El entrenador de natación José Ulises Menéndez, responsable de las nadadoras paralímpicas Stefanny Cristino y Matilde Alcázar, fue separado de la delegación mexicana por haber dado positivo a covid-19. Pero él denuncia que la Conade y el Copame pasaron por encima del protocolo oficial de los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, que él sí cumplió. Con dos resultados negativos en pruebas realizadas en el plazo establecido, el entrenador anuncia que demandará a la Conade, al Copame y al jefe de misión, Juan Pedro Toledo, por actos discriminatorios, ya que a Japón sí fueron atletas que dieron positivo antes del viaje.
De manera imprevista, el Comité Paralímpico Mexicano (Copame) y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) excluyeron de los Juegos Paralímpicos Tokio 2020 al entrenador cubano naturalizado mexicano José Ulises Menéndez González, responsable de la preparación de las nadadoras nacionales Stefanny Rubi Cristino Zapata y Matilde Estefanía Alcázar Figueroa.
La causa de esta controvertida resolución es derivada de un positivo de covid-19 que arrojó el agraviado el pasado 4 de agosto, pese a haber dado negativo a la prueba PCR una vez finalizado el aislamiento obligatorio de 14 días que ordenan el gobierno japonés y el comité organizador de los Juegos Paralímpicos Tokio 2020. De todos modos lo dejaron fuera de la delegación mexicana.
Menéndez González considera dicha resolución como un acto discriminatorio, al tiempo que muestra un par de pruebas para SARS-coV-2 (covid-19) que corroboran su resultado negativo el mismo día en que terminó su cuarentena.
Por ello, anuncia que emprenderá acciones legales contra los responsables de impedir su viaje a Japón:
“He cumplido con el protocolo que ellos me indicaron. Vamos a hacer una investigación, una demanda muy fuerte que será el caso más sonado que va a existir en el deporte, porque hay mucho dolo, sobre todo hay un incumplimiento muy grande con el deporte de México.
“Es un tema muy personal. No tengo ningún problema en ello. Nada más que son personas que no hacen las cosas correctamente. Ya estoy totalmente fuera del covid-19. Ya no contagio y tengo cinco pruebas negativas.”
En este lío están implicados la Conade, dirigida por Ana Gabriela Guevara; el Copame, que preside Liliana Suárez Carreón, y el jefe de misión, Juan Pedro Toledo, responsable de comunicarle al entrenador de su positivo a covid-19 y su posterior exclusión de la delegación mexicana paralímpica.
Luego de contagiarse, Menéndez González cumplió el aislamiento obligatorio de 14 días decretado por el gobierno de Japón y el comité organizador de los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, tal como se establece en el Playbook para Atletas y Oficiales, la guía para “unos Juegos seguros y exitosos”.
Sin embargo, la Conade y el Copame vulneraron la disposición al reducir el plazo del protocolo, después de pedirle al entrenador otra prueba de PCR el pasado 14 de agosto (10 días después de haber dado positivo). Como era de esperarse, volvió a dar positivo porque aún prevalecía el periodo del contagio.
En consecuencia, antes de que Menéndez González concluyera su aislamiento, el Copame notificó el pasado 16 de agosto a la línea aérea que transportó a la delegación mexicana que el entrenador estaba impedido de viajar por haber dado positivo a covid-19 y por lo tanto no tenía autorización para entrar a la Villa Paralímpica de Tokio 2020.
Después de cumplir el protocolo de 14 días, el miércoles 18 Menendez dio negativo a dos controles realizados en esa fecha, uno solicitado por la titular del Copame en Médica Sur Laboratorio, con hora de recepción a las 13:36 horas, y la otra en Orthin Laboratorio (Star Médica) por iniciativa del entrenador, con hora de toma a las 14:34 horas, como consta en los resultados. Aun así fue separado de la delegación mexicana.
En dicho grupo viajaron atletas y entrenadores que también dieron positivo a covid-19 por esos días, entre ellos la lanzadora de disco Floralia Estrada Bernal, cuyo caso fue ocultado durante tres días por indicaciones de su entrenador Iván Rodríguez Luna (Proceso 2338), otro de los que emprendió la travesía a Japón sin restricciones.
De igual manera se incluyó a el exabanderado de la delegación, Juan Diego García López, quien después de dar positivo a coronavirus fue reemplazado en vísperas de la ceremonia de abanderamiento de la delegación paralímpica, el martes 17, por Diego López Díaz.
Un “protocolo interno”
El entrenador relata que fue informado de su resultado adverso por el jefe de misión, Juan Pedro Toledo, sin que le mostrara las pruebas de laboratorio.
El Playbook del comité organizador de los Juegos Paralímpicos indica en el enunciado “Prueba, rastreo y aislamiento” (página 14) que, si resulta con una prueba positiva, el infectado no debe viajar a Japón en los 14 días anteriores a su salida. Además, debe realizarse pruebas autorizadas por el gobierno japonés en las 96 y 72 horas anteriores a la salida del vuelo.
“Si tu prueba de covid-19 es positiva, aíslate de conformidad con las normas del lugar donde te encuentres, informa a tu oficial de enlace de covid-19, que registrará los síntomas, resultados de las pruebas y contactos cercanos, y notificará a los organizadores”, se precisa en el documento.
En el caso de Menéndez se considera como referencia el miércoles 4 de agosto, día en que dio positivo a la primera prueba PCR, tras su regreso a la Ciudad de México, procedente de Tenerife, España.
Luego de concluir la cuarentena, el 18 de agosto, Menéndez dio negativo y a partir de ese momento debió iniciar el proceso de las pruebas PCR de las 96 horas y 72 horas, requisitos de las autoridades japonesas para asistir a los Juegos Paralímpicos Tokio 2020, que se iniciaron el 24 de agosto y finalizarán el 5 de septiembre.
“El problema es que el Copame y la Conade no respetaron el protocolo de Tokio 2020 para viajar a Japón: me hicieron la prueba PCR antes de los 14 días y reportaron a Tokio que ya no puedo viajar porque tengo covid-19. Eso no lo puedes hacer, porque como país adscrito al Comité Paralímpico Internacional tienes que respetar los protocolos”, expone Menéndez.
Para él la situación se convirtió “en un tema personal. Mis atletas también están muy molestas porque las hicieron viajar con la deportista de lanzamiento de disco, Floraria, cuyo caso no fue notificado (al comité organizador de los Juegos Paralímpicos), mientras que su entrenador se quedó callado y no fue aislado conforme al protocolo.
“Floraria y todos sus contactos cercanos se tendrían que haber aislado y darles seguimiento. A mí me pidieron que me aislara el 5 de agosto. ¿Por qué no lo hizo el entrenador de Floraria? Porque es el consentido de ellos. En cambio, a mí sí me pueden aislar y me adelantaron el proceso.
“En este caso le notificaron a una de mis deportistas que yo no viajo porque di positivo. En esa parte están violando el protocolo porque el Playbook establece que son 14 días de aislamiento, pero aquí hicieron su protocolo interno.”
Las autoridades mexicanas, reitera, debieron esperar a que se cumpliera el periodo de aislamiento para notificarle a la aerolínea y al comité organizador de Tokio 2020. “Para el 18 de agosto ya estaba en condiciones de viajar, tal como lo indica el Playbook”.
Asegura que a partir de que le informaron de su primer positivo de covid-19, el 5 de agosto, envió un documento al Copame y a la Jefatura de Misión, en el cual avisa que durante su aislamiento el asistente técnico se encargaría del entrenamiento de sus deportistas.
Menéndez, de 49 años, relata que después de confirmar que Diego López –con el que fue retirado de la ceremonia de abanderamiento el pasado 17 de agosto– viajó en el último grupo a Japón, mandó un correo electrónico a los encargados del Copame y de la Jefatura de Misión pidiendo explicaciones de su situación oficial en la delegación mexicana, “porque estoy preacreditado y tengo todo listo para salir”. No obtuvo respuesta inmediata.
Finalmente, el domingo 22 recibió una llamada del oficial de enlace de covid-19 de la delegación nacional, el doctor Marco Rojas Pacheco, quien le dijo que la única manera de que viajara era firmar una carta deslinde de responsabilidades del área médica de la Conade.
“Me piden el deslinde porque soy una persona muy transparente y siempre me apoyo en mi equipo legal. Ellos saben que los voy a demandar, por eso intentan chantajearme con un viaje a cambio de un deslinde de responsabilidades. ¡Qué fácil! Mejor me quedo aquí, porque tengo principios, y eso no se negocia.
“Obviamente, cuando me rehusé a hacerlo, el tipo me colgó, enojado. Es una falta de respeto. Estoy ante una autoridad médica del país y me estoy poniendo a sus órdenes”, acusa el entrenador.
Por eso, insiste Menéndez, “voy a promover una demanda contra la Conade porque hubo dolo; contra el Copame y el jefe de la Misión, Juan Pedro Toledo, quien no sabe ni dónde está parado, pero igualmente tiene que asumir las consecuencias del cargo que tiene. Lo que no pueden hacer es un trato discriminatorio”.
Plazas para
“los de pantalón largo”
En abril pasado la nadadora paralímpica Stefanny Rubi Cristino reclamó públicamente a la Conade y a la Federación Mexicana de Deportes Sobre Sillas de Ruedas por bloquear la labor de su entrenador, José Ulises Menéndez, sin razón justificable.
En declaraciones al periódico La Afición, el pasado 31 de marzo Stefanny Rubi denunció que ni la Conade ni la Federación Mexicana de Silla Sobre Ruedas han reconocido el trabajo de su entrenador, lo cual, dijo, se refleja en el hecho de que no les dan crédito a los resultados obtenidos.
La deportista advirtió que las autoridades se negaban a autorizar el viaje de su entrenador al torneo de Sheffield, Inglaterra, del 4 al 12 de abril pasado, como parte de los preparativos rumbo a Tokio 2020. “Parece que no nos quieren ver juntos, como si tuvieran un resentimiento y no quieren que sobresalgamos, y eso está mal, porque además no es mi resultado, sino para el país”, acusó la nadadora paralímpica, finalista en Río 2016.
Para Menéndez se trata de “un atropello”. “Estamos defendiendo el caso de Steffany Rubi (en los tribunales) porque tenía que ir al evento a Inglaterra y le dijeron que no podía viajar conmigo. Por lo anterior ingresamos todas las pruebas, y la Conade, en los dos informes que ha rendido al juez, expone que todo está bien y que no hay ningún problema conmigo. Claro, la Conade dice esto porque hablé con Ana Gabriela Guevara y con el subdirector de Calidad para el Deporte (Óscar Juanz Roussell) y les demostré que esto es una cacería, un acoso y una discriminación racial, por negro”.
En el documento oficial de los Criterios de Selección de Oficiales de equipo de la delegación mexicana, José Ulises Menéndez González no fue designado por la Jefatura de Misión como entrenador de paranatación, sino como tocador de la deportista Matilde Alcázar Figueroa, por “cuestiones técnicas y con el aval de la Federación Mexicana del Deporte para Ciegos y Débiles Visuales”, según consta en dicho reglamento del Copame.
El entrenador asegura que hasta en su preinscripción hubo dolo: “Me pusieron como tocador para no darme el estímulo económico que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador para el entrenador. Eso es lo que ha generado la política del mandatario”.
Para Menéndez, este problema fue propiciado por López Obrador desde el momento en que anunció la entrega de premios monetarios para todos los deportistas y entrenadores por su simple asistencia, sin importar los resultados, en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019, basado en una política democrática refrendada el 5 de julio del año en curso para toda la delegación que asista a los Juegos Olímpicos y Juegos Paralímpicos Tokio 2020. “Vengo de un país en el que se le ha dado todo, y hoy estamos jodidos como estamos”, comenta.
Dice que por esa razón “hoy aparece toda esta avalancha de amigos, de familiares, que no tienen una acreditación realmente y directa en su función en la delegación paralímpica.
“Ese es el problema: sacrifican las plazas de paranatación con 18 atletas y sólo dos entrenadores nacionales, para dárselas a los de pantalón largo, y de esa manera tienen acceso a los recursos” ofrecidos por el mandatario, mientras que en paraatletismo participan 24 deportistas y 10 entrenadores nacionales.
Y revela que “Jonathan Yoalli Hernández, quien se desempeñaba como especialista técnico (antes metodólogo) de paranatación, fue acreditado como entrenador de boccia. ¿Cómo es posible que hagas eso? ¿Cómo justificas que lo pongan de entrenador de boccia?
“El problema de México es que la gente tiene miedo a exponer las cosas. Yo no tengo miedo si me sacan mañana de la Conade o me vetan de por vida, porque sé trabajar. No me interesa evidenciarlos, sino defender mi trabajo. Y se nos viene un problema muy fuerte, porque una de mis deportistas sabe estas cosas y ya no quiere competir; ya se quería regresar de Tokio 2020 y retirarse de los Juegos Paralímpicos, porque la Conade y el Copame no le permiten viajar con su entrenador.”
–¿Sus deportistas llegarían a ese extremo?
–¡Cuidado que sí lo hacen! Estoy seguro que sí lo hacen…
Este semanario solicitó el posicionamiento de la presidenta del Copame, Liliana Suárez, quien respondió el miércoles 25 que solicitaría la información a los responsables del área médica, los doctores Eduardo de Garay y Marco Rojas Pacheco. Al cierre de la presente edición todavía no daba respuesta.








