El domingo del temor

Torre Cant

CIUDAD VICTORIA, TAMPS.- Cinco días después de celebrados los comicios en la entidad, en el PAN la situación es crítica. El dirigente estatal de este partido, Francisco Garza de Coss, asegura que hay militantes desaparecidos. Aunque no da nombres, afirma que los problemas más graves los vivieron en Reynosa y Tampico.

“Por seguridad, no puedo decirle más, pero tuvimos muchos problemas: gente amenazada, golpeada y desaparecida. Ahorita lo que nos preocupa es que nos devuelvan a esas personas de las que no tenemos noticias”, dice.

Fuentes que pidieron el anonimato afirman que uno de los cautivos es un empresario tampiqueño ligado a la campaña de Magdalena Peraza, la candidata panista ganadora de la alcaldía de Tampico.

Por si no fue suficiente el asesinato de dos candidatos y un dirigente popular, ni las balaceras o secuestros de los días previos, operadores políticos del PAN y del PRD dicen que al final de la jornada electoral recibieron reportes que evidencian “los mismos operativos de siempre” de coacción al voto, pero también la participación de los grupos delictivos en los comicios.

Otro de los fenómenos de ese día, apuntan, es que corrieron versiones, reales o ficticias, de secuestros o atentados contra candidatos, ataques a consejos electorales y balaceras. El abstencionismo en estos comicios alcanzó 60.2%, el más alto en la historia política de Tamaulipas.

“Un tipo de la maña me paró en la calle, me apuntó con un cuerno de chivo y me dijo que me devolviera a mi casa, que si me volvía a ver este día me iba a ‘desaparecer’”. Este fue el reporte que un operador político perredista le dio a su superior para justificarse por no haber realizado su trabajo de “movilización” del voto durante la jornada electoral del domingo 4 en Tamaulipas. 

 

Culpan a “Alex”

 

El gobernador Eugenio Hernández Flores atribuyó la baja afluencia de votantes al asesinato del candidato priista Rodolfo Torre Cantú, seis días antes de los comicios en Tamaulipas, y también al huracán Alex.

Pero Enrique Duéñez, coordinador de la campaña del candidato a la gubernatura del PRD, Julio Almanza Armas, difiere: “Lo que se impuso en la jornada del pasado domingo fue el miedo, nada tuvo que ver el huracán. Si hubo abstencionismo fue porque los ciudadanos no se sentían seguros”.

Garza de Coss señala: “Lo que nos queda claro en esta elección es que ser competencia desde la oposición en Tamaulipas implica un alto grado de valentía, porque son muchos los peligros a los que te expones”. 

En Reynosa, donde ocurrieron las primeras batallas de la guerra entre el cártel del Golfo y Los Zetas, apenas tres de cada 10 ciudadanos registrados ejercieron su derecho al voto.

El mayor abstencionismo se registró en los municipios de Mier, Camargo y Guerrero, donde cientos de familias han salido huyendo de la violencia. La participación ciudadana apenas alcanzó 24.7%, 29% y 36%, respectivamente. 

 

Alta tensión

 

Aquí las campañas se interrumpieron de tajo. El asesinato del candidato de la coalición Todo Tamaulipas –PRI-PVEM y Panal– Rodolfo Torre Cantú, el 28 de junio, marcó el fin del activismo político tres días antes de la fecha marcada por el Código Electoral. 

Ya antes el ambiente político era tenso. El 13 de mayo fue asesinado el candidato panista a la alcaldía de Valle Hermoso, José Mario Guajardo Varela, y el 21 de junio apareció ejecutado el dirigente del movimiento villista en Tampico, Ausencio Eng Miranda, quien había prometido el apoyo de su organización a Magdalena Peraza.

La llegada de Alex complicó las cosas. En la capital del estado no había electricidad, agua ni señal de celular.

El ambiente se seguía enrareciendo. En el municipio de Llera, el 2 de julio un grupo de marinos irrumpió en la casa del cuñado del candidato del PRI a la alcaldía, Mario Alberto Ortiz. En Ciudad Victoria, marinos y sicarios se enfrentaron a tiros y quemaron una camioneta. En Reynosa, los cuerpos de cinco ejecutados fueron abandonados en una plaza.

Corrieron múltiples rumores: el secuestro del candidato del PRI a la alcaldía de Mante, Humberto Flores; el asesinato del candidato tricolor en San Fernando, Tomás Gloria Requena, y el supuesto ataque a las instalaciones del Comité Municipal Electoral de Reynosa…

La víspera de la elección, El Norte publicó que Ismael Marino Ortega Galicia, escolta del gobernador, había sido identificado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como elemento clave del cártel del Golfo o Los Zetas.

El secretario de Seguridad Pública estatal, José Ives Soberón Tijerina, aseguró que esta misma versión ya había circulado en 2003 y 2007 y que ninguna autoridad había fincado cargos. Adjudicó la resurrección del caso a los tiempos electorales. Pero ese mismo sábado, efectivos de la Marina detuvieron al escolta y el 6 de julio se le dictó orden de arraigo.

Con todo este escenario, la mañana del 4 de julio nadie sabía la hora exacta en la que Egidio Torre Cantú, candidato sustituto del PRI, acudiría a votar. “Es por cuestión de seguridad”, justificaba su equipo de campaña. 

Su casa, a unos pasos de la residencia oficial de gobierno, estaba custodiada por federales y francotiradores. Una avanzada de 40 policías federales fue la señal de que el candidato se acercaba a la casilla. El chaleco antibalas se le notaba debajo de la camisa y en todo momento estuvo flanqueado por seis guardaespaldas. Pablo Zárate Juárez, uno de los hombres más cercanos al exgobernador Tomás Yarrington, coordinaba el dispositivo.

En Matamoros, Julio Almanza Armas fue a votar escoltado por 40 policías federales. 

Sólo el candidato del PAN, José Julián Sacramento, acudió a su casilla con un operativo discreto, aunque a principios de semana había revelado a un canal local que, tras el homicidio de Torre Cantú, había enviado a su esposa e hijas a Estados Unidos. 

Unas horas después del cierre de casillas los medios acudieron a una conferencia de prensa con el virtual ganador de la contienda. Otra vez el mismo escenario. Decenas de patrullas custodiaban la sede y cada reportero tuvo que pasar por un detector de metales. Torre Cantú llegó de nuevo con chaleco antibalas bajo la ropa y en vehículo blindado.

Si bien la coalición PRI-PVEM-Panal ganó la gubernatura “de calle”, el “tráiler completo” que anunció el dirigente estatal del PRI, Ricardo Gamundi Rosas, no se cumplió. En el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) el PAN apareció como triunfador en los municipios de Tampico, Río Bravo, Xicoténcatl, Aldama, Antiguo Morelos, Nuevo Morelos y Padilla, mientras que el PRD en Camargo.

Pero en el cómputo final de la elección en Río Bravo la constancia de mayoría fue entregada al candidato del PRI-PVEM: Roberto García Martínez.

La madrugada del 5 de julio el presidente del Consejo Electoral Municipal, Juan Manuel Pinal, pidió desalojar las instalaciones por una supuesta amenaza de bomba. Al día siguiente, en 21 paquetes electorales reabiertos se encontró que las boletas emitidas a favor del panista Juan Diego Guajardo Anzaldúa debían anularse porque estaban tachadas también por otros partidos. “Fue una maniobra de lo más burda”, dijo el dirigente panista.  l