Los derechos especiales de giro enfrentan a Hacienda y Banxico

La transferencia de 12 mil 177 millones de dólares a las arcas del Banco de México desde el FMI provocó un nuevo escarceo en torno a las atribuciones del banco central frente a Hacienda. El presidente López Obrador asegura que esos fondos se utilizarán para el prepago de la deuda pública, pero el subgobernador del Banxico, Gerardo Esquivel, le aclara que no se puede disponer de esos derechos especiales de giro porque son un activo de reserva internacional y no una moneda. Y mientras el diferendo sube de tono, el nuevo titular de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, omite hablar del tema.

Nombrado por el presidente Andrés Manuel López Obrador el 16 de julio y ratificado por el Congreso los primeros días de agosto, Rogelio Ramírez de la O mantiene una estrategia de bajo perfil como titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mientras prepara el paquete económico para 2022.

Su decisión de mantenerse fuera de los reflectores no cambió ni siquiera con el debate sobre cómo el gobierno federal podría y debería usar los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) transferidos al Banco de México (Banxico) mediante los derechos especiales de giro (DEG); incluso ha postergado el nombramiento de su equipo y sólo cuenta con un par de asesores que trabajan en el paquete económico para el próximo año.

Y aun cuando López Obrador aseguró que fue el exconsultor privado y fundador de la firma Economía Aplicada quien le habló de los DEG y de la posibilidad de usarlos para prepagar deuda, Ramírez de la O guarda silencio, pese a que el tema ha exacerbado las críticas del jefe del Ejecutivo al papel del Banco de México, una institución autónoma, según lo establece la Constitución. El titular de Hacienda decidió no pronunciarse.

Pero ante los grupos parlamentarios de Morena en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, Ramírez de la O dijo el jueves 27 que el Paquete Económico 2022 se presentará el 8 de septiembre y, sin referirse a los DEG, les garantizó que el presupuesto contendrá un gasto social responsable que apuntalará los proyectos más emblemáticos de la administración pero también el empleo y el combate a la desigualdad.

La transferencia de 12 mil 177 millones de dólares a las arcas del Banxico desde el FMI provocó un nuevo escarceo en torno a las atribuciones del banco central frente a la SHCP y la Presidencia de la República.

Además, la llegada de estos fondos, con tasa mínima y sin plazo para ser pagados, por tratarse de un programa especial del organismo multilateral frente a la crisis sanitaria, también abrió un debate respecto a la rendición de cuentas y el manejo de los recursos que podría obtener el gobierno federal ante la posibilidad de prepagar deuda pública, en especial la de Pemex, uno de los temas que más preocupan al titular de la SHCP.

El gobierno federal ha asumido el pago directo de la deuda de Pemex. Por el nivel de endeudamiento y la caída en su calificación ante Moody’s y S&P –que consideran sus bonos como “basura”–, la petrolera no puede emitir deuda porque resultaría extremadamente caro.

En 2021 la petrolera tuvo que pagar a sus acreedores más de 9 mil 700 millones de dólares por concepto de vencimientos. El reciente incendio en la plataforma petrolera Kú-Alfa provocó una pérdida de más de 25 millones de dólares diarios.

Por ello, además de los problemas de Pemex y frente a los pronósticos de menor crecimiento a causa de la variante delta del covid, analistas consultados para este reportaje estiman que el gobierno de López Obrador tendría que informar al Poder Legislativo sobre el uso que daría la SHCP a los eventuales ahorros que lograría al liquidar deuda cara y cambiarla por pasivos más baratos gracias a los fondos del FMI.

El sector productivo, consideran los entrevistados, aún necesita estrategias contracíclicas claras mientras que Pemex –cuya deuda supera los 113 mil millones de dólares– se mantiene como el principal demandante de fondos ante Hacienda.

Preocupa calidad en el gasto

Destinar más recursos a programas sociales gracias a los ahorros por redocumentar deuda o destinar más fondos a Pemex debería ser un tema de interés para el Poder Legislativo, aseguran especialistas consultados por Proceso.

La discusión, por lo tanto, debería centrarse en cómo se usarán estos fondos y no en un diferendo frente al Banxico porque, por primera vez, el FMI abrió la posibilidad de que los gobiernos decidan cómo utilizarán estos recursos en medio de una crisis inédita, dijo en una conversación desde Washington Gabriel España, estratega en el mercado de bonos.

A pesar de ello, la Ley del Banxico es clara: las reservas no pueden usarse para financiar los déficit y la SHCP tendría que encontrar un mecanismo para obtener esos recursos y ejecutarlo a través de la Comisión de Cambios. “No hay manera de donar, entregar estos recursos sin una contraparte”, dijo un integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México.

Los analistas de Citibanamex respaldaron esta posición: “No se trata entonces de convencer a Banxico o que la Comisión de Cambios, organismo que preside la SHCP y cuyo secretario tiene el voto de calidad en caso de empate en las decisiones que toman sus miembros, instruya a Banxico a entregar sin contrapartida a Hacienda lo equivalente a los DEG recibidos por México, dado que la ley lo impide”.

Según España, esos fondos en las reservas del Banco de México del FMI, bajo la figura de los DEG, son recursos que se extienden bajo la premisa de convertirse en fondos contracíclicos para incentivar el gasto de los países que los reciben, generar liquidez y mejorar los perfiles de riesgo.

“Muchos gobiernos están trabajando en los vehículos que les permitan, con los fondos de los DEG, pagar deuda pero también incrementar el gasto público. Está bien visto prepagar deuda con los DEG porque se beneficia el riesgo-país y se mejora el costo de la deuda también para emisores privados”, explica España, fundador de la firma Iskali Capital.

Para inyectar liquidez y evitar que la debacle sanitaria provocada por el covid-19 desde hace más de 16 meses se transforme en una crisis financiera, el FMI autorizó la entrega histórica de DEG por más de 650 mil millones de dólares para que se distribuyan entre la mayor parte de los países que integran su directorio, explicó el financiero.

Ahora, a México, por su nivel de cuotas, le correspondieron 12 mil 177 millones de dólares (8 mil 542.4 millones de DGE) que ya fueron entregados al Banxico para fortalecer las reservas internacionales, según confirmó el mismo banco en un comunicado.

Así, será el 31 de agosto cuando el Banco Central dé a conocer en su estado de cuenta semanal que, por primera vez, las reservas internacionales superan los 200 mil millones de dólares.

En 2009, durante el gobierno de Felipe Calderón y la crisis crediticia provocada por la debacle de las hipotecas subprime, México recibió 4 mil millones de dólares también documentados en DEG, luego de que el 7 de agosto de 2009 la Junta de Gobernadores del FMI aprobó la asignación general de DEG por el equivalente a 250 mil millones de dólares acordada en abril de ese año por el Grupo de los 20 para proporcionar liquidez al sistema económico mundial.

En enero de 2009, durante el gobierno de Calderón, México incrementó su nivel de participación en el FMI. Proceso confirmó que fueron funcionarios del Banxico quienes participaron en una estrategia de cabildeo para convencer al Senado que autorizara la modificación del decreto que permitiría al gobierno mexicano elevar sus cuotas en el organismo multilateral.

De acuerdo con el decreto firmado por Gustavo Enrique Madero, César Duarte, René Zoreda y Jacinto Gómez Pasillas, en enero de 2009, aún en medio de la crisis de las hipotecas subprime y la quiebra de la correduría Lehman Brothers, México elevó sus cuotas en el FMI, pagando, a través del Banxico, 472 millones de DEG más, que se sumaron a la aportación original de 3 mil 625 millones 700 DEG.

“Ese incremento de cuotas, por cierto, permitió que México, en esta nueva crisis, recibiera más DEG, que recibiera más de 12 mil millones y no sólo 4 mil como en 2009”, aceptó una fuente que participó en 2009 en esas actividades de cabildeo frente al Senado para aumentar la cuota de México en el FMI.

El disenso con Esquivel

Desde el miércoles 11, en su conferencia matutina López Obrador adelantó que con los recursos del FMI su administración buscará adelantar el pago de la deuda pública.

Sin embargo, unas horas después de que el mandatario develó sus planes respecto los derechos que transfirió el FMI a las reservas del Banxico, el subgobernador Gerardo Esquivel escribió en su cuenta de Twitter que los derechos especiales de giro no son una moneda, son un activo de reserva internacional.

En México, por mandato de ley, los activos de reserva internacional no se pueden usar para pagar deuda, explicó Esquivel, exacadémico del Colegio de México e integrante del equipo de transición de López Obrador en 2018.

En su conferencia del jueves 12, López Obrador calificó a Esquivel –quien estuvo en la terna al inicio de la administración para ocupar la Subsecretaría de Hacienda– como “ultratecnócrata”.

“Estaba yo viendo a Gerardo Esquivel –dijo López Obrador– que ya se volvió ultratecnócrata diciendo no se puede lo que plantea el presidente. No se puede, porque no se quiere, porque, con todo respeto, son muy cuadrados. Que se utilice ese dinero para pagar deuda.”

Esquivel respondió al mandatario desde su cuenta de Twitter: “En democracia, el disenso no siempre es confrontación. La deliberación pública siempre será bienvenida”.

Ante el escarceo entre el subgobernador Esquivel y el mandatario, el todavía gobernador del Banxico, Alejandro Díaz de León, declaró que sería posible utilizar los 12 mil 177 millones de dólares, resultado de las transferencias de DEG, para prepagar deuda, siempre y cuando se compraran los fondos del banco central y, así, alcanzar el plan del presidente López Obrador de mantener la reducción del costo de la deuda y su relación respecto del PIB.

Hasta ahora, la deuda pública del país –interna y externa– exhibe una relación respecto del PIB de 50%, lo que se compara positivamente con otros países con abultados endeudamientos para hacer frente a los confinamientos en medio de la pandemia.

Con más de 13 mil billones de pesos, entre 77 y 78% de la deuda pública total del país está documentada en pesos. El resto, de acuerdo con información de la Subsecretaría de Hacienda, está colocada en dólares, euros y yenes con plazos de vencimiento de 15 años, en el caso de la deuda externa, y de ocho para la deuda interna, dijo Gabriel Yorio en una conversación sobre los plazos para liquidar la deuda pública.

Durante los últimos 12 meses, en la SHCP aprovecharon la histórica caída en las tasas de interés –que llegó a niveles cercanos a cero– para sustituir los créditos y emisiones caras, lo que generó ahorros. Al segundo trimestre del año, la SHCP reportó una reducción de 10% en el costo de la deuda. Anualmente, el gobierno mexicano paga a sus acreedores 700 mil millones de pesos al año, con lo que la reducción reportada hasta junio significó ahorros por 70 mil millones de pesos.

El gran dilema

Ahora, con los recursos que ya transfirió el FMI a las arcas del Banxico, López Obrador busca prepagar deuda y reducir el pago de intereses. Sin embargo, antes tendría que comprar al instituto central ese monto porque si bien al mantenerlo en su balance se mantiene como un activo, al transferirlo al gobierno federal se transformaría en un pasivo.

“Es un préstamo y hay que devolverlo, no tiene plazo y la tasa es bajísima, pero hay que devolverlo”, explica en entrevista el catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, Sergio Negrete Cárdenas, quien trabajó en el FMI.

En el fondo, estima, la preocupación por seguir con el abaratamiento de la deuda del país está relacionada con la preocupación por Pemex, cuyo pasivo es una de las deudas corporativas más grandes del mundo.

“Creo que lo que el presidente quiere es pagar deuda de Pemex, porque esa sí es una deuda extraordinariamente cara”, agrega Negrete Cárdenas. Precisa que, antes de pensar en aprovechar los DEG del FMI la SHCP, a través de su Comisión de Cambios, tendría que resolver cómo tendrá acceso a esos recursos sin violentar la Ley del Banco de México, que establece que las reservas internacionales no pueden utilizarse para pagar deuda.

El gobierno federal, por lo tanto, tendría que emitir deuda para adquirir los DEG al Banxico con el propósito de sustituir ese activo en el balance del Banco Central.

“¿Cuánto le costaría al gobierno federal emitir deuda?, porque, entonces, sale igual. Lo que no se puede, al menos legalmente, es que los DEG se vayan al gobierno federal. No hay forma de que se vayan directo a la Tesorería de la Federación; es una caja negra”, dice el entrevistado.

Pero el país, conceden los analistas, vive una crisis sui géneris en medio de choques de oferta y demanda con una gran carga derivada de los problemas que enfrenta Pemex. Sin embargo, también advierten que el Banxico debe seguir al pie de la letra el mandato de su ley porque, precisamente, la problemática de Pemex también impactará en el nivel de acumulación de reservas internacionales.

Las reservas del Banco de México aumentarán por revaluación de sus activos, pero no por el ingreso de divisas como sucedía cuando Pemex exportaba más crudo.

“Si Pemex, como lo planea el gobierno, se concentrará en el mercado interno y reducirá sus exportaciones, entonces la acumulación de reservas disminuirá.”

Sólo en cuatro ocasiones, desde la década de los cuarenta, se ha presentado el escenario de que 85% de los países miembros del FMI voten para entregar DEG a sus países miembros con necesidad de apuntalar sus reservas. El propósito principal de la entrega de los DEG es la dotación de liquidez a los mercados para que los bancos centrales cuenten con recursos, con divisas necesarias en caso de que se presente una situación adversa, como sucedió en 2009.

Hasta ahora, el titular de la SHCP, Rogelio Ramírez de la O, guarda silencio frente al diferendo por el uso de los fondos del FMI mientras se espera la entrega de su proyecto de Presupuesto de Egresos y su iniciativa de Ley de Ingresos para 2022.

La gran incógnita sigue siendo si en Pemex se mantendrán las inversiones y cómo se financiará su gigantesca deuda. Las reservas del Banxico rebasarán los 200 mil millones de dólares, pero las deudas de Pemex ya rebasan los 113 mil millones de dólares.