El amigazo de Bernardo

Manuel Portilla Diéguez

Para ser el responsable del principal programa de activación física del gobierno de Felipe Calderón, puedes ser cualquier cosa, menos especialista en la materia. Al menos así ocurre en la Conade. El cuarto responsable del área en tres años llegó ahí simplemente porque es amigo del titular Bernardo de la Garza. Sus antecedentes laborales: secretario particular de De la Garza, diputado local y federal, este último cargo de “rebote” porque una “Juanita” del Verde Ecologista le heredó la curul. 

Sin preparación académica ni experiencia en la administración pública y menos aún en el ámbito deportivo, Manuel Portilla Diéguez, militante del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), es el nuevo subdirector general de Cultura Física de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, responsable de operar uno de los proyectos más importantes del gobierno de Felipe Calderón: el Programa de Activación Física.
Su único mérito para ocupar ese cargo es el de ser uno de los mejores amigos del titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Bernardo de la Garza, con quien estuvo trabajando durante los últimos cinco meses como asesor, luego de quedar desempleado al término de la LX Legislatura, en la que fue diputado federal.
El pasado 26 de enero, De la Garza sometió el currículum de Portilla a la consideración de la Junta Directiva de la Conade, máximo órgano de gobierno de ese organismo integrada por representantes de las secretarías de Educación Pública, de Hacienda, de la Función Pública y de la Procuraduría General de la República, entre otras dependencias.
En el apartado de experiencia laboral el documento consigna que de 2003 a la fecha Portilla Diéguez, de 40 años, tuvo tres empleos: secretario particular del diputado federal Bernardo de la Garza en la LVIII Legislatura; diputado local en el Estado de México en la LV Legislatura –donde fue presidente de la Comisión de Derechos Humanos–, y diputado federal de representación proporcional en la LX Legislatura, en la que fungió como secretario de la Comisión de Gobierno y de la Mesa Directiva.
Por lo que toca a su preparación académica, el currículum indica que cursó hasta el tercer semestre de la carrera de administración, pero no especifica en qué universidad. La secundaria y preparatoria las hizo en el Instituto Cumbres. También se refiere que realizó cuatro diplomados: en ecología básica; en biocombustibles; para empresarios relacionados con el medio ambiente, y uno más llamado Por un país limpio.
Ante la evidencia, los integrantes de la Junta Directiva comentaron que el nombramiento no estaba justificado. De la Garza entró al quite y argumentó que Portilla tiene conocimiento del medio deportivo, pues en sus años mozos fue “jugador de futbol”. Viéndose unos a otros, los funcionarios sugirieron que al menos completara el currículum “con algo de deporte”.
Paradójicamente, desde hace mes y medio las direcciones de Medicina y Ciencias del Deporte así como la del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar) han estado acéfalos porque, según palabras del propio De la Garza, siguen analizando opciones, pues hasta ahora no han encontrado a nadie que cubra los perfiles de esos cargos.
Portilla tampoco tuvo que esforzarse para ser diputado federal. El año pasado, el analista político Jorge Alcocer denunció una práctica irregular que, con el fin de engañar al Instituto Federal Electoral, realizan los militantes del Partido Verde: para cubrir la cuota de género ponen a mujeres como propietarias de las curules y una vez que toman posesión son reemplazadas por sus suplentes hombres. Portilla sustituyó a la diputada Pilar Guerrero Rubio.
Ya en funciones, el entonces diputado propuso, a nombre del Partido Verde, que se realice un electroencefalograma virtual a quienes pretendan trabajar en la Procuraduría General de la República (PGR); de esta forma, sostuvo, se conocería el perfil psicológico, biológico y social de los aspirantes, “como un instrumento de medición psicológica integral que evitaría la infiltración de delincuentes y el reclutamiento de elementos viciados”.
Precisó que aun cuando existen personas comprometidas con su labor de servicio, “la corrupción, la insuficiente preparación de sus integrantes y la amenaza de la delincuencia organizada” han minado la eficacia de la PGR.
“El electroencefalograma virtual brindaría mayores elementos para conocer el perfil psicológico y detectar a quienes carecen de espíritu de servicio, preparación suficiente y valores éticos. El combate a la corrupción debe iniciar desde un estricto proceso de reclutamiento y selección de personal, de acuerdo con el perfil, programas de formación básica que inculquen valores de legalidad en el desempeño cotidiano y consoliden una estructura ética”, detalló Portilla.
Como diputado local, se destacó por ser el más faltista. De acuerdo con la página de la Unidad de Información del Poder Legislativo, en las primeras 81 sesiones del Congreso del Estado de México se ausentó en 19 ocasiones.

No hay cuarto malo

Portilla es el cuarto subdirector de Cultura Física en los tres años que van del sexenio de Felipe Calderón; sin embargo, no es el primer funcionario que no cubre el perfil para desempeñar ese cargo.
Su antecesor, Guillermo Romero del Real, saltó del puesto de director de Servicios (encargado de la administración de bienes materiales, licitaciones y adjudicaciones de contratos de bienes y servicios) a esa subdirección. Su sueldo mejoró de 48 mil 50 pesos, a 119 mil 747 pesos.
Romero del Real asumió la Dirección de Servicios en junio de 2008, cuando Carlos Hermosillo era director de la Conade. En su currículum informó que estudió la licenciatura en administración en la Escuela Nacional de Comercio de Morelia. En el apartado de experiencia laboral consignó que entre 2002 y 2008 trabajó en tres empresas privadas, en las que sus funciones principales eran la dirección y asesoría de proyectos creativos.
Mientras Guillermo Romero era director de Servicios, el cargo de subdirector de Cultura Física lo ostentaba César González Arjona, licenciado en Educación Física, quien durante seis años fue el titular del Instituto del Deporte de Yucatán (Idey).
Por su desempeño en esta entidad –obtuvo buenos resultados en la Olimpiada Nacional y creó los Centros Municipales, Regionales y el Centro de Alto Rendimiento Deportivo–, González Arjona fue invitado por Hermosillo a trabajar en la Conade, a la que se integró el 1 de junio de 2007.
Un año y cuatro meses después, sin anuncio de por medio, salió de la dependencia. Desde el 1 de noviembre de 2008, sin presentación oficial, Romero del Real heredó ese puesto también por decisión de Hermosillo.
Cuando éste llegó a la Conade, designó a Raymundo Moral Arteaga como subdirector de Cultura Física, quien apenas duró seis meses en el cargo. Antes, Moral había trabajado en el gobierno de Orizaba, Veracruz, tanto en el ayuntamiento como al frente de la Comisión Municipal del Deporte (Comude).
El repentino ascenso de Manuel Portilla en la Conade le trajo amplios beneficios. De ser asesor del director general donde estaba contratado por honorarios pasó a formar parte del personal de estructura, lo cual le permitió gozar de prestaciones como seguridad social, aguinaldo y seguro de gastos médicos mayores, entre otras. l