Un delirio de colección

The Monsi Collection

Recopilada a través de gozosos encuentros que se sucedieron durante por lo menos 40 años, la colección del humanista Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 4 de mayo de 1938-19 de junio de 2010), además de revelar sus intereses y gustos, es una inteligente estrategia estética de militancia política y acción ciudadana.

Constituida por una diversidad de objetos que transitan entre los imaginarios periodísticos, populares y artísticos de los siglos XIX y XX,  el conjunto de aproximadamente 15 mil piezas se divide en dos grandes territorios: la confrontación con los poderosos y la dignificación de los dominados.

Basado estéticamente en los gustos de consumo masivo, el acervo conjunta caricaturas políticas y sociales, historietas, retratos, tarjetas postales, carteles, partituras, juguetes, títeres, fotografías, grabados, dibujos, esculturas fotográficas, maquetas y algunos óleos provenientes tanto de autorías relevantes, como de creadores anónimos.

Centrados en temáticas que remiten a rituales cotidianos     –celebraciones, entretenimientos, oficios y tradiciones–, mitologías populares –María Félix, Cantinflas, El Santo, La Familia Burrón, Los Supermachos–, mitologías artísticas –Diego Rivera, Frida Kahlo–, protagonistas políticos –Porfirio Díaz, Madero, Díaz Ordaz, Salinas de Gortari–, protagonistas culturales –Salvador Novo, Carlos Pellicer–, lugares emblemáticos del Distrito Federal y mercancías afectivas –como las miniaturas escultóricas–, las imágenes y objetos se convierten en operadores de un poder ciudadano que lucha por ser escuchado y mantener su memoria, para ocupar el lugar que le corresponde en la historia y presente del país.

Con una colección potente de caricaturas que abarca creadores como Constantino Escalante, Santiago Hernández, Daniel Cabrera, Jesús Martínez Carreón, Andrés Audiffred, Gabriel Vargas, Rafael Freyre y Abel Quezada, entre otros; con una relevante selección de obras de José Guadalupe Posada, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez y Rogelio Naranjo; y con una aguda presencia de estampas provenientes de la época de oro del Taller de la Gráfica Popular, la colección de Carlos Monsiváis se distingue por una poética crítica que, a través de la ironía, el sarcasmo, el chiste y el sentido del humor, devela pensamientos y circunstancias que dinamizan el conocimiento y la comprensión de las estrategias del poder del México moderno y contemporáneo.

Irreverente ante la imposición del orden institucional que jerarquiza las diferencias entre la creatividad popular y la creatividad artística, Monsiváis compiló un conjunto en el que toda la diversidad tiene el mismo valor cultural y social. Adquirida en gran parte con la compañía, afecto y amistad del caricaturista, historiador y curador exclusivo del acervo, Rafael Barajas El Fisgón,  la colección de Carlos Monsiváis es, según señala el agudo pensador y dibujante, “un delirio de colección”.