Rius: Bicentenario para principiantes

Rius. Humor necesario

En su nuevo libro: 2010. Ni independencia ni revolución, Rius fustiga la mentira oficial, no sólo la priista que agrandó a los protagonistas, sino la actual que no sabrá qué hacer con las figuras más prominentes de la historia nacional. En entrevista, no deja títere con cabeza, sólo aboga por que a los héroes y próceres se les humanice para que la gente pueda ser como ellos.

Un afán didáctico guió la proverbial mordacidad del caricaturista Rius para escribir las casi 200 páginas de su más reciente libro: 2010. Ni independencia ni revolución, presentado durante la XXXI Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería el sábado 27 por Editorial Planeta Mexicana.
“Ni independencia ni revolución es un libro para contrarrestar la versión oficial de los libros de texto escolar, yo me tuve que chutar todos para ver lo que se cuenta a los jóvenes de la historia de México y me quedé horrorizado de las tremendas mentiras que hallé.
“Yo creo que México es el país que tiene la peor historia oficial del mundo, porque la han falsificado. Tú sabes que la historia la escriben los vencedores, y en este caso, también son los vendedores; han hecho una caricatura burda de la historia de México. Si estudias a fondo los libros de nuestra historia y comparas con la falsedad que aparece en los libros oficiales de texto escolar, es patética la diferencia. Como que es otra historia, otra invención de no sé quién o quiénes para sacralizar a los próceres.”
Nacido en Zamora hace casi 75 años, Rius recibe a Proceso sonriente en el stand de Planeta en la feria. Creador hace medio siglo de las célebres historietas Los Supermachos o Los Agachados, y quien hoy lleva más de un centenar de libros publicados, siendo su mayor cañonazo el bestseller La panza es primero, Rius hace gala de su notable sentido del humor.
–¿Cómo está usted?
–Pues aquí tratando de envejecer con elegancia, pero mis resultados son pésimos aunque a’i vamos, a’i vamos… Tratando de sobrevivir a la prosperidad nacional.
“¿Ya leíste el libro?”, revira.
–Ya son varias generaciones que no han parado de leerlo nunca, pues son ideas que usted desarrolló desde sus cómics Los Supermachos de San Garabato de las Tunas… Ahí están las ideas de Rius acerca de que en México existe una enorme dependencia económica de los Estados Unidos, y su capítulo sobre la Revolución Mexicana se pregunta: ¿robolución o devolución?
–Todavía sigo pensando que la única independencia es la calle donde está el Teatro Metropolitan –ríe–. Cualquier persona con un mínimo razonamiento y de lógica se da cuenta de que México no es un país independiente sino al contrario, cada vez es un país más superdependiente de Estados Unidos y compañía.
“Por lo mismo, estas celebraciones a mí se me hacen algo demasiado absurdo y burlesco, porque no podemos celebrar algo que no existe más que en la imaginación de los discursos oficiales.
–Sin embargo, por doquier escuchamos la propaganda gubernamental de que debemos festejar 200 años de ser “orgullosamente mexicanos…”.
–Hasta en eso están equivocados, son muchísimos más, pues como dijo Octavio Paz, los primeros mexicanos fueron los hijos de la chingada y los mexicanos somos eso… No acabamos de entrar en la civilización occidental, afortunadamente.
“Lo más paradójico y esquizofrénico es que quienes encabezan la celebración son los mismos que le cortaron la cabeza al cura Hidalgo; esos que vejaron, excomulgaron y asesinaron a Morelos, mataron a Pancho Villa y a Zapata, los mismos que siguen ejecutando gente, como si nada…
“¿Con qué cara se van a echar el discurso nuestros políticos para esta celebración, qué van a decir? ¿Cómo van a justificar la millonada que están gastando en puras cosas inservibles para el país? En vez de tomar el 2010 cual inicio de algo nuevo, como un punto de partida o el intento de crear una nueva nación donde todos quisiéramos convivir, todo se va a quedar en la retórica, en mera palabrería para tronar más cuetes, pegar de gritos y agitar la banderita tricolor.”
–Puede mencionarlos, ¿quiénes son los mismos?
–Los mismos que han gobernado nuestra patria desde que los indios perdieron la posesión de sus tierras, siempre hemos estado gobernados por ellos, salvo pequeños y honrosos intervalos de Benito Juárez y Lázaro Cárdenas.
“¿Y quiénes son los mismos? Bueno, pues ya bien lo dijo El Peje (Andrés Manuel López Obrador): son los ricos, los poderosos, la Iglesia, los conservadores.
–Usted menciona en la parte de la Independencia de cómo la mayoría de los dirigentes en nuestro país fueron generales que nada sabían de cómo dirigir la nación…
–Sí, y en un momento dado, suplieron a los generales con los licenciados y ha sido peor, porque los políticos se han dedicado a saquear el país a manos llenas y en eso, parte de los dizque revolucionarios han sido quienes comenzaron con esa práctica, cuando pensábamos que en México iban a cambiar las cosas.
“Es decir, la actuación de Álvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles y todos los que les han seguido, se dedicaron y dedican al saqueo, a robar, a corromper y a olvidarse de los problemas reales del país. Y ahí están los indios, todavía esperando que se les haga justicia, que se les oiga…”
–Justamente así comienza su libro, con un dibujo del águila y la serpiente, y el lema del primer capítulo: “Cuando no había mexicanos, sólo indios”.
“Si cuando menos se les repartieran a todos los indios boletos para entrar gratis al Museo de Antropología e Historia, allí dentro podrían contemplarse en su pasado glorioso, que es donde se apoyan las instituciones y los discursos del gobierno actual para justificar este festejo absurdo.”
Si la risa es motor del carácter de Rius, sus hábitos vegetarianos, su rechazo a las corridas de toros y sus cuestionamientos a la Iglesia católica le han proporcionado más de un enemigo. Pero su más fuerte trauma es otro, confiesa:
“Yo toda la vida me sentí frustrado por haber nacido gûero y tener ojos azules, a mí este aspecto me ha impedido acercarme a la gente que más quisiera, así que no lo veo como una bendición de Dios. De hecho, creo que tenía más porvenir como enbalsamador de cadáveres en Gayosso que como caricaturista, pero el destino o no sé quién me llevó por otros caminos.”
–2010. Ni independencia ni revolución retoma las críticas al gobierno federal mexicano de hoy, así como ayer lo hizo contra los priistas en Los Agachados…
–Hay quienes suponen que inventé un nuevo método de expresarme o decir las cosas por medio de los libros. El mismo (caricaturista) Abel Quezada me comentaba:
“Tú vas a acabar haciendo novelas, porque empezaste haciendo humor mudo en Ja-já” –yo tenía dos paginitas ahí y no escribía ni una sola palabra, puro humor mudo–, y decía Abel: “Luego pasaste al cartón editorial, donde ya había alguna que otra palabra, para después seguirte en la historieta que ya es un preludio a la novela.”
Y si ves Ni independencia ni revolución, este libro está lleno de trabajos artísticos de gran calidad, las ilustraciones van desde la portada, con José Guadalupe Posada, y agradezco desde el principio la colaboración, a veces involuntaria, de Diego Rivera, Orozco, del Taller de la Gráfica Popular, Leopoldo Méndez, Rogelio Naranjo, El Fisgón, Efrén, todos los que puedas imaginar están aquí: son dibujantes mucho mejores que yo. Además, ubican a los lectores en las épocas que relato a mis lectores.
–Tal como en sus mismos números de aquellos cuentos que desarrollaba acerca de algún tema específico, ahora sus libros tratan de la historia de México según Rius, por así decirlo.
–Este libro empieza con la caída de la Gran Tenochtitlán y acaba con el alzamiento de los zapatistas, está demasiado resumido, pero no es para especialistas sino para principiantes, como todos mis libros.
“Ni independencia ni revolución tendrá un montón de errores y olvidos, pero no trato de escribir libros para que se queden archivados y que la gente no los lea, yo deseo que se acerquen sin miedo a la lectura.”
–Hace un momento destacó su admiración por Juárez, pero tampoco lo exonera del todo en Ni independencia…
“Sí, pero lo mismo se podría decir del propio Cárdenas, aunque yo ya no le escarbé en sus errores que cometió, porque mi intención era ver cómo en determinados momentos de la historia de México han tomado parte los liberales también, quizá por equivocación… Yo quiero hacerle ver a la gente que eso es lo que vale precisamente, porque pienso que la izquierda es la gente que debería estar gobernando nuestro país.”
Su conversación atrae a jóvenes que ya preparan su pluma para que Rius autografíe sus cuadernos.
“¡Pero no me refiero a la izquierda que tenemos ahora en el PRD haciendo alianzas con el PAN, otro caso de lo más absurdo que se puede esperar! Hablo de que nuestro país debería estar gobernado con un criterio de izquierda, estar pensando en los pobres, en los indios, en sacar adelante realmente a México…
“Y lo que vienen haciendo estos políticos que entre comillas han estado gobernando México es aprovecharse. Se han estado sirviendo de nuestro país, no son lo que llamaba Morelos servidores de México, no son verdaderos siervos de la nación, sino se han servido del país a sus anchas. Y es terrible eso.”
–La robolución mexicana, dice en su capítulo ocho. ¿Por qué ahora agrega el cuestionamiento ¿O la devolución mexicana?
–¡Ja, ja…! Pues es la revolución, pero con el cambio de una letrita vemos lo que sucedió: que empezó a devolver sus privilegios a los ricos y ya con el expresidente Salinas, todo lo que le había quitado Juárez a la Iglesia se lo comenzó a regresar.
“Ha sido un cambio de letra en las tres etapas. Primero fue revolución que se convirtió en devolución y acabó siendo la robolución, ¡que es lo que dizque estaremos festejando! Ya no hubo Revolución Mexicana, pues sólo duró seis años el gobierno de Cárdenas, y después fundaron al PRI. Todo acabó allí.”
Rius dirige la puntería hacia el gobierno de Felipe Calderón, por no tener ningún héroe de quién agarrarse:
“Yo quisiera saber qué va a decir de Cárdenas y de Zapata. ¿El mismo palabrerío de toda la vida, la misma retórica, las mismas falsedades? ¿Cómo van a justificar estos festejos…?”
–¿Cuáles son los gallos de Rius para estos 200 años?
No puede evitar el chascarrillo:
–Indudablemente hay que pensar en Cuauhtémoc, pero no sólo Cárdenas sino desde el primer Cuauhtémoc, ¿verdad? Y Morelos, un fregón.
Se le recuerda que en Martirio de Morelos, el escritor Vicente Leñero le sacó sus trapitos al sol por haber denunciado las posiciones del ejército independentista para salvar el pellejo o el alma. Rius responde sin perder el temple:
–No, claro… Pero yo no podía mencionar en Ni revolución ni independencia todos los claroscuros de nuestros personajes históricos y quizá por ello haya quien diga que mi libro aparentemente es superficial; pero hablando de la campaña de Morelos en Guerrero, hay un detalle que me faltó mencionar y que tampoco nadie cita: se trata de la participación de los negros mexicanos en las luchas revolucionarias, como los que acompañaban a Hermenegildo Galeana.
“Yo creo que México es el país que tiene la peor historia oficial del mundo, porque la han falsificado. Es otra historia, otra invención de no sé quién o quiénes.”
–¿Nombres?
–A los que menos toman en cuenta en la historia de la Revolución Mexicana son a los hermanos Flores Magón y ambos eran, para decirlo con palabras de los chavos, unos chingones. Era gente que amaba a su país, querían cambiar a México para nuestro bienestar. Y desde luego, Zapata y Pancho Villa.
“No son héroes de piedra. Era gente llena de defectos, como todo ser humano. Una de las intenciones de mi libro, entonces, y otros que se publican ahora para este año, sería precisamente el desacralizar a los héroes. Que la gente vea que es fácil ser como ellos, pero te los ponen en un pedestal así como si fueran unos santos, y entonces, ¿quién va a querer ser, como dicen en Cuba, ‘seremos como el Che (Guevara)’?”
“Hay que bajarlos del pedestal, pues tenían defectos, pasiones y tentaciones. Esos son los seres humanos que nos interesan, aunque así te llenes de héroes y villanos, pero en México se glorifica más a los villanos auténticos.”
–¿Pensó en Carlos Salinas de Gortari?
–¡Claro, jajaja! Tenía que incluirlo mi texto del libro, porque Salinas para mí es la reencarnación de Santa Anna, Su alteza serenísima. Y no obstante, yo quisiera ver al Peje como la reencarnación de Juárez.
“O de Cárdenas, porque de repente Andrés Manuel López Obrador tiene sus aires de ellos dos, pero eso ya tampoco es tema de este libro.”
Terminada su charla con Proceso, busca desesperadamente la salida rumbo al Metro y ya no da autógrafos. Hay quien le pregunta porqué se va, y Rius responde que le urge regresar a Tepoztlán, donde ha estado trabajando en programas de radio para difundir la verdad sobre la realidad mexicana.
“Además, ni que fuera Frank Sinatra…”