La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y los bancos del país no lograron un acuerdo para definir las nuevas normas que regularán y limitarán los depósitos de dólares en efectivo en ventanillas, los cuales han aumentado notablemente en los últimos años y se presume que gran parte de ellos tienen procedencia ilícita.
Ante la confusión y el nerviosismo que el anuncio correspondiente generó entre empresarios, inversionistas y público en general, el titular de la dependencia, Ernesto Cordero, prometió que en la semana recién concluida se darían a conocer los lineamientos generales y los detalles de la medida, cuyo único propósito –dijo– es “limitar el ingreso en grandes cantidades de dólares de procedencia ilícita que llegan a través de una frontera muy porosa y muy amplia; llegan a nuestro país y se depositan en el sistema bancario”.
Del 3 al 5 de junio, Cordero participó –junto con el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens– en la reunión de banqueros centrales y ministros de finanzas del G-20, en Busán, Corea del Sur.
Aun así, funcionarios de Hacienda y los representantes de la banca comercial se reunieron la mañana del viernes 4, sin lograr acuerdos sobre el tema. Uno de los escollos principales es determinar los montos que los bancos pueden aceptar como depósitos en dólares en efectivo, iguales para todos, sin que se dañen actividades lícitas.
El problema con el lavado de dinero es que nadie tiene cifras precisas de los dólares que entran al país desde Estados Unidos y que son producto de actividades ilícitas, como narcotráfico –cuyas ganancias son la principal fuente de lavado de dinero en instituciones financieras de ambas naciones–, secuestros, corrupción y tráfico de armas y de personas. Pero todo mundo reconoce que en los últimos años han aumentado notablemente.
Sin embargo, son cientos de miles las operaciones “hormiga”, en pequeñas cantidades, que los sistemas informáticos de los bancos no alcanzan a identificar como irregulares.
También, millones de dólares llegan “limpios” a los bancos, pues provienen de actividades lícitas que pudieron realizarse con dinero sucio, como la compra de pequeñas empresas, de inmuebles, autos importados, arte y joyería de lujo, por mencionar algunas.
En las plazas turísticas las transacciones con dólares, aunque sea en montos reducidos, son masivas y cotidianas, sobre todo en temporadas en que arriban grandes grupos de turistas internacionales, fenómeno que es aprovechado por los delincuentes.
Todo ello lleva a cada autoridad a hacer sus propios cálculos, con métodos distintos y, por lo tanto, con resultados diferentes.
En marzo pasado, el Departamento de Estado de EU publicó su informe International Narcotics Control Strategy Report, en el cual estimaba que cada año las organizaciones de narcotraficantes envían desde Estados Unidos a México entre 8 mil millones y 25 mil millones de dólares.
Un mes después, en abril, el secretario mexicano de Hacienda, Ernesto Cordero, declaró en Washington –después de participar en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial– que “hay montos muy importantes” de dinero que se lava en México.
Dijo: “Se han presentado ante la Procuraduría General de la República denuncias por lavado de dinero por cerca de 40 mil millones de pesos de 2007 a la fecha”.
Desde finales del mes pasado se filtró a la prensa la intención gubernamental de limitar los depósitos de dólares en efectivo en ventanillas bancarias, toda vez que han registrado un crecimiento inusual en los últimos años.
El secretario de Hacienda manifestó que es complicado conocer las cantidades de dólares ilícitos que ingresan al sistema financiero nacional, pero dejó entrever que son grandes montos y que debe detenerse su entrada al sistema bancario.
Explicó Cordero que la medida –que presumiblemente será anunciada, ahora sí, esta semana– nada tiene que ver con un control de cambios o con una prohibición total de las operaciones con dólares.
Ni siquiera afectará la economía en general, dijo, pues “todos los negocios lícitos que funcionan en México, que hacen sus operaciones en dólares, van a seguir funcionando de manera normal”.
La cifra más reciente sobre los recursos del narcotráfico que entran al país fue difundida apenas el miércoles 2 por autoridades estadunidenses, aquí en México. John Morton, subsecretario de la Agencia de Aduanas y Migración de Estados Unidos, y el embajador Carlos Pascual presentaron el Estudio Binacional de Bienes Ilícitos, donde se calcula que cada año pasan de EU a México entre 19 mil millones y 29 mil millones de dólares de ganancias del narcotráfico.
La diferencia entre una y otra cantidades da idea de lo complicado que es cuantificar el dinero ilícito que entra al país. Inclusive, Morton reconoció que la cifra de dólares que se incauta en la frontera es mínima.
Ni México ni Estados Unidos, reconoció el funcionario, han hecho lo suficiente para frenar el caudal de dólares que llegan a México del narcotráfico, pues no basta con arrestar a la gente que se presta para trasladar recursos en cantidades mínimas.
“Tenemos que afectar –advirtió– la capacidad de los narcotraficantes para hacer negocios”, porque gran parte de las ganancias del narco se lavan con el simple hecho de pasar de Estados Unidos a territorio mexicano, pues la mayoría de ese dinero nunca es depositado en un banco.
Y justo lo que sostiene la Asociación de Bancos de México es que muchos de los recursos de procedencia ilícita llegan “limpios” al sistema financiero, como aquellos que son producto de ventas “lícitas” –con dólares en efectivo– de inmuebles, autos, etcétera. l








