“Estado de secreto”

Vigencia de Usigli

En 1935 Rodolfo Usigli escribió una crítica burlona al ejercicio de poder y la corrupción al interior de las esferas gobernantes de nuestro país. Hoy, Estado de secreto, dirigida por Mauricio Jiménez, cobra una actualidad impresionante.

Se presenta en el teatro Julio Castillo de la Unidad Cultural del Bosque del INBA en su cuarta temporada, a punto de finalizar. El humor, la sátira, la ironía y su incisiva crítica dan un sabor agridulce a esta realidad y nos permite comprobar que el paso del tiempo no ha mejorado las cosas. La coyuntura anecdótica es la lucha por el poder para la sucesión presidencial. En la oficina de un secretario de Estado se reúnen sus allegados para presumir de sus ganancias y rendirle cuentas a su jefe máximo. Un asesinato complica su bienestar, pero Ildefonso Suárez, el secretario de Estado, consigue incidir en la decisión del próximo presidente.

Aun cuando Estado de secreto responde al teatro antihistórico de Rodolfo Usigli, donde los personajes no tienen nombres de personalidades históricas y se da la libertad de crear los necesarios para mostrar un universo, la obra parece hacer referencia al maximato de Plutarco Elías Calles, el cual manipulaba al presidente Pascual Ortiz Rubio y a su equipo de diputados y senadores. Pero lo importante es más bien desmenuzar cómo se ejerce el poder detrás del trono y todos los negocios sucios con los que se benefician quienes  se supone ven por el bienestar común: las corruptelas, el tráfico de influencias, los porcentajes por negocios ilícitos y el chantaje reflejan lo que sucede en nuestro país en el siglo XXI. Es escandaloso no sólo que siga sucediendo, sino lo que sucede.

Rodolfo Usigli sabe expresarlo hábilmente, con una estructura dramática muy bien construida, donde los personajes están perfectamente definidos, la trama tiene los giros necesarios para que la obra sea dinámica y mantenga el interés del espectador, además de estar condimentada con mucho humor.

Mauricio Jiménez lleva al extremo esta comedia y la vuelve una entusiasta comedia musical con tintes fársicos que enriquecen el planteamiento de Usigli. Las actuaciones son espléndidas y sobresale Roberto Soto en el papel de  Poncho, con variedad de matices y formas con las que expresa su poder. También participan Carlos Corona, contenido y directo, como su secretario particular; José Sefami, representando al exdiputado Romero, en el que mezcla la sumisión, el arrebato y lo elemental; Aída López, cínica y fuerte en su papel de administradora de la cadena de paraísos; y José Concepción Macías, sobrio y doble, como el administrador de garitas.

El concepto general del espacio escénico de Jorge Ballina y la escenografía de Atenea Chávez y Auda Caraza es funcional, con movimientos mínimos hechos por los actores y la tramoya, para cambiar de ubicación. La estética visual, en colores patrios, está influenciado, al igual que el vestuario de Cristina Sauza, por el pintor oaxaqueño Alfonso Morales, como comenta el director y reproduce amablemente la época de los cuarenta.

Estado de secreto de Rodolfo Usigli dirigida por Mauricio Jiménez, es una obra que a través de la risa y la ironía nos muestra las entrañas del poder en la política y nos alerta para las próximas elecciones, en las que ya se están moviendo los hilos para decidir al sucesor.