Durante el siglo XXI, en centros artísticos como Berlín y Nueva York la pintura ha tenido un auge creativo sorprendente. Ya sea con narraciones figurativas, interpretaciones de estéticas suburbanas, expansiones tridimensionales, ordenamientos geométricos o abstracciones cromáticas, la pintura actual se debate, desde perspectivas teóricas y formales, con numerosas realidades visibles y no visibles que provienen del pensamiento, el arte, la ciencia, la tecnología, la naturaleza y la cotidianidad.
En la Ciudad de México, el escenario es diferente. Marginada de los espacios museísticos gubernamentales, la pintura de los artistas de trayectoria media casi no se expone y la creación de la mayoría de los emergentes es inocua, tímida y repetitiva.
En este contexto pictórico de auge internacional y mediocridad nacional, el fomento de eventos públicos que incidan en la exposición de nuevas propuestas y en la confrontación especializada, es indispensable. Irresponsable ante esta necesidad, Teresa Vicencio, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, ha permitido ausencias y presencias que no incentivan la creatividad artística nacional. Entre las primeras, se encuentra la cancelación de la edición 2010 de la Bienal de Pintura Rufino Tamayo, un evento que desde hace años debió de reestructurarse para seguir vigente y que Sofía Hernández, directora del Museo Internacional Rufino Tamayo, no tuvo la capacidad de actualizar aún cuando asumió el cargo desde junio de 2009.
En cuanto a las segundas, se refieren a la constante exhibición de artistas de galerías internacionales en las exposiciones de los museos del INBA.
Ante este panorama, es estimulante el predominio que ha asumido la iniciativa privada, y un espacio que sobresale por la vinculación entre su vocación académica, el riesgo artístico y la promoción comercial, es el caso del Centro Cultural Casa Lamm. Operada con un equipo de especialistas que se involucran de manera conjunta en la enseñanza y la difusión, Casa Lamm ha desarrollado una política de exposiciones que se caracteriza por la diversidad creativa. Dedicada principalmente a la promoción de artistas mexicanos, la galería de este centro de estudios ha presentado muestras de Rogelio Cuéllar, Demián Flores, Sandra Pani, Edurne Esponda y Edmundo Ocejo, entre otros.
Valiente en sus selecciones, la galería presenta actualmente una muestra del tijuanense Guillermo Arreola (1969), Semen. Conocido en el ámbito literario y emergente en el pictórico, el artista se caracteriza por un expresivo cromatismo que oscila entre la figuración y la abstracción, el silencio y el grito, la ligereza y el emplaste. Apasionado del acto intuitivo y el gesto artístico, Arreola ha desarrollado una propuesta que discretamente se vincula con la narrativa literaria: configuradas con vocabularios formales diferentes, las obras se presentan y vinculan como protagonistas de una narración. Como ésta, el público tiene la ocasión de ver otras dos exposiciones de Arreola hasta el 27 de junio: Ejemplo de veneno en la Galería del Sur de la UAM-Xochimilco, DF, y No volveré en el Centro Cultural Casa Principal de Veracruz, Veracruz.
Con un conjunto de catálogos virtuales que pueden revisarse en www.galeriacasalamm.com.mx, el recinto educativo mantiene un testimonio constante de su riesgo y diversidad.








