MADRID.- El activista español de 35 años Manuel Tapial escribió en su página de Facebook: “¡Última hora: 14 barcos de Israel rodean la Flota de la Libertad de Gaza!”. Eran alrededor de las 3:50 de la madrugada del lunes 31 de mayo cuando emitió este mensaje, previo al abordaje armado que perpetró la fuerza de la Marina israelí contra el barco donde iba Manuel…
Los continuos mensajes de Manuel, a quien familiares y amigos llaman Manu, eran seguidos desde Getafe, en Madrid, por su padre, Manuel Espinar, un obrero jubilado de 60 años, exdirigente sindical de Comisiones Obreras y hoy presidente de la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría, a la cual pertenecen su hijo y Laura Arau, de 30 años, la otra activista que participaba en esta iniciativa.
Un tercer español iba en la flotilla, David Segarra, periodista free lance valenciano de 33 años que reporteaba el suceso para el canal latinoamericano Telesur, de Venezuela.
Esos tres españoles son parte de los 750 miembros de la flotilla que fueron hechos prisioneros en aguas internacionales, luego conducidos al puerto israelí de Ashdod, y recluidos en el centro de detención de Beersheva, al sur de Tel Aviv, de donde salieron liberados el miércoles 2.
Armados con cámara de video, computadoras y un teléfono satelital para conectarse a Facebook y a Twitter, Manuel y Laura documentaron día a día el trayecto de la flota desde que se unieron a la misma, el 22 de mayo, cuando el buque Marvi Marmara zarpó de Estambul con 10 mil toneladas de ayuda humanitaria. La embarcación se dirigió al puerto de Antalya, donde la abordaron la mayoría de sus 600 ocupantes. Los demás viajaban en otras cinco embarcaciones pequeñas.
El objetivo era trasladar a Gaza medicamentos, 100 casas prefabricadas y unas 500 sillas de ruedas para discapacitados. Tapial llevaba unos cientos de libros infantiles con relatos escritos en español y traducidos al árabe.
“Esa era su principal arma de destrucción masiva, unos libros”, ironiza su padre Manuel Espinar, quien explica que su ONG, casi familiar y asentada en el barrio obrero de Getafe, en Madrid, fue invitada a sumarse a la flotilla por la fundación humanitaria turca Insani Yardim Vakfi –que organizó el viaje en conjunción de esfuerzos con Free Gaza Movement–, por la Campaña Europea para Acabar el Asedio de Gaza y las campañas griega y sueca Barco a Gaza.
En compañía de Manu, Espinar había hecho visitas previas a campos de refugiados palestinos, y junto con él ha participado en innumerables acciones sociales y reivindicativas.
Los mensajes
“Llegamos a 90 millas de la costa, y tres fragatas de guerra israelíes nos están amenazando”, dice Manuel Tapial en un video que subió a su blog alrededor de las 3:30 del lunes 31. “Allá al fondo –señala, enfundado en un chaleco salvavidas– tenemos a una de ellas, que podemos ver desde aquí, y las otras dos suponemos que están en un radio cercano a nosotros”.
“Ha cundido la alarma dentro del barco; como ven, traemos todos puestos los chalecos salvavidas, y la gente está preparada para hacer una resistencia pacífica en caso de que se les ocurra atacar esta noche”, señala Manu a la cámara, en un mensaje que fue subido de inmediato a su blog Crónicas de Gaza.
Sin saber aún que se cumpliría su vaticinio, Manu califica como “un auténtico disparate atacar esta noche, porque podría ocasionar víctimas mortales”. Y esto, continúa, “es algo que no queremos, porque somos pacifistas. Y el pánico que podría cundir aquí con un ataque de un ejército en un barco de estas características podría ser fatal”.
Enfatiza: “Hemos hecho un llamamiento por las redes sociales y por internet para que la ciudadanía despierte a sus políticos, que los pongan en activo, y que pasen la noche con nosotros atentos a lo que pudiera pasar”.
Adelanta que seguirán transmitiendo en directo –aunque en otro mensaje también había dicho que les estaban inhibiendo la señal, particularmente la telefónica–, pero insiste en la necesidad de que “la comunidad internacional hoy no duerma, esté con nosotros apoyándonos, diciéndole a sus políticos que tienen que actuar ¡ya!, ¡ahora!, ¡ya!”.
Poco antes, Manuel había subido a su blog un mensaje que reflejaba el grado de tensión por el acoso de las lanchas militares israelíes. Dice allí: “Encontrándonos a 105 millas de la costa, cinco barcos del Ejército se nos van acercando; uno de ellos se encuentra relativamente cerca del carguero con bandera turca Dafne”.
Describe el despliegue no sólo de los helicópteros, sino de las lanchas neumáticas (Zodiac) usadas por los equipos de asalto: “A los cinco barcos hay que sumarles al menos dos helicópteros de comandos y varias Zodiacs. Alerta, que parece que van a ir barco a barco”.
El mismo día, pero poco más temprano, Manu refiere que, mientras las seis naves navegan en formación, “el capitán de nuestro barco ha recibido un fax desde Israel instándole a no superar las 68 millas náuticas que han decretado como zona militar”.
Hace hincapié en que los acuerdos internacionales dan el respaldo a los países en sus 20 millas medidas desde el litoral, y que esa advertencia confirma que Israel “se ha apropiado de aguas internacionales y tiene la clara intención de atacar nuestros barcos”.
En conferencia de prensa celebrada el martes 1 de junio, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con motivo del seminario del Observatorio de Jerusalén, Manuel Espinar señaló que en la flotilla tenían claro que el contenido del fax demostraba la impunidad con que Israel se maneja, al advertir a quienes navegan en aguas internacionales que si pasan de las 68 millas serían atacados. “Es decir, se está adjudicando 48 millas más, eso es una flagrante violación de las leyes internacionales”, reprochó.
Y, peor aún, el ataque tuvo lugar a 90 millas de los litorales, que es cuando Manu emitió la última alerta, expuso.
“Uno de los acuerdos en el barco –prosiguió– es que iban a navegar a una velocidad más baja, con la pretensión de que hacia las siete u ocho de la mañana, con la luz del día, pudieran avanzar ya hacia Gaza.”
Espinar se declaró indignado por la campaña con la que Israel trató de desacreditar a la Flota de la Libertad, “como si diéramos cobertura al terrorismo internacional”, así como por la tónica que siguieron algunos medios españoles vinculados a la derecha, como el periódico La Razón, el portal de información Libertad Digital o la radiodifusora de los obispos, La COPE, que calificaron a la misión como “La Flotilla de Hamas”.
A su vez, Jesús Núñez Villaverde, miembro del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), desmintió las afirmaciones del embajador Raphael Schutz en el sentido de que Israel permite la entrada a Gaza de suficiente ayuda humanitaria.
“Desde la campaña Plomo Fundido, en las Navidades de 2008-2009, los cálculos que hace la agencia de las Naciones Unidas es que para mantener el estado de las cosas y evitar un deterioro mayor, es necesaria la entrada de 500 camiones diarios, pero la media de entrada con dificultades es de 100 camiones diarios”, advirtió.
Desprotección del Estado
En entrevista con Proceso, Manuel Espinar refiere que al regresar de Estambul, adonde acudió a despedir a la flotilla, pidió al gobierno de España intervenir para comprobar que sus integrantes no llevaban armas y que sólo transportaban ayuda humanitaria.
“Nos percatamos de que a Israel esto realmente le daba miedo, más que los cohetes Kasam, con los que achacan son atacados por los palestinos. Les daba miedo que la flotilla, un movimiento pacifista, pretendiera romper el bloqueo militar en Gaza. A bordo iban desde algunas víctimas del holocausto, una diputada israelí, dos diputadas alemanas, hasta la Nobel de la Paz Mairead Corrigan Maguire –galardonada en 1997 por su activismo pacifista en Irlanda del Norte, y que el año pasado ya intentó desembarcar en Gaza, pero fue detenida y deportada– y el escritor sueco Hening Mankell, entre muchos otros.
“Por ese motivo, acudí al Ministerio de Asuntos Exteriores español, ahora que España ocupa la presidencia semestral de la Unión Europea, para pedirles que hubiera protección a la Flotilla de la Libertad. En la reunión que mantuve con un funcionario le dije que era necesario que alguna organización internacional pudiera visitar la flotilla y comprobara que en los barcos no había armas, como argumenta Israel, que sólo llevaban ayuda humanitaria.”
“Pero no hicieron nada”, asegura.
También se queja de que el ministro Miguel Ángel Moratinos haya expresado que los cooperantes españoles se negaban a firmar el documento de deportación. Señala que a su casa hablaron funcionarios de Exteriores, cuestionándolo por qué su hijo no firmaba.
“A mí –manifiesta– cómo me cuestionan eso, si no tengo comunicación con mi hijo. Yo le pregunté al funcionario: ¿Qué contiene el documento?, y me dijo que no sabía. Entonces, la pregunta es mía: ¿Cómo el Estado español no tiene el mínimo conocimiento de lo que Israel pretende que un español firme?”
Y lo peor, subraya, es que si no firmaban y se iniciaba un proceso judicial que implicaría llevarlos ante un juez, sería por “entrar ilegalmente a Israel, cuando ellos ni siquiera entraron a aguas israelíes; iban a aguas de Gaza, y fueron atacados y hechos prisioneros en aguas internacionales. Eso ya es inaudito, es un acto de piratería israelí, un ataque en altamar a gente que fue llevada a fuerza a una prisión”.
Apartheid contra Palestina
En la conferencia de prensa donde participó Espinar estuvo presente el exmagistrado del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, miembro del Tribunal Russell sobre Palestina, el cual examina la responsabilidad, por comisión o por omisión, de la Unión Europea ante la actitud de Israel en relación con la Autoridad Nacional Palestina como Estado no reconocido.
Martín Pallín no sólo planteó que “Israel está cometiendo dos crímenes de guerra clarísimos”: el ataque a personas civiles y la confiscación de los bienes que transportaba el buque, sin menoscabo de vulnerar el principio de libertad de navegación en altamar.
“Estos delitos están recogidos en el Estatuto de la Corte Penal Internacional que, aunque no ha sido suscrito por Israel, debería servir como base para la actuación de la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional”, expuso.
Martín Pallín exigió la apertura inmediata de una comisión de investigación internacional sobre el asalto cometido la noche del 30 y madrugada del 31 de mayo.
Reiteró que el Tribunal Russell, que sesionó en Barcelona la primera semana de marzo pasado, pidió a la Unión Europea la suspensión del acuerdo comercial preferencial que negocia con Israel.
“Porque resulta contradictorio que la UE” permita el “insulto a la inteligencia” con que actúa Israel, y que “tolere la inactividad” del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el tema, cuando dos de sus integrantes, Alemania y Francia, son parte de dicha instancia.
Y puntualizó: “El pueblo judío (fue) perseguido y maltratado durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora el Estado de Israel está desarrollando una política parecida; en ese sentido, se comete un crimen de apartheid contra la población palestina. Nos parece que es un foco de tensión peligroso. Estamos ante un polvorín que puede tener consecuencias trágicas”. l








