DURANGO, DGO.- Contra los vaticinios que adelantaban un triunfo contundente del PRI en la elección de gobernador de esta entidad, el domingo 4 de julio se vivieron los comicios más cerrados de la historia local, en los que, según las cifras oficiales, el candidato de ese partido, Jorge Herrrera Caldera, superó por apenas 1.9% de los votos a José Rosas Aispuro Torres, de la coalición Durango nos Une, integrada por PAN-PRD-Convergencia.
Esta distancia entre el primero y el segundo lugar, así como las irregularidades ocurridas durante la jornada electoral encendieron la mecha de un conflicto postelectoral que podría adquirir dimensiones que no se han visto aquí en las últimas dos décadas.
El director del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), Pedro Peralta Chavarría, prevé que la elección de gobernador se tendrá que definir en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
A su juicio, uno de los saldos del resultado electoral tan cerrado es el “fracaso total” de las encuestas. “La diferencia que le daban al candidato Herrera Caldera para nada se cumplió –arguye–; lo más delicado es que una encuestadora como Mitofsky le daba 14 puntos de ventaja en su encuesta de salida… pero con el paso del tiempo se redujo el margen”.
Peralta advierte: “Temo que en el proceso pueda haber confrontación física entre los simpatizantes de ambos contendientes; espero que no sea así”.
El miércoles 7, un día después de que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) cerró el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) con una votación de 46.5% para el PRI (283 mil 794 sufragios) y de 44.6% para la coalición (272 mil 368 votos), el PRI realizó una marcha y un mitin para celebrar el “triunfo limpio, legal y legítimo” de Herrera Caldera, incluso asistió la presidenta nacional de ese partido, Beatriz Paredes.
Al día siguiente, los simpatizantes de la coalición opositora también marcharon por las principales calles de Durango y se concentraron en la Plaza IV Centenario para exigir el recuento de los votos de la capital del estado y Gómez Palacio, debido a la anulación de cerca de 20 mil sufragios, y demandar el reconocimiento de la “victoria” de Rosas Aispuro. En ese acto estuvieron los dirigentes nacionales del PRD, Jesús Ortega Martínez; del PAN, César Nava Vázquez; de Convergencia, Jesús Walton, así como el coordinador de Diálogo para la Reconstrucción de México (Dia), Manuel Camacho Solís, y el senador Santiago Creel Miranda, entre otros.
Rodolfo Elizondo Torres, candidato a la gubernatura en 1986 y en 1992 y líder moral del panismo en esta entidad comenta que la jornada electoral fue lastimosa en el sentido de que pudo ser diferente, porque “la diferencia es mínima y las irregularidades son máximas”.
Refiere que la operación del robo de urnas por hombres armados y encapuchados el domingo fue “muy precisa”, pues ocurrió en casillas que tradicionalmente ha ganado el PAN.
Rosas Aispuro, por su parte, denunció que los encapuchados que robaron las urnas fueron policías estatales, mientras que otros elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) se dedicaron a detener simpatizantes de la coalición.
El PRI, en apuros
Los días posteriores a la jornada electoral, dos empleados de la procuraduría fueron sorprendidos con algunas de las urnas robadas en el interior de un vehículo oficial. La dependencia aseguró que se trataba de material electoral localizado un día antes en las instalaciones del Instituto Tecnológico de Durango. Los señalados fueron puestos en libertad.
El miércoles 7 de julio, 21 abogados y activistas que habían venido del Distrito Federal a apoyar la defensa del voto de la coalición fueron detenidos por agentes de la PGJE, acusados del robo de las urnas. Según la corporación, se les aseguraron cuatro armas de alto poder, uniformes negros y algunos pasamontañas. Estuvieron detenidos durante dos días.
Acostumbrado a arrasar en las elecciones locales de los últimos 12 años –en 1998 ganó la gubernatura con una cómoda diferencia de 9.6%, mientras que en 2004 prácticamente aplastó al PAN con una ventaja de 21.7%–, hoy el PRI se encuentra en apuros.
Luego de que en 2007 había obtenido 27 de los 39 municipios y las 17 diputaciones locales de mayoría relativa, en la elección del domingo 4 el PRI perdió 19 ayuntamientos y cuatro distritos.
En entrevista con Proceso, Jorge Herrera Caldera confiesa que no esperaba una contienda tan cerrada y la atribuye “fundamentalmente a que hubo una copiosa votación que no se había dado en muchos años en la historia electoral de Durango; la gente salió a votar y se fue haciendo cada vez más grande la participación ciudadana”, que en esta ocasión fue de 53.6%, mientras que en los comicios anteriores no había sido mayor a 47%.
Pedro Peralta Chavarría ofrece otra explicación sobre las complicaciones del PRI en el proceso electoral: la candidatura de Herrera Caldera fue impuesta por el gobernador, Ismael Hernández Deras, lo que, dice, provocó decepción en los viejos militantes. Uno de ellos fue el propio Rosas Aispuro, quien a finales de 2009 dejó su militancia priista para buscar la postulación como candidato de la alianza PAN-PRD-Convergencia.
Herrera Caldera es un empresario que en 2004 se incorporó a la vida pública al ser nombrado por Hernández Deras como su secretario de Finanzas; tres años después fue postulado por el PRI a la alcaldía de la capital, que abandonó en 2009 para asumir una diputación federal, que también dejó para convertirse en candidato del partido a la gubernatura. Herrera Caldera es conocido en la entidad por su trayectoria afín a las ideas panistas.
La relación de Herrera Caldera con el gobernador Hernández Deras se remonta a los tiempos en que ambos estudiaban en la secundaria número 6 de esta ciudad. Posteriormente estuvieron juntos en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y en la Facultad de Economía, Contaduría y Administración (FECA) de la UJED, donde ambos se iniciaron en las lides políticas como representantes estudiantiles. Herrera llegó a ser presidente de la Sociedad de Alumnos; su sucesor fue Hernández Deras.
Quienes lo conocen, aseguran que Herrera Caldera es ultraderechista y está ligado a panistas como Manuel Espino, quien dirigió el PAN. Herrera Caldera niega que alguna vez haya sido simpatizante panista: “Son cosas que dicen, pero yo ni siquiera sabía dónde estaba el PAN. Lo que pasa es que tengo una vida empresarial de muchos años, participé como consejero de la Coparmex, y luego relacionan a la Coparmex con el PAN”.
–¿Su candidatura en el PRI fue fabricada por el gobernador?
–La que vota es la gente. Siempre es en función de los reglamentos internos de nuestro partido. Si la gente no hubiera querido que los consejeros votaran por mí, no soy candidato ni presidente municipal ni diputado.
Y si bien Herrera Caldera obtuvo la candidatura con el respaldo del gobernador, Rosas Aispuro fue registrado por la coalición con el aval del presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien recibió en Los Pinos al expriista antes de su postulación, por medio de Rodolfo Elizondo.
En entrevista, Rosas Aispuro acepta que antes de ser candidato se entrevistó con el presidente de la República, pero niega que en la conversación hayan abordado el asunto de su candidatura.
–¿De qué hablaron en la reunión?
–Yo hablé de la preocupación por la situación de Durango, hablamos de los problemas que enfrenta el estado, de la falta de empleos, de la inseguridad; hablamos de los retos de Durango en materia de desarrollo.
Peralta Chavarría se muestra convencido de que Felipe Calderón sí “metió las manos” en el asunto de la coalición. Estima que así como Calderón Hinojosa dio el visto bueno para la postulación de Rosas Aispuro por parte de la coalición en Durango, de igual manera frente al actual conflicto electoral influirá en la decisión final del TEPJF, al que “no veo con mucha credibilidad”.
El miércoles 7, en su visita a esta ciudad, la dirigente nacional priista Beatriz Paredes atajó versiones en el sentido de que el PRI negociaría la entrega de Durango a la oposición a cambio de retener Veracruz. Pedro Peralta considera que, por el contrario, al presidente Calderón puede interesarle negociar Durango para el PRI, con la condición de que éste apoye al PAN en el Congreso de la Unión.
“Hay la posibilidad de que Durango sea negociable. Tiene 1.5 o 1.6% de los votos a nivel nacional y es un estado que no pinta en el concierto nacional ni en lo económico ni en lo político-electoral. Por eso hoy está convertido en la mayor pieza de negociación electoral; además, les sale barato a todos”, dice el académico de la UJED. l








