“Todo sobre mi madre”

Superespectáculo

La película de Pedro Almodóvar Todo sobre mi madre fue estrenada exitosamente en 2007 en el legendario Old Vic de Londres, dirigido por Kevin Sácey con la adaptación teatral de Samuel Adamson. Ahora se presenta en el Teatro de los Insurgentes producida por Tina Galindo, Claudio Carrera y Ocesa, bajo la dirección de Francisco Franco.

Sobresale la actuación de Lisa Owen, quien maneja numerosos matices, da profundidad a su personaje y logra conmovernos. Ella protagoniza a Manuela, una enfermera que tras la muerte de su hijo busca al padre para comunicarle del suceso. En su trayecto se encuentra con tres mujeres con las cuales creará lazos importantes: una monja embarazada, interpretada débilmente por Ana Claudia Talancón; una actriz famosa, que al darle vida Margarita Gralia se vuelve rígida y falsa; y una transexual, Agrado, que intenta imprimirle humor a la historia pero que con la actuación tan superficial de Alejandra Bogue no dan ganas de reír.

Por supuesto que estas tres actrices con gran renombre en el mundo televisivo atraerán al público, pero desgraciadamente demeritan en mucho la calidad de la puesta en escena. La acompañan también Silvia Mariscal, que interpreta con naturalidad y aplomo a la madre de la monja.

La escenografía de Jorge Ballina es espectacular, resulta ser la principal protagonista de la obra y responde a la adaptación de Samuel Adamson, que no es realmente una adaptación teatral, sino que traslada la película al escenario sin crear un mundo meramente escénico. Ahí están todas las locaciones, que en el primer acto de la puesta en escena del Insurgentes se vuelve un espectáculo de movimiento de mamparas, además iluminadas con fragmentos de los rostros de las mujeres. La escenografía es espléndida pero minimiza la presencia de los personajes. 

Samuel Adamson, el adaptador, sobrevalora el espectáculo y deja de lado las situaciones teatrales. El hilo conductor, la búsqueda del padre, se pierde y se revela demasiado pronto y a la ligera quién es realmente. Incluye una serie de intervenciones inútiles de Agrado, hablando de su transformación sexual, que realentan la acción. El segundo acto es más ágil y sustancioso. La escenografía ha dejado de moverse tanto, podemos concentrarnos en la trama y los acontecimientos revelan las problemáticas de los personajes. La traducción y la versión mexicana de Enrique Arce funciona bien y el final lo dinamiza. El director Francisco Franco parece mareado con tanto movimiento y él lo resuelve moviendo también a los personajes. La dirección de actores se ve debilitada a diferencia de otros montajes que él ha llevado a cabo como El tiempo de Plank o Baño de damas.

Todo sobre mi madre es un interesante planteamiento sobre la diversidad  de las afinidades amorosas, la solidaridad entre mujeres y la apertura necesaria en cualquier relación. El superespectáculo nos deslumbra y finalmente nos quedamos con poco.