Hérculez Gómez no es titular en el Puebla, pues sólo jugó la mitad del torneo Bicentenario 2010, casi siempre de relevo, pero este domingo podría ganar el título de goleo. De padres jaliscienses, nació en Los Ángeles, aunque creció en Las Vegas, Nevada. Tiene doble nacionalidad: estadunidense y mexicana. Dice que vino a México para alcanzar “el sueño chicano” y advierte que en 20 o 25 años la Selección de Estados Unidos “será impresionante a nivel mundial”. Si tuviera que elegir entre Cuauhtémoc Blanco y Landon Donovan, asegura que se quedaría con el delantero del equipo de las barras y las estrellas.
PUEBLA, PUE.- Hérculez Gómez Hurtado nació hace 28 años en Los Ángeles, California. En su afán de alcanzar el “sueño chicano”, en 2000 vino a México, de donde sus padres son oriundos, por una oportunidad en el futbol, que sucesivamente le negaron los equipos Cruz Azul, Águilas Blancas de Puebla, de la Segunda División, y Alacranes de Durango, en la de ascenso.
Este delantero que fue menospreciado en el futbol mexicano tiene un pasado exitoso en la Liga Mayor de Estados Unidos (MLS, por sus siglas en inglés), en la que militó en el Galaxy de Los Ángeles y fue considerado el jugador más valioso de la temporada 2005 –anotó 18 goles en medio torneo–. Además, fue convocado a la Selección de su país que disputó la Copa América en 2007.
Una década después de su fallido intento, regresó a México en silencio, sin protagonismo, como la primera vez. Sin embargo, gracias a sus 10 goles, ahora es uno de los protagonistas del actual torneo Bicentenario 2010. Ello a pesar de que no es titular en la alineación habitual del entrenador José Luis Sánchez, El Chelís, en el Puebla, equipo para el que juega desde diciembre pasado.
“Sólo he jugado 750 minutos (en 16 jornadas), el promedio más bajo en mi carrera futbolística desde 2005. Pero, ¿qué puedo hacer? No es decisión mía. Si me dicen al iniciar al torneo: ‘vas a jugar 750 minutos y tienes que aprovecharlos’, debo hacerlo”, refiere.
–Eso habla bien de usted –le dice el reportero.
–Al contrario, creo que todavía me falta mucho.
El viernes 23, Hérculez, el seleccionado nacional Javier Chicharito Hernández y el peruano Johan Fano, del Atlante, eran los virtuales campeones de goleo, todos con 10 anotaciones, sólo a la espera de que sus más cercanos competidores, Jackson Martínez, de Jaguares (8 goles) y Héctor Mancilla, de Toluca y Dario Carreño, del Monterrey, ambos con siete goles, no consiguieran igualarlos o en un desempeño sorpresivo, anotaran, al menos uno de ellos, tres o más goles.
Cabe destacar que mientras Hérculez consiguió sus 10 goles en 759 minutos, el Chicharito los alcanzó en 893 minutos y Fano en 1080.
En entrevista con Proceso, el delantero del Puebla comenta que su desempeño ha despertado interés en la prensa deportiva estadunidense, “debido a la posibilidad de que un delantero estadunidense conquiste un título de goleo en una liga extranjera”.
Como tiene doble nacionalidad, Hérculez no tiene ningún problema para jugar en México, al igual que en Estados Unidos. “Si vengo como extranjero, no me hubieran dado la oportunidad. Eso está claro”, precisa.
Aunque vive inmerso en dos culturas, asegura que la clave de su buen desempeño en la cancha se debe a su “mentalidad americana”. Aclara que no quiere ser como los demás. “Pretendo escribir mi propia historia, seguir mi propio camino. Lo que tengo para ofrecerle al público mexicano es un poco diferente. Tal vez mi futbol no sea espectacular o bonito, pero soy muy agresivo y siempre busco el gol. Tácticamente soy disciplinado, tengo la mentalidad americana, y con un poco de trabajo todo se puede lograr”.
“Ni de aquí ni de allá”
Comenta que, más allá de sus logros, vive a plenitud el “sueño chicano”. Y abunda: “Muchos mexicanos van a Estados Unidos en pos del ‘sueño americano’, y yo he venido a México por la oportunidad mexicana. Tengo el privilegio de vivir entre dos culturas y no puedo definir cuál de las dos siento más, porque soy jugador estadunidense y mexicano a la vez. Estoy en medio y eso se nota en mi vida cotidiana. Vivo una cultura totalmente distinta, que no es estadunidense ni mexicana, es chicana; es decir, ni de aquí ni de allá”.
Gómez Hurtado, quien marcó el gol del triunfo del Galaxy en el Abierto de Estados Unidos y colaboró para el título de la Copa MLS en 2005, acepta que en algún momento pensó que nunca le abrirían las puertas en el futbol mexicano.
–¿Por qué regresó a México?
–Quería vivir la experiencia de jugar en un país donde el deporte número uno es el futbol, donde la afición es conocedora y existe una gran tradición futbolística. Quería vivir todo eso, sentir lo que es ser futbolista a nivel mundial, porque en Estados Unidos los jugadores no tienen los mismos derechos que otros afiliados a la FIFA.
Y explica: “En Estados Unidos, los contratos de los jugadores no son garantizados. Allá firman un contrato por cuatro años, pero al cabo de un año, cuando el futbolista compró casa y se estableció con su familia, de repente la directiva le dice que puede irse, que es libre de contratarse donde quiera. Así concluyen su contrato, no tiene ninguna garantía ni tampoco le pagan los años restantes del compromiso. Aquí es distinto: un jugador tiene un gran torneo y puede esperar muchas cosas para el siguiente campeonato.
–¿El futbolista estadunidense no tiene seguridad en términos laborales?
–Es complicado. No se vive la misma cultura que en México: allá asisten entre 15 mil y 20 mil espectadores a presenciar un juego, mientras que en México los estadios están repletos.
Refiere que en México el futbol tiene una historia de más de 100 años, mientras que en Estados Unidos la MLS sólo cuenta con 15 años. Considera que al jugar en la Primera División del futbol mexicano, se codea con futbolistas de gran calidad, lo que le permite mejorar su nivel de juego.
–¿Qué liga prefiere: la de Estados Unidos o la mexicana?
–Son diferentes. En 2005, con el Galaxy, tuve un torneo similar al del Puebla; me fue muy bien, pero la atención que uno recibe aquí no se compara con la de allá. En México a los jugadores se les trata muy bien, algo que nunca había vivido. En ese aspecto, me gusta mucho más México.
A Gómez le sorprende que aquí el público conozca mucho de futbol. “No hay detalles que el futbolista pueda esconder; el jugador está bajo una lupa, lo que no sucede en Estados Unidos. Allá te dan el trofeo del jugador más valioso y no pasa nada. Tampoco hay tantas críticas. Si Cuauhtémoc Blanco va con Jackie Bracamontes a un restaurante, a nadie le importa. Lo más que pueden decir es: ‘¿Quién es ese gordo con esa vieja?’. Pero en México, la prensa publicaría esa noticia y no precisamente para decir que Cuauhtémoc está gordo”, plantea.
Otra de las diferencias futbolísticas entre ambos países, apunta Gómez, es la presión que ejerce el público: “Allá no les importa si un equipo pierde, incluso con un marcador abultado. El aficionado dice: ‘no importa, ya será para la próxima’. Por el contrario, en México te comen vivo. No es que los estadunidenses sean demasiado fríos, lo que pasa es que los mexicanos son muy apasionados”.
Uno entre miles
Los padres de Hérculez son originarios de Jalisco y trabajan en Las Vegas, Nevada. Su papá, Manuel Gómez, se dedica desde hace varios años a la compraventa de autos usados, y su madre, Juana Hurtado, se encarga de acomodar al público que asiste a los conciertos de Barry Manilow en el hotel-casino Las Vegas Hilton.
El delantero del Puebla dice que para muchas personas, la vida en los casinos es glamorosa y atrayente. “Si uno se mete en el vicio del juego puede perderse. Mi papá no toma ni se involucra en ese tipo de cosas. A mí tampoco me dieron ganas de meterme en los casinos. A los dos años de edad estaba con mi papá, vestido con uniformes del Juventus y de equipos europeos, dándole patadas al balón dentro y fuera de la casa, rompiendo ventanas”.
–¿Le parece que ha sido difícil su carrera como futbolista?
–Sin duda. Las Vegas no es un lugar de donde surjan muchos futbolistas ni existe un gran nivel de futbol. El estado de Nevada no es el mejor en ese aspecto. Mis padres trabajaban para tener dinero y para que yo pudiera jugar en un equipo. Al final, conseguí una beca y tuve un técnico que siempre me apoyó. Sin él, seguramente no me habría dedicado a este deporte.
“Para mí –afirma– el futbol no ha sido fácil: el futbolista americano va a la universidad y luego a la MLS. Yo no seguí esa vía. Realicé una prueba con un equipo menor y poco a poco me fui colocando en equipos más grandes, hasta llegar al Galaxy. Mi historia es la de miles, pero tuve la oportunidad de salir adelante.”
Hérculez marca los límites de las comparaciones. Reconoce que Cuauhtémoc Blanco es el mejor jugador mexicano de los últimos tiempos. Sin embargo, sostiene que sin dudarlo se queda con su compatriota Landon Donovan, su compañero en el Galaxy:
Y abunda: “En 2005, jugamos en el Galaxy, y de los más de 40 goles del equipo, participamos en 30 de esas anotaciones. Me entendí muy bien con él en ese torneo y sé qué tipo de jugador es. Lo he visto en los entrenamientos y trabajar día con día. Por eso voy con Landon”.
Acepta que la liga MLS sólo podrá compararse con la mexicana cuando Estados Unidos gane torneos como la Liga de Campeones de Concacaf, juegue la Copa Sudamericana y ofrezca los sueldos que se pagan en México.
–¿En cuanto a organización, considera que la liga estadunidense ha logrado más avances que la mexicana?
–Están muy parejas. La diferencia se ve en el estilo de jugar. En México, desde que empiezan a caminar los niños traen un balón. Aquí el deporte es el futbol. En Estados Unidos hay más opciones para la práctica de otros deportes, como basquetbol, beisbol, futbol americano, tenis y golf. Aquí los mejores atletas son futbolistas, y en Estados Unidos, no.
Sin embargo, aclara que en la actualidad el futbol es el deporte número uno a nivel juvenil y augura que en 20 o 25 años Estados Unidos podrá contar con una selección de clase mundial. “A ese país –añade– llega gente de todo el mundo: rusos, japoneses, brasileños, argentinos, europeos, y sus hijos están practicando futbol, crecerán con el sistema de la selección juvenil y van a seguir practicando este deporte porque lo traen en la sangre”.
–¿Podría ampliarse la diferencia que ahora establece Estados Unidos sobre México en el ranking mensual de la FIFA, en el que figura como el número uno de la zona de Concacaf?
–Sí, pero México sigue siendo uno de los grandes. Su ventaja consiste en que no se confunde, sabe qué tipo de futbol juega. Aquí ves a los equipos del Puebla donde todos se sujetan al mismo sistema, desde las fuerzas básicas. Imagino que lo mismo ocurre en el Atlas, en las Chivas y en todos los equipos, incluso las selecciones juveniles juegan con el mismo sistema que la Selección mayor. En Estados Unidos no ocurre lo mismo.
“Soy realista”
En su primera temporada en México, Hérculez podría alcanzar el título de goleo individual con el Puebla, lo cual no ocurre desde hace 14 años, cuando el español Carlos Muñoz se convirtió en el primer campeón anotador –y el único hasta el momento– del conjunto poblano.
“Me encantaría ganar el título de goleo. Sería una manera de retribuir la confianza que me han dado la afición, mis compañeros, el cuerpo técnico y la directiva, porque se arriesgaron conmigo. Yo no era nadie en el futbol mexicano, y me dieron la oportunidad.
“Mi desempeño no sólo es importante para mí, sino para Estados Unidos, porque es la primera vez que un jugador americano se coloca entre los primeros dos o tres goleadores en una liga distinta a la MLS. No sólo represento a mi familia, sino a la ciudad de Puebla. Tal vez el torneo no se desarrolló como hubiéramos querido, pero hay algo ahí: la posibilidad del título de goleador”, recalca.
–¿Cree que su vida deportiva daría un vuelco en caso de obtener el título de goleo?
–Sí, pues aunque el futbol me ha dado muchas satisfacciones, en Estados Unidos hay topes salariales y ese galardón me beneficiaría económicamente.
–¿En estos momentos le ilusiona regresar al futbol de Estados Unidos?
–No lo sé. En México quise vivir este deporte a plenitud y lo he conseguido. Quiero hacer otras cosas en la vida. Ya tengo 28 años y nueve en el futbol profesional. Tengo otros sueños: quiero ser papá, estar junto a mi familia, empezar a conocer a los nietos de mis padres. El futbol es una carrera muy corta y hay decisiones que se deben tomar.
Es factible que este fin de semana, Hérculez obtenga el título de líder goleador: “Ojalá se dé la oportunidad. Ahora estoy recibiendo a mucha prensa de Estados Unidos y les digo que, pase lo que pase, he experimentado una de las cosas más lindas de mi vida, que algún día les contaré a mis hijos. Pase lo que pase, me quedo muy contento por vivir esta experiencia única”.
Los medios de comunicación de Estados Unidos se han interesado en la actuación de Hérculez. “Y la gente y la prensa de allá están hablando, y es interesante porque Estados Unidos siempre ha tenido una fuerte rivalidad futbolística con México. Todos preguntan: ‘¿Te ha hablado el señor Bob Bradley (selecionador nacional)?’. Y yo les respondo que no. (Con miras al Mundial de Sudáfrica) tengo un agente allá que conoce muy bien a Bradley, porque también es el representante de Donovan, y me dice: ‘No te preocupes pues Bradley está atento a lo que está pasando contigo. Síguele como vas, que lo demás se arregla solo’. Eso espero.
–¿Le gustaría que lo convocaran a la Selección de Estados Unidos?
–Sí, pero soy bastante realista: a estas alturas del ciclo mundialista sería muy difícil la convocatoria porque el equipo ya lleva tres años y ocho meses juntos, y hay jugadores que lucharon por la clasificación. Es bastante difícil llegar al equipo nacional, pero nada es imposible.








