Si la pausa es el poemario más reciente de Jorge Orendáin (Guadalajara, 1967), uno de los poetas tapatíos más destacados de su generación, y es un libro de minipoemas publicados por La Zonámbula a finales de 2008. Orendáin es autor de por lo menos cinco poemarios anteriores, de los cuales sólo conocemos Telescopios de papel (Fondo Editorial Tierra Adentro, 1996).
Sus poemas aparentemente tienen un carácter lúdico, pero en realidad tocan temas existencialistas de gran relevancia. En El color, el primer texto de Telescopios…, el autor evoca su infancia al abrir los “recuerdos olvidados” del armario, que tienen forma de juguetes. De las aspas de un rehilete se desprende un arco iris que simboliza las ilusiones y el pensamiento mágico del niño pequeño. Según Marco Aurelio Larios, este libro de Orendáin “constituye una lograda muestra de cómo un poeta se adueña, omnímodo, de la existencia; usa la retractación de la poesía para cambiar la intimidad de nuestra percepción”.
Tal vez el mejor poema de este libro es Una coma, en cuya parte central aparece el canto del silencio y se escucha el color. El primer verso nos recuerda a Mallarmé y el segundo a Baudelaire.
El silencio ocupa también un lugar importante en Si la pausa. Las pausas de nuestras conversaciones se caracterizan por el silencio, el cual contrasta con el canto del poeta. El silencio o las palabras contadas, jamás superfluas, caracterizan la narrativa de Jean Giono y Juan Rulfo. El poeta Raúl Bañuelos dice que “El silencio da mucho de qué hablar”. Y silencio es una palabra clave del crucigrama 26 del libro más reciente del poeta Óscar Tagle, El crucigrama, publicado en enero de este año.
El primer poema de Si la pausa tiene como título Si el dolor. No se trata de un dolor físico, sino de sentimientos lastimados. Otro texto, Si la vida, empieza: Me duele el lado izquierdo de la vida, / grito el dolor a los costados del viento.
Esta cita nos recuerda los versos centrales del soneto Envío, de Manuel José Othón, en los cuales el poeta expresa un profundo dolor existencial respecto de lo efímero de la belleza humana: ¡A fuerza de pensar en tales cosas / me duele el pensamiento cuando pienso!
Los poemas de la primera parte del libro giran alrededor del dolor, el agua, el fuego, el ángel, el vino, el agua… mientras en la segunda predominan las reflexiones sobre Dios, lo eterno y la luz. El silencio es una constante en todo el poemario. Jorge Orendáin ve el mundo desde el ángulo de un creyente. Dios para él es el eje del mundo, alrededor del cual giran todas las explicaciones y reflexiones. No se desespera de lo irracional e injusto del universo, cuyo caos nadie puede ordenar. Si alguien lograra / ordenar el caos / Dios tendría que inventarse / otro universo, dice en el poema Si el orden.
El libro concluye con un poema sobre el cero que, de cierta manera, es como un sinónimo de silencio. Al final todo se reduce a la nada para el hombre en el universo infinito que creó Dios.
Si la pausa es un pequeño libro cósmico y existencial, en el cual el poeta se aleja bastante de los temas de la infancia y vida cotidiana de Telescopios de papel. Es un libro pequeño con poemas breves, cuyas profundas reflexiones presentadas en formas aparentemente sencillas nos obligan a pensar sobre el sentido de nuestra existencia. Modesto, nada ruidoso o escandaloso, tal vez por eso nos emociona profundamente. l








