Precios y Salarios

Precios y Salarios
Cómo nos sacan el dinero de la bolsa
Federico Gómez Pombo y Carlos Ramírez
Cuarenta y cinco millones de mexicanos no tienen cabida en el actual sistema económico nacional La “puerta” de un modelo de desarrollo que “estabilizó” la inequidad social y la injusticia sólo permite la entrada —en 1977— a veinte millones de habitantes que disfrutan de altos ingresos El resto se está quedando afuera
Las cifras del desempleo creciente arrojan advertencias que parecen fantásticas: “Con los nuevos desempleados de cada año, y sus familias, resultaría posible ya, ahora mismo, crear una ciudad tan grande como la de Guadalajara En seis años, podría fundarse una ciudad como el Distrito Federal con doce millones de personas, formada por un jefe de familia sin trabajo y cuatro hijos, cada familia”
¿Y qué pasa con los precios?
Consultados por Proceso, varios economistas mexicanos observan que los precios y su comportamiento son simplemente un indicador que recoge y refleja las contradicciones de nuestro sistema económico desde su base misma
Es, dice Ricardo Carrillo Arronte, “como la altísima fiebre que puede tener un organismo canceroso o gravemente enfermo Los precios son eso, pero no la causa del problema sino sólo su efecto”
El precio de algo, de cualquier cosa, es el resultado de diferentes procesos que van relacionados unos con otros, desde su producción, hasta la distribución y el consumo
Otro economista, Arturo Romo Gutiérrez, advierte que una política de precios debe ir por fuerza aparejada a una política de salarios y, juntas, formar parte de una política económica global que marque el rumbo del desarrollo de un país
“En México, ahora, se vive una situación explosiva y la voz de alarma está dada”, expresa
Esta “voz de alarma” la registran incluso las estadísticas del Banco de México y de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos En comparación con septiembre de 1976, los precios al mayoreo han subido 446%, y 342% los precios al consumidor El salario, mientras tanto, ha perdido el 35% de su poder adquisitivo en lo que va del año
UNA SOCIEDAD DE CONSUMO SIN CONSUMIDORES
El problema de los precios, en síntesis, es el de la distribución de ingresos que, por ser inequitativa, mantiene a un número cada vez mayor de mexicanos alejados de la posibilidad de comprar bienes y servicios Cada vez más se perfila entre nosotros una sociedad de consumo sin consumidores
Sin embargo, al igual que en la física donde la energía no se destruye sino sólo se transforma, en la economía la riqueza se acumula, y unos dejan de ganar “pero sólo para que `otros’ ganen más”
Así, mientras en 1940 los trabajadores captaban el 401% del ingreso nacional, los empresarios recibían el 509%; en 1976, al factor trabajo le correspondió el 28%, y al capital le tocó el 72%
Lo anterior sucedió a pesar de que en un lado de esa balanza estaban alrededor de 18 millones de mexicanos económicamente activos, según los últimos registros de la distribución del ingreso Del otro lado estaba un millón de habitantes favorecidos por el hecho de ser los propietarios de los medios de producción
La conclusión de los precios salta a la vista:
¿Cuánto puede comprar ahora un consumidor cuyo salario es 35% “más mínimo” que hace un año? ¿Cuánto le ayuda un aumento salarial de 10%?
LA DESIGUALDAD, FUENTE DE TENSIONES
“A través de los precios todos los consumidores estamos transfiriendo una parte del ingreso, una gran parte, a una minoría privilegiada En última instancia, esto va a ocasionar que las desigualdades sociales y económicas sean más agudas y que la distribución de la riqueza sea todavía más injusta
“Esta situación puede desembocar en explosiones de tensiones sociales que podrían poner en entredicho el proyecto nacional al que hemos concurrido la mayor parte de los mexicanos, y derivar a soluciones —que no lo son— al estilo de muchos países de América Latina”, advierte Romo Gutiérrez, subprocurador federal del Consumidor y encargado de estudios económicos del Congreso del Trabajo
Una parte importante de la mecánica que perpetúa la raquítica distribución del ingreso nacional es el aparato comercial El solo, sin crear nada más que técnicas de mercadeo, “se apropia del 413% de las utilidades totales de todos los empresarios y capitalistas de todas las actividades productivas del país”
Carrillo Arronte, Premio Nacional de Economía y asesor de la empresa estatal Conasupo, agrega que el sector comercial logra lo anterior con el más bajo riesgo de inversión que cualquier otro grupo empresarial
Y lo demuestra “con análisis de cifras y sin hacer juicios de valor”, aclara
EL COMERCIANTE GANA MAS QUE EL INDUSTRIAL
Con estimaciones económicas preparadas para esta revista —a partir de datos de su libro La crisis del Modelo de desarrollo mexicano, en preparación— el investigador llega a la siguiente conclusión:
El sector comercial, con un capital de inversión de 23% del nacional, se apropia del 321% del Producto Interno Bruto (PIB) “Es decir, que nuestros comerciantes reciben, con menor riesgo, doce veces más ingresos por cada peso invertido que el que obtienen los industriales”
Ilustra la casi nula inversión comercial:
De 1965 a 1976 —once años— la tasa de crecimiento de la inversión de los comerciantes ha sido tan estable que sólo creció de 37% a 43% en ese periodo
¿Podría suponerse que un empleado comercial recibe salarios crecientes?
No Otras cifras analíticas demuestran que a mayor ocupación de empleados en el comercio, a éstos les corresponde una cantidad cada vez menor de salario
En 1950, por ejemplo, de la utilidad bruta del comercio se distribuyó entre los empleados un 16% Al patrón le tocó el 84% restante de las ganancias En 1974, la diferencia en favor del patrón comerciante fue mayor A ellos les correspondió el 926% A los empleados tan sólo el 74% restante
Durante los 24 años de creciente concentración de utilidades comerciales, la población económicamente activa en ese sector pasó de 731,200 empleados, a un millón 400 mil
“Se advierte así que los empleados en el comercio duplicaron su número, pero sus salarios se han reducido a menos de la mitad”
MAYOR, LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES
¿Puede pensarse entonces que a un empleado en el comercio se le paga menos porque trabaja menos que otros?
La respuesta también es no La mayor productividad (o rendimiento por cada trabajo ocupado) la tiene precisamente el sector comercial Al medirse esta productividad en años recientes —dice el doctor Carrillo Arronte— resulta que de 1970 a 1976 la tasa de crecimiento de este indicador fue de 3% en el comercio, superior a la registrada en la industria de la construcción (21%) y mayor desde luego a la que se obtuvo en el sector agropecuario (11%) y en la industria de transformación, que fue de 16%
Incluso el promedio nacional de productividad en ese lapso se quedó corto frente al del comercio, ya que midió 28%
¿Es el comercio la parte más favorecida de la economía de un país como México?
Pues definitivamente sí lo es Y por tres razones que Carrillo expone así: el sector comercio tiene un alto índice de rendimiento por empleado; los salarios que paga son decrecientes y —esto es lo que interesa— “por el aumento constante de precios”
Esta “virtud” de subir los precios —nada nueva en este y otros sectores empresariales— tiene efectos particularmente graves cuando se realiza en momentos de crisis económica y se necesita, cuando menos, producir a precios accesibles, al alcance de la demanda, lo que la población consume para poder subsistir
“Los industriales han entendido el problema de la crisis —a costa de muchas quiebras y fracasos— y están reduciendo sus tasas de utilidad Sin embargo, los comerciantes no A cada aumento de precios de garantía o de salarios, ellos responden con un incremento correspondiente en los precios para mantener sus altas utilidades Y si a esto se le agrega el efecto de la especulación que siempre existe, quiere decir que la brecha entre ricos y pobres paradójicamente se hace más grande”, apunta Carrillo Arronte
El impacto de los aumentos de precios incide en toda la economía, fundamentalmente en el mercado interno, que configura la demanda de productos ¿Cómo puede existir una demanda creciente con un decreciente ingreso popular y aumentos de precios aun en los artículos de consumo básico?
A este respecto los economistas piden que se corrijan las medidas de recuperación para propiciar que éstas atiendan prioritariamente a la demanda de artículos mediante el reactivamiento de la capacidad adquisitiva del mercado interno y no a la oferta de productos con aumentos de precios
EL ALZA NO REACTIVA LA ECONOMÍA
Romo Gutiérrez afirma que con los aumentos de precios autorizados el gobierno no ayuda a reactivar la economía, sino que solamente subsidia los márgenes —altos— de utilidades de los comerciantes ante una demanda interna en caída por su decreciente capacidad adquisitiva
Carrillo explica este fenómeno con un ejemplo sencillo: si un empresario produce mil artículos y gana mil pesos, cuando la demanda se reduce únicamente a 500 artículos él tiene necesariamente que aumentar los precios por pieza para seguir ganando lo mismo Pero las autoridades aprueban el nuevo aumento de precio sin hacer algo para estimular la demanda
De esta forma, la oferta de productos se va encogiendo más y más porque no hay una demanda suficiente que asegure la compra de los mismos Por esta vía, opinan los entrevistados, “se puede llegar a una crisis verdaderamente total”
MANIPULACIÓN DE LA OFERTA, PARA ENCARECER
Los comerciantes se han convertido, en muchos casos, en manipuladores de la oferta; aprovechan la contracción de la demanda para continuar con el acaparamiento de la riqueza
Esta situación se refleja claramente en el comercio de los comestibles, dominado por pequeños grupos que fijan a su arbitrio los precios
El ejemplo de La Merced es ilustrativo Los comisionistas adquieren las cosechas y, por tanto, fijan los precios muy por encima del costo real de los productos
“Por otra parte, las grandes cadenas de autoservicio utilizan el mismo sistema de comisionistas agentes o acuden a mayoristas que controlan el mercado de perecederos de La Merced”, afirma Javier Culebro Siles, economista y director de la Distribuidora Conasupo
¿Qué se ha hecho para enfrentar esta situación?
Poco, en realidad casi nada La Conasupo sólo tiene intervención en el 6% de la comercialización de perecederos, lo que “impide al Estado poder contratar en mejores términos, quedando condicionado al juego de la oferta y demanda que ejercen la industria y las grandes cadenas de autoservicio del comercio organizado”, dice Culebro Siles
Agrega además que la industria alimenticia está controlada en cerca del 42% por empresas transnacionales “Las de carácter estatal sólo aportan más del 10% del capital total de la industria”
Cálculos recientes del comercio organizado estiman que el 415% de los precios al consumidor corresponde a gastos de comercialización
El Fideicomiso de Productos Perecederos, organismo creado por el gobierno para intentar romper con el monopolio de La Merced, tiene un escaso poder de negociación —económica y política— que le impide cumplir adecuadamente sus funciones y su impacto en el mercado es realmente muy bajo Cualquier bodeguero mercedario iguala, cuando no supera, la fuerza económica de todo un organismo como el citado
Estas situaciones revelan que “la carestía de la vida continúa y que el salario se deteriora aceleradamente”, en palabras de Romo Gutiérrez
Los organismos oficiales del sector comercio no pueden enfrentar efectivamente el problema de los precios porque sus instrumentos son limitados
La solución la plantean en dos campos: el de los precios estrictamente y el de política económica congruente Ambos interrelacionados con el papel que al Estado le otorga la Ley de Atribuciones Económicas del Ejecutivo Federal y con la decisión de “asumir con plenitud su papel de rector de la vida económica nacional”
Dice Romo: “El Estado debe usar con sentido realmente transformador todos los instrumentos legales y económicos de que dispone para corregir las deficiencias de estructura que en el ámbito de precios se están padeciendo Tendrá que intervenir no sólo en forma supletoria, sino tomando iniciativa y hacerlo antes que el propio sector privado”
LA INTERVENCION ESTATAL FAVORECE AL CAPITALISMO
Carrillo Arronte aclara: “Mucha gente dice que los actuales problemas se deben a la intervención del Estado Es al revés Los problemas de la economía son los que obligan al Estado a intervenir Si el Estado en México y en cualquier país capitalista no interviene, ya se hubiera acabado el capitalismo La intervención del Estado es la que apuntala al capitalismo, evitando que la enfermedades lo maten Ahí México está muy enfermo Por eso si el Estado no interviene en la economía, lo cual sería una forma de intervenir, no quedarían salidas”
Una mayor intervención del Estado en la comercialización, e incluso en la producción debe hacerse ante la incapacidad del sector privado de asumir la responsabilidad total de la recuperación Ante el estancamiento e inclusive retracción de la inversión privada, el Estado invierte o la recesión complica social y delictivamente la situación de los trabajadores y la grandes mayorías afectadas profundamente por la crisis
El camino más oportuno de la intervención estatal es precisamente en el aparato comercial Mientras que hay en el país 400,000 comercios privados, el gobierno sólo tiene 15,000
Romo Gutiérrez sugiere: aprovechar los actuales instrumentos como la Conasupo y multiplicar las líneas de compra-venta, instalando tantas tiendas comerciales como sean necesarias Asimismo, apoyando mecanismos de índole social como cooperativas de producción y consumo y grandes centrales de abasto a donde vendan directamente los productores y compren directamente los consumidores
También pide que el Estado ejerza a plenitud la Ley de Atribuciones Económicas para intervenir las industrias que especulan con artículos básicos y que se han colocado en actitud de franco reto a la autoridad administrativa
Por su parte dice Culebro Siles: construir enlatadoras y empacadoras; integrar redes de frigoríficos; crear centrales de transporte organizado; promover asociaciones ejidales y de pequeños productores; crear industrias rurales integrales: de producción de enlatados, empacadoras o plantas industriales y comerciales
La atención a la comercialización la divide en dos partes: compra preferencial de grandes volúmenes que se distribuyan a través del comercio organizado y a precios tope; y crear centros de distribución y consumo directo
—¿Es solución el no intervenir?
—Es posible que sea la medicina por el momento —responde Carrillo Arronte—, mientras al enfermo de cáncer se le baja la fiebre Es posible que la prescripción sea meterlo a una tina con hielo Pero no va a vivir toda su vida en una tina con hielo porque eso no le cura el cáncer Esta intervención negativa debe estar complementada con una programación que instrumente el cambio en el modelo de desarrollo y le dé al empresario las seguridades que requiera
“A largo plazo el problema no es impulsar la oferta sino estimular la demanda La combinación de los dos instrumentos son las que resultan poco conflictivas, poco difíciles y obviamente no están exentas de implicaciones ideológicas Por eso es que muchos de un lado quieren eliminar a los del otro lado, aprovechando la coyuntura”