El miedo corroe

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MONTERREY, NL.- A las 9:10 de la mañana del 24 de junio, las actividades del jardín de niños Gabriel García Márquez, en el municipio conurbado de Apodaca, fueron interrumpidas por ráfagas de cuernos de chivo. Un intento de levantón provocó persecuciones y culminó con el tiroteo a unos 200 metros de la escuela. La balacera se prolongó hasta la zona limítrofe de las alcaldías de Apodaca y Guadalupe.

A gritos, las educadoras ordenaban a los pequeños que se refugiaran bajo los pupitres. Muchos niños, sin tener claro lo que ocurría, quedaron paralizados por el miedo. El tiroteo se alejó de ese plantel sólo para desatar, más adelante, escenas similares en las primarias Josefa Zozaya y Adolfo Ruiz Cortines. Los padres de familia no lograron llevarse a sus hijos hasta que el Ejército aseguró el área, casi al mediodía.

Las medidas para enfrentar esas contingencias son deficientes o nulas. Y tales episodios se han vuelto tan frecuentes que la exposición a la violencia, en opinión de algunos especialistas, ya es un problema de salud pública.

El lunes 21, los secretarios estatales de Seguridad Pública, Luis Carlos Treviño Berchelmann, y de Educación, José Antonio González Treviño, presentaron el Manual y protocolo de seguridad escolar que, ante la imparable violencia en el área metropolitana de Monterrey, procura capacitar a los maestros para hacer frente a las contingencias.

Días antes Treviño Berchelmann había explicado que el propósito era “generar estrategias para que no haya pánico (…) Que haya mecanismos de reacción, pero muy ordenados”. Sin embargo, el manual no había llegado aún a las escuelas próximas al tiroteo del día 24.

Otros mecanismos de protección ciudadana tampoco dieron resultado. Por ejemplo, ante los bloqueos de avenidas que desquiciaron la zona metropolitana el 9 de junio, el gobierno estatal anunció una “estrategia” consistente en desplegar grúas. El anuncio provocó críticas y burlas de organismos civiles y legisladores de oposición.

Apenas acabado el tiroteo del día 24 hubo al menos 12 cercos en la ciudad, con los que durante 35 minutos los efectivos de la Marina destacados en esa zona quedaron sitiados.

 

El salvaje noreste

 

Debido al rompimiento entre el cártel del Golfo y Los Zetas, y a raíz del aumento de operativos de las llamadas Fuerzas Armadas Permanentes, los hechos de violencia se han incrementado notoriamente en el noreste del país y provocan psicosis en los civiles.

El pasado 1 de febrero, en varios bares de Torreón hubo ataques que dejaron al menos ocho muertos y más de 40 heridos. Con la ciudad aún conmocionada, la tarde del 3 de febrero un aparente encuentro casual entre la Policía Federal y presuntos sicarios desató una persecución y tiroteo que tuvo por escenario el exclusivo centro comercial Galerías Laguna, que estaba repleto.

La zona metropolitana de Tampico no se salva. La noche del 2 de abril, el ataque a un table dance resultó en la muerte de siete personas. Horas después, en un acto de la Feria de Tampico, se oyeron ruidos semejantes a disparos, lo que provocó la huída desordenada de unas 17 mil personas que asistían a un concierto de Jenny Rivera.

Tampico se vació el 4 de abril. Sus calles quedaron desiertas en plena semana vacacional, el transporte público dejó de funcionar poco después del mediodía y todos los comercios del centro cerraron (tras otra balacera).

Como respuesta, el gobierno de Tamaulipas creó el Centro de Información Oportuna (CIO) para avisar por internet, en tiempo real, sobre situaciones violentas en todos los municipios del estado. Según el gobernador, Eugenio Hernández Flores, el problema era que por la red se difundían datos inexactos.

El COI no dio resultado. Con informes que se emitían varias horas después de ocurridos los hechos violentos, las redes sociales siguieron siendo el vehículo de información. El programa dejó de funcionar a principios de este mes.

 

Vicios del sistema

 

El 2 de mayo, un mes después de los hechos de Tampico, la Expo Feria Guadalupe, en ese municipio de Nuevo León, vivió un hecho similar que, ahora sí, cobró vidas humanas.

El sábado 1 de mayo, el palenque de la feria estaba a reventar pues se presentaba el popular grupo Intocable. A la una de la mañana del domingo, en pleno concierto, unos disparos provocaron la estampida. El enorme local donde se celebraba el espectáculo tenía cerradas las salidas de emergencia y los policías y guardias privados no supieron qué hacer. La turba en pánico, y no los disparos, mató a cinco personas y al menos 20 más quedaron lesionadas.

La noche del 18 de mayo había un espectáculo de lucha en la Arena Coliseo de Monterrey. Con la arena a reventar y no obstante el bullicio, unos tiros retumbaron en el sitio; causaron una estampida y la suspensión de la pelea. Hasta los combatientes corrieron. La imprevisión quedó en evidencia.

Abogado y consultor en protección civil, Leonel Jasso explica que las deficiencias en seguridad reflejan el incumplimiento del marco legal por los tres órdenes de gobierno. Los focos rojos, dice, se reproducen en casi toda la zona metropolitana de Monterrey, donde viven alrededor de 4 millones de personas. Y señala que con las actuales políticas públicas en la materia es imposible prevenir tragedias.

Entre otros factores, Leonel Jasso menciona que la mayoría de los responsables de Protección Civil carecen de experiencia y llegan por favores políticos. Existe una tendencia a la reacción y no a la prevención, y no hay una política pública que estimule el conocimiento de la sociedad sobre lo que debe hacer en una contingencia.

Afirma que de contar con algunos estándares mínimos, en la Expo Guadalupe no hubiera muerto ni una persona, y advierte que hechos como ese pueden repetirse en cualquier momento.

“Los focos rojos, en el caso de Nuevo León, son muchos, porque se arrastran vicios que, por conveniencia o negligencia, nadie quiere eliminar… y me atrevo a decir que así debe estar todo el país.”

La segunda quincena de febrero, en la zona rural del norte de Tamaulipas y de Nuevo León la violencia fue tal que paralizó municipios enteros. Ante la llegada de comandos de un grupo criminal u otro se vaciaron las escuelas, las calles quedaron sin gente y los comercios cerraron.

La violencia fue peor con el arribo de las Fuerzas Armadas Permanentes, pues en marzo ocurrieron los asesinatos de civiles perpetrados por el Ejército, según testigos citados por organismos defensores de derechos humanos.

 

Problema de salud

 

Con base en un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Luciana Ramos Lira da por sentado que la exposición a la violencia y el consecuente miedo es un problema de salud pública.

Investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría, Ramos Lira habla de los problemas que se derivan de la violencia: “No sólo son síntomas postraumáticos o de ansiedad. Además, generan cambios profundos a nivel de la personalidad, la identidad, la percepción del mundo, distorsiones acerca de sí y de los demás, alteraciones afectivas, hiperactivación fisiológica y el factor de riesgo de que reproduzcan la violencia, en especial los hombres”.

En el caso de los niños, Ramos Lira expone que la violencia puede alterar en forma profunda la personalidad y generar patologías o inclusive alterar estructuras cerebrales.

Por su parte, Lucy María Reidl-Martínez, investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica: “Mucho de lo que se aprende, bueno y malo, se aprende observando modelos, por lo que si continuamos así, cada día será más probable que la violencia y la conducta violenta se vean como algo natural, y así se aprenderá y así se actuará”. l