MONTERREY, NL.- La bancada del PAN en el Congreso de Nuevo León guardó su “bandera ecologista” y terminó cediéndole a la empresa Fomento Económico Mexicano, S.A. (FEMSA) el predio en una zona boscosa para que construya el estadio de futbol Monterrey, decisión que ha sido catalogada por grupos ambientalistas como una traición del albiazul.
Para ellos, los argumentos de los panistas para justificar la entrega de esa superficie son “ridículos”. Además, los consideran unos simuladores y les recriminan porque, dicen, días antes los diputados de ese partido habían reiterado su compromiso de oponerse a la “depredación” del bosque La Pastora, un pulmón natural del área metropolitana.
Desde que el proyecto fue lanzado por el gobierno de Natividad González Parás en septiembre de 2008, los diputados albiazules se encargaron de repetir que era inmoral regalarle a la millonaria empresa que recientemente se fusionó con Heineken, un predio de 25 hectáreas que tiene un costo de 30 millones de pesos para que construya la que sería la nueva casa de Rayados, con un costo total de 2 mil millones de pesos y un aforo de 50 mil espectadores.
Fuentes cercanas a la negociación señalan que el alcalde panista de Monterrey, Fernando Larrazábal, obligó a la mayoría de sus correligionarios a votar a favor, porque, dicen, él ya había hecho su propio trato político con el gobernador priista Rodrigo Medina, principal promotor del desarrollo.
El 31 de marzo, en una sesión que inició por la tarde, las comisiones de Desarrollo Urbano y Hacienda del Congreso local se reunieron para analizar la desafectación del predio en el bosque La Pastora de Guadalupe, a los pies del Cerro de la Silla.
Los diputados se doblaron
Las comisiones dieron su aprobación y el dictamen fue pasado de inmediato al pleno. Esa misma noche, el diputado priista Héctor García leyó el dictamen mediante el cual el gobierno del estado le pide al Congreso de Nuevo León permita que el predio sea utilizado por FEMSA en comodato durante los próximos 60 años. Tras ese lapso, el inmueble pasaría a ser patrimonio de la entidad.
La bancada del PRI era uno de los impulsores, junto con el gobernador. Los dos diputados del Partido Nueva Alianza también estaban de acuerdo.
Se esperaba que los 17 legisladores del PAN dieran la pelea para defender el predio. Días antes, los albiazules Alfonso Robledo, dirigente del partido en Guadalupe, y Arturo Benavides, representante de ese mismo municipio, se habían reunido con vecinos opositores al proyecto para reiterarles su respaldo.
Pero al momento de la votación, sorpresivamente Robledo se dobló y dio su aprobación. Benavides mantuvo su palabra y fue el único panista que votó en contra, al igual que la perredista María de los Ángeles Herrera García.
Por razones hasta ahora no explicadas, los albiazules Hernán Belden y su compañera Josefina Villarreal, no acudieron a la sesión.
El único diputado del Verde Ecologista, Juan Carlos Holguín, evadió también al compromiso de defender el polígono y no estuvo presente. El petista Homar Almaguer se abstuvo.
Herrera García los tildó de “cobardes” por no sostener su postura de rechazo al plan de FEMSA.
Robledo, quien durante meses se reunió con vecinos para reprochar la “voracidad” de FEMSA y la “indecencia” del gobierno del estado, sorpresivamente subió a la tribuna a defender el proyecto.
Tímidamente habló de las bondades del mismo, mientras desde las gradas los enardecidos vecinos que habían confiado en él le llamaban “¡Judas!”, “¡Traidor!”, “¡Vendido!”.
“No vas a ser alcalde de Guadalupe”, le gritaron quienes conocen la aspiración de Robledo a gobernar ese municipio.
Hubo, al final del día, 36 votos a favor, suficientes para que el gobierno del estado comenzara los trámites de desafectación que podrán iniciarse la próxima semana y con un límite de hasta 120 días para su entrega a partir de que la información se publique en el Periódico Oficial del Estado.
Ante las acusaciones de traición a la causa, Hernán Salinas, coordinador de la bancada panista en el Congreso nuevoleonés, argumentó que “quizás” su fracción debió ser más clara en las reuniones con los vecinos para explicarles que “en todo momento” su voto siempre había sido por un sí condicionado.
Reconoció que, durante meses, él y otros diputados se reunieron con FEMSA, para expresarle que le entregarían el predio “bajo ciertas condiciones”. En público, en cambio, su conducta fue de rechazo al proyecto. l








