Los mensajes de la CIA

Tropas en Afganistán. Rechazo

Si un “baño de sangre” en Afganistán ocurriera durante el verano, la población europea podría mostrar una “activa y políticamente poderosa hostilidad” hacia la misión militar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte lleva a cabo en ese país, advierte un documento “secreto” de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).

Ante tal escenario –señala el texto–, es necesario desarrollar estrategias de comunicación para “prevenir o al menos contener una reacción de oposición” a la guerra en Afganistán y preparar a la opinión pública de la Unión Europea (UE) a “tolerar un elevado número de bajas militares y civiles” en la nación asiática.

El documento de la CIA está fechado el pasado 11 de marzo, tres semanas después de que el gobierno de Holanda retiró su apoyo a dicha misión militar y después de que la ciudadanía de dos países cruciales de la UE –Francia y Alemania– han expresado su rechazo a mantener la presencia de tropas en Afganistán. 

El documento tiene un título explícito: Afganistán: sosteniendo el apoyo de Europa Occidental a la misión de la OTAN; porque contar con la apatía podría no ser suficiente. Está marcado con las palabras “confidencial” y “Noforn” (No Foreing National) que, de acuerdo con la clasificación del gobierno de Estados Unidos, significa que no puede ser visto por representantes de naciones extranjeras.

Pese a ello, el colectivo WikiLeaks lo publicó el pasado 26 de marzo en su portal de internet, justo unos días antes de difundir el video que dio la vuelta al mundo en el que se aprecia cómo los pilotos de un helicóptero estadunidense disparan contra un grupo de civiles desarmados en Irak. 

Según se desprende del documento, el director de la CIA, León Panetta, encargó a CIA Red Cell –una instancia interna de investigación creada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001– realizar un análisis sobre el apoyo que recibe la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) de la OTAN en Afganistán. 

Más aún, pidió que, derivado de ese análisis, la CIA Red Cell propusiera una “una postura ‘no convencional’ que provoque intercambio de ideas y ofrezca un punto de vista alternativo…” .

 

La crisis holandesa

 

Casi de entrada, el documento señala que “la caída del gobierno holandés (…) demuestra la debilidad del apoyo europeo a la misión ISAF en Afganistán”.

En efecto, la coalición de centroizquierda que gobernaba a Holanda desde 2006 se fracturó debido a los desacuerdos sobre la duración de su misión militar en Afganistán. Los demócratacristianos, encabezados por el primer ministro Jan Peter Balkenende pedían extender la presencia de los mil 600 soldados holandeses desplegados en la provincia afgana de Uruzgán. Los socialdemócratas se opusieron. Después de 16 horas de infructuosas negociaciones, éstos retiraron su apoyo a Balkenende, quien no tuvo más remedio que anunciar el pasado 20 de febrero la disolución de su gobierno.

El calendario original de la misión militar holandesa prevé su retiro durante el presente año, pero –según publicó la prensa europea–, la OTAN presionó al gobierno de Holanda para que mantuviera sus tropas hasta agosto de 2011. 

El citado documento de la CIA refiere que encuestas de la Oficina de Inteligencia e Investigación (UNR, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Estado, muestran que 80% de la población de Alemania y de Francia se opone a un eventual aumento de tropas de sus países en Afganistán.

Sin embargo, subraya que dicha oposición es pasiva y que la “apatía” de la población de esas dos naciones europeas ha permitido a sus gobernantes incrementar la presencia de soldados en la misión de la ISAF. Advierte que tal “indiferencia puede convertirse en abierta hostilidad si los combates en verano registran bajas entre militares de la OTAN y civiles afganos”. 

Hace notar que los gobernantes franceses y alemanes están preocupados por los efectos que esta oposición pueda tener en sus respectivos procesos electorales. Además, señala, se corre el riesgo de que “el debate estilo holandés se esparza en los otros países que contribuyen con tropas” en Afganistán.

Ante tal escenario, el documento propone estrategias de comunicación que puedan “prevenir o al menos contener una reacción de oposición” a la presencia de las tropas de la OTAN en el país asiático.

Considera que la población europea “podría estar mejor preparada para tolerar un elevado número de bajas militares y civiles si perciben una conexión clara entre sus propias prioridades y la presencia de tropas de sus respectivos países en Afganistán”.

 

Estrategia de comunicación

 

El documento de nueva cuenta se enfoca en la población de Francia y Alemania. En el primer caso,  sugiere elaborar mensajes que atiendan la preocupación de los franceses por los civiles y refugiados afganos. Es decir, posicionar en la opinión pública gala que la presencia de la ISAF “beneficia a los civiles” del país asiático. De igual manera, “enviar mensajes que dramaticen las consecuencias adversas para la población civil afgana en caso de la derrota de la misión de la ISAF”. Añade que ello “podría elevar el sentimiento de culpa por un eventual abandono” del país asiático.

Respecto de los alemanes, el documento dice que “están preocupados por el despilfarro de recursos. Dicen que (la guerra) no es un problema alemán y objetan las razones de la misión” de la ISAF. 

Sugiere: “Cierta oposición se puede revertir gracias a los avances en el terreno, señalando las consecuencias en Alemania de una eventual derrota y asegurando que el país es un socio importante en la guía de la misión”. 

También recomienda “subrayar la contradicción entre el pesimismo alemán y el optimismo de la población afgana (por la presencia de la ISAF) con el propósito de cambiar la percepción de que existe un desperdicio de recursos”. 

Al mismo tiempo aconseja “dramatizar las consecuencias de una derrota (de la ISAF) para los intereses directos de Alemania. Por ejemplo, la exposición al terrorismo, la entrada de opio (a territorio alemán) y el aumento de refugiados”. 

Finalmente, sugiere “enfatizar los aspectos humanitarios de la misión”, pues, “a pesar de su alergia a los conflictos armados, los alemanes ya demostraron que son responsables con sus aliados de la OTAN”, tal como ocurrió en los noventa durante la guerra en los Balcanes. 

El documento señala además que la población de Francia y Alemania confía en la capacidad del presidente Obama para manejar las cuestiones internacionales en general y la situación afgana en particular. Sugiere que en ambas naciones la opinión pública “podría ser perceptiva a una afirmación directa (de Obama) sobre la importancia de los dos países en la misión (…) Así como podrían ser sensibles a una declaración que señalara la decepción hacia los países que no ayudan”. 

Por último, el análisis indica que las mujeres afganas pueden ser utilizadas para enviar “un mensaje ideal” que tenga el objetivo de “humanizar el papel de la ISAF en el combate en contra de los talibanes”. Según el documento, las mujeres afganas tienen la “habilidad para hablar de cosas personales, de sus aspiraciones, de sus experiencias bajo el régimen de los talibanes y de sus temores si éstos llegan a ganar” la guerra. l