Berlín.- Las autoridades europeas han ajustado a la baja el número de desaparecidos, una vez que las aguas retrocedieron después de las devastadoras inundaciones en Bélgica, Alemania, Holanda y Suiza la semana pasada; pero la cifra de muertos sigue aumentando.
Más de 700 personas que fueron consideradas desaparecidas después de que las fuertes inundaciones arrancaron edificios de sus cimientos, volcaron autos e inundaron casas y calles, han sido localizadas a salvo después de días de incertidumbre, dijo la policía de Colonia, Alemania, la noche del domingo 18.
Pero al menos 150 personas siguen desaparecidas sólo en esa área, y el total aún no contabilizado en la región más amplia afectada por las catastróficas inundaciones no está claro. Durante el apogeo de la inundación, unas mil 300 personas fueron consideradas desaparecidas en un solo distrito alemán: Ahrweiler.
Horas antes, el número de muertos había subido a por lo menos 196 en toda la región.
En Bélgica, se ha confirmado la muerte de 31 personas, según las autoridades, y 127 más, desaparecidas hasta el lunes 19. En Alemania se ha confirmado la muerte de al menos 164 personas.
La policía alemana dijo el lunes 19 que 117 personas murieron en Ahrweiler, un distrito en el norte del estado de Renania-Palatinado, mientras que otras 749 resultaron heridas. Los equipos de rescate todavía están peinando las comunidades a lo largo del valle del Ahr tratando de establecer cuántas personas están desaparecidas, dijeron las autoridades.
Las autoridades locales de Ahrweiler dijeron el jueves 15 que mil 300 personas estaban desaparecidas, pero no han actualizado esa cifra desde entonces. La policía de la cercana ciudad de Coblenza ha publicado nuevas cifras sobre las víctimas, pero no sobre el número de desaparecidos, que dicen que es demasiado difícil de calcular con precisión, dadas las redes de comunicación rotas y la posibilidad de que algunas personas puedan haber sido registradas como desaparecidas varias veces.
Al menos 47 personas murieron en el estado de Renania del Norte-Westfalia y otra murió el domingo 18 en Baviera, según fuentes oficiales.
A medida que las aguas se han retirado, la región ha comenzado a hacer un balance de los daños y a preguntarse cómo la tormenta, que fue predicha con precisión por los meteorólogos a principios de la semana pasada, podría haber provocado una pérdida tan significativa de vidas.
Peter Altmaier, ministro de Economía de Alemania, dijo al periódico Bild que tan pronto como se entregue la ayuda de emergencia a las áreas que quedaron devastadas por las inundaciones, sería crucial realizar un análisis de las posibles fallas.
“Tendremos que ver si hubo cosas que no salieron bien, si hubo cosas que salieron mal, y luego hay que corregirlas”, dijo, según la agencia Associated Press. “No se trata de señalar con el dedo, se trata de mejoras para el futuro”.
Armin Schuster, el jefe de la oficina federal de Alemania para la protección civil y la asistencia en casos de desastre, dijo a la estación de radio Deutschlandfunk que las críticas al sistema de alarma de inundaciones del país no son válidas, pues se enviaron 150 alertas de miércoles a sábado.
“La infraestructura de alerta no ha sido nuestro problema, sino cómo las autoridades y la población reaccionan con sensibilidad a estas advertencias”, dijo, según Deutsche Welle.
Herbert Reul, ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, rechazó las acusaciones de que la culpa podría atribuirse directamente a la falta de un sistema de alerta sólido. El lunes 19 dijo a la prensa que si bien seguramente se cometieron errores, la situación era más complicada y que los desastres causados por el clima son más impredecibles de lo que él creía.
“El problema más grande es que la gente no se lo toma lo suficientemente en serio” cuando reciben una advertencia de inundación o se les dice que evacuen, dijo Reul. “O no quieren que les digan qué hacer, o dicen: ‘De todos modos, me quedo aquí’”.
Los expertos en inundaciones señalaron la semana pasada que lo más probable es que haya habido una desconexión entre los pronósticos del desastre y los sistemas de alerta localizados que comunican el nivel de riesgo a los residentes.
Pero el ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, que habló con la prensa durante su visita a la presa Steinbachtal en Renania del Norte-Westfalia, rechazó las críticas de que las autoridades federales no habían emitido suficientes alarmas.
“Las advertencias van a los estados y a las comunidades, que toman decisiones. No es Berlín el que declara el estado de emergencia; eso se hace localmente”, dijo, según Reuters. “Funcionaron los canales de comunicación de los que es responsable el gobierno federal”.
El alcance de las inundaciones fue sorprendente, según meteorólogos y funcionarios alemanes, y muchos señalan, como un factor decisivo, el impacto del cambio climático en la gravedad de los fenómenos meteorológicos.








