Regreso a clases, “en el peor momento”

Más de 30 millones de niños y adolescentes regresarán a clases presenciales este lunes 30, justo cuando la tercera ola de los contagios por covid-19 está en el pico más alto y cuando la variable delta ataca con mayor frecuencia a menores de edad. Este amplio sector es particularmente vulnerable a la pandemia porque no ha recibido vacunas y las autoridades carecen de planes para que los infantes tengan acceso a ellas. Además, el retorno a las escuelas potencia el contagio, pues aumenta la movilidad social: hay más gente en las calles, en el transporte público, en los restaurantes, en los comercios…

El retorno a las clases presenciales este lunes 30 se dio en el “peor momento”, porque se conjuntó con el pico más alto de la tercera ola del coronavirus.

Así, el amplio sector de menores de 18 años –millones de niños y adolescentes que no reciben todavía la vacuna contra el virus y que no están contemplados para recibirla–, comienza a mostrar un alarmante incremento tanto en el número de contagios como de hospitalizaciones, al extremo de que algunos hospitales pediátricos prenden sus focos rojos y lanzan llamados de alerta.

Andrés Castañeda Prado, coordinador de las causas de Salud y Bienestar de Nosotrxs, comenta preocupado:

“Es el peor momento para regresar a clases presenciales. No estamos inmunológicamente preparados para hacerlo. Por un lado, estamos en el pico más alto de la tercera ola de la pandemia. Y por el otro, los niños y adolescentes que regresan a las aulas son una población particularmente muy vulnerable porque no ha tenido acceso a la vacuna.

“Claro que urge regresar a clases, de eso no hay ninguna duda, pero no justamente cuando se está incrementando el número de personas infectadas y además predomina la variante delta, más contagiosa que las variantes previas y que incluso afecta a personas que ya se habían contagiado anteriormente”, expresa.

Remarca que “la positividad es más alta ahora entre los menores de edad. Y esto ocurre en México y en otros países. Estamos viendo más niños contagiados y más niños que están llegando a los hospitales. Esto se debe a que, repito, no están vacunados y a que en toda la población también se incrementaron los contagios”.

Cifras récord

Las cifras más altas de contagios, muertes y hospitalizaciones de los menores de edad ocurrieron a finales de julio pasado y principios de agosto, según datos de la Secretaría de Salud, actualizados al 15 de agosto y analizados por Serendipia, una iniciativa independiente de periodismo de datos.

Señala el más reciente reporte de Serendipia: “Según las cifras de evolución de la pandemia en menores de edad, en el último mes se han contagiado miles de niñas, niños y adolescentes a diario, algo insólito hasta el momento. Los datos también indican que se están rompiendo los récords de hospitalizaciones y muertes de menores de edad desde julio de este año”.

El pasado 26 de julio, ejemplifica, fue el día en que más niños y adolescentes se contagiaron con covid: hubo 451 contagios de niños entre seis y 11 años de edad; y mil 8 contagios de adolescentes entre 12 y 17 años.

“Esto quiere decir que el número de casos positivos en menores de 18 años se incrementó a niveles sin precedentes a finales de julio de este año”, asegura el reporte.

Hace también la suma del total de menores contagiados desde el inicio de a pandemia: 87 mil 378 adolescentes de 12 a 17 años; 36 mil 534 niños de seis a 11 años; y 22 mil 381 menores de seis años.

Y sobre el incremento en las hospitalizaciones de menores de edad, da las siguientes estadísticas: los días que más menores de seis años ingresaron a hospitalización fueron el 27 de julio y el 1 de agosto de 2021, fueron 23 niños de cero a cinco años de edad en cada día. Mientras tanto, el número más alto de hospitalizaciones en niños de seis a 11 años ocurrió el pasado 26 de julio, con 11 menores hospitalizados ese día.

Igualmente, las hospitalizaciones de personas entre 12 y 17 años “se incrementaron más que nunca a principios de agosto”, cuando las cifras oscilaron de 16 a 25 hospitalizados diarios.

El total de hospitalizaciones desde el inicio de la pandemia es el siguiente: 3 mil 601 menores de 5 años; mil 404 de 6 a 11 años; y 2 mil 298 de 12 a 17 años.

Y respecto al incremento en la mortalidad, refiere que el pasado 26 de julio se registraron tres muertes de adolescentes de 12 a 17 años, cantidad que sólo se había visto en cinco días del año pasado y en dos días de comienzos de este año, cuando el segundo repunte pegaba más fuerte.

En cambio, las cifras de muertes entre los menores de cinco años ahora son más bajas en comparación con las que hubo durante algunos días del invierno pasado, cuando se registraban entre tres y cinco muertes diarias.

En números totales, desde el inicio de la pandemia en México han muerto 731 menores de edad por causas relacionadas con el covid. Y la tasa de letalidad en esa población no vacunada, de 0 a 17 años de edad, es de 0.5%, concluye el reporte de Serendipia.

Algunos hospitales pediátricos ya empiezan a resentir estos incrementos, como el Hospital del Niño Morelense, cuyo director, Fermín Morales Velazco, indicó que el contagio en esa población indefensa se incrementó 40% en la entidad, por lo que el nosocomio ya planea ampliar sus espacios para enfrentar la creciente demanda de hospitalizaciones por covid.

Exclusión infantil

Por su parte, Castañeda Prado señala que aunque el virus demuestra ser “menos agresivo en los menores de edad que en los adultos”, esto no significa que no haya menores gravemente afectados.

“Esto es muy importante recalcarlo: hay niños y adolescentes con afectaciones muy graves. Debemos tenerlo en cuenta. No le restemos importancia por el hecho de que entre los adultos es mayor el número de contagios y muertes”, dice.

Luego advierte: “En otros países, como Estados Unidos, algunos hospitales ya empiezan a saturarse de menores de edad. Allá los médicos están preocupadísimos por la gran cantidad de niños que están llegando a las salas de urgencia”.

–¿Esto puede ocurrir en México?

–Sí, claro, ya hemos visto que lo que ocurre primero en otros países luego sucede en el nuestro. Incluso podemos verlos como una especie de bola de cristal que muestra nuestro futuro. Y si ese problema lo están teniendo ahorita en Estados Unidos, que ya tiene a 57% de su población completamente vacunada, pues con mayor razón puede ocurrir en México, donde sólo 35% de la población tiene el esquema completo.

“Otro dato importante: en otros países ya se aprobó la aplicación de la vacuna Pfizer para los adolescentes de 12 a 17 años, en base a estudios que respaldan su seguridad. Y aparte están en proceso de aprobar el biológico para los menores de 12 años”.

–¿Y aquí en México, para cuándo?

–Aquí los menores de edad simplemente no están contemplados en la estrategia de vacunación del gobierno. A diferencia de lo que ocurre con la población adulta, a la que se le viene vacunando de acuerdo a un calendario por edades, a los niños y adolescentes mexicanos los dejaron fuera, no se les incluyó en ningún calendario. El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, dice que no hay ningún fundamento para vacunarlos.

–¿No resulta contradictorio mandarlos a las aulas sin haberlos vacunado?

–Es más bien una falta de consideración hacia los niños, tomando en cuenta que la vacuna no nos protege tanto contra la enfermedad, pero sí nos protege de morir o de caer gravemente enfermos en el hospital.

Todavía el pasado martes 24, durante la conferencia mañanera, López-Gatell insistió en que son muy bajos los contagios en los niños, quienes además tienen “un riesgo casi nulo de morir”.

Argumentó el subsecretario: “Aquí hemos mostrado datos de la vigilancia epidemiológica de México y se ve claramente que por debajo de los 18 años existe un riesgo mucho menor de tener enfermedad por covid, sobre todo la enfermedad grave, y un riesgo casi nulo de morir”.

Y detalló que de “0.004% es la probabilidad de que una persona menor de edad termine en una hospitalización por covid, y aún es más baja de que pierda la vida”.

Así, para regresar a clases presenciales –agregó López-Gatell en plan tranquilizador– se comprobó que fueran óptimas las condiciones epidemiológicas del país.

Al día siguiente, la titular de la SEP, Delfina Gómez, anunció que 90% de las escuelas del país ya estaban listas para recibir a los 30 millones de alumnos que retornan a las aulas.

“Nosotros quisiéramos el cien por ciento para la apertura… Ahora estamos, exactamente, partiendo de lo que más podamos apoyarnos: estamos hablando de 90% de escuelas listas”, dijo.

Y exhortó al personal de las escuelas, al alumnado y a los padres de familia a cumplir con los protocolos sanitarios difundidos por la Secretaría de Salud.

Control de los aforos escolares

Sin embargo, para Castañeda Prado los riesgos a correr no sólo son para los alumnos, sino también para los maestros y la población en general. Alerta al respecto:

“En primer lugar, a los profesores se les aplicó una vacuna de CanSino, pero esta empresa farmacéutica recomienda otra dosis de refuerzo, sobre todo por la peligrosa variante delta, cosa que no se ha hecho. De manera que los mismos profesores están muy expuestos al contagio. Puede ser que hasta los niños empiecen a infectar a los adultos.

“Además, la actividad escolar siempre aumenta la movilidad social: hay más gente en las calles, en el transporte público, en los restaurantes, en los comercios, en los parques… Esto provocará, en consecuencia, un incremento de los contagios entre la población en general, y más todavía con la muy infecciosa variante delta”.

Previendo precisamente estos riegos, un grupo de tres especialistas elaboró el documento El regreso a clases presenciales: la urgencia de estar a salvo, en el cual recomienda algunas “medidas de prevención” que en cada escuela deben tomar “los alumnos”, los “maestros y autoridades escolares”, los “padres de familia”, pero también contempla las condiciones de sanidad que deben tener “los planteles escolares”.

De entrada, señala el documento: “Si el regreso a clases presenciales es una decisión tomada por la autoridad, nuestra obligación como sociedad civil recae en buscar y convocar a un planteamiento de cómo debe hacerse para no poner en riesgo la salud de los niños y por ende, la de la población entera”.

Por ejemplo, sobre los salones de clase recomienda que “deben estar bien ventilados, con ventanas abiertas para que circule el aire de forma constante”. Y durante las clases recomienda “no hablar por celular y mantener un volumen adecuado de voz. No compartir utensilios como plumas o lápices. No comer ni beber”.

A los alumnos les pide “usar mascarilla en todo momento y no hablar al celular” ni tampoco “compartir alimentos y botellas” o “tomar agua de bebederos comunes”.

Y las autoridades escolares deberán asegurarse de que el plantel cuente con ventilación y drenaje adecuado, así como con ventiladores tanto de techo como de pie.

Mientras que a los maestros les recomienda estar vacunados con dos dosis de Pfizer, Astra-Zeneca o Sputnik. Y en caso de que se hayan aplicado la vacuna de CanSino, necesitarán un “refuerzo” de ese biológico.

Y por último, los padres de familia deben “estar atentos a los síntomas” de sus hijos, pues pueden tener pérdida de gusto y olfato, fiebre, fatiga, tos, estornudos, dolor de cabeza o abdominal, que es la sintomatología común provocada por el virus.

El documento fue elaborado por Marcela Saeb Lima, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán; Roselyn Lemus-Martin, investigadora de vacunas de la Universidad de Oxford; y por Ingela Camba Ludlow, maestra en psicoterapia psicoanalítica y quien ahora se ha especializado en vida psíquica y sociedad en la pandemia.

Camba Ludlow comenta a Proceso: “Los planteles que no cuenten con agua potable deben seguir cerrados, ya que sin agua, obviamente, no es posible el lavado de manos, que es una medida elemental para evitar el contagio”.

–¿Y cómo asegurarse de que en las aulas haya la sana distancia, otra de las medidas elementales?

–Esto dependerá mucho del control de los aforos. Es altamente riesgoso que las aulas tengan aforos de 100%. No podemos llenar los salones de clase. ¡No! lo ideal son los aforos de 50% para abajo, pueden ser de 30% o incluso de 20%, dependiendo de las dimensiones y condiciones del salón. Eso ya cada escuela lo decidirá, de acuerdo con sus condiciones muy particulares.

Todos estos cuidados sanitarios, subraya, deben ser tomados conjuntamente por las autoridades del plantel, los maestros, el alumnado y los padres de familia.

Y concluye recalcando otra medida que debe observarse: “Todos en la escuela, alumnos, maestros y demás personal, deberán usar siempre el cubrebocas, que es otra medida de prevención importantísima”.