Con guión de la escritora Carmen Boullosa, Las paredes hablan es una cinta singular donde, por medio de la metáfora de la Casa Espíritu (la memoria) y su aledaña, una casa muda, se reflexiona “sobre nuestra falta de conciencia de la cultura histórica”, a decir del director Antonio Zavala.
Antonio Zavala es el director del largometraje Las paredes hablan, escrito por la narradora y poeta Carmen Boullosa durante dos años, donde se abordan tres etapas de México: la guerra de Independencia (1810), la Revolución (1910) y la actualidad (2010), “en la cual vivimos otra forma de revuelta”, manifiesta convencido el cineasta.
El estreno de la película (se encuentra en la etapa de postproducción) ha sido planeado para el 20 de noviembre próximo, justo en los 100 años de la Revolución Mexicana, por lo que Zavala sólo desea que la historia invite a reflexionar “sobre nuestra falta de conciencia de la cultura histórica”.
Según él, al estudiar para este proyecto, se dio cuenta de que el mexicano es un individuo al que le gusta tropezar con la misma piedra:
“Esas discusiones entre las diferentes facciones durante la Independencia suenan totalmente actuales. El estado de caos que vivimos ahora suena a otra revolución entre que si son narcotraficantes, sicarios o criminales. Es un eco de los epítetos que le aventaban a Pancho Villa, que si era un forajido, un bandido oportunista, en fin. Son casi los mismos insultos que le echaban también al cura Miguel Hidalgo. A mí me da la impresión de que nos encontramos en otra revolución, otra forma de subversión social, y no la queremos llamar así.
“No estamos contentos con el sistema político, el cual está totalmente alejado de la realidad. No hay ningún contacto entre la clase política y el ciudadano. Eso suena otra vez a la guerra de la Independencia.”
–¿En qué hace hincapié la película?
–Me gustaría que estuviéramos conscientes de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Si el gobierno ignora los problemas de raíz significa que cada uno de nosotros hacemos exactamente lo mismo. Nos preocupa más empujar al de al lado, tomarle ventaja y salir adelante uno nada más. No estamos interesados en el bien común. Espero que con el filme nos demos cuenta de que nuestro país fue forjado por los pocos que sí se interesaron en el bien común.
La voz de la historia es una casa que tiene memoria. Se llama Casa Espíritu y construyen junto a ella una casa rival, que es muda.
El actor Héctor Bonilla, quien interviene sólo en la época actual de Las paredes hablan, precisa que la protagonista es una casa a la cual podemos ver cómo era en 1810 y 1910 y es ahora, en 2010, “en la última fecha es una vieja estructura rodeada de narcos”.
Agrega:
“La casa es una metáfora sobre el país. Yo diría que involuciona en vez de evolucionar por todo lo que nos está pasando.”
Dos personajes, interpretados por María Aura (hija de Boullosa y el fallecido poeta Alejandro Aura) y Kuno Becker, se repiten en las tres épocas. Es, a decir de Boullosa, una “romeojulietitlán”.
La autora de Cielos de la tierra incluye también como personaje la obra pictórica de José María Velasco y Gerardo Murillo, Doctor Atl, entre otros artistas, de la colección de arte mexicano de los siglos XIX, XX y pintura colonial de Andrés Blaisten, actualmente en exhibición en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM.
En la cinta no se verán grandes batallas, sino lo que ocurre dentro de la casa.
Contribuyen al financiamiento del filme el gobierno de la Ciudad de México, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Mexicano de Cinematografía y la Fundación Alfredo Harp Helú, y cuenta con los beneficios del artículo 226. Los productores son el estadunidense Andrew Fierberg (Fur, con Nicole Kidman; Hamlet, con Ethan Hawk, y Rage, de Sally Potter, con Judy Dench y John Leguizamo), Telefilms y la mexicana Anna Roth.
También Juan Aura, hermano de María, es productor y Pedro Boullosa, tío de ambos, es el productor ejecutivo.
Los otros actores que figuran son Joaquín Cosío, Silverio Palacios, Miguel Rodarte, Gerardo Taracena y Mario Zaragoza.
Rafael Mandujano es el responsable del diseño de producción y Esteban de Llaca el director de fotografía.
El afortunado
Zavala, quien ya tiene un largometraje titulado Deseo, aún sin estrenarse y donde también es productor Fierberg, cuenta que tuvo el privilegio de que Boullosa, Fierberg y Roth lo invitaran a dirigir Las paredes hablan:
“Entrevistaron a 17 personas para realizar la película. Fue un largo proceso de aprobación. Me enviaron a Nueva York una semana para trabajar con la escritora Boullosa, y parece que nos entendimos muy bien. Me interesó el proyecto porque me pareció un enorme almanaque, un enorme laberinto de la historia, y donde se ve la historia desde otro punto de vista. Nos enseñan la historia con fanfarrias y uno piensa que son los grandes momentos culminantes, y se nos olvida qué pasaba en la vida cotidiana, y eso es lo que nos encantaría descifrar.
“Además, era un reto retratar distintas épocas. Visualmente parece un desafío delicioso, muy enriquecedor.”
–¿Qué tan difícil ha sido retratar esas tres épocas?
–Nuestro mapa de navegación es la colección Blaisten. Que hayamos podido tener a la mano la colección de arte mexicano más importante del mundo, fue encontrar un camino pavimentado.
–¿Cómo se investigó toda la parte pictórica?
–Contamos con don Andrés Blaisten, de hecho actúa en la película. Le hice un pequeño cameo. Además, la investigación histórica de cada uno de los departamentos fue copiosa.
Las pinturas son los ojos de la casa. No se usaron las originales porque se reprodujeron fotográficamente sobre lienzos y les dieron textura con óleo, cuando hizo falta. Sólo se utilizó el original del paisaje de Iztacalco, de Pedro Villegas, una representación del área donde ocurrió la tragedia del New Divine: del edén al infierno.
La colección Blaisten supera incluso en ciertas áreas los acervos de algunos museos nacionales. En las últimas dos décadas el acervo ha llamado cada vez más la atención, tanto de especialistas del arte como de un público más amplio. Desde el 22 de octubre de 2007, una parte significativa de la colección forma parte del Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, antes Secretaría de Relaciones Exteriores.
Los actores
Para María Aura, en Las paredes hablan “es importante la reflexión que se hace de quiénes somos y por qué hemos llegado, como país, en donde estamos”.
Ve con agrado que no sea una historia que cuente lo que ocurrió en cada etapa. Y platica que como actriz ha sido muy divertido realizar tres papeles diferentes.
Y Miguel Rodarte así lo hace cavilar en Las paredes hablan:
“Desde la Colonia, siempre ha habido una búsqueda por favorecer a un grupo privilegiado. Para mi gusto estamos muy atados y añadidos a los intereses particulares de un grupo particular que no necesariamente es mexicano. Desde ese punto de vista falta mucho por hacer.” l








