Detrás de quien gobernará –o intentará gobernar– el estado de Puebla se yergue soberbia la figura de Elba Esther Gordillo, artífice de la alianza electoral que aplastó al desprestigiado Mario Marín. Pero el ganador de la contienda, Rafael Moreno Valle, declara a Proceso que no será un títere de “la maestra” y niega haberle ofrecido, por ejemplo, la cartera de Educación.
PUEBLA, Pue.- La victoria de la coalición opositora que postuló al expriista Rafael Moreno Valle derrumbó el cacicazgo de Mario Marín y su proyecto transexenal de cuatro periodos, incluido el previsto para su hijo, pero ahora se gesta otro feudo: el de Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del magisterio nacional y mentora política del próximo gobernador.
Gordillo tejió la alianza opositora, delineó la estrategia de campaña, designó representantes de las 6 mil 600 casillas y la víspera de las elecciones, el sábado 3, supervisó personalmente un ejército de más de 600 operadores, la mayoría profesores de Morelos, Aguascalientes y Guerrero, en una reunión subrepticia custodiada por la Policía Federal, en Izúcar de Matamoros.
Tras la jornada electoral del domingo 4, cuando ya era un hecho el triunfo de Moreno Valle, Gordillo se sumó a la celebración y lo felicitó telefónicamente, como confirmó al reportero Juan Carlos Mondragón, dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN): “Rafa me dijo que había hablado con la maestra y que estaba en una reunión con sus amigos”.
Y para no dejar duda de que a Gordillo debe facturarse el triunfo de la coalición Compromiso con Puebla –integrada por el PAN, Partido de la Revolución Democrática (PRD), Convergencia y Nueva Alianza (Panal)–, el secretario general de la Sección 51 del SNTE, Cirilo Salas, reivindicó el peso definitorio de los profesores.
“Los votos de los maestros fueron los que pesaron en esta elección, quienes inclinaron la balanza”, subrayó Salas, quien desde abril proclamó el apoyo de Gordillo a Moreno Valle y a unos días de la elección aclaró que no eran 7 mil ni 8 mil los activistas del magisterio, sino los 70 mil maestros del estado.
Los operadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), casi 4 mil de los cuales se querían hacer pasar como observadores que fueron rechazados por el Instituto Estatal Electoral (IEE) –controlado por el gobernador–, neutralizaron las maniobras tramadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ahora se dice víctima de una “elección de Estado”.
Por ello, el poder de Gordillo y la posible sumisión de Moreno Valle es la principal preocupación en sectores ciudadanos, aun en círculos proclives a la coalición ganadora en Puebla, una entidad que representa casi 4 millones de electores, un multimillonario presupuesto –la mayor parte destinado a educación– y una posición estratégica hacia el centro y sureste del país.
“Este es el más preocupante de todos los aspectos. ¿Cuál va a ser la factura que la profesora quiera cobrar?”, se pregunta el politólogo Manuel Díaz Cid, director del Instituto de Investigaciones Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), quien advierte que Moreno Valle puede convertirse en una “marioneta” de Gordillo, sobre todo si le concede la educación estatal.
“Educación se le puede convertir en un problema monumental si la profesora se convierte en la losa que impide que funcione en el estado”, advierte, y recuerda que Moreno Valle ofreció en su campaña la renovación en esa materia en sus primeros tres años de gestión.
–¿Puede decirle no a Gordillo si le debe el triunfo?
–Podría decirle que no. En una de esas nos llevamos una sorpresa. El hombre ha resultado bastante más sorprendente de lo que uno imaginaba. Habrá que ver si, además de eso, tiene la capacidad de poner un hasta aquí a quien fue su aliada, pero nada más.
“Es mi amiga”
Al respecto, Moreno Valle reitera que Gordillo es su amiga, pero aclara que no se someterá a ella ni a ningún partido ni grupo de la coalición, porque el acuerdo fue que integrará el equipo de gobierno al margen de cuotas.
–¿No le escrituró a ella la Secretaría de Educación?
–¡No, por supuesto! No tenemos ningún compromiso de ninguna secretaría, y en todo caso se va a buscar el perfil adecuado, y particularmente en materia de educación necesitamos una persona que sea capaz de llevar a cabo esta revolución educativa.
En entrevista, la noche del lunes 5, el senador panista con licencia ratifica que para este fin se requiere alguien con perfil idóneo, igual que en otros sectores clave, como salud, procuración de justicia, finanzas y contraloría.
“Y en ese sentido, insisto, no se trata de pago de cuotas, de pago de facturas. Aquí se trata de perfiles. De lo contrario no vamos a lograr la transformación que esperan los poblanos y no vamos a cumplir con el mandato que nos dieron de construir un estado diferente.”
–¿Usted es capaz de decirle no a Elba Esther?
–¡Por supuesto! ¡Y a cualquiera! Pero ella no sería capaz de exigir una cuota para una secretaría en el gobierno estatal sin que tuviera el perfil, la capacidad, porque ella está comprometida con la calidad de la educación. De eso no tengo absolutamente ninguna duda.
Moreno Valle enfrenta un desafío tras imponerse a la estructura del que fue su partido, hasta 2006, cuando, siendo diputado local, renunció en repudio a la represión de Marín contra la periodista Lydia Cacho y cuya actuación la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó impune.
“Ahora la bronca es el compromiso. ¿Sabes qué me preocupa? Las expectativas de la gente. Pero entiendo el tamaño de la responsabilidad y por eso le entré al tema.”
Aspirante a ser gobernador por el PRI, ante Marín, cree que seis años después tiene, a sus 41 años de edad, una madurez para hacer alianzas partidarias, como con la facción de la ultraderechista Organización Nacional del Yunque, que controla al PAN.
Interrogado sobre si pactó posiciones con sus aliados, incluidos los miembros de El Yunque, el futuro gobernador aclara que el acuerdo con todos los partidos políticos y grupos fue anteponer el programa a las cuotas. Nada más.
Y es que, en la noche de la victoria, durante la celebración aparecieron prominentes miembros de El Yunque, que en Puebla se fundó hace medio siglo: El senador Jorge Ocejo, el exdiputado Antonio Sánchez Díaz de Rivera y Francisco Fraile, que acogieron en especial a su cófrade Eduardo Rivera Pérez, ganador de la alcaldía capitalina.
Sobre las cuotas en el futuro gobierno, el presidente del PAN, Juan Carlos Mondragón, asegura que el PAN no las exigirá a Moreno Valle, ni siquiera la Secretaría de Gobierno, si bien extraoficialmente se menciona para el cargo al senador Humberto Aguilar Coronado.
“Hay que entender que es un gobierno emanado de una coalición y que no sería correcto pedir posiciones. De entrada no hay una solicitud de posiciones, sino que estén los mejores, incluyendo a los panistas, por supuesto.”
A su vez, el presidente estatal del PRD, Miguel Ángel de la Rosa, acepta que existe el compromiso de cogobernar, pero aclara que tampoco exigirá cuotas en el gobierno, porque además la coalición se rompió el 5 de julio. “Es pragmatismo, aquí no hay ideales”, dice y celebra que pasó de seis a 40 municipios gobernados y de cero a cinco diputados.
Latente impunidad
Justamente otro de los retos de Moreno Valle es cómo enfrentará la corrupción, porque en Puebla proliferan los señalamientos de latrocinios al más alto nivel del gobierno de Marín, a quien se le atribuye una fortuna invertida en el ramo inmobiliario no sólo en el estado, sino en Miami, Florida.
Al secretario de Obras, Javier García Ramírez, se le achacan negocios en obras como La Célula, un puerto interior que no opera; el Centro Expositor, aún inconcluso por la mala planeación; ostentosos hospitales inoperantes, y la Vía Atlixcáyotl, que costó más de 600 millones de pesos y que constructores foráneos la cotizan en menos de la mitad.
Moreno Valle es cauteloso cuando se le pregunta si procederá contra la corrupción del gobierno de Marín y anticipa que sólo lo hará cuando haya elementos.
“Yo no voy a llegar viendo hacia atrás ni a estar perdiendo meses valiosos en tratar de encontrar, a como dé lugar, alguna irregularidad; simplemente que se hagan los procesos normales de revisión”, dice, y ve normal que la mayoría priista en el Congreso apruebe la Cuenta Pública 2009 del gobierno de Marín, que se materializó el jueves 9.
–¿Es una decisión para ganar impunidad?
–Insisto: Yo no estaría dispuesto a torcer la ley para lograr un objetivo político o partidista. En el momento en que estás dispuesto a torcer la ley, en cualquier circunstancia, en ese momento acabas con el estado de derecho. Yo gobernaré con la ley en la mano.
“En el proceso entrega-recepción se estarán viendo precisamente las acciones de gobierno, los recursos del gobierno, en fin, todo lo que implique este proceso, y si detectamos alguna irregularidad procederemos. Esa será la política de mi gobierno.”
Y es que la cautela de Moreno Valle para proceder contra corruptos coincide con las versiones de que se han establecido, soterradamente y al más alto nivel, pactos de impunidad.
Ganó la derecha
Los priistas, como el propio candidato Javier López Zavala, aseguran que se operó, desde el gobierno de Calderón, una “elección de Estado” que se tradujo en patrullajes y retenes de la Policía Federal para intimidar a los votantes priistas, además de la compra de votos y el uso de programas federales.
“Habrá que preguntar cuántos millones, millones y millones se invirtieron (en esta elección de Estado)”, especuló López Zavala ante un par de reporteros que charlaron informalmente con él, la noche del lunes 5, en el hotel Lastra, donde se reunió con priistas.
Aseguró tener pruebas de que el voto se compró de mil hasta 5 mil pesos y se corrompió en 25 mil a presidentes de casilla para adulterar votos, además del uso de los programas Oportunidades, Piso Firme, 70 y Más, entre otros.
–Deme esas pruebas –le pidió el reportero de Proceso.
–Yo lo busco.
López Zavala, quien buscará rehacerse incorporándose al gabinete o tomando el control del PRI, estaba inscrito en el plan tramado por Marín para controlar los siguientes tres sexenios, que incluía al presidente actual de ese partido, Alejandro Armenta Mier, y a Mario Marín García, hijo del gobernador.
Marín impuso a López Zavala pese a las reservas que le manifestaron miembros de la cúpula priista en una reunión en Casa Puebla, el 15 de enero, luego del Quinto Informe de Gobierno, a la que asistieron Beatriz Paredes, presidenta nacional del PRI; el senador Manlio Fabio Beltrones; el gobernador Peña Nieto, y Emilio Gamboa.
“Es muy sencillo. Ustedes encárguense de la elección”, los retó Marín y se salió con la suya, pero para la derrota operó en su contra la máxima priista de que gobernador no pone gobernador. l








