Mientras el gobernador priista de Oaxaca, Ulises Ruiz, busca convertir su rabia en engallamiento tras la derrota sufrida el domingo 4 –“vamos a seguir con güevos… vamos a prepararnos para la guerra, para ganar la Presidencia de México”–, el aliancista Gabino Cué advierte: “no va a haber impunidad en nuestro gobierno”, y rechaza asimismo la posibilidad de un pacto con Ulises. Cumpla o no su promesa, el expriista Cué está sitiado por un insólito muégano de compromisos políticos que abarca desde Andrés Manuel López Obrador hasta Felipe Calderón… Pero ataja: “La gente eligió a Gabino, no eligió a grupos de poder”.
OAXACA, OAX.- Era media tarde. Mientras la jornada electoral del domingo 4 trascurría, Ulises Ruiz se paseaba por el zócalo de esta ciudad. Había poca gente y sólo algunos se le acercaron para saludarlo. Sonriente, el mandatario preguntó a uno de sus acompañantes, entre los cuales iba el diputado Héctor Pablo Ramírez Puga:
–¿Cómo va la votación?
–Vamos abajo y la gente sigue votando –le contestaron.
La respuesta congeló su sonrisa.
–¿Cómo? Me dijeron que ya había bajado la votación… A ver, llama al instituto para ver qué está pasando.
Faltaban dos horas para que cerraran las casillas y tanto Ruiz como sus correligionarios que lo acompañaban –Hugo Olivares, Carlos Jiménez Macías, César Augusto Santiago y el mexiquense Manuel Cadena, enviado por Enrique Peña Nieto a apoyar al candidato del PRI, Eviel Pérez Magaña– quisieron reaccionar.
Ya era tarde. En varias casillas de la capital algunos grupos comenzaban a corear: “¡Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!”.
Víctor Leonel Juan Martínez, quien ha realizado trabajos de observación electoral en Oaxaca los últimos 10 años, enumera los factores que, dice, le costaron la gubernatura al PRI: el trabajo de precampaña del candidato de la alianza PRD-PAN-PT y Convergencia, Gabino Cué, en todos los municipios de la entidad en los que estuvo acompañado por Andrés Manuel López Obrador, así como el apoyo del gobierno de Felipe Calderón y el PAN.
Para el investigador de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), los recorridos que hicieron el candidato y López Obrador por los 418 municipios que se rigen por usos y costumbres, y por los 152 que tienen autoridades emanadas de los partidos políticos, fueron determinantes para la victoria de Cué.
“Por supuesto que el capital político que López Obrador abonó a la figura de Gabino Cué fue fundamental, así como que el candidato se haya mantenido en el centro, capitalizando los votos del PAN. De esta manera –dice– se conjugó el voto urbano y clasemediero con el capital de López Obrador.”
Otro acierto es haber conformado una alianza para impulsar a Cué porque, insiste, por sí solos el PAN o el PRD no hubieran vencido al PRI. Un tercer elemento que actuó a favor del candidato opositor fue la alta participación –56% de los ciudadanos empadronados para la elección de gobernador–; a ello se debió que el voto duro en el que confiaba el PRI le haya resultado insuficiente.
Otro de los factores que incidió en la votación y en la victoria de Cué fue la polarización entre dos fuerzas políticas y la concurrencia de las elecciones municipales. Eso provocó que los indecisos emitieran un voto de castigo a Ulises Ruiz y a su grupo, comenta el académico de la UABJO.
–¿Felipe Calderón también incidió en la victoria de Cué?
–Creo que el gobierno de la República y directamente Felipe Calderón incidieron, aunque también funcionó la visita de legisladores (federales de los partidos que formaban la alianza) y de personajes como Margarita Zavala para fortalecer la imagen de Gabino Cué.
Dice que la elección muestra que las alianzas son viables en Oaxaca: “Para Andrés Manuel, el resultado es un aliento; para Calderón, una ganancia redonda. Lo que aún no sabemos es qué fuerza va a predominar en el próximo gobierno”, dice el investigador.
Luces y sombras
Durante el proceso, la calle Reforma de esta ciudad se convirtió en el centro político del estado. Sobre esa arteria instalaron sus casas de campaña el priista Eviel Pérez Magaña y el aliancista Gabino Cué.
El día de los comicios, los seguidores de Cué colocaron un templete afuera de las instalaciones, y alrededor de las seis de la tarde, cuando una encuesta de salida del Grupo Milenio dio las primeras cifras, que indicaban que Cué iba adelante, sus seguidores comenzaron a arremolinarse. Los priistas guardaron silencio, atrincherados en su cuarto de guerra.
En la glorieta de las Siete Regiones las luces de colores iluminaron el cielo y los mariachis cantaron la victoria de Cué; poco les importó que no hubiera aún datos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Eviel Pérez Magaña ya no apareció esa noche.
Ante la algarabía de los aliancistas, los priistas, encabezados por Carlos Jiménez Macías, amenazaron con demandar al Grupo Milenio por divulgar encuestas antes de las ocho de la noche. Sin embargo, en la sala de prensa del PRI el senador Adolfo Toledo declaró que la encuesta del Grupo Milenio era “fuego amigo”, en alusión a Liébano Sáenz y Federico Berrueto, dueños de Gabinete de Comunicación Estratégica, la empresa que aplicó la encuesta.
Al mismo tiempo, en el Instituto Estatal Electoral (IEE), seguidores de la alianza opositora y observadores electorales acusaban al presidente de ese organismo, José Luis Echeverría, de trabajar para el gobernador Ulises Ruiz. El consejero se limitó a decir que la jornada había trascurrido sin incidentes mayores y comentó que no se explicaba por qué el PREP, que había costado 12 millones de pesos, había fallado.
Al mediodía, la procuradora María de la Luz Candelaria Chiñas presentó a 38 jóvenes que, dijo, fueron contratados por Cué para violentar la elección; se les aseguraron, dijo, bombas molotov y navajas. Lo curioso es que los adolescentes eran del Distrito Federal y fueron detenidos en un hotel de la candidata del PRI a la presidencia municipal de Oaxaca, Beatriz Rodríguez Casasnovas, una de las personas más allegadas a Ulises Ruiz.
Doce horas después, el gobernador se comunicó con los consejeros del IEE allegados al PRI y les pidió detener el PREP; incluso amenazó con cortar la luz del área donde estaban sesionando si no lo apoyaban. Pero uno de ellos le contestó: “No se puede, los de la alianza pidieron una planta de luz extra”, comenta a los reporteros uno de los asistentes a esa reunión.
Las siguientes horas, según algunos de sus allegados consultados por Proceso, Ulises trató de ahogar sus penas y comenzó a beber. Dicen que responsabilizó a todos de la caída del PRI en Oaxaca tras 80 años de gobierno ininterrumpido.
A todos, dice, los llamó traidores y los amenazó de muerte. Juan Díaz Pimentel, exdirigente del PRI local, asegura que “gente confiable” del partido le comentó que Ulises profirió esas amenazas contra él y otros militantes, entre los que destacan Jorge Franco, exsecretario de Gobierno y actual diputado; Raúl Bolaños Cacho, expresidente del Tribunal Superior de Justicia; Aurora López Acevedo, exsecretaria de Transporte; Carlos Velasco, vocero del gobierno de José Murat, y Sergio Santibáñez, exprocurador del estado, entre otros.
Todos los mencionados colaboraron en gobiernos anteriores y recriminaron a Ulises la imposición de candidatos. “Es posible que presentemos una denuncia ante la Procuraduría General de la República para que haya constancia de las amenazas de Ulises y para responsabilizarlo de lo que pueda pasarnos”, expone Díaz Pimentel.
Dice que “la derrota es multicausal. Sería una soberbia decir que fuimos nosotros los que hicimos que perdiera (el PRI). Sólo contribuimos deslindándonos de Ulises Ruiz y su burbuja, denunciando sus prácticas fraudulentas. En realidad el triunfo fue de la ciudadanía”.
El martes 6 por la mañana, los priistas fueron citados en la casa de campaña de Eviel Pérez Magaña para hacer una evaluación de la derrota sufrida dos días antes, que incluye la gubernatura, la mayoría en el Congreso y las principales presidencias municipales.
Ahí, Carlos Jiménez Macías, el propio Eviel y Adolfo Toledo insistieron en que en el PRI hubo traidores y justificaron su fracaso porque, dijeron, se enfrentaron al gobierno federal.
Ulises Ruiz habló de los supuestos logros de su administración: “Somos el segundo estado en recaudación; en disminución de pobreza superamos a Chiapas, Guerrero e incluso Puebla; hemos dado pasos importantes en la transformación de Oaxaca y tenemos que cerrar intensamente en estos cinco meses”.
Y sus correligionarios aplaudieron. En reciprocidad, él les dijo que debían sentirse orgullosos de ser priistas, porque “estamos cumpliendo con el mandato que nos dio el pueblo oaxaqueño hace seis años; a nosotros no nos doblan las circunstancias adversas, hemos vivido una y otra vez y hemos asumido con responsabilidad el gobierno del estado”.
Los aplausos seguían y él, entusiasmado, continuó: “Hemos vivido cosas inéditas para un gobierno, y lo vamos a seguir haciendo. Vamos a seguir con temple, con güevos… Esta es una batalla, vamos a prepararnos para la guerra, para ganar la Presidencia de México; Oaxaca tiene mucho qué aportar a la nación”.
Seis minutos duró el discurso de Ulises. Anunció que Eviel será el nuevo dirigente estatal del PRI y les pidió continuar trabajando en el estado para las elecciones de 2012.
“No pactaremos”
En entrevista efectuada el lunes 5, Gabino Cué señala que él no ha acordado, ni lo hará, un pacto de gobernabilidad con Ulises Ruiz; también aclara que no entregará a los priistas ninguna posición en su gobierno.
–La gente que votó por usted espera que se acabe la impunidad.
–Sí, claro. Y no va a haber impunidad en nuestro gobierno. Yo creo que la gente votó por el cambio, por la alternancia, por que no haya más corrupción ni impunidad.
–Entonces, ¿no va a pactar con Ulises?
–No. Yo no estoy acostumbrado a pactar. Sí sé que en la política hay que tener la capacidad de hacer acuerdos, pero hay cosas que no se pueden acordar ni pactar… Nuestro compromiso solamente es con la gente que votó por nosotros.
Cué aclara que, aun cuando tiene una relación política con los partidos que lo impulsaron, hay acuerdos para que entre sus cuadros se elija a los militantes que puedan ser buenos funcionarios. Pero eso no significa, dice, que vaya a haber repartición de cuotas en su administración.
–¿Qué va a pasar con los grupos que se sumaron a su campaña y van a querer cuotas de poder?
–Nada de cuotas de poder. Estamos ganando con la legitimidad del pueblo, con una diferencia de más de 100 mil votos. Los más de 600 mil votos obtenidos se deben a los partidos de la alianza, pero también al candidato y al proyecto. Yo no me siento atado. Creo que los que constituimos la alianza tenemos la suficiente libertad para responderle al pueblo de Oaxaca.
Cué remata: “No se trata de ser mal agradecido ni mucho menos. Prueba de ello es que mantengo mis relaciones con todos. Siempre hay trato respetuoso, justo de mi parte, pero a fin de cuentas la gente eligió a Gabino, no eligió a grupos de poder”.
Adelfo Regino, dirigente de los Servicios del Pueblo Mixe (Ser), comenta a Proceso que ninguno de los crímenes de Estado cometidos en los últimos años ha sido investigado, por lo que se pronunció por la creación de una Comisión de la Verdad.
“Hay viudas, huérfanos, personas que fueron privadas de su libertad. Otras fueron desaparecidas y las violaciones a los derechos humanos son constantes, como lo han admitido la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Organización de las Naciones Unidas. Por eso decimos que debe haber justicia. No puede haber democracia sin justicia y dignidad”, expone el dirigente mixe. l








