Detrás de la demanda del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, contra el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, se oculta el viejo debate entre liberales y conservadores. Muestra de ello es que casi ninguno de los defensores del prelado se refiere a la acusación de que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia fueron sobornados para declarar la constitucionalidad de los matrimonios gays. Lo más grave: la Iglesia caracteriza como enemigos a representantes de los poderes Ejecutivo y Judicial.
En el nuevo episodio de la añeja lucha ideológica entre las tendencias liberales y conservadoras que vive el país, y en particular Jalisco, la figura central es el polémico cardenal Juan Sandoval Íñiguez.
El domingo 22, en Guadalajara, la comunidad homosexual y grupos católicos conservadores organizaron sendas marchas para manifestar sus posturas en las inmediaciones de la Catedral Metropolitana, donde tradicionalmente oficia misa el polémico jerarca, que ese día no acudió.
Aquello parecía el choque de gente de dos planetas. Gays, lesbianas y transexuales bailaban, lucían prendas femeninas, ondeaban banderas del arco iris y se besaban en la boca. Uno de ellos se disfrazó de cardenal, con un símbolo de la organización ultraderechista El Yunque en la mitra y logotipos del PAN en la estola. “Mejor homosexual que cardenal”, gritaban.
En la catedral, un grupo de jóvenes piadosos “protegían” el recinto. Vestidos de blanco, se unían en rosarios y cánticos. No dejaron de condenar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación por avalar la constitucionalidad del matrimonio gay y la legalidad de las adopciones por parte de estas parejas. Entre los partidarios del cardenal estaba Emilio González Guzmán, hijo del gobernador de Jalisco, que vestía una camiseta del equipo español de futbol Real Madrid.
En el duelo de manifestaciones, las rolas de Gloria Trevi se fundían con aleluyas y avemarías. Pronto empezaron los insultos entre grupos, pero no se llegó a la violencia física. En ese momento Sandoval Íñiguez estaba en el Auditorio Benito Juárez clausurando una cruzada por el matrimonio. Ahí atizó la hoguera: “Tenemos que manifestarnos todos públicamente para defender, no al cardenal, sino a la familia y la vida, instituciones divinas”.
En internet la polarización es tan evidente como en las calles tapatías.
Por un lado se invitaba a una marcha en León, Guanajuato, el domingo 22: “Basta de que unos cuantos con valores retorcidos nos quieran imponer sus condiciones. Somos muchos más los que estamos por la vida. Si no haces nada eres cómplice de este crimen contra la humanidad”, decía el llamado de una Alianza Internacional de la Juventud, que tenía previsto denunciar en esa marcha cómo la ONU tiene ya “prefabricadas” las conclusiones de la Conferencia Mundial de la Juventud para privilegiar al aborto (Milenio León, 21 de agosto).
El activista de la diversidad sexual Rodrigo Rincón, presidente nacional de Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad (Codise), A.C., señala en entrevista que en respuesta a las declaraciones “lamentables” del cardenal, varias organizaciones civiles decidieron presentar quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred) y las oficinas de la Secretaría de Gobernación federal en Guadalajara.
“Lo hicimos simultáneamente con activistas de Tabasco, el Distrito Federal y Veracruz. La conducta del cardenal, de acuerdo con la ley mexicana, es sancionable, ya sea con amonestación o multa económica y hasta suspensión. Exigimos una disculpa pública por incitar a la polarización y denostar a la comunidad gay con sus comentarios”, explica Rincón, uno de los seis homosexuales jaliscienses que se casaron en el Distrito Federal el 21 de marzo.
Señala que en la manifestación del reciente domingo 22 varios manifestantes estuvieron a punto de ser agredidos físicamente, y que otros han recibido amenazas de muerte. “Pero ya estamos acostumbrados, así ha sido cuando nos hemos manifestado en otros temas, como el aborto”.
De todas maneras, dice, estos grupos buscan la vía del diálogo y ya tienen lista una carta dirigida al arzobispado para buscar interlocución. “Pensábamos entregársela al cardenal en la catedral, pero como no se presentó (el domingo 22) vamos a enviarla de todos modos”.
Paralelamente, opositores al cardenal han encontrado en la red un medio más para criticar y parodiar al arzobispo de Guadalajara con fotomontajes donde aparece con labios pintados, ropa de mujer o cuerpo de Paquita la del Barrio.
El grupo de Facebook denominado Yo sí estoy de acuerdo con el cardenal Juan Sandoval cuenta con 820 seguidores y otro, Yo también apoyo a Juan Sandoval, tenía 960 visitas hasta el martes 24. Otro grupo, Fuera el cardenal Juan Sandoval, tiene 693 seguidores y Un millón de seres humanos a favor del matrimonio y adopción gay suma 62 mil 395. Para darse una idea de la atención que ha suscitado este conflicto, cabe acotar que Jimena Navarrete, la nueva Miss Universo, oriunda de Guadalajara, tiene 46 mil 589 seguidores.
A decir de Víctor Ramos Cortés, académico del Centro de Estudios de Religión y Sociedad de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en ambos grupos hay voces prudentes, pero hasta ahora únicamente se han hecho oír los intransigentes:
“Hay quienes dicen que el Estado laico es eufemismo de ateo e intolerante. Es fanatismo, y lo hay de ambos bandos. Cuando pase esta efervescencia tendrá que privilegiarse el diálogo con argumentos y con la razón. Ninguna postura filosófica debería provocar esos resquebrajamientos.”
Incluso, afirma, “en la Iglesia hay muchas morales. Los une un solo credo, pero en este tema de la comunidad gay lo que se está discutiendo son cuestiones sociales más que espirituales. Es obvio que fieles y sacerdotes van a tener diferencias en lo social, político y económico. La postura del cardenal no es la de toda la Iglesia ni todos los creyentes, eso hay que subrayarlo”.
Sotanas armadas
El domingo 15, el prelado criticó el rango de constitucionalidad que concedió la SCJN a las nuevas disposiciones del Código Civil del Distrito Federal. Abordado por la prensa en Aguascalientes, dijo: “La Suprema Corte es la suprema decepción porque, uno tras otro, todos sus dictámenes han sido en contra de la verdad, en contra de México y en contra de la familia.
“A lo mejor salen otra vez con su batea de babas estos señores (los ministros) y mañana o pasado aprueban la adopción (de hijos entre parejas gay), no dudo que estén muy maiceados por (el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo) Ebrard y por organismos internacionales.”
Prosiguió: “Yo creo que no llegan a conclusiones tan absurdas y en contra del pueblo de México si no es por motivos grandes, y el motivo grande puede ser el dinero que les dan. Imagínate a la pobre criatura que esté allí. ¿A quién le van a decir papá o a quién mamá? Y cuando los vea en sus prácticas, también se va a pervertir”.
Provocador, cuestionó a los reporteros: “No sé si a alguno de ustedes les gustaría que los adoptara un par de lesbianas o un par de maricones”.
Lejos de retractarse ante el emplazamiento de Ebrard, el martes 17 comunicó, por medio del vocero de su arquidiócesis, Antonio Gutiérrez Montaño, que tiene pruebas del “maiceo” o soborno. Y esta vez, a diferencia de otras ocasiones en que Sandoval se mete en polémicas, ese mismo día la Conferencia del Episcopado Mexicano le manifestó su respaldo.
El día siguiente, miércoles 18, Ebrard presentó una demanda por daño moral contra el arzobispo de Guadalajara ante el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Ese día Sandoval visitó Encarnación de Díaz, poblado jalisciense que pertenece a la diócesis de Aguascalientes que celebraba el aniversario 250 de su fundación.
Ahí participó en un desayuno en la presidencia municipal con el alcalde Fermín Pérez y el obispo de Aguascalientes, José María de la Torre –quien recientemente se jactó de haberle ordenado a Pérez que borrara un mural “obsceno” que ni se tomó la molestia de ver (Proceso Jalisco 301)–; después caminó hasta el templo parroquial protegido por decenas de policías, 15 escoltas y una valla de jóvenes pertenecientes a grupos eclesiásticos. Además, iban con él cuatro o cinco guardias armados.
Los reporteros se le acercaron entre empujones y le preguntaron sobre la demanda de Ebrard. Respondió: “No hay entrevista. Lo dicho, dicho está”, y se fue manoteando.
Ya en el templo, sólo fueron admitidos invitados especiales y los ricos del pueblo entraron, no por el ojo de una aguja sino por la puerta principal. Incluso un reportero de Televisa se quedó afuera. Después, nadie se dio cuenta en qué vehículo ni a qué hora partió Sandoval.
Desde entonces, en varios estados del país grupos lésbico-gay y organizaciones civiles –incluidos grupos católicos de mujeres y de abogados– organizaron manifestaciones para defender sus derechos reconocidos por el Distrito Federal y acusaron al purpurado de promover de nuevo la discriminación y la homofobia. A su vez, las huestes católicas salieron a mostrar su apoyo al cardenal: el sábado 21 y el domingo 22 formaron vallas para rodear la Catedral Metropolitana, en simbólica defensa de su pastor.
Entrevistado en su despacho, en el poniente de la zona metropolitana de Guadalajara, el sacerdote jesuita Gonzalo García Verea dice conocer desde joven a Sandoval y llevarse con él “de pellizco y nalgada”. Descarta que el actual debate pueda desembocar en un conflicto armado. “No es para tanto, pero sí para que toda la gente empiece a decir: pinche gobierno, no pagamos impuestos”.
–No, yo hablo de dos fuerzas que creen tener mayor poder del que realmente tienen. El catolicismo no se mete a decir que no uses condones. En tu vida privada usa lo que te dé la gana, pero no empieces una campaña para decir “todos los matrimonios usen condones”, porque entonces ya te dicen: “cálmate y deja que cada quien piense lo que quiera”. Y el gobierno, al contrario, eso sí te lo promociona.
García Verea describe su amistad con el arzobispo: “Yo gustaba mucho de desayunar con él en Tlaquepaque. Éramos amigos. Por la buena es muy bueno, pero por la mala es muy brusco”. Y pese a que la demanda de Marcelo Ebrard es por daño moral, debido a la acusación de que sobornó a los magistrados de la SCJN, el jesuita considera que todo apunta al triunfo de Sandoval. Con sus razones vuelve a debatir lo que ya resolvió la Corte:
“Matrimonio es entre un hombre y una mujer, esa es la definición. Ellos (los ministros) dijeron que van a admitir el matrimonio entre hombre y hombre y entre mujer y mujer. Pues ya la regaron. Además, viene la adopción de los hijos. Los niños tienen derecho a tener papá y mamá, el padre que engendró y la madre que concibió, y ahora se les está quitando ese derecho. Yo sí siento que México metió la pata y se debería haber usado otra palabra, no la de matrimonio” para referirse a la unión homosexual.
García Verea está de acuerdo con el fondo de las declaraciones del cardenal porque le parece que defiende la familia y la moral cristianas, pero admite que falló “la forma”. También para esto intenta una justificación: “Es de Yahualica, ¿qué esperaban? ¡Si no es de Polanco, de la Ciudad de México!”
Poder conservador
Sandoval Íñiguez nació en Yahualica, Jalisco, el 28 de marzo de 1933. Tiene 77 años y hace dos presentó su renuncia pero no ha sido aceptada por el Papa Benedicto XVI.
Se ha caracterizado por sus declaraciones radicales. El 23 de agosto de 2004 dijo que las comisiones de derechos humanos sólo sirven para defender delincuentes; en 1998, que “se necesita no tener madre para ser protestante”, y el 25 de septiembre de 2003 de plano soltó: “Las mujeres no deben de andar provocando, por eso hay muchas violadas”. El 9 de mayo de 2007 calificó a los militantes del PRD como “hijos de las tinieblas”, lo que le costó una demanda.
Esto lo ha hecho uno de los blancos favoritos de activistas por los derechos humanos, feministas, intelectuales, académicos, partidos de izquierda y defensores de la diversidad sexual. En las marchas del orgullo gay suele desfilar una botarga que representa al cardenal y que porta una banda que dice “Miss Intolerancia”.
Después de que Juan Jesús Posadas Ocampo fue acribillado en 1993, el Papa Juan Pablo II lo nombró cardenal. Desde la Arquidiócesis de Guadalajara controla varios hilos de poder: es cercano al secretario general de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y al gobernador, Emilio González Márquez, ambos identificados con la secta de ultraderecha El Yunque. También eran frecuentes sus reuniones con los presidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox, pero ha permanecido distante de Felipe Calderón.
Sandoval ha sido protagonista de intensos debates contra el Estado mexicano, sobre todo en el caso del asesinato de Posadas, cuando acusó al exprocurador general de la Repúbica y extitular de Gobernación, Jorge Carpizo, de realizar investigaciones defectuosas. En particular, el arzobispo niega la versión de que Posadas hubiera muerto al quedar en el fuego cruzado de dos bandas de narcos “por accidente”, y sostiene que “fue un crimen de Estado”.
Carpizo acusó al prelado de beneficiarse con dinero del narcotráfico cuando fue obispo de Ciudad Juárez, pero el 26 de diciembre de 2003 la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR consideró que no había elementos suficientes para probarlo y desechó el cargo.
En abril de 2008, Sandoval recibió una megalimosna de 30 millones de pesos del gobernador González Márquez para la construcción del Santuario de los Mártires en el Cerro del Tesoro, en Tlaquepaque. Era apenas la primera parte de un donativo prometido por 90 millones, pero ante el repudio social la Arquidiócesis tuvo que devolver el dinero.
Enemigo recalcitrante del condón y de cualquier otro método anticonceptivo –aunque en alguna ocasión advirtió que “si de todas maneras están dispuestos a pecar, pues que lo usen” para no contagiar o contagiarse–, prácticamente les ordenó al secretario de Gobierno, el panista Guzmán Pérez Peláez, y al entonces presidente del PRI estatal, Javier Guízar, que los diputados de sus bancadas aprobaran el 26 de marzo de 2009 la ley antiaborto, que penaliza la interrupción del embarazo en cualquier circunstancia.
El abogado constitucionalista e investigador de la UdeG, Carlos Ramiro Ruiz Moreno, considera que “el señor (Sandoval Íñiguez) representa una vergüenza nacional. El Estado mexicano debería acallar a ese personaje ante la generación de actitudes de discriminación contra algunos sectores de la sociedad y por el hecho de poner en entredicho la honorabilidad del más alto tribunal de la nación”.
Advierte: “Está excitando la generación de violencia entre hermanos de nación y generando apología de un delito de manera permanente”. Y no paró: “El señor atenta en contra de la paz social”. (Con información de Anna G. Lozano.) l








