Agonizantes paraísos de millones de turistas, los estados de Guerrero y Morelos, con Acapulco y Cuernavaca como sus destinos insignia, aceleran la metamorfosis que los adentra en el infierno donde casi todas las entidades del país, con sus principales centros urbanos y hasta sus confines rurales, arden en llamas densas… Balaceras inauditas en pleno día y en concurridas calles, altas cuotas de víctimas inocentes, masacres delirantes de jóvenes inermes, espectros de pesadilla colgando de puentes viales… Imparable narcolocura pues, que se eterniza y toma por asalto hasta las “redes sociales” para advertir, en el caso de Cuernavaca: que nadie salga a partir de las ocho de la noche de este fin de semana. La razón: una guerra de sicarios, según la alerta emitida por un supuesto “cártel del Pacífico Sur”.
Violencia expansiva
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