La dura

Dilma. Sucesión

Impedido constitucionalmente para ocupar la presidencia de Brasil por tercera vez consecutiva, Luiz Inácio Lula da Silva ya destapó a quien será la candidata del Partido de los Trabajadores para las elecciones presidenciales que se realizarán en octubre próximo: Dilma Rousseff. Su pasado como guerrillera y presa política, así como su posición como jefa de gabinete de Lula, responsable del mayor proyecto energético y de la obra pública del coloso del sur, la hacen un personaje sui generis que ya alcanzó en las encuestas al gobernador de Sao Paulo, José Serra, favorito en la carrera por la presidencia.

SAO PAULO.- “Dilma, necesitas perder esa cara de oficinista para estar más identificada con el pueblo”.
Esa fue la instrucción que en marzo de 2008 le dio el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a su jefa de gabinete Dilma Rousseff, poco carismática y sin arrastre popular. Ya entonces Lula apostaba por ella como su sucesora, un proyecto que en aquel momento sonaba descabellado, incluso para los colaboradores más cercanos del mandatario.
La “cara de oficinista” de Rousseff, de 62 años, fue transformada con una cirugía estética y lentes de contacto. La gimnasia matinal y la ropa simple y colorida entraron en la agenda de la llamada gerenta general del gobierno. Su imagen subió en las encuestas y el corolario de aquella orden de Lula fue el lanzamiento de su candidatura a la presidencia por el Partido de los Trabajadores (PT), el sábado 20.
La “dama de hierro”, con perfil administrativo, ahora sonríe y está técnicamente empatada en las encuestas con el hasta ahora favorito, el gobernador de Sao Paulo, José Serra, único precandidato del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB).
Con la nominación de Rousseff, Brasil tiene a su primer candidato presidencial para las elecciones del 3 de octubre próximo. Serán las primeras desde el fin de la dictadura militar, en 1985, en las que no participará Lula, el mandatario más popular de la historia del país, según las encuestas, que le otorgan 81% de aprobación. Sin embargo, está impedido constitucionalmente para intentar una tercera gestión consecutiva.
Pero así como será la primera vez que se realicen elecciones sin Lula como candidato (lo fue en 1989, 1994, 1997, y en los victoriosos 2002 y 2006), también será el debut en la liza electoral de Rousseff. Su perfil es sui generis: economista de profesión, divorciada dos veces, madre de una hija, sin pareja estable, exguerrillera, presa política de la dictadura por casi tres años, víctima de torturas durante 30 días y pilar de la política de energía y obra pública del gobierno brasileño.
La ministra más poderosa del gobierno de Brasil nunca había sido candidata a ningún cargo de elección popular. Apenas en 2001 se afilió al PT tras abandonar el Partido Democrático Laborista (PDT), del fallecido caudillo de la izquierda nacionalista Leonel Brizola.
Cuando Lula pensó en ella para sucederlo, dejó boquiabiertos a los históricos aspirantes de su partido. Las posibles resistencias internas fueron eliminadas en el Cuarto Congreso del PT, que proclamó en Brasilia a Rousseff como la primera candidata para lo que los analistas llaman “el post Lula”.
Por su pasado y su presente, propios y ajenos consideran que Rousseff es una mujer dura. “Me da risa que digan que soy una mujer dura. Parece que los hombres con los que trabajo todos los días fueran débiles. Y a ningún hombre se le dice que es duro. Sólo a las mujeres”, respondió en noviembre último durante una entrevista en Sao Paulo con varios periodistas de prensa extranjera, incluido este corresponsal.
En ese encuentro Rousseff lucía sin tapujos una peluca para disimular los estragos ocasionados por el tratamiento con quimioterapia al que se sometió durante cinco meses en 2009 para superar un cáncer linfático que se le descubrió en mayo de ese año. De acuerdo con los médicos el padecimiento ya remitió. Desde enero volvió a mostrar su cabello natural.

En la guerrilla

El mentor político de Rousseff es Lula. Nacido en la miseria en el estado de Pernambuco, dejo los estudios a los 14 años y migró hacia Sao Paulo con siete hermanos y su madre abandonada por un marido golpeador. Encontró trabajo en las fábricas como metalúrgico, donde se consolidó como dirigente sindical y lideró las huelgas obreras más importantes contra la dictadura militar en 1979. Posteriormente, fundó el PT y la Central Única de Trabajadores (CUT), que en la actualidad cuenta con 25 millones de afiliados.
La vida del presidente, un verdadero ejemplo de superación personal en un país famoso por el futbol y su carnaval, pero también por la desigualdad social, fue llevada al cine este año por el director Fabio Barreto, en el filme Lula, el hijo de Brasil. Para la oposición, la película del presidente más popular, quien proclamaba el socialismo en los ochenta y mantuvo la economía de mercado cuando asumió el cargo, es parte de la plataforma de Dilma Rousseff, dijo Sergio Guerra, presidente del PSDB.
Al contrario de Lula, Rousseff tuvo una infancia afortunada. Nacida el 14 de diciembre de 1947 en Belo Horizonte, Minas Gerais, es hija de una brasileña y del empresario búlgaro de la construcción civil Petar Rousseff y tiene dos hermanos. La candidata del mayor partido de izquierda de América Latina estudió en el Colegio Estadual Central de Belo Horizonte. A los 16 años comenzó a militar en la organización revolucionaria marxista Política Obrera (Polop).
El 31 de marzo de 1964 un golpe militar derrocó al presidente constitucional Joao Goulart e instaló una dictadura que se prolongó hasta 1985.
“El Polop mezclaba todo lo que había de pensamiento de izquierdas: Trotsky, Rosa Luxemburgo, Lenin y Marx. Yo le di clases de marxismo. Era inteligente, más simpática que bonita, y tenía una gran personalidad”, recuerda el líder de esa efímera agrupación, Apolo Heringer, hoy con 67 años, quien se opone a un plan de desvío del Río San Francisco, centro del país, que impulsa su otrora discípula.
El actual alcalde de Belo Horizonte, Fernando Pimentel, una de las figuras más importantes del PT, fue compañero de Rousseff en ese grupo. “Éramos pocos y solamente jóvenes de la clase media”, comentó a Folha de Sao Paulo el domingo 21.
En 1967, a los 19 años, Dilma se casó con Claudio Galeno Linhares. Ambos comenzaron a militar en el Comando de Liberación Nacional (Colina)
Ella estudiaba la carrera de Economía en la Universidad Federal de Minas Gerais. Lectora voraz de los clásicos, desde los hermanos Grimm hasta Fiodor Dostoievsky, y de los griegos, Rousseff se detuvo en un libro fundacional de los movimientos armados latinoamericanos: La revolución en la revolución, del francés Regis Debray, compañero de armas del Che Guevara y propagador de la teoría del foquismo.
En Colina, grupo que durante la dictadura realizó espectaculares atentados contra edificios públicos, Dilma se entrenaba militarmente. Sin embargo, todas las fuentes consultadas por el periodista que más sabe de la ministra, Louiz Maklouf Carvalho, indican que ella estaba involucrada en aspectos de organización y no en las acciones armadas.
Sin embargo, la propia ministra reveló el domingo 21, también a Folha de Sao Paulo, que recibió instrucción militar en una finca ubicada en Uruguay, cerca de la frontera con Brasil.
“Tirando no era buena. Lo que más había era entrenamiento de seguridad, para evitar ser perseguido. Lo digo ahora que José Mujica ganó. El sabe muy bien cómo fueron esos años”, comentó la ministra candidata respecto del exguerrillero de los Tupamaros, que este lunes 1 asume la presidencia de Uruguay.
La captura

En 1969, luego de que la dictadura oficializó el estado de excepción, Colina se unió al grupo guerrillero Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR) y conformaron la organización VPR-Palmares. En ese año, Rousseff se había separado de su marido Galeno Linhares y comenzaba su relación con su segundo y último esposo, el dirigente guerrillero de VPR-Palmares Carlos Paixao de Araujo, con el que procreó a su única hija, Paula, en 1976.
El grupo, que proclamaba la toma del poder para imponer un Estado socialista, perpetró el 18 de junio de 1969 uno de los más importantes golpes guerrilleros en Brasil: el robo de una caja fuerte con 2 millones de dólares del departamento de la amante que tenía en Río de Janeiro el gobernador de Sao Paulo, Adhemar de Barros.
Sin embargo, dentro de la organización VPR-Palmares, Rousseff es recordada por sus excompañeros como parte de la línea dialoguista, que impulsaba una política de masas y el cese de la lucha armada. Se impuso la otra opción, la del comandante Carlos Lamarca, principal guerrillero de la resistencia brasileña a la dictadura.
El 15 de enero de 1970 Rousseff fue arrestada. La detención se produjo en las calles de Sao Paulo, cuando intentaba guardar en un apartamento parte del material bélico de la organización guerrillera que estaba cercada por los servicios de inteligencia del ejército.
Su captura se produjo 15 días después de que Claudio Galeno Lindares, su primer marido, secuestró un avión militar y viajó a Cuba para entrenar guerrilleros que podrían combatir en Brasil. Por Cuba también pasó, varios años después, recibiendo entrenamiento militar, José Dirceu, dirigente del PT y antecesor de Dilma hasta 2005 en la jefatura de ministros. Dirceu debió renunciar a su cargo acusado de montar una red de sobornos para comprar votos a parlamentarios aliados, en el peor escándalo de los dos gobiernos de Lula.
Rousseff fue detenida cuando debía reunirse con un miembro de la organización. Iba armada. El Departamento de Orden Político y Social (Dops, policía política de la dictadura) la tenía entre sus objetivos principales. Documentos obtenidos por la revista Piauí, el medio que mejor cubrió la trayectoria guerrillera de la ministra, indican que Rousseff era llamada “La Juana de Arco de la subversión” y la “Figura Femenina de Expresión Tristemente Notable”.
“Yo tenía 15 o 16 años cuando la dictadura comenzó. Mi generación sufrió lo peor de la dictadura: la desesperanza de que uno pueda modificar el país por medio de la democracia. Entonces, el que creía en la democracia en aquel periodo era ingenuo. Y eso lleva a mi prisión. Cuanto peor es la represión, más valor uno le da a la democracia. En la prisión uno ve la tortura, la muerte y al Diablo, y eso hizo salir a mi generación de las tinieblas en relación con la democracia”, comentó Rousseff la semana pasada a la revista Época.
Dilma estuvo detenida desde el 15 de enero de 1970 hasta diciembre de 1973. Fue liberada por el Superior Tribunal Militar. Durante un mes fue torturada con choques eléctricos, ahogamiento y golpes. Sus compañeros dicen que nunca entregó a los dirigentes de la organización, y que hasta logró despistar a los militares. Les dijo que debía encontrarse con un guerrillero en la Plaza de la República, en el centro de Sao Paulo. Ella lo inventó. Pero fue obligada a sentarse en un banco a esperar al “contacto”. Ningún combatiente llegó, salvo un turista argentino que se sentó con ella para seducirla y terminó preso y torturado en el edificio de represión ilegal Operación Bandeirantes (Oban).
Poco después los militares obligaron a Rousseff, luego de una sesión de torturas, a ir al encuentro del sindicalista Natael Barbosa, aliado de su organización. “Ella me vio, me hacía señas con la cara para que me fuera. Ella me entregó porque había sido torturada demasiado. Pero yo no era nadie, no conocía a los líderes de la organización”, contó el sindicalista, hoy con 87 años.
Los militares brasileños quedaron impunes de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen, gracias a la Ley de Amnistía dictada por ellos mismos en 1979 y que en la actualidad está en revisión por el Supremo Tribunal Federal (STF).
Superministra

Gran parte de la opinión pública brasileña quedó conmocionada cuando la ministra contó a Folha de Sao Paulo, en una entrevista efectuada en abril de 2009, sus recuerdos de las cárceles de la dictadura: “Nadie se imagina cuantas secreciones salen de un ser humano cuando es golpeado sin parar y es torturado. Porque esa cantidad de líquidos que tenemos, la sangre, la orina, el excremento, aparecen en su forma más humana”.
Cuando salió de prisión se fue a vivir a Porto Alegre, donde estaba detenido su segundo marido, quien fue liberado tiempo después, con los movimientos de resistencia armados aniquilados.
Retomó sus estudios de economía en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, donde se recibió en 1977, y quedó embarazada de Paula, su única hija. Al mismo tiempo, empezó a trabajar en la función pública en la Fundación de Economía y Estadística del gobierno de Rio Grande do Sul. Fue expulsada de ese organismo público por sus antecedentes, por orden del Ministerio del Ejército, y entonces se marchó a Campinas, interior de Sao Paulo. No fue sino hasta 1980, con la apertura política, que comenzó a militar en el PDT y fue propuesta para formar parte de la Asamblea Legislativa.
En 1989, en las primeras elecciones generales tras el régimen de facto, Rousseff no votó por Lula, sino por Brizola. El ganador fue Fernando Collor de Mello, quien renunció cuando comenzaba el juicio político para su destitución en 1992.
En 1999, Rousseff se acercó al PT de la mano del gobernador de Rio Grande do Sul, Olivio Dutra, quien la nombró secretaría de Energía. Su desempeño fue tan bueno en medio de los cortes de racionamiento de energía del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, que fue convocada para asesorar a Lula en la campaña de 2002.
“Lula la eligió candidata en soledad. Eso es todo una obra de él”, dijo Gilberto Carvalho, jefe de asesores del presidente y el único que participa de todas las reuniones con el mandatario.
Dilma Rousseff sorprendió a Lula en una reunión técnica de campaña. El propio presidente lo contó así a la revista Piauí de septiembre de 2009: “Apenas la conocía, porque provenía del PDT. En una reunión de campaña apareció ella con una computadora bajo el brazo. Ella era mejor que el resto y entonces dije: ‘ya tengo a mi ministra de Minas y Energía’. Ella sobresalió por sobre 15 hombres, por su objetividad y su alto grado de conocimiento del sector. Fue así que ella apareció en el gobierno”.
Desde su ministerio de Minas y Energía, en el primer gobierno de Lula, Rousseff revitalizó Petrobras y modernizó el sistema eléctrico del país con base en un plan de represas hidroeléctricas rechazadas por los grupos ambientalistas. En 2005, con la salida de la jefatura de ministros de Dirceu por corrupción, Lula la nombró en el cargo estratégico y la puso al frente del mayor plan de obras públicas del país: el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), principal motor del país desde 2006, con una inversión pública y privada de unos 300 mil millones de dólares.
Está a cargo del programa Mi Casa, Mi vida, para la construcción de 1 millón de viviendas populares hasta fin de año, y también de la política petrolera tras los hallazgos en los megayacimientos submarinos del litoral de Sao Paulo, que en una década colocarán al país entre los 10 mayores exportadores de crudo.
Lula, quien desistió de reformar la Constitución para un tercer mandato consecutivo como querían varios dirigentes, la eligió por su capacidad de gestión. “Nosotros vamos a ocuparnos de la parte política. Ella aprenderá poco a poco”, dijo Lula a Carvalho antes de lanzarla como candidata. El mandatario confía en que podrá transferirle parte de su popularidad para mantener al PT y a su coalición en el gobierno hasta por lo menos 2014.
Para Lula, Rousseff es un proyecto hasta 2018, con reelección incluida, pero la mayoría de los analistas sostiene que si gana será el puente para el regreso del presidente en 2014.