El 3 de mayo de este año, en vísperas de la reapertura del Museo del Chopo luego de su restauración, el Comité Científico de Arquitectura del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Históricos (ICOMOS-México) de la UNESCO, envió una carta al rector de la UNAM, José Narro, para reprobar la obra del emblemático edificio.
En ella –asentaron la arquitecta Olga Orive Bellinger y el doctor Enrique X. de Anda A., presidenta y vicepresidente regional y coordinador del Comité Científico de Arquitectura del Siglo XX– “se evidenció no sólo la falta integral de un proyecto de restauración, sino el escaso respeto del nuevo proyecto a los valores patrimoniales del bien. Buena parte de la diferencia entre los costos inicialmente estimados y la inversión final pueden atribuirse a la falta de un proyecto adecuado de intervención, al concebir el bien patrimonial como simple contenedor de una obra nueva. En dicha oportunidad se produjo un informe técnico, el cual anexamos para su conocimiento, y del cual se informó en detalle a la directora del museo, licenciada Alma Rosa Jiménez Chávez.
“Estamos conscientes que es tarde para revertir el proceso que en el año 2004, con dudosa asesoría técnica, inició el doctor Juan Ramón de la Fuente, rector de la UNAM para ese entonces. Sin embargo, este ejemplo de intervención, el cual seguramente será duramente criticado por los expertos en patrimonio, puede servir de advertencia para que este tipo de intervención en bienes patrimoniales no ocurra nuevamente, en particular teniendo en cuenta la enorme responsabilidad de la UNAM sobre sus bienes patrimoniales, y de manera muy especial en lo que se refiere a aquellos bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial.”
El informe técnico al que aluden, fechado el 25 de mayo de 2009, fue enviado a Manuel Larrosa Irigoyen, quien publicó la semana pasada en Proceso el artículo Arquitectofagia: El Museo del Chopo, en el que criticó la restauración. Fue realizado por el maestro Ciro Caraballo Perichi y entregado al arquitecto Javier Villalobos, entonces presidente del Comité Arquitectura Siglo XX del ICOMOS México.
Ahí expuso ICOMOS:
“Mediante la presente tengo a bien hacer llegar a usted algunas consideraciones respecto a la visita técnica realizada el día miércoles 20 de mayo del presente año a las obras de remodelación que adelanta la UNAM en el Museo del Chopo.”
En el informe, que se remonta hasta los orígenes históricos del edificio, adquirido en la Exposición Industrial de Dusseldorf, Alemania, en 1902, Caraballo Perichi dio cuenta así de la visita:
“(…) las partes involucradas, el Conaculta y la Dirección de Obras de la UNAM, manifestaron un aparente acuerdo en solucionar los procesos de intervención que no estaban aparentemente previstos en el expediente original, como son la restauración de las fachadas y estructuras del edificio original, así como las intervenciones causadas por las fachadas.
“Sin embargo, queda claro que la lectura y rescate patrimonial del edificio nunca estuvo como prioridad en el proceso. Este fue enfocado como una ‘remodelación’. Ello se desprende de las declaraciones dadas por el nuevo director de Difusión Cultural de la UNAM, Sealtiel Alatriste, cuando afirmó: El proyecto de remodelación del Museo Universitario del Chopo ‘no estuvo bien planeado’, advirtió el titular de Difusión Cultural de la UNAM, quien cinco minutos después se retractó de dicha afirmación. ‘No dije que no estaba bien planeado. Cuando se hizo el proyecto y cuando se fue realizando, nos dimos cuenta que las fachadas necesitaban una restauración importante que no estaba planeada… No estaban planeadas bodegas’. ‘Una vez que estuvo en este grado de avance, empezamos a trabajar en éstas porque iba a resultar muy contradictorio tener un edificio tan bonito como el que vamos a tener allá adentro, y dejar el viejo deteriorado’.1”
Estas son algunas de las conclusiones y recomendaciones que dio el especialista:
-Dejar establecido públicamente como ICOMOS mexicano, cuáles deberían ser los criterios básicos en la conservación de los valores patrimoniales del siglo XX, más allá de los procesos de adecuación y actualización funcional.
-Exigir la contratación de un arquitecto restaurador de planta para lo que queda del proceso de manera de asegurar la calidad y el registro de las intervenciones en los componentes patrimoniales.
-Exigir un espacio de valoración patrimonial que ponga al edificio en su contexto histórico y enfatice con fotografías y maquetas los valores patrimoniales ya no observables, así como destacar aquellos detalles que faciliten la comprensión de sus valores.
-Solicita al INBA mayor exigencia en la evaluación de proyectos de intervención de edificaciones patrimoniales del siglo XX. Deben exigirse expedientes completos que analicen los valores integrales de las edificaciones y no ver éstas como ‘simples envolventes históricas’, firmados por especialistas en conservación y restauración. Igualmente debe solicitarse que cada obra de intervención patrimonial cuente con un profesional en restauración como parte de la planta permanente del equipo técnico.
-Sin avalar las acciones ya efectuadas, pero sin el ánimo de obstaculizar la finalización de las obras y la apertura del espacio, dejar sentada una crítica constructiva ante este tipo de intervención que obvia los valores patrimoniales integrales de un bien patrimonial, poniendo como prioridad cambios funcionales que no necesariamente son compatibles con el bien o los valores estéticos personales del arquitecto, muy válidos para cualquier obra nueva pero no en casos de convivencia armónica con edificios de valor patrimonial. La arquitectura contemporánea tiene un espacio importante que jugar en contexto histórico o adecuaciones funcionales, siempre que acepte que el protagonismo pertenece al edificio con valor declarado y no a la nueva intervención. Para ello se sugiere presentar el caso en el próximo evento del Comité de Arquitectura del Siglo XX de ICOMOS México. Abrir allí una mesa de discusión que permita establecer criterios conceptuales de intervención de esta categoría de bienes patrimoniales. Hacer públicos los resultados de la misma y hacer llegar formalmente las conclusiones a las instancias responsables. INBA; UNAM, así como al arquitecto responsable.” (AP) l
1 Reforma, 29 de octubre de 2008.








