Con un concierto realmente extraordinario por lo que ocurre en su última parte, la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA) inauguró su Temporada Virtual 2021, llevando como solista al virtuoso de la flauta dulce Horacio Franco.
Programa ecléctico en verdad, se integró con la Fanfarria de Paul Dukas, La canción de los marineros, que es una popular canción rusa que tomó y arregló para orquesta sinfónica Igor Stravinski, el gran Concierto para violín y orquesta Opus 8 de Antonio Vivaldi (arreglado y transportado para flautas por el mexicano), y una obra moderna de 1995 dedicada al mismo Franco, el Concierto para flautas de pico de Mijail Wolpe. Pero atención: no es un error eso de flautas, así en plural, porque tanto el arreglo de Franco a Vivaldi como el concierto de Wolpe son para varias.
Un concierto ya en sí extraño (mire que mezclar a Dukas y Stravinski con Vivaldi y este último arreglado además por Franco) se pone por demás interesante dejando muy atrás los linderos de lo acostumbrado de todos los días, por ello es extraordinario.
Pues no es común que en una obra sola se usen tres tipos de flautas y que, además, éstas no sean traversas ni de metal, sino de madera y… de pico. Esto es lo que sucede en el concierto de violín transportado a flauta de Vivaldi, en el que el maestro Franco utiliza tres flautas barrocas: Soprano, sopranino y alto.
Casi 300 años después de que el veneciano escribiera su Opus 8, un compositor israelita contemporáneo nuestro, Mijail Wolpe, conoce al virtuoso mexicano y crea una obra para él. Como aquí la composición, dividida en cuatro movimientos, está concebida y escrita directamente para flautas dulces, la utilización de estos instrumentos se pone “peor” que en la tricentenaria anterior, ya que para su interpretación el solista se ve obligado a emplear no tres, sino seis flautas distintas en el siguiente orden: Primer movimiento, flauta alto, barroca; sopranino, barroca, en el segundo; en tercero la cosa se complica tremendamente, aquí suenan alto, tenor y soprano renacentistas, más tenor, barroca; el cuarto lleva dos flautas renacentistas, alto y tenor, y alto barroca.
A estas alturas estará usted de acuerdo en que se trata de un concierto fuera de lo común. Sin embargo, no para allí la cosa, pues en el tercer movimiento de la obra de Wolpe, el solista toca dos flautas distintas al mismo tiempo. Sí, tiene los dos instrumentos en la boca y los hace sonar simultáneamente.
¿Cuántos conciertos ha escuchado y/o presenciado en los que se hayan empleado seis o más tipos de flautas distintas, y todas hayan sido tocadas por el mismo y único solista?
Y más: ¿Cuántas veces ha visto y escuchado a un solista tocando dos flautas al mismo tiempo ejecutando música de concierto, culta, clásica o como quiera llamarla?
No creo exagerado afirmar que por lo menos 80% o más de los habituales a los conciertos jamás ha gozado de semejante experiencia. Ahora puede tenerla, gratuitamente, a través de https://fb.watch/63Q0HxEKHq/.
La temporada de la OFA se puede seguir todos los viernes a las ocho de la noche.








