más cercano a Andrés Manuel López Obrador”– y Convergencia, que forman Diálogo para la Reconstrucción de México (Dia), así como partidos locales.
Secretario general cuando López Obrador presidió el PRD, Ortega recuerda que las mismas críticas que se le hacen por las alianzas con el PAN se las hicieron cuando aceptaron a expriistas como Ricardo Monreal, Leonel Cota y Alfonso Sánchez Anaya, que gobernaron Zacatecas, Baja California Sur y Tlaxcala, respectivamente.
“Nos decían: cómo se llevan a Monreal si es un corrupto. Eso es sólo antipriismo. Eso nos decían. Lo mismo pasó con Cota y con Sánchez Anaya. Es el mismo argumento que están utilizando ahora”, afirma Ortega, quien recuerda que funcionó también la estrategia de aliarse con el PAN en Chiapas con Pablo Salazar Mendiguchía.
“Eso era lo que se decía entonces. Inclusive los que fueron candidatos nuestros participaron en el fraude de 1988, si se quiere poner de esa manera. Eran del PRI en el 88. Yo recuerdo a Monreal en la Cámara de Diputados, y no lo estoy ofendiendo, como el orador que mandaba el PRI para golpearnos.”
Rubrica: “No nos hemos olvidado del 88, como no nos hemos olvidado de 2006 en términos de que, en las elecciones, desde luego que hubo fraude electoral. Así lo he pensado y lo sigo pensando. Pero no debemos recluirnos a un monasterio, sino que necesitamos seguir haciendo vida política para que la izquierda sea factor de decisión en el rumbo del país…”.








