PARÍS.- La Selección de Francia, subcampeona del mundo, llega a Sudáfrica cuando atraviesa por una grave crisis, tanto anímica como deportiva.
La escuadra tiene el estigma de haber calificado al Mundial 2010 en el último minuto y gracias a una jugada ilegal de su astro Thierry Henry. Además, a finales de abril algunos jugadores fueron acusados de pederastia por haber sostenido relaciones con una menor de edad.
Si a lo anterior se añade el anticarisma de su técnico Raymond Domenech y la derrota ante China por 1-0 en el último juego premundialista, el futuro del equipo francés está marcado por la incertidumbre.
Este director técnico no ha logrado restaurar la confianza en el equipo, perdida luego de su derrota ante Italia en la final de Alemania 2006; a ello debe sumarse su fracaso en la Copa Europea de 2008, pues fue eliminado en la primera ronda y quedó en el último lugar de su grupo.
En marzo último, el resultado del partido Francia-España acabó definitivamente con las esperanzas de la afición francesa. El técnico y sus pupilos salieron del estadio en medio de silbidos y abucheos tras perder como locales 2-0.
Con esta perspectiva se ve muy lejano 2002, cuando la Selección francesa suscitaba una gran esperanza y representaba los logros de una Francia mestiza: “Black, Blanc, Beur” era su lema; es decir, “negra, blanca y árabe”.
El sociólogo del deporte Patrick Mignon comenta que entre los franceses existe una profunda desilusión respecto de su equipo de futbol. Hay tan poca fe en la victoria francesa, que la cadena de supermercados Carrefour anuncia que reembolsará en su totalidad el costo de un televisor si el equipo de Francia gana la copa.
El equipo
El arquero Hugo Lloris tiene su puesto asegurado. Este joven de 23 años, oriundo de Lyon, se alista para vivir su primera participación en un Mundial. Sus suplentes son Steve Mandanda, campeón de Francia con el Olímpico de Marsella, y Cédric Carrasso, del Girondins.
En la defensa se encuentran Eric Abidal, del Barcelona (ganador de la Champions League 2009); Patrice Evra, que milita en el Manchester United (subcampeón de la Champions League 2009); Bacary Sagna y William Gallas, ambos del Arsenal.
Entre los reservistas se encuentran Anthony Réveillère, lateral del Olímpico de Lyon, y Gaël Clichy, uno de los cuatro gunners del Arsenal con que cuenta el equipo de Francia.
Los otros dos suplentes son Sébastien Squillaci, quien jugó solamente seis partidos en la temporada 2010, y Marc Planus, del Burdeos, cuya elección fue inesperada pues sólo jugaría en caso de que Gallas no estuviera listo.
En el centro del campo Jérémy Toulalan, jugador del Lyon, fungirá como medio de contención. El grupo de los volantes contará con la presencia del ídolo de las francesas: Yoann Gourcuff. Con sus anotaciones, este jugador del Burdeos desempeñó un papel decisivo en las eliminatorias del Mundial.
En la lista de los volantes figura el imprescindible Florent Malouda, del Chelsea, así como Abou Diaby, del Arsenal, y Alou Diarra, del Burdeos.
La conformación de la plantilla de atacantes desató pasiones entre los comentaristas deportivos. A Domenech se le exigió que incorporara a los nuevos talentos del futbol francés: Karim Benzema, del Real Madrid; Hatem Ben Arfa, del Marsella, y Samir Nasri, del Arsenal. Finalmente el técnico optó por dejarlos fuera.
Tampoco jugará con la escuadra francesa Patrick Vieira, campeón mundial en 1998 y de Europa en 2000. El motivo: sufre una herida en el muslo. Domenech lamentó esta baja.
La lista de los atacantes muestra un complejo equilibrio entre los jóvenes valores y los pilares “históricos”, tal como lo explicó Domenech. La forma física del capitán del equipo, Thierry Henry, el máximo goleador en la historia del futbol francés, es una de las mayores incógnitas de este Mundial. El Titi –118 partidos con la playera azul– no se destacó en el Barcelona este año y parece destinado a ser suplente.
En la delantera aparecerán el desequilibrante Franck Ribéry y los no menos talentosos Djibril Cissé, André-Pierre Gignac, Sidney Govou y Nicolas Anelka.
Todas las miradas se concentrarán en esta franja de la Selección. Anelka, de 31 años, quien participará en su primera Copa Mundial, estará al lado de una de las joyas del futbol europeo: Ribéry, extremo del Bayern Munich, quien se encuentra en su mejor momento futbolístico. Sin embargo, sus logros deportivos se vieron empañados por una investigación judicial que se le sigue en Francia.
Escándalos
A finales de abril la prensa reveló que Ribéry, al igual que Sidney Govou, habían sido interrogados por la policía francesa sobre sus presuntas relaciones sexuales con Zahia D., una sexoservidora menor de edad. Todo inició con una investigación de la justicia gala sobre una red de lenocinio en el Zaman Café, un bar de la célebre avenida de Les Champs Élysées, en París.
Esta franco-argelina, que cumplió 18 años en febrero pasado, reconoció que era menor de edad cuanto tuvo relaciones sucesivamente con Karim Benzema, Sidney Govou y Franck Ribéry.
A raíz de esas declaraciones las autoridades decidieron interrogar a Ribéry y a Govou. Poco tiempo después, la imagen de la joven rubia fue publicada en todos los periódicos con el epíteto de “La prostituta de los Bleus”.
Sin embargo, el affaire Zahia no ha tenido ningún impacto deportivo. De acuerdo con el diario Libération, la probabilidad de que los jueces ordenen acusaciones formales antes de la Copa del Mundo es casi nula. Y a pesar de las condenas morales –la ministra de Sanidad y Deportes de Francia, Roselyne Bachelot, advirtió que no quería “que un jugador llevara la playera azul si fuera acusado de un delito”– Ribéry y Govou fueron convocados para ir al Mundial.
Hasta el momento no se les ha acusado formalmente, y la misma Zahia D. se empeñó en disculpar a los jugadores al asegurar que cuando se involucraron con ella no sabían que era menor de edad.
En la Selección existe un ambiente tenso. Mientras a Domenech le causa hilaridad que se ventilen los asuntos personales de sus jugadores, a otros, como al defensa del Manchester United Patrice Evra, los comentarios de la prensa especializada en el sentido de que el técnico del equipo de Francia vive sus últimos meses con la Selección, le parecen lamentables y carentes de fundamento.
En este sentido se da como un hecho que, una vez terminado el Mundial, Domenech será reemplazado por Laurent Blanc, uno de los jugadores que ganó la Copa del Mundo en 1998.
“Es una tradición criticar al técnico nacional”, admite Patrick Mignon, del Instituto Nacional del Deporte, con sede en París. Y aunque los franceses admiten que su país cuenta con “60 millones de seleccionadores”, los conflictos entre la opinión pública y el director técnico se originan también en la personalidad de Domenech.
Consultado por Proceso, Mignon subraya que “el estilo irónico, el desfase permanente de Domenech con los periodistas es la contrapartida de su gusto por exponerse personalmente en los medios”.
Y recuerda las sorprendentes declaraciones del técnico unos minutos después del fracaso francés en la primera vuelta de la Eurocopa en 2008. Cuando se le preguntó acerca de su futuro como director técnico, Domenech –excomediante en una obra de Ionesco– pidió en vivo la mano de la periodista Estelle Denis, su actual esposa.
Pero no sólo el estilo controversial del entrenador desata la furia de los comentarios. Su dirección técnica no ha convencido a los analistas. Entre los reproches que se le dirigen se encuentran la falta de estrategia, una defensa débil y una mala preparación física.
“En dos años Domenech no encontró un estilo de defensa”, plantea el comentarista del diario Le Monde. “Los azules encajaron solamente 10 goles en 12 partidos de calificación. Pero solamente pudieron mantener su portería inviolada frente a dos modestos adversarios: Lituania y las Islas Feroe”, recalca.
En lo referente a la estrategia ofensiva de Domenech, el principal reto es la gestión de los egos. Entre los de Ribéry, Gourcuff, Malouda, Cissé y Anelka, Domenech prometió “disparos de escopeta hacia los jugadores que no fueran capaces de rebasar su ego para pensar que lo que cuenta es el equipo y no ellos”.
Algunos especialistas coinciden en que Karim Benzema, excelente atacante que tenía el nivel para ser seleccionado, fue finalmente dejado de lado por Domenech precisamente por las dudas que éste tenía acerca de su capacidad para integrarse al grupo.
Como remate, Domenech eligió un hotel de cinco estrellas en la costa de Sudáfrica, el Pezula Private Castle, el más costoso de los reservados por un equipo en el Mundial de Sudáfrica.
“La verdadera pregunta es si los jugadores franceses lograrán ir más allá de las extravagancias personales y de la ausencia de espíritu colectivo, para mostrar que son futbolistas”, concluye Mignon. l








