La sombra de Jonathan

Jonathan dos Santos

Hasta antes del escándalo generado por la salida del mediocampista Jonathan dos Santos, Javier Aguirre navegaba en aguas mansas y colocado como el indiscutible líder de la selección mexicana. Después de ese capítulo, su autoridad, al menos ante los jugadores, muestra una grieta. A su favor jugó en lo inmediato la espectacular victoria ante Italia, que mitigó el ruido interno y el pesimismo por las derrotas consecutivas ante Inglaterra y Holanda. Pero las fallas ofensivas y, sobre todo las defensivas, mantienen la incertidumbre y ese halo de fracaso que siempre está presente cuando la selección participa en un Mundial.

 

De Jonathan dos Santos, quien no alineará con la Selección Mexicana de Futbol en el Mundial de Sudáfrica, puede depender el estado anímico del equipo nacional, así como futuras decisiones que tomen Javier Aguirre y Mario Carrillo.

El primer desacuerdo entre los altos mandos del equipo que debutará contra Sudáfrica el próximo viernes 11 ocurrió cuando el delantero Nery Castillo quedó fuera de la convocatoria y en su lugar fue llamado el joven mediocampista Jonathan dos Santos.

A raíz de esta decisión Carrillo habló, ante los micrófonos del programa deportivo Estadio W, de sus acuerdos y desacuerdos con Aguirre. Aseguró que llamarían a Castillo porque es “un jugador útil y capaz”. El extécnico americanista reconoció que este delantero no había tenido la actividad deseada en el Shakhtar, de Ucrania, pero aclaró que lo mismo ocurría con el resto de los delanteros mexicanos que juegan en Europa.

“No tenemos tantos como él (Nery). No me digas que Vela o el Guille han tenido mucha actividad. Al hacer su lista, Javier eligió lo que a él le gustó. Sigo pensando en Nery; a mí en lo particular me gusta, pero yo sugiero y Javier decide. Él sabe lo que hace.

Y añadió: “Al final no sé lo que pasó. Javier sabrá por qué tomó esa decisión la cual respeto profundamente, pero sigo pensando que Castillo es buen jugador. Él (Aguirre) nos consulta a todos y saca sus conclusiones; así ocurre en los cuerpos técnicos. El técnico en jefe, en este caso Javier, siempre tiene dos o tres jugadores que le gustan. Le tiene fe a Jonathan y Efraín Juárez le gustó desde un principio”.

Esta fue la única entrevista que Carrillo dio desde que comenzó la concentración de 60 días rumbo al mundial. Durante ese tiempo ha prevalecido una especie de la ley mordaza, pues jugadores e integrantes del cuerpo técnico sólo declaran en conferencias de prensa. Como poseedoras de los derechos de la selección, únicamente Televisa y Televisión Azteca tienen acceso a entrevistas exclusivas.

A final de cuentas, Castillo y Jonathan no formarán parte de la llamada “generación para hacer historia”; es decir, del equipo que partió de México con la promesa de que por lo menos llegará a los cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010.

El pasado 31 de mayo, a menos de dos semanas de que comience el mundial, se informó que Jonathan no estaba incluido en la lista de 23 jugadores que oficialmente se dan de alta ante la FIFA. Este anuncio puso en jaque la estabilidad del equipo, así como la autoridad de Javier Aguirre. Asimismo, afectó el equilibrio emocional de Giovani, jugador fundamental para que el equipo tricolor cumpla su promesa de “hacer historia” en Sudáfrica.

 

Maltrato

 

Aunque los jugadores sabían que habría dos recortes, el anuncio de que Jonathan estaba fuera le estalló en la cara al técnico nacional cuando el padre de los hermanos Dos Santos, Zizinho, reveló que Giovani estaba devastado por la noticia. También dijo que Jonathan jamás volverá a vestir la camiseta verde por el trato irrespetuoso que ha recibido de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) en distintos momentos de su carrera.

“Giovani está muy adolorido. Giovani está hecho polvo. Giovani no tiene ni ganas de jugar el mundial. Hablé con él y me dijo que no se siente bien, que no quiere jugar porque él tenía la ilusión de que estaba su hermano. Venía físicamente bien y contento, pero ahora está hecho polvo. Ya estoy harto de la federación. Jonathan no volverá a vestir la camiseta de México, ya sufrió mucho”, tronó Zizinho ante diferentes medios.

Francisco dos Santos, Zizinho, se lanzó contra Aguirre, quien fue su compañero de equipo en el América durante los ochenta. Aseguró que el técnico nacional no tuvo el valor de sacar a otro jugador y optó por sacrificar a su hijo con el pretexto de que está muy joven y le falta experiencia.

“¿Por qué Aguirre no llevó a 30 jugadores y cortó a siete, como hacen todos? ¿Cómo llama a 24 jugadores? ¿A quién es más fácil cortar? Al más joven, al más chico. Le dijeron que era muy joven, que tiene por delante la Copa América, que vienen Olimpiadas. Ya no quiero más mentiras, engañaron a mi hijo. Un entrenador debe tener pantalones y no hacer lo que éste hizo con gente joven. No sé qué está pasando con México. Si sigue así, con amiguitos y compadritos, nunca va a crecer”, insistió.

La molestia de Zizinho se debe a las dos ocasiones en que Jonathan, mediocampista del Barcelona, se ha visto relegado. En 2007, el técnico Jesús Ramírez lo dejó fuera de la selección sub 17, que a la postre no calificó. La decisión se le comunicó al entonces jugador de 16 años momentos antes de partir a una gira por Barcelona, luego de permanecer concentrado 15 días en México. En el aeropuerto los federativos le pidieron que devolviera los pants porque, como ya no era seleccionado, no podía portar el uniforme.

El año pasado, el entrenador de la sub 20, Juan Carlos Chávez, quería llevar a Jonathan al premundial; sin embargo, como el torneo no se jugaría dentro del calendario de partidos oficiales de la FIFA, la Femexfut le solicitó al Barcelona que se lo prestara. El club accedió, pero Chávez aclaró que sólo estaría a prueba sin la garantía de que sería incorporado a la lista final. Barcelona optó por no cederlo.

Dudas, desaciertos, esperanzas

 

Más allá de las consecuencias que el caso Jonathan traiga consigo, el compromiso que hicieron jugadores, entrenador y directivos de la Femexfut de hacer el mejor papel en un mundial descansa en bases sólidas. En este conjunto, 10 jugadores militan en algún club de Europa; otros cuatro ya fueron campeones del mundo con la selección sub 17 y hay un equilibrio perfecto entre juventud (10 tienen menos de 25 años) y experiencia (el resto no rebasa los 31 años, salvo Cuauhtémoc Blanco y Óscar Pérez, de 37, y Guillermo Franco, de 33).

Aunque Giovani dos Santos es una de las apuestas de Aguirre, en lo que va del año no ha marcado un solo gol en Inglaterra (Tottenham) ni en Turquía (Galatasaray) y sólo vio acción en 19 partidos. Pese a todo, se espera que con la camiseta verde sea un detonante en el once de El Vasco.

Aguirre ha explicado que Gio pertenece a esa generación de jugadores mexicanos que tienen una mentalidad distinta a la de sus predecesores, “que no se arrugan” ante el más poderoso rival y que sólo aceptan el triunfo como resultado porque están acostumbrados a ganar. 

Dos Santos, Carlos Vela, Efraín Juárez y Héctor Moreno integraron la selección que en 2005 vapuleó en la final del mundial sub 17 a Brasil al son de 3-0. Juárez, uno de los favoritos del entrenador, lo mismo juega en el medio terreno que como lateral por derecha. Es inolvidable el pase que le dio a Miguel Sabah en el partido de eliminatoria ante Estados Unidos.

El zaguero Héctor Moreno es el mexicano en el extranjero que más partidos disputó, con 36. Un infaltable en la alineación del AZ Alkmaar de la liga de Holanda. En la Eredivise también se destacaron los defensas Francisco Maza Rodríguez y Carlos Salcido, ambos titulares con el PSV, donde jugaron 29 y 27 partidos, respectivamente. La estatura de Moreno (1.80 metros) y del Maza (1.91 metros), así como las deficiencias de la selección en juego aéreo y a balón parado, podrían hacer que Aguirre se decida por esta dupla.

Los delanteros Guillermo Franco y Carlos Vela tienen experiencia en las ligas de España e Inglaterra. Con el West Ham, Franco jugó 23 partidos en los que anotó en cinco ocasiones. Sus escasos pero oportunos goles ayudaron a que ese club, del que salió el 27 de mayo pasado, se salvara del descenso. Por su parte, Vela anotó dos veces en 20 encuentros con el Arsenal.

El último en unirse a los llamados europeos es Javier Chicharito Hernández, quien en abril pasado fichó por el Manchester United. Después del mundial se reportará con el club inglés, al que llegó por petición del entrenador Alex Ferguson.

Chicharito fue campeón de goleo del torneo local con 10 tantos en 11 partidos con las Chivas, números suficientes para que Aguirre lo convocara a la selección. Esta decisión dio muy buenos frutos y prueba de ello es que marcó cuatro veces en tres partidos amistosos. Una lesión en la pierna izquierda lo mantuvo sin entrenar poco más de un mes. Cuando regresó a la cancha demostró que también sabe fallar goles. Su sequía se extendió a cuatro partidos hasta que contra Holanda, el pasado 26 de mayo, dos meses y 10 días después de su último tanto, pudo anotar de nuevo.

La temporada pasada los delanteros mexicanos metieron en total 22 goles con sus respectivos clubes. Esta cifra incluye los cinco de Cuauhtémoc Blanco con el Veracruz. Estos resultados palidecen en comparación con los de Diego Forlán, delantero de la selección uruguaya, tercer rival de México en Sudáfrica, quien registró el mismo número de anotaciones en la liga de España, con el Atlético de Madrid.

 

El salvador

 

La falta de definición es un problema que, según Aguirre, se puede superar “con repeticiones y una gota de psicología”. En los 11 partidos de preparación los jugadores demostraron que son capaces de generar llegadas, pero no de concretarlas.

Con jugadas desequilibrantes y sus rápidos desbordes por la banda izquierda, Andrés Guardado le cambia el rostro al ataque de la selección. “El otro día no lo pusimos de inicio porque si se nos cae (se lesiona) no duermo ni la siesta”, dijo acerca de Andrés Guardado en febrero pasado Miguel Ángel Lotina, director técnico del Deportivo La Coruña.

Este comentario encaja muy bien en las preocupaciones del Vasco. Si por alguna razón México no cuenta con este mediocampista, pasará muchos apuros al ataque.

Guardado sólo disputó con el Depor 27 de los 38 partidos de liga (con cuatro goles) debido a que las lesiones lo agobiaron todo el torneo. Volvió a lastimarse en marzo, pero a finales de abril se incorporó al representativo nacional para terminar su rehabilitación cuando Aguirre ya trabajaba con la lista preliminar de 17 convocados.

Rafael Márquez y Ricardo Osorio sufrieron con el Barcelona y el Stuttgart de Alemania. El michoacano renovó contrato con los culés, pero perdió la titularidad en su club con Gerard Piqué, y el gafete de capitán azteca Aguirre sólo se lo prestó ante Gambia e Italia.

En relación con Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, Márquez llega a su tercer mundial con una letra escarlata: su indisciplina en el campo ha dañado al equipo. Es inteligente, sabe leer los partidos. Nadie mejor que él sabe salir tocando y es capaz de jugar al mismo nivel en la defensa que en la media cancha, aunque con la selección debe un buen juego. 

En la banca del Stuttgart, Ricardo Osorio se ha perdido las últimas dos temporadas. En la más reciente a duras penas jugó 261 minutos de siete partidos. Con Aguirre, como lo fue con Ricardo La Volpe en Alemania 2006, el oaxaqueño ya no es lateral, sino central por derecha.

La banda derecha parece ser propiedad de Paul Aguilar, uno de “los chavitos” del técnico nacional a los que por su falta de experiencia “no se les puede exigir mucho”. Cuando se habla de sus carencias futbolísticas, el entrenador dice: “No son culpa de nadie; es selección mía y estoy muy contento con los muchachos. Hay que decirles a los chavos que no importa que se equivoquen”.

Aguirre sostiene que la defensa es la parte más sólida del tricolor. “En ocho partidos amistosos sólo recibimos un gol, y en siete dejamos al rival en cero”, aseguró el técnico antes del inicio de la gira por Europa donde Inglaterra le metió 3, Holanda 2, Gambia 1 e Italia 1. La escuadra nacional se impuso por dos goles al representativo italiano.

Hasta entonces, los porteros se vieron apurados en las jugadas y pudieron enseñar cualidades y defectos. A unos días del inicio del mundial El Vasco seguía experimentando en el marco mexicano con Guillermo Ochoa, Óscar Pérez y Luis Michel. Para entonces, el técnico tampoco había definido quién sería el capitán de la escuadra.

Al igual que hace ocho años, Aguirre tuvo que llegar a rescatar a la selección del desastre deportivo. A la Femexfut y a las televisoras las salvó de la hecatombe económica que implicaba la no asistencia al mundial.

El proceso que en noviembre de 2006 comenzó con Hugo Sánchez en el banquillo –que continuó de forma interina con Jesús Ramírez y que descendió a los avernos con el sueco Sven-Göran Eriksson– lo concluirá Aguirre.

En abril de 2009, cuando El Vasco tomó las riendas del tricolor, el equipo estaba desahuciado: era cuarto en el hexagonal final de la Concacaf, con apenas tres puntos. En el primer partido de Aguirre, México perdió 2-1 como visitante ante El Salvador y se hundió en el penúltimo lugar. Llegó entonces la Copa Oro, en la que el técnico fue suspendido tres partidos por patear al jugador panameño Ricardo Phillips.

Entonces apareció Mario Carrillo quien, con Aguirre en las gradas, se hizo cargo de la selección. Tres triunfos al hilo condujeron a México a la final, en la que derrotó 5-0 a Estados Unidos. Carrillo exorcizó al tricolor. En las puertas del infierno hizo que resucitara la esperanza. 

En la eliminatoria mundialista, México triunfó ante Trinidad y Tobago (2-1), se impuso a los estadunidenses (2-1), le ganó a Costa Rica (3-0) como visitante, venció en casa a Honduras (1-0) y, finalmente, con un 4-1 sobre El Salvador en el Estadio Azteca obtuvo el pase a Sudáfrica 2010.

En febrero pasado Aguirre le dijo al periodista José Ramón de la Morena, de Cadena Ser, de España, que está claro que México no quedará entre los tres primeros lugares en el mundial porque históricamente se ha ubicado entre los sitios 11 y 15. 

En Sudáfrica 2010, la selección nacional aspira a superar su propia historia. En sus 13 participaciones mundialistas, el tricolor sólo dos veces ha llegado a los cuartos de final: en 1970 y en 1986, en calidad de país sede. En cuatro ocasiones ha pasado a la segunda ronda y en siete ha sido eliminado en la primera. Una vez que concluya su labor con la selección, Aguirre volverá a Europa.  u