Un día quizás alguien escribirá la historia completa de esa hazaña. Habrá muchas risas, gritos y algunas lágrimas. Pero lo que puedo decir ahora es que nunca nos imaginamos que espantaríamos tanto a Israel. Bueno, quizá nos atrevíamos a imaginarlo en nuestros sueños más atrevidos…
Primero las autoridades hebreas crearon un equipo especial de emergencia integrado por altos responsables de la Secretaría de Relaciones Exteriores, un comando de élite, la marina y autoridades penitenciarias, cuya misión era enfrentar la amenaza existencial que representaban para Israel nuestro grupo y nuestros barcos cargados con ayuda humanitaria.
Luego, a pesar de tener una agenda llena de compromisos importantes, el secretario de Defensa, Ehud Barak, en persona, se tomó el tiempo de enviarnos serias advertencias a través de la prensa israelí. Ahora nos anuncia que acabaremos encarcelados en la peor de las prisiones de Israel, la de Beersheva, en pleno desierto.
El único objetivo de estas admoniciones es atemorizarnos. Y, hay que reconocerlo, en cierta forma tenemos miedo. Nos asustan sus navíos de guerra, sus helicópteros Apache y sus comandos de marina vestidos de negro.
¿Quién no les tendría miedo? Tememos que confisquen y destruyan nuestro cargamento, tanto la ayuda médica como los materiales de construcción, las casas prefabricadas, el material y el mobiliario escolares que juntamos pacientemente en numerosos países a lo largo de un año. Tememos que intenten aniquilar todos estos gestos de solidaridad y esperanza, todos estos esfuerzos de gente común y corriente, modestos ciudadanos de Grecia, Suecia, Turquía, Irlanda, Francia, Italia, Argelia, Malasia. Tememos que todo esto caiga en las manos de un Estado que es capaz de cometer viles actos de piratería.
¿Cómo no vamos a tener un cierto sentimiento de responsabilidad y de miedo ante la perspectiva de que se nos impida entregar nuestra ayuda a la población encarcelada de Gaza?
Sabemos, sin embargo, que el miedo cunde también del otro lado. Desde que se formó nuestra coalición, el Estado de Israel hizo lo imposible para no tener que enfrentarse con una flotilla de solidaridad internacional. Desde el principio los israelíes intentaron impedir que nuestros barcos salieran, que se reagruparan para navegar juntos hacia Gaza. Buscaron romper nuestra coordinación. Su meta era dividirnos. Querían aislar a los barcos: los fletados por los movimientos de solidaridad irlandeses por un lado, los fletados por los griegos y los suecos por otro, los estadunidenses aparte y los turcos totalmente solos.
Por supuesto, sabían que no podían ejercer presiones sobre Turquía y que tampoco podían actuar directamente en ese país. Por lo tanto, concentraron sus ataques contra las organizaciones irlandesas y griegas de nuestra coalición.
Su primera ofensiva se dio a mediados de mayo. Sabotearon el carguero irlandés, obligándolo a atrasar su salida. Afortunadamente los irlandeses lograron arreglar los daños con mucha velocidad y ahora están navegando, van detrás de nosotros y sólo tienen dos días de retraso.
Luego las autoridades hebreas ejercieron presiones enormes sobre el gobierno griego para obligarlo a prohibir la salida del buque de carga griego y del barco de pasajeros greco-sueco. Pensaban aprovechar el desasosiego de Atenas ante la crisis económica por la que atraviesa el país. Estas presiones nos obligaron a aplazar dos veces nuestro viaje. Tuvimos que pedir al movimiento turco de solidaridad y a sus 500 pasajeros, así como a los estadunidenses que estaban a punto de salir, que nos esperaran.
Unos minutos antes del momento previsto para la partida de los dos barcos griegos nadie sabía si el gobierno helénico iba a dar su autorización. Finalmente, Atenas decidió tomar sus responsabilidades, se comportó como un Estado soberano y permitió que los dos barcos dejaran el puerto del Pireo.
La segunda ofensiva se dio ayer (28 de mayo) en la parte griega de Chipre. Habíamos negociado con las autoridades de esa parte de la isla el permiso para hacer una escala en su territorio a fin de subir a bordo de los barcos una delegación VIP (very important people), integrada por diputados del Parlamento Europeo y de los parlamentos de Suecia, Gran Bretaña, Grecia y Chipre. Los dos barcos de Grecia, el barco fletado por movimientos de solidaridad estadunidenses que llegaba de Creta y los cuatro barcos turcos estaban ya en alta mar, en el lugar de la cita, cuando nos enteramos de que la delegación VIP estaba cercada por la policía de Chipre en el puerto de Larnaka y que se le prohibía moverse a cualquier lado.
¡La República de Chipre, país miembro de la Unión Europea, estaba prohibiendo que parlamentarios europeos se desplazaran libremente en su territorio, en violación abierta de todas las leyes y normas de la UE!
Empezamos a negociar de nuevo con el gobierno chipriota, pero no tardamos en entender que su cambio drástico de actitud para con nosotros estaba directamente dictado por Israel. Las pláticas se iniciaron a las siete de la mañana y duraron hasta la noche. Durante todo ese tiempo, el gobierno de Chipre nos mintió. Nos repetía que sólo se trataba de un malentendido y de un problema burocrático, nos aseguraba que los parlamentarios podrían embarcar para ir a donde querían; pero no pasaba nada, todo estaba bloqueado y los parlamentarios estaban entrampados. El gobierno chipriota actuaba como un simple auxiliar de Israel y nos hacía perder un tiempo crucial.
Esta mañana (del 29 de mayo), la delegación VIP decidió que la única solución era ir a Formogossa, al norte de la isla que se encuentra bajo control turco, para tomar una lancha rápida y alcanzar el lugar de la cita.
Eso planteó un problema delicado porque hay turcos, chipriotas y griegos entre los integrantes de nuestra coalición. Es preciso recordar que la parte norte de Chipre está bajo ocupación turca y que la comunidad internacional no reconoce esa entidad.
Enviar nuestra delegación VIP al puerto de Formogossa, que está todavía bajo embargo de Naciones Unidas, es un gesto político sumamente importante que hubiera podido ser devastador para los miembros de la coalición griegos y de la República de Chipre. De hecho, estuvo a punto de crear tensión. Pero todo se solucionó y, por el contrario, se estrecharon aún más los lazos. Nuestra coalición resistió.
En cambio, el partido chipriota que está en el poder salió muy mal parado de esa aventura. Los siete parlamentarios griegos y chipriotas que no tienen derecho de pisar la parte turca de Chipre están furiosos contra su gobierno, porque no pudieron embarcar. Armaron un escándalo en sus países y hay debates fuertes sobre el tema.
Israel perdió los dos primeros sets de ese partido. Falta el último. Será crucial y empezará cuando entremos en las aguas territoriales de Gaza. Por supuesto, los israelíes tienen todas las facilidades materiales para impedirnos el paso, pero eso tendría un costo político enorme.
Todas las trampas y artimañas que desplegaron en nuestro camino hasta ahora sólo lograron un resultado: llamar la atención internacional sobre nuestra flotilla y sobre la situación de Gaza. La enseñanza que sacamos de lo que vivimos en este momento es simple: el miedo no está de nuestro lado, sino del lado de Israel. Tienen miedo porque encarnamos el coraje de un número creciente de gente en el mundo que no acepta lo que el Estado criminal de Israel está haciendo a los palestinos y a todos aquellos que, en nombre de la paz, se atreven a asumir la defensa de los oprimidos.
Los israelíes nos tienen miedo porque saben que muy pronto habrá más y más barcos que navegarán hacia Gaza y que cada día se va consolidando la campaña a favor del boicot internacional contra Israel. (Traducción: Anne Marie Mergier) l
* El autor es egresado de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHSS) de París y coordina la Campaña Civil Internacional para la Protección del Pueblo Palestino. Su testimonio, que publica Proceso, fue enviado al CCIPPP unas horas antes del operativo militar israelí contra la Flotilla de la Libertad. Al cierre de esta edición se esperaba el regreso a Francia del activista junto con otros siete pacificistas franceses.








