Ya van ocho años de su descenso, y a decir de la Secretaría de Cultura (SC) el próximo será “el bueno” para que la escultura del arcángel San Miguel del siglo XVIII, remate del Templo de Jesús Nazareno en el Centro Histórico de la Ciudad de México, vuelva a su lugar.
Arturo Balandrano, director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura federal, aseveró que el largo retraso obedece a que aún no concluye el proceso de investigación, al cual se suma el tema presupuestal que ha priorizado trabajos entre 6 mil paquetes de bienes culturales afectados por los sismos de 2017 en 11 estados de la República.
La pieza se encuentra en manos del INAH, a través de la Coordinación Nacional de Conservación, y fue retirada de lo alto de la cúpula en 2013 como parte de la restauración de ésta, a decir del funcionario, quien la demora con otros trabajos, como la escultura de Santiago Matamoros en la Parroquia de Santiago Apóstol en Izúcar de Matamoros, Puebla, o la estatua La Esperanza de la Catedral Metropolitana, fragmentada de manera muy grave y en la que se trabaja con un modelo en 3D a partir de imágenes y videos.
Pero en el caso del San Miguel “no había suficiente información documental para una restauración adecuada y ha tomado mucho tiempo el proceso de investigación pues nos basamos en la normativa internacional de Icomos, Unesco y la Carta de Venecia”.
La idea, explicó, es poder hacer un modelo tridimensional al igual que con La Esperanza, pieza que representa a la virtud teologal.
En 2016, Raúl Delgado, entonces director de la misma dependencia, detalló a este semanario que el diagnóstico del Arcángel arrojó deterioros físicos (pérdida de elementos de madera, hierro, plomo y su policromía), químicos (por las acciones del intemperismo debidos a las radiaciones solares ultravioletas e infrarrojas, más cambios bruscos de humedad y temperatura) y biológicos (hongos y ataques de parásitos xilófagos).
La escultura de 1.88 m. de alto y 1.16 de ancho –contando la varilla transversal que sujetaba las alas–, está hecha de madera de cedro rojo, recubierta de plomo y un refuerzo central de hierro forjado, que en conjunto representa de manera artística al capitán de las milicias celestes.
Como reportó Proceso (1943 y 2153), la figura vista desde el suelo parecía una silueta humana debido a la pérdida de las alas, de ahí la creencia popular de que se trataba de Hernán Cortés, al asociarla con el hecho de que el conquistador fundó el Templo y el Hospital de Jesús.
Sin embargo, fue Eduardo Báez Macías, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México, y autor del libro El edificio del Hospital de Jesús, editado en 1982 y reeditado en 2010, desmintió el supuesto a este semanario en 2014, al aseverar que ni siquiera se trataba de una figura humana:
“Hay varias razones para pensar que la figura es un arcángel. En la primera data de un plano del hospital del siglo XIX, se ve muy bien dibujada la figura alada, y en un inventario de la iglesia se confirma que tiene una ‘escultura del señor San Miguel’, y fue colocada entre 1720 y 1760, ya que hasta 1720 no estaba terminada la torre.
“El arcángel San Miguel se solía colocar en lugares altos para que protegiera a las comunidades contra los demonios, por eso también está armado.”
Balandrano explicó que a raíz del proyecto de investigación se han podido obtener más detalles de los elementos decorativos de la escultura, y que “hay algunas pérdidas, como los detalles del rostro, hay modelos de los cuáles podemos tomar un referente, es complicado, así que estamos trabajando con fundamento en esculturas de la época tanto de aquí como en templos de España”.
–Tanto sus predecesores en el cargo, Julio Valencia (2014) y Raúl Delgado (2016) afirmaron que podría hacerse una réplica para subirla a la cúpula original.
–Y continúa esa idea, de ahí la intención de hacer el modelo en tercera dimensión, para que de nuevo la imagen del arcángel remate el templo y resguarde desde ahí a la comunidad.








