Xuti en Pandeo, espacio social y comunitario

La obra de Xuti no es fácil. Transgresora de lo convencionalmente transgresor, su propuesta se distingue por una dualidad estética que disimula, en la violencia de la imagen, la profunda afectividad del concepto artístico.

Su conocimiento pictórico es académico. En los grandes y caóticos lienzos pintados en lona se percibe el dominio de la composición: campos diferenciados que se fusionan alternando el espacio con abstracciones geométricas, registros de esténciles, frases insolentes, aerosoles chorreados y referencias figurativas fragmentadas que remiten a elementos vulgarmente urbanos o un tanto crípticos del pop art.

Admiradora de Basquiat, alumna del excelente dibujante Sánchez Rull y asistente durante varios años de Gilberto Aceves Navarro, Xuti ha construido un lenguaje visual que se basa en el uso de metáforas para referir a emotividades y conductas sociales. Centrada siempre en la pintura como medio esencial de presentación y comunicación, Xuti –pseudónimo graffitero que encubre a Joselyne Bruno Nieto–, produce narrativas que tienen la intención de expandirse en la realidad presencial de los espectadores.

Vigorosamente pictóricas, sus piezas, ya sean bidimensionales o tridimensionales, confrontan el orden del arte post-graffitero del que proviene la artista. Voluntariamente alejadas de la perfección hiperrealista del muralismo callejero, sus piezas integran manchas con figuras o personajes ficticios que existen en un exagerado caos que puede dificultar la lectura de la imagen. Sin embargo, al mirar con atención, se descubren referencias a narrativas ficticias que, para la artista, significan la presentación y expresión de estados mentales de un tiempo inmediato.

Curada por la también artista Nelly César, la muestra denominada Las aventuras de Xuti se presenta en un espacio que merece una mención especial. Ubicado en Miami 27, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México, el lugar abierto en 2014 con el nombre de Pandeo se define como “una espacia trans-disciplinaria” que apoya “proyectos que no encuentran lugar, ya sea por su carácter político, por lo extraño de sus formatos o por no encajar en agendas de otros espacios o instituciones”. Fundado y codirigido por Nelly César, el proyecto se identifica como “un semillero de proyectos feministas y propuestas de organización con enfoque social y comunitario”.

En este contexto, en 2020 iniciaron un programa curatorial que, bajo el título de Bicéfala, se centra en la colaboración de artistas y curadorxs mujeres, personas trans y no binarias. Iniciado sin una programación constante por los confinamientos sanitarios, el programa tiene entre sus objetivos fomentar redes de apoyo, alianzas y colaboraciones que fortalezcan el trabajo de todxs.

Una misión que se vincula con la actitud artística de Xuti
–palabra que en tzoltzil significa cocodrilo y en mixe mariposa–, ya que su práctica se centra en la convivencia con personas rechazadas por la sociedad.

Exhibida únicamente del 14 al 21 de agosto, la muestra presenta a una artista compleja de origen post-graffitero, que ha construido una poética basada en la adhesión de imágenes en las que no hay diferencia entre figuración y abstracción. Con obras que incluyen en una misma pieza desperdicios de globos de múltiples colores con amontonamientos de noticias de movimientos políticos, o muñecos de peluche adheridos a objetos destinados a ordenar el tráfico urbano, la exhibición demuestra que el ecosistema artístico mexicano no se limita a la hegemonía del arte convencionalmente museístico y comercial.

Apasionada de los pseudónimos, la obra de Xuti puede conocerse también en https://www.instagram.com/callejerosoyyo/.