Lorena, la impasible

Lorena Ochoa

Dueña de una sobriedad atípica en el mundo de los triunfadores, de sonrisa pacífica y mirada sin luces, Lorena Ochoa logró ser la mejor del mundo en el golf, deporte repelente a las multitudes. Lejos de la adicción al éxito, causó asombro el anuncio de su retiro cuando la cúspide era suya. Poseedora de una cuenta bancaria de 14 millones de dólares, sólo por sus triunfos en el green, sin contar los ingresos por los numerosos convenios de publicidad que la rodean, Lorena no se va del todo del golf: Su Ochoa Golf Academy imparte cursos y clínicas de ese deporte y su Ochoa Sports Management organiza eventos, da asesorías y diseña campos de golf.

A los 13 años, Lorena Ochoa Reyes se prometió a sí misma: “Voy a ser la mejor golfista del mundo”.

Su entrenador de casi toda la vida, Rafael Alarcón, pensó que en realidad se trataba de un sueño producto de la temprana edad. “Nunca esperas que a los 13 años una niña tenga tanta determinación”, dice. 

“Más o menos visualicé que todo lo que pretendía iba a conseguirlo cuando tuviera 16 o 17 años, una vez que pasara la difícil etapa de la adolescencia. Lorena superó esos retos con mucha solidez. Después vi que sólo era cuestión de tiempo para que alcanzara sus metas”, cuenta el coach, quien empezó a trabajar con Lorena cuando ella tenía 10 años.

Las palabras premonitorias de Lorena Ochoa se hicieron realidad: el circuito profesional de la Asociación Femenil de Golfistas Profesionales (LPGA, por sus siglas en inglés) la consagró como la mejor golfista del mundo. Desde 2001 conquistó 27 triunfos profesionales en 172 torneos de la LPGA, incluidos tres de la Futures Tour, y dos títulos Majors (Abierto Británico 2007 y Kraft Nabisco Championship 2008).

Fue designada Novata del Año 2003, Jugadora del Año de 2006 a 2009 y por cuatro años consecutivos ganó el Vare Trophy, que se otorga a la jugadora que obtiene la puntuación media baja.

En tan sólo ocho años dentro de la LPGA, Lorena amasó una fortuna, se hizo famosa en poco tiempo y estableció negocios: Ochoa Golf Academy, que imparte cursos y clínicas, incluso en Los Ángeles, California, y muy pronto también en China; Ochoa Sports Management, dedicada a la organización de eventos, asesoría y diseños de campos de golf, y constituyó su Fundación Lorena Ochoa, cuya meta es la construcción de una secundaria en el Centro Educativo La Barranca.

Sus triunfos y participaciones profesionales le redituaron ganancias netas por 14 millones 818 mil dólares, pero los ingresos se multiplicaron y por concepto de patrocinios agregó anualmente a sus cuentas bancarias 1.9 millones de dólares.

Durante su reinado le sobraron contratos para promover todo tipo de productos como colchones, ropa, automóviles, relojes, bancos y aerolíneas como Aeroméxico, cuyo director es su esposo Andrés Conesa. Originaria de Guadalajara, Jalisco, Lorena Ochoa –casada desde diciembre pasado– hizo del golf y de sus participaciones profesionales una extensión de su pasmosa sobriedad.

En contraste con las alturas que logró alcanzar en su carrera deportiva, la tapatía nacida el 15 de noviembre de 1981 mantiene una actitud sobria e inmutable.

Pedro Rodríguez, especialista en mercadotecnia del Grupo MPI, Promociones y Mercadotecnia, afirma que la imagen proyectada por Lorena es atípica y explica que en los casos de personas triunfadoras pero poco expresivas, la publicidad debe enfocarse a un público bien definido. La sobriedad de Lorena, abunda, cuadra bien para patrocinadores como Banamex y Audi que en sus promocionales destacan aspectos como poder, imagen y estatus.

En lo que se refiere a la inexpresividad de Ochoa, asegura: “Su deporte se presta para eso, porque en México el golf no tiene tantos seguidores como el futbol y otros deportes. Muchos sabíamos que era la mejor del mundo, pero teníamos poca idea de lo que esto representaba en el ámbito de esa disciplina.

–¿Qué esperan encontrar los especialistas de publicidad y mercadotecnia en un personaje o deportista exitoso?

–Que despierte pasiones y tenga un número creciente de seguidores. Por ejemplo, Javier El Chícharito Hernández es un excelente jugador poco conocido cuando inició el torneo de liga. Desde que se anunció su contratación por el Manchester United se volvió famoso y ahora los aficionados conocen su biografía completa. A los nuevos talentos sólo se les da proyección hasta que logran algo realmente novedoso y trascendente.

“Los publicistas y encargados del marketing buscan que el atleta sea una persona confiable y respetable que basa sus logros en el esfuerzo y la dedicación”.

Reconoce que en cuestiones publicitarias se pueden lograr mejores resultados con un deportista como Javier Hernández que con la propia Ochoa, “por el tipo del deporte, por todo lo que conlleva. El futbol es el deporte número uno en México, e incluso del mundo”, dice.

Con el anuncio del retiro, los patrocinadores que respaldaron la carrera profesional de Lorena “ya no van a tener hacia dónde hacerse, a menos que lo de su despedida forme parte de una estrategia publicitaria o de mercadotecnia para un eventual regreso en los próximos años”, apunta.

 

Como “Tiger” Woods

 

Lejos también de las estridencias que suelen acompañar a los deportistas exitosos, a Lorena no se le conoció ninguna expresión de arrebato o de aspavientos sobre el green por algún enfado o inconformidad, ni tampoco hizo declaraciones fuera de tono.

Hasta donde se sabe, la golfista no tiene a ningún deportista mexicano como punto de referencia. Sin embargo, su entrenador comenta que se expresa muy bien de la sueca Anikka Sorenstam. “Para las golfistas, el rival siempre será el campo de golf, pero entre las competidoras más fuertes que Lorena enfrentó se encuentra Sorenstam, quien fue uno de sus ídolos”.

–¿Es la única deportista a la que Lorena admira?

–En el golf femenil sí. Por lo que toca a otros deportes, siente admiración por el ciclista Lance Armstrong y por el basquetbolista Michael Jordan.

Desde su incursión en el profesionalismo en 1993, Anikka fue considerada una de las mejores golfistas de la LPGA. Entre ella y Ochoa hay varios puntos de coincidencia: la sueca fue una ganadora indiscutible, pero era muy tímida y se mostraba poco dispuesta al diálogo con los medios de comunicación.

En alguna ocasión Sorenstam, quien se adjudicó 69 torneos, reveló que en ocasiones fallaba tiros de manera deliberada para concluir en segundo lugar, y de esa manera evitar las conferencias de prensa. Además, dominó el Tour de la LPGA de 2001 a 2005, hasta la irrupción de Lorena. Se retiró en 2008, dos años antes del sorpresivo adiós de la golfista mexicana.

El entrenador de la tapatía compara la trayectoria de su pupila con la de otro grande del golf mundial: Tiger Woods:

 “De 2006 a la fecha sólo Woods ha ganado más torneos, y la diferencia es de sólo una justa (24 de Lorena por 25 del estadunidense) en el mismo periodo… las bolsas son otro tema. Lorena es de las jugadoras que más ha ganado en la historia del golf femenil; la rama varonil jala más dinero, bolsas y todo. En casi todos los deportes los hombres son mejor pagados que las mujeres, con excepción del tenis, donde las ganancias tienen que ser iguales.”

Ser golfista exitosa implicó para Lorena casi 18 años de sacrificios, escasa vida social, desvelos, humildad y, sobre todo, mucho trabajo. Ya fuera en pretemporada o durante los torneos ella le dedicaba a su deporte entre ocho y nueve horas diarias.

Alarcón explica que el propio Woods dedica un número similar de horas a su disciplina: “El que busca la excelencia tiene que hacer las cosas mejor que la competencia y debe estar dispuesto a trabajar más horas, si es necesario”, asegura.

En cuestiones económicas la diferencia entre Lorena y Tiger no tiene punto de comparación. El estadunidense no sólo es el deportista mejor pagado del mundo, sino de la historia, al extremo de que se convirtió en el primero en la lista de Forbes que superó los mil millones de dólares y el de mejores ingresos en 2009, con un total de 10.5 millones de dólares.

 

Determinación

 

El entrenador dice que es el admirador número uno de Ochoa y afirma que lo realizado por su discípula “será muy difícil de igualar, porque en el periodo que Lorena obtuvo sus triunfos sólo Sorenstam ha estado más o menos en igualdad de condiciones”, enfatiza.

–¿Cómo se formó, cuál fue el proceso que siguió la mejor golfista mexicana de todos los tiempos?

–Empezó a jugar golf a los seis años. Fue una niña muy normal e inquieta. Vivía muy cerca del Guadalajara Country Club. Sus padres la llevaban a la escuelita de golf a pasar un rato ameno. Sin embargo, Lorena fue tomándole cariño al golf porque la pasaba muy a gusto con el grupo de niñas y niños que la rodeaban.

“Creció y jugó algunos torneos locales, que ganó. Después participó en algunas competencias nacionales, que también conquistó, y eventualmente jugó desde los ocho años en el Campeonato Mundial Infantil en San Diego, donde se coronó campeona. Cuatro años después lo volvió a obtener, y así fue durante cinco años consecutivos”.

–¿Qué cualidades encontró en Lorena?

–Ante todo su inquietud por aprender y la determinación de hacer bien las cosas que le gustaban. Fue una niña que siempre creyó en lo que hacía y se comprometió con sus metas claras, muy definidas; sabía exactamente lo que quería lograr en diferentes épocas, y no cambiaba de parecer fácilmente.

–¿Qué hizo diferente a Lorena en una disciplina tan elitista?

–El golf es muy individual y como Lorena siempre tuvo bien definidas sus metas y sueños no requirió de buscar demasiado apoyo como suele suceder en otro tipo de disciplinas.

El entrenador considera que en México hay pocas mujeres sobresalientes “porque venimos de una sociedad machista donde por cultura y costumbre la mujer se ve relegada. Son pocas las que se atreven a abrir brechas, como Lorena. Ahora hay más mujeres que asumen el riesgo y qué bueno, porque México requiere de una sociedad más igualitaria donde las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres”, recalca.

De acuerdo con Alarcón, una de las claves del éxito de Lorena fue el balance que logró en su vida personal y profesional: “Mientras algunas atletas rehúyen las consecuencias del éxito, ella nunca lo esquivó, simplemente lo asumió como una parte de sí misma”.

Añade que la golfista cumplió las metas que se había propuesto y se retiró una vez que llegó a la cima. Desde niña repetía que iba a ser la mejor jugadora del mundo y lo consiguió.

–¿Quién ocupará en México el lugar que ella deja?

–En México y en el mundo sólo hay una Lorena Ochoa.

Para el presidente de la Federación Mexicana de Golf, Fernando Ysita, el retiro de Lorena representa un golpe durísimo no sólo para el golf, sino también para el deporte nacional.

Y añade que en la cultura deportiva de México hay poca voluntad de sacrificio. Muchos quisieran triunfar como Lorena, pero muy pocos están dispuestos a realizar el trabajo duro y disciplinado, única garantía para lograr el éxito.

–¿En qué aspectos favoreció el éxito de Lorena al golf mexicano?

–Considero que ella es un orgullo nacional. Ha sido un gran ejemplo para la juventud mexicana. Ese es su legado.

–¿Qué hace falta para tener más deportistas como Lorena Ochoa?

–Esa es la pregunta ya no de los 64 mil pesos sino de los 64 millones. Se la deben hacer todas las federaciones deportivas para trabajar y empeñarse en formar campeones mundiales en el mayor número de disciplinas.

–¿El golf mexicano no será el mismo sin Lorena Ochoa?

–Definitivamente, y el deporte mexicano tampoco. En un momento dado tenemos a Paola Espinosa, quien ganó el campeonato mundial de clavados en 2009, pero todavía falta por ver si ganará las Olimpiadas.

Rodeada de cámaras y micrófonos, el pasado 23 de abril, Lorena Ochoa se sintió reconfortada pues comenzó una nueva etapa de su vida rodeada de su familia. La golfista dijo:

“Hoy es el día más especial de mi carrera; todo tiene un principio y un fin y hoy estamos en el final. Ustedes me enseñaron a luchar por mis sueños; tomo esta decisión porque se juntan todos los elementos: me quería retirar como la número uno y he tenido la fortuna de lograrlo. Siempre soñé despedirme en México, en mi casa, con mi gente. Finalmente quiero vivir y disfrutar las cosas diarias de la vida, que de seguir jugando no podría”.

La película de Lorena encontró su punto culminante este fin de semana en Morelia, en el Torneo Tres Marías, en su última aparición como golfista profesional. Los organizadores del certamen estimaron una asistencia global de entre 40 mil y 50 mil aficionados. l